Ruta de Sangre I

Cristales rotos

La luna estaba hermosa, esa sería la última imagen de racionalidad que guardaría en su cabeza, hasta el momento de morir en la ahorca… Sus sentidos se aguzaron y entre la oscuridad una silueta delgada que se encaminaba hasta el - Quieres recuperar todo aquello que has perdido- Entre la oscuridad se distinguía la silueta de una mujer, esbelta, los rasgos de su rostro apenas y se vislumbraban con la escasa luz, el aroma a muerte inundó la estancia – Tu… Tu… Eres y como has entrado… - La voz del hombre parecía quebrada, cuando pesanba que ya no podía caer más hondo, la vida le decía nuevamente, si querido, te puedo hacer caer aun más – Te hice una pregunta… ¿Quieres recuperar aquello que has perdido? O prefieres morir con una soga al cuello… Pobre mortal – Se tomaba la cabeza a dos manos ¿Qué responder?, acaso una mujer que se había infiltrado en una cárcel ¿Podía ayudarlo? – Si yo respondo que sí… Que obtendrías tu a cambio – Una dulce y tétrica carcajada se alejó en el eco de la celda – Ganaría más de lo que crees… ¿Aceptas? – Poco a poco la volvía a mirar, sus ojos ya acostumbrados a la penumbra, pudieron distinguir el rostro tierno y palidos de la joven dama, unos risos de color dorados, ojos de tonalidad esmeralda, una nariz respingada y unos labios gruesos y carnosos que podían hacer morir a cualquiera, un vestido oscuro, acompañado de una capa también oscura. Ella estiró su mano - ¿Aceptas? – ¿Qué podía perder, la vida?, que más daba su vida, si ya estaba destinada a la ahorca – Acepto – y cogió su mano, ella se acercó rápido y puso su delicado rostro junto a su cuello – Cuando despiertes, ya no serás el pobre diablo, que un día fue condenado a muerte… - con estas palabras ella mordió su cuello, de los labios del hombre, salieron gemidos, poco a poco su cuerpo se fue desvaneciendo en los brazos de la joven, poco a poco su corazón se detuvo y el calor de su cuerpo se perdió.

Ese aroma, lo llamaba desde el sueño, su boca se secaba y cada vez se hacía más necesario pararse de lecho y beber… Beber ese delicioso fluido, que su olfato podía detectar, al abrir sus ojos, se dio cuenta de un detalle… ¿acepto un pacto, que no sabía de qué se trataba?, se incorporó, una habitación lujosa… De hecho era su habitación, de aquella casa que había perdido en el juego, recorrió una vez el pasillo a la escalera… Una sensación nueva lo embriagó al llegar, sus sentidos se dispararon, parecía que la estatua del final de la escalera lo observaba, el cuadro de su padre, los miraba con rabia, debía salir de ahí… Buscar la respuesta a aquella pregunta que no había hecho antes de aceptar el pacto. Su instinto lo guió, a zancadas siguió el aroma que tanto lo obsesionaba, hasta llegar a las puertas del despacho de su abuelo, esa habitación que más por miedo que respeto, nunca nadie había vuelto a abrir luego de la muerte del patriarca, sus manos se posaron lento en la manija y abrió.

El silencio era absoluto, sólo ese aroma tan embriagante se expandía por la estancia – Veo que mi aprendiz ha despertado de su sueño - se asustó al sentir unas manos recorriendo su cintura y empujándolo dentro del despacho – Terrence, Terrence Gregum Grandchester Beiker – la dama escondida, se dirigió al escritorio, para encender la lámpara - Candice Withe Andry, para servirle joven Duque – La luz llenó el cuarto, la cara del joven se desencajó al ver tres cuerpos, el primero era un niño de unos 12 años, el segundo una mujer y el tercero lo reconocía, ya que había sido él con el que había apostado su casa - ¿Qué has hecho? – Ella se acercó a los cuerpos y tomó su aroma – Con el niño y la mujer, aun nada. Con el que te desgracio la vida… Creo que ya pasó a mejor vida, intenté no dejarlo seco, porque sabía que a tu primera víctima jamás la olvidarías, pero no pude, tenía tanta hambre, esa meretriz en la calle no tenía buena sangre – Su cuerpo comenzó a temblar, había sido ella, la que había asesinado a sangre fría a la joven, del cual a él culparon por su muerte - ¿tu? - la cara del joven demostró preocupación – Lo lamento de ello no debías enterarte, a juego perdido… Lo siento – aun no lograba salir de su estupor cuando nuevamente y de forma casi inmediata la mujer se encontraba a su lado- Que no te sorprenda, vengo cuidando tus pasos desde hace algunos años… Sólo diré en mi defensa, que nada tuve que ver con la muerte de tus padres, gracias a ese evento, llegué a tu vida – lo rodeó en el cuello con sus brazos – Basta, no quiero saber más, mejor me devuelvo a la cárcel a morir en paz – ella lo tomó del brazo – Has aceptado el pacto, ya no se puede retroceder… Mira el mundo que te ofrezco… - observó los cuerpos – Esto me ofrecías, matar a cada uno de mis enemigos – ella rió – Te ofrecí la fuerza de mil hombres, los sentidos más sagaces, el poder de manejar el tiempo y a los seres despreciables o no… A jugar con la vida, desde el momento que bebí tu sangre eres inmortal – solo en ese entonces calló en la cuenta, sangre… Puntos rojo en el cuello, muertes en toda la ciudad, aparentemente inexplicables – va… va… Vampiros – ella dio unos saltitos en forma alegre - ¡Eureka!, ahora eres uno de los míos – Sintió quebrarse su corazón como mil cristales, ¿Cómo había llegado hasta ahí?, recordó las palabras de su padre – Hijo recuerda, somos consecuencias de nuestros propios actos – habría preferido morir antes que convertirse en esa criatura, sonrió con la cara mirando al suelo – Ya nada se puede hacer, solo aceptar el destino que yo mismo forje a punta de errores - con el poco sesgo que le dejó su nueva condición – ¿Qué haremos con el niño? – Ella lo tomó en sus brazos – Lo prepararé para que nos sirva, ahora debes seguir tu instinto, bebe su sangre, pero no dejes que su sangre consuma su vida o consumirá la tuya, luego entiérrale una estaca en el corazón, no quiero descendientes inútiles en mi vida… Contigo, ya tengo todo lo que quiero.

Una nueva historia que vengo fraguando hace unas semanas, espero publicar estos días loas términos de 3 de los fics, que tengo pendientes.

Esta historia creo que no será como las demás… Tiene corte trágico, además de ver a Terry especialmente infortunado y a una Candy, cruel hasta decir basta… Aunque todo tienes su explicación.

Gracias por leer. ^.^

By Anngel