Ruta de Sangre VI

Pequeña historia

Al lado del camino en el que transitaba Annie y compañía, pasó un elegante y delicado carruaje, tras la ventana si miraron fijamente – ¡Detén la marcha! – Gritó el joven de cabellos oscuro y los caballos pararon la marcha – Querido – Acaricio la cara de Archi – Vuelve a la casa de los Grandchester y susurra en su oído "A vuelto" – tras la oscuridad que aún lo acompañaba llegó casi al alba – Stear, me quedaré este día, te pido que le des un mensaje a tu señora, de parte de Annie – él niño escuchó atento – Ha vuelto – Stear que de alguna forma sabía que esto era importante, se encaminó a la habitación de sus amos, entró sigilosamente y vio como la mujer estaba tirada en el suelo – Señora Candice – la voz de la mujer llenó la estancia – Dime – el niño se acercó al cuerpo y comenzó a sacarlo fuera de la habitación mientras hablaba – Un mensaje de la Señorita Annie – en la oscuridad un sonido de frustración se escuchó de la boca de la rubia – Que ha dicho, esa mujer ahora – el niño al cerrar la puerta dejo con entusiasmo – Ha vuelto.

Los ojos de Candy, se abrieron como dos platos, se paró rauda de la cama, mientras que unos brazos la devolvieron de un tirón – Terrence esto es importante – él la atrajo nuevamente y la ató a sus brazos – Sea, como sea, ya estamos cerca del alba y tienes el deber de obedecerme – ella en sus cavilaciones volvió al lecho y vio aclarar tras ellas.

Ajenos a lo que se venía desde la sombras, una mujer llenaba una copa de líquido rojo que caía desde el cuerpo agonizante de su última víctima – Tranquilo Neal, cuando despiertes junto con Eliza, verán el mundo con otros ojos – el cuerpo del hombre se convulsionaba, mientras que veía como su hermana yacía a su lado con los ojos abierto y perdidos en el espacio – Volveré – fue la réplica final de sus labios y luego comenzó a ver su vida pasar y por culmino a ver cómo había llegado hasta ahí. Solo hace tres días eran unos prominentes herederos de una fortuna codiciada por muchos, él se enamoró de una mujer que conoció en un baile de máscaras y rápidamente la desposó. El problema que ambos hermanos cargaban, era su ambición – Te ofrezco la vida eterna y tú a cambio me dejas disponer de tu fortuna – ellos habían aceptado sin más y la habían guiado hasta su mansión, luego de ello fueron víctimas de su hambre, su hermana calló primero, seca y con los ojos abiertos y luego él desangrándose poco a poco, hasta quedar ahí tirado, como un vil animal. Lo último que escuchó de sus labios fue decir – ahora que ya tenemos su fortuna y yo como única heredera… - La mujer puso un dedo en su labio coquetamente y volvió a decir – A ella déjenla vivir, a él una estaca en el corazón será suficiente – Y salió de la estancia riendo, mientras él con su último respiro de vida, maldijo su estupidez.

Amanecía con claras intenciones de ser un día de lluvia, el cielo expresaba tristeza, el joven Alister, sirviente de los Grandchester, se dispuso a realizar su rutina diaria, sus sirvientes se habían acabado y él como el "mayordomo" debía encontrar comida fresca, sólo que él día de hoy cambió el rumbo dirigiéndose al Farol Rojo, él con 12 años no tenía permitido entrar a dichos lugares, pero si conocía a su dueña, ella lo había rescatado de la calle y lo había llevado con aquella familia tan particular – Doroty – Se abrazaron y sonrieron - ¿Te tratan bien los Grandchester? – el niño, calló unos instantes y se atrevió a ser sincero – No me puedo quejar del trato, en la práctica soy como su hijo, pero a veces no me gusta mucho mi trabajo de "proveedor" – La mujer sabía que se refería el niño, ella misma había sido salvada de una de esa criaturas, por Candice y le ayudo a ser la dueña Del Farol Rojo – Lo sé hijo, pero es mejor estar con el diablo que en su camino… ¿Dime que buscas hoy? – Alister pensó un poco – La última fue una mujer morena… Ahora creo que le llevaré algo más claro – La mujer rió, pensó que de alguna forma él niño ya se había acostumbrado a los gustos excéntricos de la pareja – Bien, pasa a elegir – En el salón principal, habían muchas mujeres de distintas edades, algunas sabían que en el mejor de los casos se la pasarían ahí el resto de sus vidas, dando placer a hombres sin escrúpulos, consolando a maridos engañados o abandonados y sí Dios las amaba de verdad una que otra se enamoraba de un buen hombre que la sacaba de ese mundo, pero aquel niño simbolizaba esperanza de cambiar, la esperanza de poder parar con la miserable vida… Fue cuando vio a una mujer de lentes que se acordó como había llegado la adorable Paty a su vida.

Entré al salón el segundo día que me había trasladado a la casa de la pareja, Doroty me había enviado ahí, para servir, acomodaba todo y limpiaba algunos rastros de la primera víctima del señor, sabía que pronto volverían y debía estar todo listo, paré unos momentos y por sobre la ventana que daba caía el ocaso – libertad… - volví a mí que hacer, cuando unos gritos se escucharon en la calle – Maldita niña, eres mía, así que ven acá – era un viejo de alta sociedad, pero borracho – No, por favor – reconocía tras el tipo a un frágil figura, apretó su mano de impotencia, si intervenía sería un castigo seguro, volvió a buscar el paño para seguir en su labor y nuevamente un grito de súplica llenaba sus oídos – Por Dios, no me obligue, se lo suplico – fue cuando pese a las consecuencias decidió salir en su ayuda, el tipo había roto su viejo vestido y se lanzaba sobre ella como animal, Alister con su poca fuerza, golpeó al tipo en la cabeza con un fierro, tomó a la niña del brazo y corrió, entró a la casa, cerró la puerta y su respiración seguía agitada, mientras el borracho golpeaba con furia – De vuélveme a esa ramera, la compré, es mía – Un golpe en seco se escuchó en el vacío del silencio, a penas la noche se apoderó del cielo, luego unos delicados golpes en la puerta advirtieron que ya no había que temer – Quédate aquí – le dijo a la Paty y ella afirmo con su cabeza. Temeroso fue a la puerta y la habría - ¿Señora? – la mujer de rubios cabello entró a la casa – Alister, que no se repita, no volveré a salvar a nadie… Aunque lo bueno fue que pude cenar temprano… - se detuvo ante la niña – agradece a tu salvador, desde hoy serás parte de esta casa.

Volvió en si cuando Doroty lo llamaba – Ya elegiste a la nueva servidumbre de la casa – el niño confirmo con un movimiento y salió con su sequito, volvió a observar, de despidió de su protectora y pensó – Espero sea suficiente.

Al llegar nuevamente a la mansión se escucharon del segundo piso ordenes que debían cumplirse – Alister cierra las cortinas, busca a Paty y sienta a las visitas – el joven obedeció y pronto sus amos se presentaron en la sala – señora Candy, le presento a las nuevas sirvientas – Terry se saboreó – No, amor esta vez no… Tengo un negocio que ofrecerles señoras – Las cinco escucharon atentas – Les ofrezco techo, comida, impunidad y vida eterna a cambio de su sangre y fidelidad – la peli-roja que había escuchado algunas historia no dudo en decir - ¿Venganza? – Candy sonrió, sabía que ya tenía una aliada – Toda la que quiera Karen – La peli-roja no se asustó al escuchar su nombre, pese a no haberse presentado aún – Elroy, no quiere puede marcharse y volver al burdel – la vieja mujer no dijo nada, solo asintió y acepto en silencio el pacto – ¿Qué dice usted María, acepta? – La delicada mujer agachó su cabeza y solo dijo para sí, es mejor estar en manos del diablo que en su camino – Buena decisión, desde ahora las tres serán parte de la familia Grandchester.

Una semana más tarde podemos ver una quietud sepulcral en la casona durante el día – Vamos Paty hay que terminar de una vez, todo tiene que estar listo para esta noche – La niña con miedo buscaba algo en la mirada del joven, la cual no mostraba nada – Si joven Alister – él sonrió – Tranquila, nada nos pasará – Se abrazaron con infinita ternura, sabían que aquel día podían cambiar nuevamente sus vidas.

Para el viernes los preparativos de la fiesta estaban listos, la lista de invitados era enorme, la mansión Grandchester se llenaba de gloria como en tiempos de Alberth. Las personas que entraban en la estancia murmuraban de atrevida forma, como el Dueño de casa había sido condenado a muerte y ahora ostentaba nuevamente el título y la fortuna que para algunas damas nunca debió perder… - Lastima que haya desposado a eso mujer tan insoportable – Una mujer de robusta contextura le decía a otra de vestido amarillo – Ya se quienes serán mis victima esta noche Terrence – él joven de ojos azules la miró a la rubia desde atrás – Supongo que me vas a compartir algo, "esposa mía" – La rubia rodó los ojos y tomó su mano en forma posesiva, como una bestia marcando territorio – Si quieres las invitas y las guardas en la alacena – rió sarcástica – Bailamos querida – ella envuelta en un elegante traje color turquesa con decorados de color dorado, un elegante cabello rizado y unas zapatillas a tono con el vestido, hacían de ella la envidia en la fiesta, mientras que el dueño de casa presumía aquello que en secreto estaba amando, le dijo a la rubia en el oído – Escuchas te envidian las mujeres – ella sonrió pasando la lengua por sus labios – escucho como te desean la muerte esos hombres.

Mientras la pareja se sumergía en el deleite de elegir bien la cena, una mujer y su sequito entraban en la recepción, María y Karen, retiraban los abrigos y avisaban de la presencia de aquella mujer en la fiesta – Hace entrada Lady Susana Marlow viuda de Leegan y Lady Elisa Leegan – Candy mordió su labio y Terrence enrojeció sus ojos.

Ya seeeee, mucha demora y muy corto, de verdad a veces lamento demorar tanto, pero mi trabajo poco me permite escribir…

Aquí va un pequeño adelanto y de aquí al día domingo el siguiente capítulo.

By Anngel