Ruta de Sangre VI

Bailando en las sombras

En un lugar lejos de la fiesta que se llevaba a cabo con tanta pompa, un hombre de cabellos rubios bebía una copa, sentado frente al fuego – Han pasado tantos años… Tantos que ya no recuerdo tu rostro, si tan solo esto me abandonara y yo pudiera ser libre…

Tranquila, nada nos pasará – Se abrazaron con infinita ternura, sabían que aquel día podían cambiar nuevamente sus vidas.

La pareja dueña de la casa, era comidillo de los destacados asistentes al baile, aún era un misterio de cómo Terrence Grandcherter, había vuelto a su antigua posición social.

Querida, me concedes este baile – La rubia reverenció al joven y deslizó su mano sobre la de él – espero que no me pises – ella sonrió y posó sus manos en los hombros de Terry – Te diste cuenta que esta noche tenemos exquisita comida dando vuelta por nuestro salón – el oji-azul le susurró al oído a la vampira – Si me he dado cuenta, lo mejor que no solo hay buena sangre para ti, sino que también para mí – en el rostro del joven se vieron rasgos de celos, cuando entre la gente que había asistido vio un rostro familiar – Ella… - la rubia alertó a las mujeres que hasta ahora se habían mantenido tranquilas, analizando su posible cena - ¿Qué viste amor? – el anfitrión quiso negar, pero su preocupación había sido mucha, el ver a esa mujer entre los asistentes le había marcado en la retina – Tranquila, sigue bailando y pronto… Pronto esto terminará y tendré mi venganza – Annie quien sabia de la llegada de esa mujer, había aparecido en la fiesta.

Se sabía de ante mano que la familia Grandchester esa noche daría un aviso, pero pocos sabían de qué se trataba, su boda ya era un hecho, nadie fue invitado. ¿Entonces cuál era el aviso?, digamos que desde que ella llegó, nadie se atrevía siquiera a contradecir al hombre, cada uno de los que se habían metido con el desaparecían en un par de horas y eran reemplazados por un nuevo ministro amigo de Lady Candy – Esposa – el hombre alzó la voz, queriendo dejar en claro que él ordenaba a todos los asistentes – Deseo dar un brindis por ti, por tu hermosa e instructiva compañía – le guiñó el ojo – Y quiero que sea claro mi mandato, desde hoy el Joven Alister y la Señorita Patricia, son los herederos de la familia – ambos jóvenes asombrados ante el asunto, sonrieron complacidos y reverenciaron a la pareja, desde hoy serían tratados como hijos y no como empleados, una voz entre los invitados intentó replicar, pero con solo un visaje de la rubia una de sus sirvientas hizo desaparecer a plena vista de todos la mujer, sólo unos ojos en el medio de la sala se percataron de aquello.

Vamos Elisa, disfruta, esto es un juego – pero la mujer no estaba más que pendiente de su víctima, deseaba a Grandchester y Odiaba a Candice por poseerlo – Tengo mejores cosas que hacer… Susana – Miró a su interlocutora dando la señal de que se retirara.

Susana sabía que ahora no era el momento, tenía deudas pendientes y primero debía calzar todas las piezas del ajedrez, a veces pensaba que debió haber eliminado a ambos hermanos, no solo al fastidioso de Neal –No hagas nada que pueda arruinar nuestra jugada – Eliza se alejó de la rubia y se perdió entre los asistentes. Ya muy entrada la noche y casi al alba, los invitados se retiraban, María y Elroy revisaban las reservas de la familia, en la bodegas subterráneas, había sido una muy buena noche de caza – My Lady desea cenar en su habitación – Candy observando para todos lados, le hizo un visaje a María – Que Karen me lleve la cena a la habitación, dos por favor una para mi marido también – las cuatro mujeres habían sentido la presencia extraña en la casa, sabían que Annie se había quedado, junto con su amante, debido a la actual situación, sabían que Terrence se llevó a los nuevos herederos para que supieran cuál era su nueva posición en la mansión, pero había alguien más, una presencia extraña.

Dejaron que aquella sombra los siguiera sin importar las consecuencias, Candy estaba segura que ella no sufriría los daños, se deslizó entre habitaciones hasta llegar a una especial – Querido ya sabes que hay que hacer – Fue todo lo que habló, mientras que las sombras entraron raudas en la misma habitación que ellos… Era extraño ver quien era esa mujer – Es entretenido divertirme con vampiras estúpidas – en la habitación no había nada, tres grandes ventanas dejaban entrar de forma brusca la luz a la habitación, no habían cortinas, ni nada con lo que alguien de su especie se pudiera proteger del inminente día – Maldita Candice, déjame salir – desde afuera los esposos reían fuerte – porque debiera, te has infiltrado en mi casa, abusaste de mi confianza y por último buscabas acabarme, no es suficiente para que te deje morir… ¿Cómo es que se llama querido? – Terry pensó por unos minutos, mientras que su mano tomaba su barbilla – No sé y la verdad Mona pecas no me interesa, dejémosla ahí – la mujer desesperada por el alba comenzó a golpear las paredes que al sacar la madera eran ladrillos y concreto, por otro lado en las ventanas habían barrotes que no podría desprender y aunque así fuera, con solo salir moriría gracias al sol - ¿Dime quien te mando? Y tal vez te deje salir – Dijo la rubia una vez más – Nadie me mando estúpida, ahora sácame – La pareja había sacado ya toda la información que necesitaban, así que se alejaron a su habitación – Sáquenme, juro que volveré para matarlos, lo juro – ya era tarde para jurar, la luz del sol comenzó recorrer la habitación, pasando en la gama cromáticas desde el bermellón hasta el amarillo, dejando un montón de ceniza en la habitación y un vestido que poco antes había sido una bella pieza.

¿Crees que fue un poco cruel? – La rubia miró al techo – déjame pensarlo… No – el hombre rió de lado – Es verdad, ¿y ahora qué? - la mujer dejó caer su vestido – esperar a que piquen el anzuelo – el castaño se acercó para tomarla de la cintura – si una ya calló, ahora nos falta el pez grande, pero mientras tanto, quieres bailar conmigo en la sombra – ella lo observó detenidamente – No es una mala idea.

Karen para dónde vas el día ya está en nuestra puerta – La mujer de pelo café la increpó – Maldición era un secreto, ven acompáñame a la bodega – ambas mujeres descendieron por las escaleras que daban a la húmeda bodega subterránea – Tu sabes que le hemos vendido el alma al demonio, no debemos jugar con fuego, porque no consumiremos – la pelirroja sólo la miró y siguió hasta lo más profundo - ¿pero quién diablos es este hombre? – Karen, cobijó el cuerpo débil de un hombre de unos veintiocho años, rubio y de tes blanca – El solía cuidarme, cuando estaba limosneando en la calle o algún idiota intentaba abusar de mí, nunca me pidió nada a cambio y un buen día lo deje de ver, fue ahí cuando llegué al prostíbulo – Explico la mujer a María, quien para estas alturas ayudaba en el confort del hombre – Porque no le has dicho a la ama – el hombre tosió desesperado – Ya me dio una nueva y renovada vida, dudo que querrá salvar a un pobre diablo – la vampira pelirroja lloró un par de lágrimas y luego levantó la cabeza – No me queda más que ayudarlo a vivir lo poco que le queda lo mejor posible – su acompañante negó con la cabeza.

Maldita estúpida – era Susana la que iba de lado a lado caminando – Le dije que se mantuviera lejos de ese par – era el mismo diablo dando vueltas en la sala, con una copa de sangre en su mano – este juego no lo podré ganar sola… Pero con él aquí si… - llamó a uno de sus sirvientes y le indicó una dirección que se encontraba en una ciudad que estaba a poco más de 2 semanas de ahí – Dile que lo necesito, que se presente ante su dueña – y el sirviente se retiró, dejando a la oji-azul con una sonrisa en los labios y preparando su próxima jugada.

Cada día me haces más entretenida la cena – le indicaba la rubia a su interlocutor – Tengo que reconocer que me gusta ver bailar los cuerpos, antes de su deceso – dijo el joven mientras observaba a su víctima desangrarse, mientras que exhibía su cuerpo desnudo – me sorprende que en tan poco tiempo su humanidad haya desaparecido – el hombre negó – no, no ha desaparecido, sólo es que hasta ahora has escogido sangre fresca, y que merece el final que les damos- el hombre señaló – por ejemplo, esta mujer es una asesina a suelta, mató a sus hijastros para quedarse con el dinero de su marido y la otra que está muerta, había engañado a cuanto hombre y mujer que la ayudó… - Candy un poco mareada de su explicación lo besó profundamente, desconcentrando al hombre que dejó a la mujer fuera de transe – Salió de la habitación, odio cuando la cena corre – la rubia la siguió para darle caza, la encontró en la entrada de la cocina y simplemente vació su sangre. Fue cuando sin querer entró a las catacumbas, para ver el momento exacto de un tierno beso en la frente del hombre que cobijaba Karen -Que delicia sangre fresca y en su punto con la muerte – las mujeres que hasta ahora se habían enfrascado en una débil discusión, se veían sorprendidas y temerosas de la reacción de su dueña –Vamos Karen no seas celosa y comparte esa exquisita sangre antes de que ya no sirva – Karen solo se aferró más al cuerpo del hombre moribundo – Yo… - Candy se acercó a la pelirroja y María retrocedió – Le salvaré de la vida, pero a cambio se quedará aquí – Llamo a su "esposo" con el pensamiento – Terrence, aquí tendrás a tu mejor lacayo, es hora de que tengas un buen hijo y sirviente.

Hola, ya sé que me merezco un par de golpes, pero no logro poder actualizar cuando quiero y cuando puedo, la musa se volando por la ventana de la buhardilla.

Espero les guste esta mujer cruel y sangrienta.

By Anngel