Ruta de Sangre VII
Acomodando las piezas
Un hombre en un carruaje, diseñado ciertamente para los reyes de la oscuridad, se encaminaba a su destino, el hombre dentro del féretro movible sonrió de forma ladeada, intentado creer que esto era lo mejor, hacía tanto tiempo que no la veía, su ama hasta hace unas semanas se lo había prohibido… Esa mujer, esa maldita mujer había destruido su vida e irónicamente era la que lo gobernaba.
No crees que es un juego aburrido – Terrence miraba con un poco de angustia – esto es solo mover un montón de piezas y listo, ganas – su interlocutor poco convencido de aquella descripción tan básica, solo lo miró y replicó de forma irónica – Sí y el vampirismo es una forma vegana y equilibrada de vida – dijo moviendo por última vez su torre – Jaque Mate, Señor Terrence – y el peli café gruño molesto – está bien, por esta vez soy el perdedor… - el joven rubio sonrió de lado y dio el juego terminado – No eres un perdedor, solo uno bobo con clase y con una hermosa vampira – las palabras de Alberth retumbaron en la cabeza de Terrence – Si y no te imaginas cuanto cambio mi vida es vampira loca, no sabes cuánto la cambió – Albert lentamente ordenó las piezas para empezar un nuevo juego - ¿Y tú que crees que fue para bien o para mal? – El castaño tomó asiento una vez más frente al hombre que le hizo aquella pregunta – Si me hubieras preguntado eso hace 5 meses, la respuesta sería negativa – en un gesto de preguntas el rubio continuo con la primera jugada, moviendo el tercer peón dos espacios - ¿Y ahora? – fue lo escueto se escuchó de sus labios – Es una maldita bendición – sonrió alegre mientras que hizo su primera jugada en el tablero, moviendo el cuarto peón 1 espacio – ósea podemos decir que no te quejas de los resultados obtenido – Albert movió su arfil cuatro espacios en diagonal derecha y lo miró fijamente a los ojos – eso es exacto querido amigo, tan exacto como que ella me dio un regalo hace dos días – Terrence volvió a mover un peón, esta vez el cuarto – supongo que te refieres a mí – el rubio ironizó un poco sus palabras, para hacerlas un poco más sabrosas, mientras deslizaba su arfil hasta el rey – Jaque Mate, yo no sé si yo fui el regalo o tu eres el fácil de complacer – ambos amigos rieron de ganas, ya era casi hora de la cena y el día de hoy se reunirían a conversar en una amena cena con platos rubios y colorines.
Karen, María – susurró la rubia, para que en menos de 5 segundo, ambas ya estuvieran en la habitación - ¿My lady? – Una vez más Candy preguntaba lo mismo que los últimos 6 días – Ha llegado alguna misiva o se ha escuchado algún rumor por el lugar – ambas negaron y ella se mordió el labio. Esto era raro, había eliminado una de sus más dignas sirvientas, había estado atacando en secreto, por medio de los emisarios de Annie, su estancia y aun así ella no reaccionaba, tal vez se estaría equivocando, acaso estaría atacando a una persona equivocada… - Lo dudo – y volvió a mirar la luna que salía entre las colinas – Karen, ve con Alberth después de la cena a la casa de Mandame, ella sabrá si en efecto está pasando algo – ambas sirvientas hicieron reverencia y como llegaron desaparecieron.
Es un poco ilógico lo que estás pensado querida… Si es tan malditamente diabólica como me ha contado, con la "desaparición de Eliza" no debería haber reaccionado haciendo…. ¿un berrinche? – Terrence estaba ahí, tan impávido como en los últimos meses, tan malditamente tranquilo y tenía que aceptar que era yo la responsable, al darle una nueva vida, la anterior se había consumido… Trayendo consigo una especie de seducción, más atrayente para ella, ya no era el hombre ingenuo que alguna vez deseo, para consumirle la vida, si no que era un hombre cuyos deseos oscuros se habían transformados en fantasías, que día a día el hacía realidad… y más allá de todo, hacía su voluntad con ella misma – Ahora me vas a decir que distraigo tus pensamientos – aunque sabía que de alguna forma había bloqueado sus poderes conmigo, a veces pensaba que era para él un libro abierto, siempre sabía qué demonios estaba pensado – Si, es así… Tu sensual envoltura, me distrae de mis objetivos – el joven pintó en su rostro una sonrisa ladeada y la atrajo a él, laceando con el brazo su pequeña y frágil cintura – Olvídate un momento de ella – apegó sus labios al cuello y comenzó besando su oreja, para bajar hasta sus pechos – Reconoce que tengo más capacidad que ella de volverte loca – no quería aceptarlo, pero era así, ella la gran Candice White… Era presa… Era la presa de Terrence Grandchester – Si querido entiendo que tu ego se haya desbordado en los últimos meses… Y también entiendo que tu inteligencia haya mermado un poco… Pero algo me dice que ella está planeando algo – por un momento el castaño pensó que tal vez… Sólo tal vez había una leve posibilidad que de que la enemiga de Candice, también fuera su maldita bruja – Dulzura… ya que somos tan abiertamente sinceros… ¿Qué más sabes de mí vida? – La rubia dándole la espalda, mantuvo silencio un tiempo que a ambos les pareció prudente – Depende de a que te refieres con saber o vida – por un momento pareció cómica la respuesta, pero luego la risa se apagó del rostro de ambos – ¿entonces…? – Terry ya empezaba a impacientarse – Te conozco desde tus… haber digamos… Desde tu primer borrachera – El hombre un se quedó un poco pensativo… Recordaba que de alguna forma, eso había sido poco después de quedar en la calle… - No se suponía que me conocías de niño – ella se sumió en sus pensamientos un momentos – Si… Para ser más exactos, te vi nacer… Pero cuando cumpliste cinco y tu sangre, luego de una caída, me apetecía más de lo que te deseo ahora – tomó una pausa para verlo de frente – Así que cuando eso pasó, me fui de la ciudad… Conocí a Annie y el resto de la historia ya la conoces… - Por alguna extraña razón sintió que su conversación había llegado hasta ahí, la rubia ya se acercaba de forma sensual – Al parecer no quieres responder – Candy negó – no, es sólo que ahora prefiero aprovechar de mejor manera el tiempo, el hecho de ser yo la que me aproveche de tu flaqueza habla muy bien de mí ¿no crees? – podía seguir el juego de la fémina o simplemente obligarla una vez más a hacer su voluntad… ¿Qué sería mejor? – No… Por supuesto que no – de forma brusca y hábil sujetó su muñeca, para darla vuelta y que desde su espalda ella sintiera el deseo que se apoderaba del al someterla – tal malditamente deseable Terrence – nuevamente hizo su voluntad, lamiendo su terso cuello y apoyandola boca abajo en el escritorio del estudio – aun no te puedes imaginar cuanto – levantó su largo faldón, desliando sus manos desde el tobillo al muslo arrastrando consigo la delicada seda, para posarla sobre la espalda de la musa – Candy, querida… ¿te puedes dimensionar medianamente lo que siento al tenerte en esta posición frente de mí?, me refiero a tener a la vista tu suave y tersa piel… Entre tus piernas – esto último lo dijo, de forma ronca… Una vez más deslizaba sus dedos por aquella piel que lo enloquecía, sus ojos calipsos, pasaban a un tono marrón, que cualquiera pensaría que estaba pronto a cometer un asesinato. Delicadamente sus dedos hicieron figuras en ambos muslos, para luego de forma casi burlesca acercarse al premio mayor, donde dio ya no soportó más su propio juego y tocó esos carnosos labios, ella no pudo reprimir el gemido – Me encanta escuchar ese sonido gutural – de forma improvista, entró en su adorada musa, dejando tras de sí una oleada de placer y lujuria que se desbordaba entre ambos.
Haz llegado querido – el hombre rubio besó la mano de Susana y la observó directo a los ojos – Como me ha ordenado mi señora – no era una escena extraña, en aquella mansión últimamente, de todos lados del país habían llegado a su casa, una serie de amigos y "parientes" muy cercanos, que venían a ayudarla con un pequeño problema que se había suscitado en sus planes de poder – sabía que tenía que conservarte… Después de tantos años, querido, me sirves de alguna forma, ahora retírate, cuando te necesite… Serás llamado nuevamente – Si, por supuesto que él era lo que necesitaba, para de una vez por todas, terminar con la maldita existencia de la oji-verde – desde que entraste en mi vida, sólo me has causado problemas Candice… Pero tu reinado se acabará muy pronto – rio de manera fuerte y dejó caer el cuerpo sin vida del joven hombre, que ahora era su cena.
A veces pensaba que se excedía en lo que su mente deseaba de aquella mujer, cada vez que la poseía, iba un poco más lejos, quería que se sometiera a sus más oscuros deseos y pese a que él sabía que el poco corazón que poseía Candy, era suyo… No lograba invertir los roles de Ama y esclavo, su objetivo final era ser él, el amo y señor, aun le faltaba… Pero ella se posaría ante él. Luego de haber acabado en un orgasmo rudo, la levantó y alzó sus brazos, para deslizar el vestido completamente y dejar al descubierto los grandes senos de la rubia, sabía que ella no se avergonzaría de ello, así que agregó un poco más de morbo al ya desquiciado cuadro – Un regalo my lady – y las cortinas de la sala se abrieron, dejando al descubierto una hermosa luz de luna que entraba a raudales y un descubierto cuerpo que se podía observar desde afuera de la propiedad, Candy no se sorprendió ante el capricho de su acompañante y se acercó al ventanal – no dejas de sorprenderme… Aun así, esta sigue siendo mi noche – fue cuando los brazos del castaño la aventaron al marco y besaron con fulgor, apretando su fría piel al vidrio que se comenzaba a trisar por la presión, un leve sonido de dolor de los labios de la rubia, fueron suficientes para que él se detuviera y observara con hambre las pequeñas gotas de sangre que se escurrían por su espalda – No Terrence – advirtió la mujer, la cena eran las criadas, las prostitutas que llegaban a la casa atraídas por la fortuna de la pareja, pero su sangre era sagrada – Abre las piernas – dijo en tono serio y ella obedeció, entró fuertemente en ella, para después deslizarse por su cuello y morder con rudeza ese cuello… Esa Vampira era de su propiedad… Y así sería por mucho.
Unos ojos calipso, observaban una escena tan erótica, como pasional, un hombre rasgos jóvenes y una mujer de pelo rubio, eran protagonistas del sexo más placentero que hasta ese momento hubiera en la tierra, el cuerpo de la fémina se veía claramente desde donde esos ojos, escrutaban cada forma y rincón… En primera instancia la mirada era dulce al reconocer en ella el rostro de alguien en su pasado, la segunda mirada fue de envidia al no poder disfrutar de placeres carnales, con esa mujer y la última mirada fue de odio y repulsión… Las palabras de su dueña eran verdad, ella lo había sepultado en lo más hondo de su alma… Si es que esta mujer podía tener alma… En la cabeza del rubio se comenzó a tejer una idea que dibujó hermosamente en sus labios una sonrisa – una vez en el pasado fuiste mía por voluntad… No dudes que lo volverás a ser.
Aquí un nuevo cap, no muy largo, pero de alto contenido sexual y erotico… Espero no demorar mucho más con este fic… que a lo sumo le queda capítulos por delante. Todas las historias fueron actualizadas hoy… Y he agregado una de Ranma… Por lo pronto, estoy pegada con Full Metal Alquimist Brotherhood… Así que tal vez por ahí aparezca algo nuevo. Muchos saludos y gracias por la paciencia
Espero les guste esta mujer cruel y sangrienta.
By Anngel
