Ruta de Sangre VIII

En la boca del Lobo

Sabes querida – comenzó diciendo en tono bajo y sugestivo, mientras la observaba aun jadiando apoyada en la ventada, con las piernas abiertas y un hilo de sangre corriendo por su pecho – Dime – fue la escueta respuesta de la rubia – un viaje, para que te tranquilices, dejemos a nuestros niños gobernar por unas semanas, no sería una mala idea… ¿Crees? – una leve sonrisa, se dibujó en su rostro, es probable que fuese una buena idea y porque no, tal vez traer uno que otro refuerzo – Me parece, mi señor – y tomó su mano, para besar la misma.

Al parecer tendremos unos días de descanso – Albert se encontraba en la ventada, viendo las ultimas estrellas de la noche – si eso mismo me ha dicho la señora, se quedarán a cargo la Señorita Annie y señor Stear – Karen terminaba de limpiar la habitación que ambos compartían, sus sarcófagos estaban uno al lado del otro – Esta noche partirán hacia el bosque – Albert estiró la mano, para acercar hacía él, aquella mujer que lo había salvado de su pobre y desgraciada vida – no había podido agradecerte – la mujer sorprendida, cubrió su rostro tras la manos – no tienes por qué hacerlo, tenía una deuda contigo – el rubio tomó sus manos y las beso, para luego seguir delicadamente con sus labios – Antes de ti, mi vida iba de mal en peor, perdí a mi familia, mi esposa murió de una rara enfermedad, llevándose consigo a nuestra única hija, esa noche te conocí y no tenía donde llevarte, por eso te deje con madame, hasta que los acreedores quemaron mi casa y me dejaron al borde de la muerte – la mujer lo atrajo hacía si, y lo recostó en el sarcófago – ya es hora de dormir – y el rubio cerró los ojos.

El sol se colaba por la ventana de la única habitación de la casa Grandchester que habitaba la vida – Patty, despierta – la niña de ojos café, se estiró desperezándose, para al final sonreír abiertamente a su compañero – hoy nos toca, traer comida ¿cierto? – Alister sonrió, adoraba ver la sonrisa cálida y alegre de la pequeña niña – sí, hoy tenemos que traer… Pero Lady Candy, me pidió traer hombres y mujeres esta vez, parece que esta ciudad se volverá un campo de batalla – el joven, cambio su rostro de felicidad por uno de angustia y desesperación, sabía que desde hace algunas semanas, sus vidas estaban en peligro, le había pedido a Candice que los transformara en inmortales, pero ella se había negado rotundamente, le dijo que su vida era muy valiosa y que al final ellos, serían los herederos de la familia… Al final con cara de dolor le dijo – Disfruten su vida, por todo lo que yo he sufrido con esta maldición – fue lo último que escucho, antes de ver un poco de felicidad en su rostro al ver entrar por la puerta de la sala a Terrence… Luego vio apagar la alegría en Patty y se despejó de sus pensamientos, si podía morir a su lado, no quedaba más – Bien, vamos con mucha alegría a buscar lo que nos han encomendado – intentó de alguna forma sacar los pensamientos lúgubres que se atiborraban en su mente – Si, vamos – Patty se bajó de la cama y se encaminó al baño.

Por algunos días más reinó la calma en la casa de los herederos, las criadas se habían encargado de juzgar a los nuevos "ayudantes" y de comer lo que no servía para sus propósitos – Alberth… Aun no se sabe cuándo volverán… Tengo un mal presentimiento – el hombre rubio negó y luego de un silencio sepulcral volvió a su labor, era un sentimiento generalizado, había visto a algunos emisarios rondando la casa, pero no quería que Karen ni nadie de la casa se preocupara demás, habían labores más importante, los pequeños títeres que estaban preparando se iban a hacer cargo de las pequeñas molestias, solo para que Candice se hiciera cargo de su única y gran enemiga.

Caía la noche y ya era hora de comenzar a ordenar sus fichas. Se había anunciado en todo el pueblo que los duques habían viajado dejando a sus hijos en la gran casona, pero esa noche ellos partirían en secreto a la propiedad de la familia en Escocia – Jóvenes, estarán a cargo de María, ella los sabrá cuidar… Cuando lleguen a su destino hablen La ama de casa la Señorita Ponny, un buen viaje – ante la situación ambos niños buscaron una respuesta, se suponía que ellos se mantenían hasta el final, con ellos desaparecería su familia – Pero… - Alberth que hasta ahora se había mantenido al margen de la situación, intervino, para que Karen no tuviera más problemas – Son ordenes de la señora, deben continuar el legado – fue lo último en pronunciar antes de cerrar la puerta del coche y dar la orden de partida - ¿Crees que van a estar bien? – Preguntó la pelirroja – Confío en eso mi vida, ellos convertirán esta historia en leyenda – Ahora ambos se dirigían a la casa, los esperaba un buena noche, terminando con lo que Candy, les había encargado, vieron como entre las sombras se arrastraba un cuerpo, ambos sentían en el ambiente el metálico aroma a la sangre fresca que se esparcía en el ambiente y tras un par de segundo un bulto que se arrastraba entre los arboles de la propiedad – Esto no me gusta –fue el escaso comentario que soltó el rubio, antes de caminar derecho a donde se movía la criatura ensangrentada – A… Ayuda – el bulto negro hablaba y suplicaba por ayuda - ¡Karen, ven rápido! – la joven lo observó detenidamente, ya no había nada que hacer, el hombre frente a ellos, ya no tenía vuelta atrás, su respiración se había detenido – bueno, tendremos que ocuparlo de comida para los perros – Alberth intervenía con modestia, esa que le caracterizaba cada vez que aparecía un cadáver cerca de la casa – No podemos – fue cuando Karen le mostró los dos piquetes en el cuello, signo indiscutible de que en un par de horas, ese hombre sería parte de manada.

¿Pero quién diablos ha mordido a un hombre y lo ha dejado en el patio? - al grupo de nuevos vampiros organizados en el lugar, nadie respondió ante la pregunta, solo uno al fondo agachó la cabeza ante la situación, para el joven rubio esto era signo inequívoco de la culpabilidad, se habría desecho de ella, si no fuera porque tenía gran potencial en la batalla – Por esta vez lo dejaré pasar, pero si algo así ocurre de nuevo, no me importará perder a una simple bestia recién nacida – el tema quedó zanjado y el nuevo vampiro sonrió en la oscuridad.

Un mes después

Esta noche, vuelven los amos… Para todos aquellos que no los conocen, simplemente no se aparezcan en su presencia, si ellos no lo solicitan ¿Entendido? – el clan estaba formado y listo para la batalla, 20 mujeres y 21 hombres, considerando el problema que habían tenido con el rubio. Lejos de las circunstancias el joven había sido de gran aporte, tenía variados conocimientos en el arte de la lucha y en otras áreas, según por lo que les había contado, en vida había sido un navegante, visitando casi todo el mundo en un viaje interminable desde los 15 años y la suerte lo había traído a esta ciudad… Como decía el mismo, ahora podría conocer mucho más del mundo gracias a una pequeña mordida – Anthony, tú nos acompañarás a buscar a los señores esta noche, el resto se quedará a cargo de Annie – el oji-azul asintió, para luego tomar su capa negra y ofrecer el brazo a Karen – Cuidado, esta dama ya tiene dueño – Alberth había intervenido, indicando que el joven saliera de la habitación a preparar el carruaje – A veces creo que a él le agradas – Karen rio de buena gana y se tapó la boca con el abanico – No te puedes poner celoso de un crio – Alberth solo volteó la cara y salió tomando su mano.

Se siente el aura de batalla vida – Terrence y Candice, llegaban a la ciudad en coche, medio de transporte poco habitual para ellos, ya que gustaban de corren a grandes velocidades por las calles – Si, el miedo y la sangre flotan en el aire – habían pasado unas buenas vacaciones en medio del bosque, lejos de la rabia y el odio de la ciudad – Hay una cosa que aún me sigue rondando en la cabeza Terry – el hombre que aún no salía de sus cavilaciones tomó la mano de la joven y sin escuchar verdaderamente preguntó - ¿Qué cosa? – la mujer reflexionó nuevamente, se podía decir que esa pregunta cambiaría un poco las cosas - ¿Cómo se llama la mujer que te dejó? – Sólo en esos momentos el castaño despertó del sueño que habían sido esas semanas y recordó a esa mujer de ojos claros y pelo rubio – Susan Marlow… - sólo en esos momentos la rubia ató cabos – Perdóname – Terry sorprendido ante la pregunta, no quiso indagar más, en esos momentos ella parecía humana, frágil y vulnerable. Ese mes había servido para confirmar que sus escasos sentimientos eran hacía él eran ciertos y concretos – No importa porque me pides perdón, sólo importa que soy en no vivo más feliz del mundo – Se abrazaron y disfrutaron ese pequeño momento de soledad que compartieron antes de llegar a su hogar.

La luna está hermosa, espero que la señora Candy sea igual de hermosa – el comentario no dejó espacio a replica, pues el carruaje ya llegaba a la reja de entrada – Cuidado galán, la señora Candice tiene dueño – y así Alberth se acercó al transporte que se detenía y abría la puerta para dejar bajar a Terrence, que le daba un buen apretón de manos y besaba la mano de Karen - ¿Y él? – Se apoderó un sentimiento de rabia del castaño, al observar al joven rubio – Anthony – no, no él no podía, no tenía que estar aquí – Querido, estoy cansada y tengo hambre, luego las presentaciones – sobrevivió estoica a la impresión, ese hombre era exactamente igual a su difunto y traicionero esposo, que el diablo lo tuviera en su diablo endemoniado infierno y que las cenizas que cubrían su cuerpo se quemaran eternamente, necesitaba salir de ahí pronto, Terrence había notado que algo le molestaba, no era plena coincidencia que ella supiera su nombre – Llevaré sus maletas, ama – y sus ojos se cruzaron, sabiendo perfectamente quien era cada uno, la rubia leyó sus labios he vuelto a reclamar lo mío – sólo ella entendió el mensaje, Karen y Alberth se adelantaron y Terrence la tomó posesivamente por la cintura – Eres uno de nosotros, pero te prohíbo acercarte a Candice. Alberth, recuérdalo porque si ocurre lo contrario, tú serás el responsable – Alberth por primera vez sintió una amenaza tan fuerte por parte de su amigo – Anthony, entra por favor.

Bien nos van quedando 3 capítulos…

La Venganza

No olvidaré tu sonrisa

Tal vez algún día

La verdad estoy ansiosa… Una vez terminada esta historia, es probable que haga un par de extras… Espero les guste las aclaraciones de este capítulo, gracias por leer

By Anngel