Ruta de Sangre XIX
No Olvidaré tu Sonrisa
La rubia se movía de lado a lado de la habitación, hasta que al final se rindió, desplomándose al suelo ¿Que habría sido de la muerte de la mujer?, ¿verdaderamente Terrence traería su cabeza y se la daría de envuelta en una cinta de color rosa?… Y Anthony ¿habría sucumbido a las garras de su amor?, maldito el error que cometió, él se lo advirtió, no debía verlo a sus espaldas, ahora su orgullo se convertía en un gusano que se arrastraba por el piso, suplicando la muerte… No le quedaba dignidad – Maldito seas Anthony… Primero arruinas mi juventud y ahora mi vida eterna – Sólo ahora se daba cuenta que no había sido ella su verdadero enemigo todos estos años, sino que aquel rubio infernal que acabó con sus ilusiones de romance, matrimonio y no fue capaz de defender a su hijo de las garras de Susana, no le sorprendía mayormente ya que esta había sido su amante durante toda su vida conyugal y solo se había enterado luego de muerta.
Las conversaciones con su padre, esas noches donde lo visitaba y se quedaban largas horas hablando sobre su vida y como él había comprado la ternura de Anthony, para que ella dejara su libertad de lado y al fin sentara cabeza. ¿Por qué Terrence tenía que llegar a su vida tan tarde?, si no fuera por la mordida de Susana, jamás habría conocido a su vis nieto adoptado… Él era verdaderamente su amor, no había sido impuesto por nadie… Sólo lo había observado, hasta que se le hizo irresistible clavar los colmillos en su cuello, la última cuota de cordura le sirvió para preguntar si en efecto aceptaba su proposición y luego lanzarse a beber esa exquisita sangre dulce, que bebió casi hasta la última gota, siendo consiente que eso los mataría… Solo cuando vio su mano acariciando su rostro con una débil sonrisa en los labios se detuvo y entregó el último componente para la vida eterna, se convenció que él sería su morada, al ver su rostro pálido y sin vida… Ya era de ella o ¿ella era suya?, sí ella le pertenecía.
Unos pasos fuera de la habitación, no fueron suficiente para sacarla de sus cavilaciones. De pronto vio rodar frente a sus ojos una cabeza rubia que reflejada satisfacción en su – Mi deuda está saldada… Ahora es tu turno – levantó su mirada hasta ver los ojos color sangre del hombre en la entrada – Terry – el joven caminó frente a ella un par de veces y luego tomó asiento en un sillón que se encontraba en la esquina más oscura de la habitación – Sabes… Hoy he descubierto que Susana tu más acérrima enemiga, era mi ex prometida – Candy se sorprendió, si bien sabía que era esa mujer, nunca se lo quiso confirmar, pensaba que algunas heridas no se debían abrir, mejor dejarlas en el pasado – lo sé – el joven castaño sonrió de medio lado, mientras que observaba su postura, se veía tan deseable con el vestido roto y arrodillada frente a el – Fantástico… Primero me ocultas que te encontrarás con tu muerto EX marido y también me ocultas que era la maldita bruja esa, la misma que había terminado de desgraciar mi vida… He estado pensado que puedo hacer contigo… Verdaderamente estoy molesto – el rostro del castaño reflejaba satisfacción, había cumplido su cometido, sabía que ella no podía escapar de sus garras, Candy había escuchado cada palabra salida de la boca del hombre, pero aún no dejaba de observar la sonrisa de la cabeza frente a ella – ¿Porque ella murió sonriendo? – El hombre hasta ahora no se había dado cuenta, pero pensó en sacar provecho a la situación - ¿Tiene algo de malo? – Con la fuerza de la desesperación la rubia se puso de pie y lo encaró – ¡Maldición!, ella no debía ser feliz – El hombre sin levantar la cabeza y fijando su mirada donde terminaba la rasgadura del vestido expresó de forma despectiva – Quien no estaría feliz de morir en mis brazos… Es un placer único – sólo ahí el castaño levantó sus ojos y se fijaron en las esmeraldas verdes del rubia – Te recuerdo, querida que tienes un deuda pendiente con tu dueño y pretendo saldarla pronto – Terrence estaba detrás de ella, con una mano entre las piernas y la otra presionando su pecho – Ella nos desgració la vida – el hombre comenzaba a mover enérgicamente su dedos en la feminidad de la rubia y ella comenzaba a jadear – Ella… Era ella – Dijo el castaño hasta que sintió la presión en sus manos, ella estaba al borde del orgasmo – Bueno, ya me he aburrido de este juego… Puedes quedarte aquí por el día, no quiero que te conviertas en ceniza – Y tan sereno como entró en la habitación salió, dejando la cabeza de su rival observándola.
No sé qué decir Terry, hace unas semanas eras un niño jugando a ser grande, ahora eres ¿qué? – Era Alberth que estaba sentado a su costado – No digas nada – el rubio sonrió ante el comentario sin entusiasmo del joven – La primera vez que escuché hablar de Candy, la describían como una mujer sin escrúpulos, sanguinaria y de apetito lujurioso – Terrence había comprobado de alguna manera lo que la rubia era, pero se distanciaba bastante esa descripción de la realidad, bueno lo de lujuriosa, sí… Pero sabía que si hubiera sido ella la que cobrara venganza tal vez Susan aun estaría viva, la rabia había consumido su ser… Ahora veía como una gran llamarada estaba al otro lado de la ciudad – Candy es solo una niña… Aunque creas que no es así – El rubio carcajeó ante esa afirmación – Entonces porque la dejaste con las ganas hace un rato – Terry entre sorprendido y enojado respondió – Nos estabas vigilando "amigo" – Alberth se puso de pie y observó a las llamas en el horizonte – Iré a pasear con Karen, el espectáculo pirotécnico es fabuloso ¿No lo crees? – Era la mejor opción, desaparecer ahora que aún tenía posibilidad de salir ileso, había sido un gran atrevimiento el de su lacayo… Pero por ahora no importaba, la furia que sentía contra el mismo era insostenible – Anthony… Anthony… Me llevará la no vida entera, pero te eliminaré de este mundo.
Me es increíble pensar que estés en este estado por culpa de ese tipo – Lo único que le faltaba era tener que lidiar con Annie y sus "te lo dije", como deja bu la morena le dijo – Te lo advertí, te lo dije… ¡Por un demonio!, él era tu maldita perdición – estaba fastidiada, porque Terrence haciendo caso omiso a sus peticiones, le permitió a la morena volver a esa casa – Annie, por favor vete, no quiero hablar – Sintió como una manta era arrojada en sus hombros – cubre la poca dignidad que te queda – se sorprendía, si bien sabía que su "amiga" tenía sentimientos fuertes hacia ella, no pensó que entre el deseo y la lujuria también había ¿Ternura?. La morena se sentó a su lado y la abrazó – No Digas nada por favor – y apoyó su mentón en la cabeza de la rubia- Tenía la guerra perdida ante él… Por más que estuviera enamorada de ti… Lástima que Dios y el diablo se pusieran de acuerdo y me hicieran en este cuerpo de mujer… Si no Archi sería un extraño y yo hubiera matado a tus dos enamorados – La Mujer de cabellos negros se puso de pie – Ahora recupera tu vida – Y se retiró de la habitación tan galante como había entrado.
Durante la primera noche siguió el rastro y así por un par de semanas, bebiendo la sangre de las pequeñas criaturas del bosque y de vez en cuando cazando uno que otro bandido del camino, el rubio era escurridizo, era probable que el siglo de edad de más le fuera una fortaleza, más que su velocidad y astucia, pero en su mente estaba fijo que debía cazarlo, era la única opción para poder estar en paz con su adorada rubia, luego de un par de meses desistió.
Candy ya se había puesto de pie para estas alturas y volvía a ser la señora de la casa, manejaba diestramente la propiedad y el Clan recientemente formado la respetaba, los niños Grandchester, ya habían vuelto de su viaje y ahora se coronaban como los herederos al ducado que eran, Candy pasaba la noche velando sus sueños, mientras que Alberth y Karen se hacían cargo de los menesteres especiales de su clase. La rubia pese a la crueldad diaria que derrochaba, en los momentos de soledad en su alcoba ya no sonreía y solo se recostaba en aquella cama que había compartido con el castaño.
Una noche después de arropar a los niños y de rechazar el alimento, se dirigió a su estancia, que estaba inundada de aquel dulce aroma – Mi castigo ha sido peor de lo que pensé – dijo mientras se sentaba en la orilla de la cama – No fue mi intención – El castaño estaba parado frente a ella y con tranquilidad se sentó a su lado – Necesitaba encontrar una respuesta – fueron las escuetas palabras del oji-azul – Que tipo de respuestas, ella ya está muerta – El castaño perdió la paciencia – Me habías mentido… No solo con lo de tu esposito, sino que también con lo de Susan, tú sabías todo – la rubia acongojada y con la rabia surgiendo desde su interior le gritó – Lo hacía para protegerte, esto fue todo provocado por los errores de mi padre y el egoísmo de Anthony… Él me desposó, solo porque su familia estaba en la ruina y mi padre le pagó bien… Lo que mi padre no sabía era que él tenía una prometida, Susana Marlow… Que fue su amante por años, hasta que se aburrió de ella… En la práctica se la regalo a sus "amigos"… Un vampiro le hizo el favor de dotarla de poder y fuerza suficiente, hasta que se dio cuenta que te miraba con otros ojos y porque yo no me atreví a mostrarme antes, ella lo hizo solo para destruirme, porque sabía que te deseaba – Una buena historia resumida en 20 segundos, pero le costaba creer en sus palabras, pese a que reconocía lo que Archivald le dijo, su parte humana aun habitaba en él y era el promotor de querer seguir ahí, provocándola y de la misma forma de irse y retorcer el cuello del inútil – Si ya escuché tu descarga Candy – la miró de medio lado – verdaderamente en estos momentos no me interesa saber nada más del pasado, hoy es hoy y ya mañana se verá, por ahora – suspiró y bajo la voz, para colocarse frente a ella y tocar su rostro de forma tierna – Eres mía y eso no se cambiará tan fácilmente… - Beso tiernamente sus labios – No haz comido… Pediré la cena – Sonrió de costado y ella lo detuvo – Hoy quiero beber de ti – Solo por esta noche se daría el gusto de volver a sentir como un simple y mortal humano… Besó su frente, su nariz y sus labios de forma intensa, mientras la hacía retroceder hasta la cama, como un quinceañero en su primera experiencia sexual, tiño sus mejillas de rojo y deslizó lentamente cada botón del vestido de la rubia, para dejarlo caer lentamente, adoraba como la seda se deslizaba por la piel pálida de la rubia y se regodeó, esta noche sería lento, torturante.
Se sentó en el costado de la cama y la acercó a él, posó las manos en sus caderas, observando aquel coqueto corsé, que ella lucia casi a diario, observó sus piernas largas y firmes, subió la mirada por el centro hasta toparse con su intimidad aun cubierta por ropa interior, luego a su vientre y deseó tristemente que algún día ese vientre se viera abultado, pero eso no sería así, volvió a buscar entre su cuello y esos rizos… No pudo encontrar la paz que deseaba… Aunque sabía que al momento de besar esos labios nuevamente, se encaminaría en una senda sin regreso. Ella intuyendo un poco el pensamiento de catástrofe que se avecinaba, tomó sus manos y se arrodilló – Ahora no… Hay cosas que no se podrán cambiar – y así ella tomó la iniciativa, abriendo lentamente la camisa del castaño – esta noche no… Esta noche… Seré yo… Terrence el humano, no la criatura de la noche.
El ambiente se había calmado, ya no era tenso y ella estaba llorando – Sé que cometí errores… - el hombre tomó su rostro y beso cada una de sus lágrimas, hasta llegar a sus labios – Terrence – él le sonrió y no le permitió hablar – Seremos como dos humanos, quiero que me ames – Y fue así que lentamente desató el corsé y soltó el cabello de la rubia, como adoraba que esos risos cayeran como cascadas cubriendo sus pechos desnudos, era la visión de una diosa, tomó sus manos y las beso, luego y para completar el cuadro la tomó en sus brazos y la dejó en el centro de la cama, él se ganó a su costado, mientras acariciaba su rostro – Eres tan hermosa pecas – puso su mano en la intimidad de la joven, mientras ella teñía sus mejillas en rojo – Es nuestra primera vez – el castaño confirmo con una sonrisa y se ganó sobre ella a horcajadas, sujetando sus brazos al costado de su cabeza, volvió a atacar esos labios carnosos y con las piernas, separó la piernas de ella, quedando en un muy buena posición para poseerla – Intentaré que no te duela, pero no lo puedo prometer… Luego de ello, sentirás el placer más intenso que puede existir – ella asintió y apegó su intimidad a la del joven – No te adelantes… Aún falta para eso – Sonrió y comenzó a besar desde el cuello, lamió los pezones y siguió besando el abdomen hasta llegar a la ropa interior que comenzó a sacar con los dientes, para besar la dulce intimidad de la rubia, ella gemía y el degustaba su sabor – Durante mi vida, estuve con varias mujeres… Ninguna se compara a ti – y volvió a la faena, los gemidos iban aumentando y ella suplicaba que se detuviera, ya no aguantaba más – Terry, por favor – tras introducirse su lengua un poco más en aquella intimidad, la rubia no pudo resistir la suave caricia, acabó en un penetrante orgasmo que removió e hizo temblar todo su cuerpo, él sonrió feliz… Habían estado muchas veces juntos, pero nunca se habían dado la paciencia y el tiempo para sentir así el cuerpo de otro. La hinchazón en el miembro de Terrence era evidente, pero aún podía mantener el control por unos minutos más, quería disfrutarla nuevamente, fue cuando ella tomó el control y lo recostó… - Cada besos de esos que me das… Cada frase sin censura, cómplice de mi locura – Con esas simples palabras dejaba salir todos aquellos sentimientos que contuvo durante tanto tiempo, lo hizo de esa forma terminó de despojar al castaño de su última prenda y besó su pecho – Me gustaría volver a sentir los latidos en tu pecho… Como lo hice durante tanto tiempo… Pero ahora tengo algo mejor y eso es a ti, sin Susana… Sin Anthony… Solos tú y yo – Terry por unos instantes pensó en el rubio, él aun no podía estar tranquilo y no estaría hasta que ese vampiro de cuarta estuviera frito bajo el sol, Candy lo sacó de sus cavilaciones al tomar su miembro erecto y llevándolo dentro de sí, ambos soltaron un gemido gutural, que lleno la estancia y enrojeció sus cuerpos, ella comenzó a moverse lentamente, hasta encontrar el rose perfecto de su intimidad y la del… Continuó hasta hacer el movimiento insostenible por parte de - Basta – La detuvo con la respiración entre cortada y dio vuelta los papeles, para que ella quedara debajo de su pesado cuerpo, él sería el único dueño… Terminaron juntos y descansaron abrazados – Te amo… - Era la perfecta escena… Mientras que el sol volvía cubrir la tierra Grandchester.
Una noche más… Una más… Aun viéndola dormir, por el cansancio de la noche completa Terrence Grandchester tomó la determinación de que ese hombre sería su presa, se vistió con su mejor ropa, tomó el dinero que pudo cargar, aunque sabía que no era necesario y se despidió con un beso en la frente – Nos volveremos a encontrar – Ya en las afueras de la casa un joven castaño… Observó al cielo negro y suspiró, la noche recién comenzaba, era hora de rastrear las huellas del rubio nuevamente – No te atrevas Terrence, si te vas esta vez ella – De las sombras era Archivald, quien ahora increpaba al castaño – Mientras él esté con vida, no la podré poseer completamente – El amante de la morena sonreía aun – Si alguien tiene que ir por Anthony, seré yo… Nada tengo que perder - ¿Qué demonios? En prácticamente un año, este hombre había solo dicho un par de palabras y ahora sacaba frases enteras – Si te vas, le dejaras el camino libre a Annie y por otro lado… él tiene una deuda pendiente conmigo – Terrence puso las manos en sus bolsillos - ¿Y qué te hace pensar que te dejaré el camino libre? – por fin dando la cara e iluminado por la luna Archivald respondió – Tu parte humana aún no ha muerto, lo que sientes por Candy, es lo mismo que siento yo por Annie, la eternidad de nada sirve si no están ellas – Terry volteó y siguió caminando lento hasta perderse en las sombras – Entonces te la encargo... No regresaré por un buen tiempo.
Se suponía que este iba a ser el último capítulo, pero no quería alargarlo tanto… Así que se dará un doceavo acto, llamado "Ruta de Sangre"… Espero les guste y nos estamos leyendo
Gracias por leer.
By Anngel
