Ever After:
CIVIL WAR CAPÍTULO 2

Apple y Briar bajaron a desayunar con una pequeña sonrisa de satisfacción en sus rostros. Creyeron que finalmente habían encontrado la solución para poner a Raven en su lugar y hacerla firmar. Ya que el ostracismo no funcionaba con ella, tenían que actuar de forma más directa; y por suerte el director les había dado carta blanca para actuar. Pero en cuanto bajaron se dieron cuenta que algo grande había pasado, se habían tardado porque como siempre Briar daba un poco de problemas para despertar, pero no se esperaban encontrar a toda la escuela cuchicheando entre todos y mostrándose de lo más asustados.

—Oiga, ¿qué fue lo que pasó? — Preguntó Apple curiosa ante tanta actividad. — ¿Acaso los Rebel hicieron algo durante su primer día?

Blondie la miró como si le hubiera crecido una segunda cabeza.

—¿Blondie? — Preguntó curiosa Briar.

—¿Qué no han revisado su espejo ninguna de ustedes dos? — Preguntó la aspirante a paparazzi. — ¡Está en todos los blogs! Es Raven, por lo visto ayer que la echaron de su cuarto comenzó un nuevo romance, un romance fuera de su cuento.

—¡¿Qué?! — Saltaron las dos Princesas.

Blondie asintió violentamente mientras las dos revisaban los apuntes más recientes de las redes a las que estaban conectadas. No, aquello no podía ser; claro, era el típico caso en que muchas personas obtenían una información parcial y la distorsionaban al último momento. Tenían que rastrear la fuente principal para confirmarlo.

—Simplemente no entiendo, ¿no se supone que debe convertirse en la madrastra de Apple y luego casarse con "El Rey Bondadoso"? — Preguntó Ashlynn uniéndose al grupo. — Si realmente tiene esas preferencias no puede casarse con nadie y punto, simplemente no entiendo…

—Tiene que haber un error, sí, no encuentro otra explicación — dijo Apple firmemente. — Blondie, ¿quién es tu fuente?

Blondie se puso a revisar su espejo.

—Lizzie — murmuró.

—¿Lizzie Hearts? — Saltó Apple. — Bien, vamos a preguntarle entonces.

Y así corrieron hacia donde la futura Reina de Corazones comía su yogurt con frutas y granola acompañando un sándwich de queso.

—¡Lizzie! ¡Lizzie! Necesitamos preguntarte algo — gritó Apple abalanzándose sobre Lizzie deramando su jugo.

—¡Derramaste mi jugo! ¡Que le corten la cabeza! — Gritó enfureciéndose la Reina de Corazones.

—Lizzie, esto es importante — dijo Blondie limpiando el jugo de la chica con su pañuelo. — Debo saberlo, ¿cómo sabes lo de Raven y Maddie?

—¿Tanto escándalo para esto? — Refunfuñó Lizzie. — Kitty, ella lo publicó en Twinkler. Me deben un jugo o les haré cortar sus cabezas.

—Te lo repondremos en cuanto podamos — protestó Blondie. — Ahora quiero saber por qué tienes a Kitty en Twinkler, se supone que acordamos borrar toda comunicación con los Rebels.

Lizzie se armó de la paciencia que no tenía.

—Porque Kitty y yo ya éramos amigas desde que la madre de Raven nos hizo evacuar el País de las Maravillas, por eso. Ahora en cuanto a mi jugo…

Apple dio una pequeña vuelta y usó su radiante sonrisa para que alguien le diera un jugo; pero el escándalo de Raven y Maddie fue mucho más poderoso que su encanto, por primera vez Apple estaba siendo ignorada pues todos estaban demasiado ocupados charlando sobre lo que ocurrió entre las Rebel; después de todo era la primera pareja homosexual en la historia de Ever After High.

Apple se quedó congelada por unos segundos, la rebeldía de Raven estaba llegando a niveles fuera de su control. Si esto seguía así, ella realmente haría un nuevo destino dejándola a ella, a Apple, sin su final feliz.

—Pero debe haber algún error — la calmó Briar. — Tú sabes bien que Kitty no es una fuente confiable. ¿Recuerdas cuando quiso convencernos a todas que Cerise era una loba? ¿Te imaginas? ¡La hija de la Caperucita Roja una loba!

Apple se tranquilizó un poco, después de todo su amiga Briar tenía razón. ¿Cómo podía Kitty agitar a toda la escuela con un rumor tan estúpido? Se tranquilizó.

Pero entonces Apple miró de pura casualidad hacia la puerta principal. Lo que vio hizo que abriera la boca a su máxima capacidad al igual que todos los presentes: eran Raven y Maddie, tomadas de las manos y con sus frentes muy cerca la una de la otra. La atmósfera alrededor de ellas era… ¿romántica?

—No puede ser… — dijo Blondie sacando su espejo y comenzando a grabar lo que veía.

Desde su lado del comedor, los Rebels también se quedaron sin palabras. Todos pensaron que en realidad eran tonterías de Kitty, pero ahí estaban ellas dos, anunciando su amor al mundo y no les importaba quién tuviera que decir algo al respecto. No, para Raven lo único que importaba era Maddie y para Maddie Raven.

Entonces se sonrieron entre ellas y ocuparon su lugar junto a Cerise, Cedar y Cupid, quienes tampoco podían creer lo que estaban viendo; pero bueno, Cupid no pudo evitar sonreír ante el amor joven pues al ser hija de Eros podía reconocer el amor verdadero.

—Así que era verdad — dijo Cerise atónita dejando de devorar su pila de salchichas. — Ustedes dos… ustedes están saliendo.

Raven y Maddie se apretaron las manos y se encogieron de hombros.

—Sabíamos que Kitty no iba a dejarnos tranquilas así que por qué no admitirlo — dijo Raven. — Yo se lo hubiera impedido pero…

—La convencí que no hay nada de qué avergonzarse — dijo Maddie acariciando la mano de Raven. — Si puedes elegir tu propio destino, parte de esto es elegir con quién compartirlo.

Raven tenía que acostumbrarse a ese lado de Maddie, protector y siempre dispuesta a animar con sinceras palabras a su novia. Era lindo que fuera ella con quien compartiría su final feliz y no la cambiaría por nada.

—¡¿Qué crees que haces, Raven Queen?! — Le gritó Apple atravesando el comedor a grandes zancadas dejando el lugar en silencio, así como hacía tiempo que ningún Royal le dirigía la palabra a un Rebel, tampoco cruzaban la línea que dividía ambos lados del comedor. — Tú, tú… ¡TÚ ENSUCIAS EL BUEN NOMBRE DE ESTA ESCUELA DEGRADANDO EL DÍA DEL LEGADO Y LUEGO HACIENDO COSAS INDECENTES CON… CON… CON OTRA MUJER!

Cerise se levantó al igual que Cupid y Cedar poniéndose como una barrera protectora entre Apple y sus amigas.

—Esto no es de tu incumbencia Apple — la retó Cerise cambiando sus ojos ligeramente a ámbar. — Ellas tienen derecho a elegir.

—¿Elegir? ¿Acaso creen que se puede elegir nuestros destinos? ¿Quiénes somos, o qué haremos? ¡NO! No podemos elegir eso, mucho menos al lado de quién permaneceremos. El destino de Raven es casarse con mi padre para convertirse en mi madrastra y luego casarse con el Rey Bondadoso para finalmente morir sola encerrada en la Cárcel del Espejo. Tiene que sentirse orgullosa de ese destino y seguirlo a como dé lugar. No hay opción…

Raven dio un sorbo de jugo de naranja y le hizo una seña a sus amigas para que se apartaran de su camino. Avanzó hacia Apple hasta que quedaron frente a frente. Raven era más alta, pero Apple llevaba unos incomodísimos tacones así que estaban a la misma altura. A pesar de la furia en la mirada de Raven, Apple no retrocedió.

—¿Y por qué debo sentirme feliz por terminar sola y con todo el Mundo Mágico odiándome, Apple? ¿Para que tú te conviertas en Reina y tengas tu final feliz? ¡Adivina! El que no te envenene jamás no evitará que te hagas Reina. Tú y Daring están felices con que estén destinados a ser marido y mujer, así que cásense y déjennos tranquilos a los demás. No tienes que ser envenenada para ser Reina, de hecho, ya no hay obstáculos en tu camino.

—El director Grimm es mucho más que el director de esta escuela, es el gran gobernante del Mundo Mágico — desafió Apple. — Y no creo que le agrade el verte besándote con otra chica. De hecho….

—De hecho hicimos mucho más que besarnos — dijo Maddie tomando un sorbo de su té e igualmente encarando a Apple. Las dos se entrelazaron las manos y la miraron desafiantes.

Apple entonces soltó una risa forzada y molesta.

—¡AH! ¿Cómo no me di cuenta? — Dijo dándole la espalda a sus compañeras, dándose aires de superioridad. — Todo esto es la misma tontería de los Rebel. Nuestra querida Raven está tan decidida a desafiar a nuestro director que decide utilizar a su mejor amiga, asegurándole que la quiere sólo a ella; que son una para la otra y todo porque quiere seguir con sus tonterías. Deberías abrir los ojos, te está usando Maddie.

La atmósfera se hizo tensa de repente; nadie dijo nada más. Incluso los Royal la miraron con cara si se hubiera vuelto loca, su comentario estaba fuera de lugar y por mucho. Los ojos de Maddie se tornaron de un alegre turquesa a naranja fuerte. Raven iba a gritarle a Apple que retirara lo que dijo pero se asustó al sentir el cambio en Maddie.

La sombrerera loca avanzó con decisión y haló a Apple del hombro obligándola a volverse. Sorprendida por el gesto, Apple sólo acertó a abrir la boca cuando Maddie le echó el contenido de su taza de humeante té en los ojos.

Apple gritó de dolor, pero Maddie no había terminado. Quitándose el sombrero, introdujo la mano dentro y sacó un gran bastón con el cual le propinó un poderoso golpe en el estómago a Apple, haciéndola doblarse del dolor; y finalmente le dio una fuerte patada en el rostro. Apple cayó tosiendo y con un hilillo de sangre saliendo de su boca y la nariz.

Todo el lugar quedó en silencio, nadie esperaba algo así.

—Y porque me contuve — gruñó Maddie fijándose en la pobre Apple. — Cuídate ¡oh! Muchacho del temible Jabberwocky y el furioso Vandersnatch, con dientes que muerden y garras que rascan. Él en su día la espada Vórpica blandió y al Jabberwocky decapitó…

—Traducción — dijo Raven mirando igual el lamentable estado de Apple, — no te atrevas a cuestionar el amor de Maddie y mío. No me importa salirme del guion; Maddie y yo nos amamos y es todo lo que importa.

Los Rebels miraron primero a las dos chicas y luego a Apple.

—Merecido — murmuró Sparrow.

Hunter asintió, realmente el comentario de Apple se había pasado.

—Yo que ella le hubiera dado un par de veces más con el bastón — dijo Poppy mirando a la líder de los Royal.

Holly no podía creer lo que oía de su propia hermana.

—¿Disculpa? — Dijo volviéndose a Poppy.

—Lo que oíste. ¿Cómo se le ocurre decir algo así? — Le respondió Poppy. — Hasta ustedes tienen que admitir que se pasó de la raya.

Nadie dijo nada más, pero la tensión podía cortarse con un cuchillo. Desde su rincón sobre las escaleras donde podía verlo todo, Kitty se dio cuenta de lo que había desatado su chisme.

—Esto no va a terminar bien — le murmuró a su oruga, quien asintió preocupada como su dueña; y claro, el resto del comedor. Todo lo ocurrido acababa de estallar como un globo la tensión acumulada entre Royals y Rebels.

Sin más, los hermanos Charming junto con Briar y Ashlynn quienes la arrastraron lejos de ahí.

—Salvajes — se le escapó a Briar. — Todo por no honrar sus destinos y dejarnos tener nuestros finales felices…

—Nadie les impide tenerlos — dijo Cerise mirándola fijamente. — Hagan lo que quieran pero déjennos a los demás hacerlo también. Eso es lo único que queremos.

—Prácticamente pides lo imposible.

Cerise se encogió de hombros dándole la espalda a Briar.

—Ya qué. Después de todo cuando nos graduemos este año te irás a dormir por cien maravillosos años en los que nadie tendrá que soportar tu horrible voz. A lo sumo tus ronquidos pero comparado con el resto de ti…

Briar tuvo suficiente. Avanzó hacia la Rebel que volvía a comer como si nada y la zarandeó para obtener su atención. La capucha de Cerise se deslizó de su cabeza, revelando sus orejas de lobo. Una vez más el silencio reinaba en el recinto. Blondie tuvo la imprudencia de tomarle una foto con su espejo.

Todas sus amigas, quienes ya conocían su secreto, corrieron hacia Cerise que parecía paralizada por lo que acababa de suceder.

—Cerise… — murmuró Raven tratando de cubrir a su amiga, pero la loba la apartó con gentileza.

—Está bien Raven, si tú puedes ser tú misma sin temor a avergonzarte yo también. Después de todo es una parte más de mí — dijo ella, levantándose y mirando a la asustada Briar y luego al resto del comedor. — ¡Yo soy Cerise Hood, hija de Caperucita Roja y el Lobo Feroz!

—Alguien como tú encajaría más en Monster High. Con razón eres una Rebel— murmuró Daring soltando a Apple, quien sólo gimió.

—Te reto a que lo repitas — gruó Cerise cambiando sus ojos de verde a ámbar y su voz por una especie de rugido, como cuando se dejaba dominar por sus instintos lobunos.

—Dije que…

Antes que Daring se diera cuenta, Cerise saltó sobre él y le propinó un poderoso puñetazo en el rostro, haciéndolo caer. Él se acarició la herida, que comenzaba a hincharse.

—Mi rostro… ¡mi hermoso rostro! — Gritó horrorizado. — Hubiera preferido mil veces que me rompieras la pierna pero no mi rostro.

—Eso se puede arreglar — gruñó Cerise pisoteando con fuerte la articulación de la rodilla de Daring y luego torciéndola mientras el rubio caía igualmente gritando de dolor.

Los Royal se levantaron al igual que los Rebel dispuestos a comenzar la pelea; una pelea que los Rebel, en su mayoría plebeyos que sabían cómo ganarse la vida contrabajos físicos, tenían las de ganar.

Maddie blandió su bastón con gran agilidad, como si de una espadachina se tratara.

—No sabía que podías hacer eso — se impresionó Raven.

—Bueno, mi padre me enseñó a usar la espada pensando que mi destino es ayudar a Ally, la hija de Alicia, a distraer al hijo de la Sota mientras ella derrota a Jabe, hijo del Jabberwocky.

Raven tomó nota y se preparó también lista para aquello.

Pronto todos los profesores llegaron, justo a tiempo de evitar que comenzara lo que hubiera sido la mayor pelea en toda la historia de Ever After Hight.

—¿Qué está pasando? — Preguntó el director, pero entonces vio a Apple y a Daring.

—Lleven a estos dos a la enfermería — ordenó al profesor Correquetepillo y a Lobomalo. — No debo preguntar por el responsable de todo esto, ¿eh, Raven Queen? Tu destino es envenenar a Apple, no matarla a golpes.

—Mi destino es hacer lo que se me dé la gana junto a Maddie — desafió Raven. — Eso ya había quedado claro desde el año pasado. No tenemos por qué aguantar todo esto de usted ni de ellos. Además Apple se lo buscó.

—¿Que la dulce Apple White se buscó ser brutalmente atacada por nos jovencitos que no aceptan su destnio? ¡Sí cómo no! — Se mofó Grimm.

—Se lo buscó — aseguró Hunter. — Comenzó a molestar a Maddie y a Raven por su recién iniciado noviazgo, tratando de arruinar su relación cuando tienen todo el derecho de hacerlo.

Milton Grimm no podía creer lo que había escuchado.

—¿Dijiste noviazgo? Las reglas son claras en cuanto a noviazgos fuera del cuento además las dos son mujeres ¡Inaceptable!…

—Y nosotros somos muy claros en que no jugamos con sus reglas — dijo Kitty apareciendo de repente. — Apple las insultó y obtuvo lo que merecía. De donde venimos tenemos un dicho: ostra que nada cerca de playa está pidiendo ser comida con una guarnición de jugo de limón.

—No tengo tiempo de andar escuchando tonterías en Maravilloso — dijo Milton. — Raven está en graves problemas.

—Los que golpeamos a Apple y a Daring fuimos nosotras, no Raven — dijeron a la vez Cerise y Maddie.

Una vez más Milton Grimm se quedó sin qué decir, no tanto por el que defendieran a Raven sino por ver las orejas de Cerise.

—Así que los rumores eran ciertos — dijo. — Tu madre se salió de su cuento. Ella… ella…

—Ella siguió su corazón — amenazó Cerise entrando de nuevo a modo lobuno. — ¿Algún problema, señor director?

Todos los maestros observaban la situación, todo era de lo más preocupante. Pero al final Grimm recuperó la postura y miró a Raven.

—No me importa lo que digan tus amias Raven Queen. De no haber hecho lo que hiciste esto no hubiera pasado. Todos ustedes tendrían un destino y…

Raven no lo escuchaba más. Sólo sabía que la culpaban una y otra vez por su decisión de tomar sus propias decisiones. No, ya no podía más.

—Cierre la boca — ordenó ella de repente.

Grimm dejó de hablar, pero daba a entender que sólo estaba tomando una pausa.

—Todo lo que dice es destino esto, destino aquello, destino bla, bla, bla… lo mismo que ellos — señaló a los Rebel. — Todo lo que queremos nosotros es optar a una vida feliz. No me importa lo que diga usted o mi madre, no soy malvada y no lo seré nunca. Yo seré feliz alejándome de Apple y del resto de ellos. Me importan un bledo, no quiero nada con ellos ni mucho menos con usted. Déjeme tranquila de una vez, destruí mi página del Libro del Destino, no tengo nada que firmar.

—¿Eso crees, Raven? Aunque hiciste esta tontería, ese berrinche que prueba que aún no eres lo suficiente madura para tomar tus propias decisiones la página existe mientras exista el Libro. Algún lo día firmarás y yo, Milton Grimm…

—En ese caso no tengo nada más que hacer aquí — dijo Raven dándole la espalda y haciendo aparecer su maleta.

Comenzó a avanzar. Nadie entendía, ¿qué estaba haciendo? Baba Yagá intentó detenerla como siempre: haciendo aparecer un atomizador y corrigiéndola como gato mal portado, pero Raven tomó el aparato y lo arrojó contra la anciana rodeado de un aura de magia, que de haber tocado a la mujer, la hubiera mandado a la enfermería también.

—Yo, Raven Queen abandono la escuela. ¡ABANDONO EVER AFTER HIGH!

—¿QUÉ? — Saltaron todos.

—Ya la escucharon — dijo Maddie tomando del brazo a Raven y sacando su propia maleta de su sombrero. — Nos vamos de aquí. Adiós para siempre Ever After High y su montón de Royals que no aceptan que podemos vivir sin ustedes.

—Sí, adiós — dijo Cerise quitándose la capucha y arrojándola al profesor Lobomalo, que se había quedado a ver cómo terminaba todo en lugar de llevar a la enfermería a los heridos líderes de los Royal. — Papá, llévasela a mamá y dile que no se preocupe por mí.

El viejo hombre lobo sólo acertó a asentir sin atreverse a decir palabra.

Entonces Kitty se apareció de improviso llevando su maleta también y la de Cerise, a quien se la ofreció dando una cabezada en señal de respeto.

Hunter silbó y al poco tiempo la ardilla Pesky, su mascota, trajo sus cosas. Finalmente Cupid miró su alrededor y se unió al grupo de desertores.

—¿Creen que me han vencido? — Dijo furioso Milton Grimm mirándolos alejarse. — En el momento en que crucen estas puertas dejarán de ser considerados ciudadanos libres del Mundo Mágico. Yo los atraparé y…

—No me interesa, después de todo mi destino era ser su enemiga — dijo Raven. — Pero no por las mismas razones que mi madre sino porque usted es un adicto al poder que quiere que todos hagan las cosas como a él le parecen. Pues le tengo noticias, señor director: no es así como debe ser. Y la próxima vez que nos veamos haré pedazos el Libro del Destino. Cenizas si es necesario.

—Esto no es un simple conflicto — trató de advertir la profesora Hada Azul. — Es una declaración de guerra contra todos los valores de nuestro país.

—Que así sea — dijo Maddie. — Los Rebel declaramos la revolución. Lucharemos por nuestra libertad de elección.

—Hasta siempre Grimm — dijo Raven avanzando.

Milton Grimm no podía creerlo. Lo que comenzó con un acto de rebeldía amenazaba con convertirse en mucho más. La guerra civil, aunque no oficial todavía, había comenzado.


Y he aquí cómo termino el conflicto Royals y Rebels. Un inicio romántico pero finalmente la reacción termina en una declaración de guerra completa. Y bueno, si a alguien le pareció que Maddie estaba fuera de personaje, insisto que el comentario de Apple estaba diseñado para sacar de sus casillas a cualquiera. Y por cierto, sus escapes de "maravilloso" están inspirados en el libro Alicia a través del Espejo.

Y su habilidad con la "espada" y sus ojos que cambian de color cuando se enoja están inspirados en la película de Alicia de Tim Burton.

Chao; nos leemos!