Ever After:
CIVIL WAR CAPÍTULO 7
—Y pensar que todo esto por una distracción — dijo Raven pensando en la noche anterior.
—Mira el lado bueno: estoy segurísticamente segura que más se unieron a la causa. ¡Además salvamos a Kitty! Su destino también es luchar en el Frabulloso día, así que imagínate cuántos problemas le dará al director. ¡Más ahora que hicieron que su teterita interior sacara vaporcito, tut-tut!
Raven no pudo reprimir su sonrisa, por eso le encantaba Maddie; aunque de forma extraña, ella siempre sabía qué decir en el momento adecuado.
Llegaron a su destino: la biblioteca. Al igual que la última vez Maddie la guio hacia una puerta olvidada en el piso inferior, tras un montón de libreras polvorientas en la cual se miraba una sola puerta cerrada con llave; pero que todavía conservaba una cerradura. Y al igual que la última vez, Maddie sacó de su bolsillo la poción para encoger del País de las Maravillas.
Raven entonces sacó un hilo y lo ató a la cerradura con firmeza; para luego tomar un sorbo de la poción para encoger. Igual como lo describía el cuento, sintió como si su cuerpo se plegara como un telescopio. Miró a Maddie, era gigantesca.
La chica loca se rio ligeramente sonrojada.
—¿Qué? —Preguntó Raven. — ¿Tengo que encogerme más?
—Si me preguntas a mí tienes el tamaño perfecto — dijo Maddie. — Me dan ganas, me dan ganas…
Raven recordó con gracia la última vez que llegaron ahí y todos los comentarios de su amiga.
—Adivino: ponerme ropita de muñeca y tener una fiestecita de té.
—Yo más bien pensaba en desvestirte y… — Se sonrojó y sacudió la cabeza rápidamente. — Bueno, pero volviendo a tu pregunta sí: todavía estás muy grande para pasar por la cerradura. Toma un poquitín más.
Raven obedeció, haciéndose todavía más pequeñita. Entonces Maddie tomó del frasco y reduciéndose también, pasaron a través de la cerradura tras escalar el hilo que Raven colocó, que desde su perspectiva era tan grueso y resistente como toda buena cuerda. Cuando Finalmente cruzaron del otro lado en donde un hombre barbado con anteojos redondos que descansaban en la punta de su nariz, abrió los brazos afectuosamente mientras crecían a su tamaño normal con el pastelito para crecer que traía Maddie:
—¡Amigas y Hormigas; espadas que cantan y lágrimas mandan!
—Maddie — pidió Raven.
—Dice que aunque le es muy agradable tenernos aquí, le hubiera gustado que fuera en otras circunstancias. El peligro acecha.
Raven miró preocupada a su novia, pero entonces suspiró y asintió.
—Pregúntale si se puede destruir el Libro del Destino y si pasará algo si lo hacemos.
Maddie se dirigió a Giles:
—¡No hay nada más que hacer; hasta sin zapatos se puede correr! ¿A las páginas amarillas se les puede hacer cosquillas? Diversión, revolución y de pasteles una porción.
La expresión normalmente alegre de Giles se tornó seria y bastante preocupada.
—Corazón partido, limón agradecido. Para tener una inyección basta con un poquito de invención y mucho corazón.
Maddie miró a Raven.
—Dice que sí, puede ser destruido pero sólo por alguien que abrace su propio destino. Aquel que desprecie a lo que está destinado no puede destruir más que el propio.
—Eso significa que ahora…
—Tú estás libre Raven, pero si realmente quieres derrotar al director tienes que lograr que alguien más destruya por completo el libro: un Royal.
—¡¿QUÉ?! — Saltó Raven alterada.
—Ambición de una extra ración de canción con mucha vainilla hace que se te peguen astillas — dijo Giles.
—Si no, no tendrá efecto. Puedes liberarte sólo de tu propio destino, pero si logras que alguien que quiera su destino más que nada en el mundo, esa persona tiene que ser la que acabe con el Libro.
Raven no tenía que preguntarle a Maddie qué estaba pensando, era obvio que era a Apple a quien tenían que convencer, obligar o engañar para que destruyera el Libro del Destino pero sonaba demasiado complicando. Más teniendo en cuenta que ya no podían pedirle ayuda a Cupid ya que el director no volvería a dejar ese punto sin vigilancia ahora que habían logrado una fuga general. Todo parecía haberse complicado.
—Pero para cantar y el mañana recordar, debes siempre dormir y saber cómo zurcir. Si las páginas amarillas son hechas de semillas quienes fueron volverán para cómo brillas — dijo Giles al poco tiempo ofreciendo un pequeño papel a las chcias.
Maddie soltó un pequeño silbido tomando el papel.
—¿Qué dijo?
—Que no todo está perdido — explicó Maddie. — Dice que tienes que rodearte de las personas correctas y las no tan correctas y podremos ganar; hasta nos dio a dónde ir. — dijo Maddie mostrándole el papel. — Y que respondiendo a tu otra pregunta nada malo ocurrirá; sino todo lo contrario.
Raven miró a Giles, quien le ofreció una cálida sonrisa.
—En honor a la Reina de Picas: un murciélago pasó no sé dónde se escondió. ¡Cuchara! — Saltó de repente yéndose hacia un librero cercano, moviendo ligeramente un libro.
El librero se apartó revelando una especie de espejo que irradiaba una poderosa luz blanca. Maddie gritó y abrazó al anciano. Él le devolvió el abrazo y tras decirle unas cosas al oído, la animó a salir seguida por Raven. Igualmente retuvo a Raven y le dio una palmada amistosa en la espalda; tal vez no podía hablar claramente pero el gesto lo decía todo.
Cuando las chicas desaparecieron el librero volvió a colocarse en su lugar, dejando al anciano solo esperando el momento.
Del otro lado del espejo, ambas chicas salieron. Se encontraban en una hermosa colina por la cual veían desde lejos Ever After High.
—Increíble — dijo Raven. — Una salida, tenemos que hablar con él más seguido.
Maddie se rio ligeramente y le pasó el brazo por la cintura a su chica.
—Bueno, y antes de irnos si te preguntas, dijo que si alguien podría lograrlo esa eres tú.
Raven se sonrojó pero rápidamente se separó del abrazo de Maddie.
—Y bien, dices que nos dio a dónde ir. ¿Acaso ir por ayuda?
—¡Pues claro bobita! — Dijo Maddie sorbiendo su té de viaje. — ¿Recuerdas cuando estuviste buscando información sobre la chica que no firmó su página del Libro del Destino?
—Sí… — murmuró Raven.
Bella Sister. Se supone se embarcó en un viaje esperando respuestas, si podía escapar de su destino; pero todo resultó mal; pues todo indicaba que si no seguía el camino indicado por el Libro sería la muerte. Pero más tarde se enteraría que todas las pistas que siguió fueron puestas por el director Grimm en un intento desesperado por atar su voluntad.
—Ella nos ayudará. Esta es una nota que dejó hace tiempo para todos aquellos que desearan huir de su destino.
—¿Qué? — Gritó Raven. — Pero… pero…
—Si no te la dio en aquel momento fue porque ya había visto la decisión en tus ojos y aunque no sabía muy bien qué sucedería; sabía que tu decisión cambiaría el curso de nuestro mundo para siempre.
Raven rodó los ojos pensando en aquel anciano, pero igual no pudo evitar sentirse agradecida. Entonces dejándose guiar por Maddie se pusieron en camino en la búsqueda de Bella Sister.
…
En la casa de Cupid una gran cantidad de fugitivos se apareció. La chica se dejó caer en un sillón entre cansada y divertida.
—¡Lo sabía! Raven no podía dejar a nadie atrás. Muy bien, esa chica sí que tiene algo.
Kitty miró hacia el espejo y se relamió los labios con furia.
—Es digna de ser seguida. No puedo esperar a que lidere nuestro siguiente ataque. Tengo un par de asuntos que arreglar con Lizzie y Apple. Sobre todo con Apple.
Sparrow, que se había unido a la huida general, se arregló su sombrero con pluma y tensó su arco.
—Ponte en la cola gatita. La locura de esa princesita me tiene cansado.
Los tres cerditos temblaron ya no a la mención de Raven sino a la de Apple. Realmente estaba desesperada y al contrario de lo que pudieran esperar de la dulce Apple, se estaba volviendo una chica aterradora.
Ashlyn suspiró con tristeza mirando hacia el espejo mientras Hunter la tomaba de la mano.
—No me importa esto de ganar o perder, sólo me alegro haber podido salir de ahí. — Se abrazó a Hunter mientras dejaba escapar unas cuantas lágrimas sobre su pecho fuerte. — Hunter, lo lamento tanto. Por un momento pensé en unirme a ustedes, a ti, pero… el temor fue más fuerte que yo. Antes que nos diéramos cuenta, ustedes habían desaparecido. Apple decía que no importaba, que ya volverían pero cuando llegaron a nosotros los rumores que se habían puesto a salvo todos ustedes, comenzó a volverse loca. Ella y los demás.
—Comenzaron a hacer efectivas las reglas de la escuela — dijo Diminuto.
—Sólo los que no teníamos legado éramos dejados en paz — se lamentó Poppy. — Pero todos los demás, unos se unieron al movimiento Anti-Rebel; pero la mayoría seguían sus reglas por miedo, más cuando convenció a su madre para que movilizara sus fuerzas también y capturaran a Kitty.
La gatita entonces se estiró mientras recordaba lo brutales que fueron los guardias de Apple; eso sí que había dolido y bastante.
—No importa, a estas alturas Raven ya está luchando por todas nosotras — dijo alivida.
—¿Cómo sabes? — Quiso saber Holly, que junto a su hermana se unió a la huida general.
—Porque escucho al narrador por supuesto. Cuando eres maravillano, lo más difícil de tu día a día es tratar de ignorar a esa impertinente voz pero a veces te dice cosas interesantes, como lo que Raven y Maddie están haciendo ahora. No teman, estoy segura que ganaremos.
Se hizo un murmullo general de aprobación, después de todo Raven era el ícono de los Rebel. Si alguien podía vencer a Grimm y a Apple, era ella.
…
Por suerte para ambas, el camino por el cual las mandó Giles Grimm estaba mucho más cerca de aquella dirección de lo que hubieran esperado al principio, se notaba que al anciano pensaba en todo. Anduvieron un buen trecho cuando finalmente llegaron a una especie de cabaña en medio de un bosque al cual entraron.
—¿Es aquí? — Preguntó Raven.
Maddie consultó con el papel:
—¡Sí! Cabaña en medio del bosque de la colina de Fantasia. Si no es esta, no sé cuál sea.
Raven entonces avanzó, cuando un sonido sobre los árboles llamó su atención. La chica se preparó para lo que fuera. La figura seguía saltando de árbol en árbol sin que ninguna de las dos amantes entendiera nada. Una flecha silbó por el aire, haciendo a Raven reaccionar desviándola con su espada.
Maddie igualmente sacó su espada y se prepararon para lo que fuera.
Una mujer madura muy hermosa, con el cabello recogido en una larga coleta de caballo y vistiendo pantalones de cuero, blusa de lino, un chaleco negro, guantes y botas de cuero aterrizó frente a ellas. Tenía un bonito cuerpo excelentemente bien dotado, cabello rubio y hermosos ojos azules. Levantó el arco que llevaba en mano.
—¿Bella Sister? — Preguntó Raven.
Ella mantuvo el arco tenso. Entonces Maddie le acercó el pedazo de papel que las guiaba y por fin bajó el arco.
—Bien, le dije claro a Giles Grimm que sólo diera ese papel a alguien que necesitara ayuda para vencer al maldito de su hermano. Imagino que esas son ustedes.
—¡Mucho gusto! Yo soy Madeline Hatter, hija del Sombrero Loco. ¿A qué horas tomamos el té?
—Y yo soy Raven Queen, hija de la Reina Malvada. Y como aseguré el Día del Legado, voy a escribir mi propio destino.
Bella Sister silbó impresionada.
—¿El día del Legado, dices? No me digas que te negaste a firmar delante de todos.
Raven asintió, entonces Bella miró a todos lados y las dejó entrar a su cabaña. Estaba repleta de todo tipo de armas, chatarra de armaduras (que Raven reconoció como modelos antiguos de las armaduras de Grimm) y finalmente una fotografía en donde se miraba a una versión más joven de ella, igualmente bella; abrazándose con una chica que tenía pinta de intelectual. No era fea, pero no era tan agraciada como su hermana.
Bella Sister miró con nostalgia la fotografía.
—Mi cuento, el de las Dos Hermanas, relata cómo una de nosotras era bella y la otra fea; y cómo así como bella yo era malvada. Mi destino era intentar ahogar a mi hermana en un pozo y en castigo mi aspecto revelaría mi corazón oscuro y al revés con mi hermana. Se imaginarán por qué no quise firmar.
—No quisiste hacerle daño a tu hermana — dijo Raven.
Ella asintió.
—Pero sin importar cuánto detestara mi destino, sin importar qué le dijera al director, el anciano decía que no había opción; que yo tenía que firmar sin importar qué. Por eso me escapé. Tenía que dejar todo eso atrás. Convencí a mi hermana de huir de Ever After High y con la ayuda de Giles Grimm aprendimos a ocultarnos bien entre las sombras. Las rutas que las fuerzas del director no caminan y así.
—¿Qué pasó con su hermana, señorita Sister? — Preguntó Maddie.
Bella se encogió de hombros.
—Siempre fue de naturaleza demasiado dulce y amable, y para huir debíamos ser rudas, debíamos saber pelear. Por eso la convencí que se separar de mí e iniciara una nueva vida en un pueblito cualquiera mientras que yo luchaba y atraía toda la atención sobre mí. Y si en la actualidad las fuerzas del director todavía me buscan, no es tanto como antes. Y los pocos que han llegado a encontrarme son eliminados. Por eso soy una guerrera.
Las dos chicas estaban sorprendidas de la fuerza que transmitía Bella.
—Bien, su turno. ¿De qué me he perdido este tiempo que estuve incomunicada?
Maddie y Raven se miraron. Esta sería una larga explicación; así pues se sentaron y tras montar un servicio de té (cortesía de Maddie) lo contaron todo. Desde la decisión de Raven, hasta el conflicto Royal-Rebel y en lo que se había convertido todo aquello cuando ambas declararon públicamente su amor.
—Sorprendente. ¿Realmente van en serio ustedes dos? — Dijo Bella.
—Hasta la eternidad — aseguró Raven apretando la mano de Maddie, firme pero tiernamente.
—Felices para siempre — completó Maddie.
—¡No hablo de eso! Sino en pelear. ¿Realmente están dispuestas a luchar directamente contra Milton Grimm y destruir esa maldita cosa?
Raven se levantó y blandió su espada.
—Ese es el destino que estoy escribiendo, asegurarme que todos tengan un final feliz.
—Tienes agallas mocosa, de eso no hay duda — dijo Bella Sister. — Pero ya veo por qué Giles te envió conmigo. Tú tienes esa chispa que me hace falta a mí, yo quiero sobrevivir; pero a ti en cambio Grimm te presionó hasta el final y creó a su peor enemigo. Estoy dentro, ese anciano gordo se va a enterar de lo que es bueno.
—¿Lo dices en serio? — Dijo Raven.
—Tienes el coraje, tienes el apoyo de tus amigos; y un ejército para poner al tipo en su lugar. Por supuesto que estoy dentro, y te puedo ofrecer lo que te hace falta: los caminos necesarios para que tu gente avance sin ser vista. Tenemos que concentrar toda la lucha en Ever After High, la verdadera lucha. Pero ten en cuenta también que necesitaremos también una distracción; una poderosa distracción o de lo contrario puede que no tengamos el tiempo suficiente para esto.
—¿Distracción? — Preguntó Raven.
—¿Qué tal si liberas a tu madre? — Sugirió Maddie. — Estoy segura que le encantaría pelear directamente contra el director Grimm luego que la encerrara en la prisión del espejo; y eso nos daría tiempo suficiente para hacer lo que tengamos que hacer.
Raven se levantó asustada.
—¿Pero te volviste más loca de lo que ya estás o qué? — Dijo casi gritando. — En caso ganemos, todavía tendremos que enfrentarnos a ella. ¿Qué pasa contigo? ¿Qué no recuerdas de lo que le hizo a tu país?
Maddie sorbió su té muy orgullosa.
—¡Pues nos aseguramos que no haga nada malo! Eres tan fuerte como ella Raven, seguro puedes ingeniártelas. Además confía en mí, según lo que me dijo el señor Giles al oído antes de salir de la Bóveda de los Cuentos Perdidos, ella es la pieza que falta en el tablero. Además el señor Giles fue muy claro: rodéate de las personas correctas y las no tan correctas.
Raven torció el gesto, esto se hacía más difícil por momentos.
Un giro que bueno, insisto estaba planeado en mi idea original; de hecho una de las imágenes que tenía en la mente cuando pensé en este fic fue una conversación en la cual Raven terminara liberando a su madre de la Prisión del Espejo (la otra fue la de Maddie y Raven besándose). Espero les haya gustado y:
Chao; nos leemos!
