Los personajes son de Meyer.
PRETTY BABY
Capítulo 15
Eres demasiado lindo para mí
¿De verdad le gusto?
Repaso mi imagen frente al espejo, siempre estuve seguro de mi cabello, de mis ojos y de todo el conjunto llamativo de mi imagen, me sabía hermoso.
Hermoso y vanidoso. Con un guiño era capaz de conseguir que cualquier mujer halara mi cabello mientras la penetraba. Con solo desearlo, las mujeres harían un desfile erótico por mí, solo por mirar mi cuerpo y admirarlo.
Lo siento, Mr. Beauty… tengo una cita con mi novio
Y no sé nada.
Los treinta y ocho años frente a sus quince hacen que mi vanidad de pavo real sea el de un simple e inseguro pollito, con la sola mención de su edad me veo viejo, gordo, con mi cabello desastroso y con arrugas —que ya no son tímidas— alrededor de mis ojos.
Quiero ir al gimnasio, quizás broncearme, hacerme un nuevo corte de pelo…
¡Dios! camino en esa delgada línea que separa lo ridículo de lo patético.
La revista Times diciendo que soy el hombre más sexy de Estados Unidos no sirve para mi amor propio, frente a Bella Swan soy nada, quizás… un anciano que en unos años se encuentre tomando el viagra y que hace miles de años perdió su juventud.
¡Soy eso que desprecié cuando tenía su edad! un viejo estúpido que debe enterrar su cabeza en la tierra porque frente a la juventud es insignificante.
Paso por Tania a su apartamento, dos días antes habíamos llegado al acuerdo de tratar ser más que amigos para follar, intentar encontrarnos como personas más allá del sexo descorazonado en que nos habíamos enredado. Ella me necesitaba para liberarse de una relación que la destruía, yo la necesitaba para no correr como un sádico perverso tras de una niña y arrancar su corazón a besos.
Tengo una cita con mi novio.
Mi corazón es desgarrado por el poder dado en silencio a Isabella Swan.
La casa de Charlie Swan queda en pleno Beverly Hill —el poder del dinero le compró un refinado gusto—, Tania está nerviosa, a ella le asusta explorar esta nueva etapa de nuestra relación. Es una buena chica y más allá de la luz de una noche de sexo, puedo ver que es diferente a toda la superficialidad de Los Ángeles, es buena lectora y maravillosa conversadora, me hace reír y me dice que al igual que yo sabe de surf.
Es increíble que la conozca ahora cuando ya es demasiado tarde para amarla con locura, pero es una fantástica zona de seguridad que me protege del huracán Bella ¿en qué punto el amor es esta condena que hace que Tania Denalí sea la mujer perfecta, pero no la que estoy destinado a amar?
La casa es enorme y Renée Swan se comporta como la perfecta anfitriona, me da la bienvenida con un beso que se demora demasiado en mi mejilla, observa a Tania por segundo y dibuja una falsa sonrisa en su cara, alabando su vestido, inmediatamente dice que es hermoso pero que pertenece a la colección del año pasado, Tania es para Renée lo que nunca podrá ser, doy gracias que mi acompañante es una mujer que no le importa la gente que la madre de mi obsesión representa.
El viejo Swan me recibe con los brazos abiertos, me otorga el dudoso honor de compartir su compadrazgo y eso me hace sentir corrupto… el tiburón de Hollywood me rebaja a su nivel y, lo peor, es que yo lo permito.
Hay estrellas del cine, reconozco a dos productores de películas de acción y a una vieja cantante a la cual ni sus cirugías plásticas han podido borrar su talento.
Trato de seguir el ritmo de cada uno.
Pero mis ojos escanean la casa para ver si Bella está allí, los últimos dos días han sido un nadar sin oxígeno bajo el agua. Mi alivio es el recuerdo.
« ¿Siempre quisiste ser político?»
Amo sus pestañas.
«Tus detractores dicen que sigues la tradición de tu padre y que por eso no tienes ideas innovadoras»
Amo su cabello suelto cayendo sobre su cara.
« ¿Crees tú que la guerra en Irak fue el peor error de los Estados Unidos desde Vietnam?»
Adoro que sea tan lista.
« ¿Porqué nunca fuiste al ejercito?»
Amo como deja su boca cuando termina la palabra ejército y amo sus ojos que me miran con inocencia, con curiosidad.
Decidí mentirle, quiero que ella me vea como un súper héroe ¿cómo decirle que mi padre no me lo permitió? ¿y, que a mí no me importó? yo odiaba el ejército y toda su visión bélica sobre el mundo. Decirle que me vi como un forajido durante mi adolescencia y que ahora —con corbata y hablando a favor de Busch— soy un traidor de mí mismo, sería un suicidio. No, ella es inteligente y con esa confesión, me caigo de su cielo.
Ella, Rose y Alice me auscultaron, levantaron sus cejas y entendieron más de lo que se dijo. Niñas perspicaces que nacieron en un mundo donde esas verdades fundamentales sobre el país y el ¡Dios Bendiga a América! Les parece un chiste.
Dos días en que intento que los celos no me hagan enceguecer.
Dos días en que el chupón en su cuello me atormenta, dos días en que sólo me pregunto ¿cómo son sus besos?... ¿Cómo se ve su piel mientras la excitación la toma?... ¿Cómo son sus sonidos mientras unos dedos penetran sus bragas y llegan a su clítoris mientras la capucha de éste florece como botón de rosa?
Dos días en que se que allá afuera tengo un enemigo y que éste sólo tiene diecisiete años.
Por primera vez en mi vida quiero tomar un arma y acabar con la vida de alguien para salvar otra: la mía.
Charlie Swan hace una grandilocuente presentación de mi persona, trato de hacer mi representación de un político con ideas y que está allí para ser la respuesta a todos los problemas del estado, pero mi mente viaja a todas partes, soy un sabueso intentando seguir el olor de mi presa, lo observo todo y trato de penetrar el mundo de Bella Swan, ella vive aquí entre la opulencia ofensiva y estoy seguro que su belleza angelical insulta la trivialidad de los millones de su familia.
¿Ella?
Escuchó a lo lejos el sonido del motor de varios autos, Renée se levanta incomoda y Charlie le hace un gesto brutal de que se quede allí sentada.
¿Sus amigos?
Una canción se oye, y es el reproductor de un auto que está a todo volumen, las voces de muchos chicos cantan, gritan y chiflan a todo pulmón.
¿Vendrá con el estúpido ese?
¡Vamos Rose! Dame un beso. La voz del chico es aguda, todos vuelven y chiflan, por un momento la gente de la cena calla, el alboroto en el exterior es estridente.
Todos estamos atento a lo que ocurre afuera… yo me muero por estar allí, en aquel alboroto de juventud, soy de esos que saben que ya no son dueños de la diversión y que no tiene derecho a la rebeldía. Tengo que ser maduro y responsable y simplemente lo odio.
Rosalie grita: ¡no mientras tu puta polla deje de estar de zorra en zorra Emmett! ¡No voy a besar tu jodida boca, vas a contagiarme de herpes!
La mesa se llena de susurros que abarcan de lo jocoso a lo reprobatorio.
Un abucheo se escucha, un auto sale rabiando por el camino fuera de la casa de los Swan, y Rose grita el nombre del chico furiosa, de nuevo el sonido y entiendo que el chico con nombre de abuelo campirano ha regresado y que Rosalie lo ha perdonado.
Dos reproductores de música suenan fuertemente, Charlie se acomoda su corbata y yo sólo veo hacia la puerta, ruego porque ella aparezca y me dé algo de luz, me salve del tedio, y venga hacia mí tan sólo para darle alivio a mil grados centígrados de fuego que me quema por dentro.
— Es mi bebé, señores —Charlie tiene poder y puede manejar los hilos y secretos de quienes son sus amigos, pero con su hija ese poder se pierde— ¡es una niña alegre!
Lo odio.
Odio que sea un padre que dejará que su hija se hunda en una juventud de niños vampiros que no se miden ante nada, odio que no esté allí para protegerla.
Las puertas de la casa se abren y la bocanada de juventud liderada por mi chica lollipop entra como un huracán.
Se pasma frente a todos.
Baja sus ojos hacia sus tenis rosas, muerde sus labios y los moja levemente con su lengua que me hace tener en este momento una imagen no santa de ella bajo la maldita mesa.
— ¡Ups! Lo siento papi —su madre arde furiosa, pero Charlie abre sus brazos y ella se lanza hacia ellos— se me olvido que tenías una cena, iré a vestirme —frunce su boca, hace un gesto encantador y así, de esa manera tan simple tiene a todos en su poder. En la puerta van apareciendo uno a uno su pandilla de amigos que me insultan tan sólo porque ellos tienen lo que yo no tengo — ¿pueden ellos quedarse?
Diez pares de ojos nos miran burlones, los ojos de niños déspotas y arrogantes que saben que el mundo les pertenece.
— Todos están invitados, cariño.
Ella sonríe y besa la mejilla de Charlie Swan quien mueve de un lado a otro su mostacho y hace un gesto de perro viejo siendo mimado.
— ¡Qué lindo eres señor abogado! ¡Entren chicos!
Huelen a gasolina, a playa, a cerveza, huelen a mar y cigarrillo, huelen a libertad y a futuro.
Miro desesperado, quiero saber quién es el chico con quien voy a soñar desollando, quiero desestimarlo y verlo como un simple niño que no tiene lo que yo.
Y aparece, rubio, alto, ojos azules y un gesto de comerse al mundo, un niño peligroso, lleno de furia interna y con aquel dejo de puedo en cada paso. Si, puede comérselo todo, puede correr por el mundo, puede hacer el amor toda la noche, puede ser lo que yo ya no soy.
Y más que odio, siento envidia.
— ¡Pero, miren lo que ha traído el gato! —Rose que está con unos pantalones apretados, y los top de un pequeño bikini me mira, me siento atrapado, está de la mano de otro chico que parece que en vez de comida tomara hormonas— mira Bella, si es nuestro querido Mr. EC.
Isabella salta.
— ¡Por supuesto! —camina hacia mí y se tongonea con su pequeños short de mezclilla que parece que ha cortado con una tijeras de manera salvaje— es el mejor amigo de Charlie —se para a mi lado y escuchó el latir sordo de mi corazón en los oídos… pum pum pum— ¡Hola Mr. Cullen! lo siento por no estar aquí como una buena chica en la cena en su honor —se inclina y besa mi mejilla— lo siento, la próxima vez seré una buena niña.
Huelo a sexo, huele a cigarrillo, a yerba y a peligro.
Ella es la líder de aquella pandilla, lo sé, todos giran a su alrededor y los tiene atados en sus deditos lirios, nácar y caramelo.
— ¡Ven Riley! voy a presentarte a mi mejor amigo en el mundo.
El niño me mira, no se acerca, sus ojos son despreciativos y me hace saber que no le intereso, Bella levanta los hombros.
— Bueno, Mr. Cullen, él es un idiota —me guiña un ojo— no es como tú, nadie lo es…. —se fija en Tania, que está a mi lado— ¿no me digas que es tu novia? —salta hacia ella y la besa dejando su boca rosa estampada en la mejilla— ¡que hermosa eres! —su gesto es malicioso y divertido—cuando sea grande quiero ser como tú, encantada de conocerte —alarga su mano— Isabella Swan.
Tania se intimida, sin embargo es cortes, al igual que yo, que todos, ha sido seducida por esta lolita encantadora.
— Mucho gusto, Tania Denali.
— ¡Wow! que nombre más sexy, apuesto que lo escribe con "I" latina es más hermoso, eres hermosa —me mira fijamente— todo lo que el señor presidente se merece —vuelve su rostro hacia Tania— ¿serás buena con Edward, Tania? ¡Promételo! Me enojaría contigo sino lo haces feliz.
Sus manos se apoyan en mis hombros y todo yo me derrito.
— Voy —y pone su mejilla en la mía— a ponerme bonita para, ti señor Cullen, al menos te debo eso.
Besa mi mejilla y se aleja, tiemblo, a pesar de mi proverbial control, en un segundo, mi contención desapareció y en el beso en la mejilla deje ver mi obsesión y mi locura.
¿Me habrá visto alguien?
Me fijo en todos, quiero saber quien lo ha sabido, quien ha visto mi excitación, quien ha visto como mis dientes salen como animal en celo.
Busco y encuentro.
Y si, allí… ¡maldito sea! el viejo Swan me observa y veo en sus ojos oscuros un extraño brillo perverso.
— ¿Verdad que es una belleza, amigo mío?
Alza su copa y brinda a mi salud.
No quiero interpretar su acción, tomo la mano de Tania y aprieto muy fuerte.
¿Y si es una trampa?
Tania me mira sin entender, no suelto su mano.
Me aferro a ella para no caer… y espero, con la fe puesta en un Dios que no creo, ser salvado.
Editado por XBronte.
