Los personajes son de Meyer.

Pretty Baby

Capítulo 17


Y cumplo con mi deber.

Le saco lustre a mi apellido y lleno a Carlisle Cullen de honor. En Washington hago todo lo que se espera de mí, soy la nueva esperanza de generación, soy la respuesta a cada una de las ideas que vienen con mi edad, escucho el corazón de América latir dentro de mí.

¡Vaya mentira! Sólo escucho como mi corazón trata de vivir… ¡trata! Simplemente hace eso.

No hay nada más importante en este momento que esta mutación que ha transformado mi espíritu en algo más, soy ahora, enamorado de un imposible un hombre que conoce el mundo de manera profunda, amo desesperadamente y sin esperanzas y aquí en este lugar, en esta convención política, repleta de millones de personas me siento infinitamente solo, pobre de todo, vacío de la esencia de lo que durante años me hizo ser Edward Cullen, porque ese hombre era alguien superficial y ambicioso pero, sobre todo, creía en la vida que vivía. Ahora soy un nihilista, voy cayendo en la pendiente, impávido, y no me importa el dolor de la caída.

Oigo, mas no escucho.

Miro, más no observo.

Estoy, pero no soy.

No siento pasión, no la pasión que debiera.

No siento ambición, es más, no quiero tenerla.

El poder ya no me interesa ¿por qué sigo en la política?

Estoy muy viejo para una crisis de identidad, este desasosiego no tiene justificación… la política me aferra a la tradición familiar, a mi destino de eupátrida. Es mi papel y lo actúo a la perfección, tanto así que estoy a punto de ganar el mundo.

¡No te engañes, Edward Cullen! Tú sabes lo que te pasa: Isabella Swan.

¿Cómo es posible que una niña en tres semanas haya puesto mi vida al revés?

¿Qué es lo que yo necesitaba tan desesperadamente que en un segundo la visión de Isabella Swan fue el encontronazo con una vida de maqueta?

¿Qué era mi vida?

No soy un idiota, ni soy aburrido pero, aparece ella y me reduzco a nada, en mi análisis constante descubro que no soy lo que pensaba.

¡Ay, Isabella Swan! Eres mi catalizador… y yo, tu patético adorador.

Tania se ha vuelto inseparable, hablamos de todo, menos de lo importante, rasguñamos nuestra soledad de niños ricos e intentamos acomodarnos el uno al otro.

Su exnovio se ha casado con una actriz de cine y el muy cabrón, la invitó a su boda, siento lástima por ella y la acompaño a la fiesta. Se lo debo por amistad y por el deseo de retribuirle, su cuerpo ha sido el territorio de mis desdichas y perversiones.

En la fiesta hago el teatro del novio enamorado y la salvo de la humillación. Ella, agradecida, me hace el amor tan dulcemente y caigo dormido entre su seno, soñando con otra piel y con otros besos.

En el sueño lloro la frustración y en la realidad desfogo mis delirios con Tania Denali.

Jamás había tenido tanto sexo en mi vida… y ahora entiendo el concepto de follar para no morir.

— Eres el hombre más hermoso del mundo —me dice mientras besa mi cabello húmedo en la tina— siempre pensé que tu belleza física te hacia un desalmado… hasta hace unas semanas lo pensé.

Recuesto mi cabeza en su pecho y callo, he sido un desalmado, sobre todo con ella, sino me hubiese topado con Isabella Swan, Tanía sería una mujer como cualquiera de esas otra que no merecían una cena, una conversación, ni siquiera mi tiempo más allá del fornicar.

La tumbo sobre su espalda y con mi lengua doy un recorrido por su columna vertebral, bebo su piel y bebo de su boca, oculto mi rostro en su sexo y allí gimo como un niño que necesita buscar la fuente de una nueva vida, tratando de regresar… quizás de no volver, la penetro delicadamente y luego intento fracturarla y despedazarla para que así ambos rompamos los lazos con todo lo que nos hace ser lo que somos.

Estamos ambos tratando de no ahogarnos en el mar y luchamos contra la corriente, sacando nuestras cabezas del agua para así poder seguir en medio de todo.

Ambos intentamos ser sobrevivientes, ambos podríamos amarnos… podríamos encontrarnos alguna vez y decirnos:

Hola… te he conocido.

Hola… ha sido un gusto estar contigo ¿puedo tomarte la mano?

Y sentir que nuestras manos unidas son como los eslabones de una cadena que ya no puede deshacerse.

En medio de esta soledad construida por Tania y por mí, hay algo que vale la pena… nuestras despedidas, ella me da un beso de compañerismo, yo le doy una mirada de ternura.

Nunca he sido tan íntimo con una mujer… ahora mintiendo y tratando de salvarme estoy siendo un hombre que es capaz de entender a las otras personas.

¿Quién sabe cuánto durara este pequeño terreno de bondad dentro de mí?

Quizás desaparezca muy pronto.

Evité por días la tentación del facebook, pero ayer en la noche no pude evitarlo, con una botella de vino en la mano abrí la maldita cosa, sólo la tengo a ella, y en el inicio hay infinidad de fotos, Bella porrista, Bella amiga de la chica it de Hollywood, Bella en la playa, con sus grupo de amigos, ella es el centro del todo, me acerco a la pantalla, y fijo mi mirada en cada foto y trato de entender que hay más allá de esta chica… y no hay nada. Pero miento, hay juventud y hambre… y eso es mucho

Sé que tengo un mensaje privado, mas dilato verlo, he descubierto que me encanta esta sensación de ansía y de anticipación, tan sólo para adorar este sufrimiento que ella me prodiga gota a gota.

Bebo un poco del vino, y camino por mi apartamento dando tumbos de un lugar a otro, mis padres llaman y no contesto, mis secretarias han dejado miles de documentos en mi correo, no tengo el mínimo interés de leer, abro las ventanas y veo el enorme mar del pacífico, me arde la tentación de tomar una tabla de surf y cabalgar una ola, tengo treinta y ocho pero soy aún bueno, el mejor de todos, si no hubiese sido tan idiota y no me hubiese vendido como un Judas por el poder y el dinero tal vez estaría en alguna playa en cualquier parte, siendo un errabundo bronceado y sin estar atado a nada, envejecer es esto, tener un seguro, una sombrilla por temor a no mojarte, estar pendiente de tus tres comidas y creer que dormir en una cama limpia es lo mejor que te ha pasado, yo no quise envejecer y lo hice, vendí mi libertad y mi vértigo por nada.

Prendo mi reproductor de música y escuchó a Gun´s and Roses y me dejo llevar por la euforia, por la guitarra y por la voz chillona y aguda de Axel, dentro de mi está en chico de veintiún años, aún palpita dentro de mí.

Con voz destemplada canto fuerte y por primera vez en meses me siento libre.

Mas la luz que sale del pc me recuerda que ya no lo soy y que ella me ha escrito… que me tienta como se tienta a un animalito, con una migaja de pan.

Pero no lo hago, con mi voluntad sobre todo voy a configuración y desactivo la cuenta. Respiro profundamente y apago todo deseo bajo el sonido ensordecedor de la música, bebo como un desesperado y borracho me subo a mi auto y llego hasta la playa para ver el amanecer en las playas de Santa Mónica.

Duermo en el auto y me despierta el sonido de mi celular, lo apago, el motor del carro ruge y sin mapas y sin lugar fijo donde llegar conduzco el resto del día.

Es media noche, bajo la ducha me quito el mugre de dos días fuera de mi lugar seguro, barba prolija, piel oscura y con mi paladar con sabor a cerveza y whisky, sólo me faltó el sexo aceitoso de una mujer y habría engañado al tiempo.

Hay diez llamadas pérdidas, cinco de mi padre y mensajes de buzón, no me molesto en contestar.

Me hundo en un sueño pesado, nado en oscuras aguas y el cansancio vence mi mente.

Un sonido me despierta, he dormido por cuatro horas y es como si a penas hubiese puesto la cabeza sobre la almohada, me agito y trato de buscar el celular y volverlo a apagar ¡por todos los cielos! Son las tres de la mañana ¡apaguen el mundo! Mi teléfono es el apéndice de una vida que me controla.

Quiero estrellarlo contra la pared.

Pero un número me pone alerta: Bella….

Y de nuevo suena, una y otra vez y es como si fuese un llamado desde el infierno.

Lo aprieto con fuerza, y la hora me da la señal que algo ocurre, contesto:

— Isabella.

Escucho un gemido, llantos a lo lejos, me paró raudamente.

— Edward… ¡Dios! Mr. B venga por mí ¡por favor! —su voz se pierde entre el llanto y la borrachera, mi corazón se acelera y un terror sordo se apodera de mi cuerpo— mi papi va a matarme… ¡venga por mí! fui tan mala, tan mala… tengo mucho miedo ¡mucho miedo! hay sangre… ¡mucha sangre!


Editado por XBronte.