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What I think
You are just perfect
Could it be
That I am worth it
Is this thing an open door
Walk right through to something more
You and me
My life would change in a second
In a second

"In A Second" – Aly & Aj

Desafiando al Destino

Capitulo 3

Hermione se levantó abriendo un poco los ojos para volverlos a cerrar girando sobre la cama. Se acurruco un poco más antes de abrir los ojos completamente.

Enderezándose miró a la pared frente a ella mientras pensaba en todo los acontecimientos del día anterior. Con un gruñido se paró de la cama rogando que todo hubiese sido un horrible y extraño sueño.

Caminando por el pasillo entró al baño. El cepillo dental de Harry en el lavamanos le aseguro de que todo había sido una horrible y extraña realidad, y suspirando se desnudó para entrar a la ducha.

En poco tiempo se cambió y se fue a la cocina a beber un poco de café. Mirando el reloj se dio cuenta de que no había escuchado nada de Harry aun y si no se daba prisa llegaría tarde al trabajo. Un poco irritada, caminó a la habitación de Harry.

"Hace de mi vida en un caos, y no tiene la decencia de por lo menos ayudarme a pasar un día tranquilaobviamente un amigo de Ronestúpidos Aurores…"

Tocando suavemente la puerta esperó por una repuesta, y al no recibir ninguna la empujó quedándose parada sin quitarle los ojos de encima.

Harry estaba sentado en el piso con sus piernas cruzadas de espalda a la puerta y frente a la ventana, sus manos descansaban suavemente sobre sus rodillas. Estaba a medio vestir porque su camisa estaba a su lado en el piso.

Sin poder contenerse, automáticamente se vio rodar los ojos sobre su suave piel, contornados músculos y ligeramente bronceada espalda… deteniendo la mirada en un singular tatuaje de un perro negro situado en la parte baja de su espalda.

Hermione se dio cuenta como el perro meneaba su cola al verla para luego dar vueltas en círculo, y sentándose la imagen se transformó en la palabra "Canuto" para luego transformarse de nuevo en un perro.

Tratando de volver a su irritación, Hermione quito la vista y caminó hasta quedar frente a él bloqueándole la luz del sol. Sus ojos parecieron desorbitarse al darse cuenta de que el frente de Harry era mucho más bello que la parte de atrás.

"Malditos Aurores"

Pensó mientras se cruzaba de brazos.

Abriendo sus ojos de repente, Harry la miró fijamente mientras el sol le hacían reflejar tonos dorados a sus suaves rizos.

-¿Planeas terminar de arreglarte en algún momento?- preguntó mientras Harry se fijaba en el movimiento de sus labios.

-Voy a llegar tarde si no te has dado cuenta… - al no verlo responder agregó, -¿Qué hacías?-

-Centrándome- le respondió simplemente mientras se ponía la camisa y se levantaba del piso.

Mientras o hacia, Hermione sintió una especie de desilusión en su interior.

-¿Centrándote?- preguntó recordándose de que supuestamente estaba enojada con él.

-Sí,- replicó Harry simplemente mientras se ponía los zapatos. –A propósito, ya me bañe y desayune antes de que te levantaras. Podemos irnos cuando quieras- agregó saliendo de la habitación.

Dejándola sola no pudo evitar una sonrisa. Obviamente creía que se había quedado dormido.

Harry acompaño a Hermione a trabajar ese día, siguiéndola por los pasillos de St. Mungo.

Tratando de darle el espacio que necesitaba para hacerla sentir mas cómoda, se apoyaba de la pared cada vez que atendía a un paciente y revisaba los archivos.

Observó con interés mientras ella hablaba con otras enfermeras. Su colega, una señora mayor, debía de estar informada de todo porque lo miraba de una manera muy curiosa sin preguntarle nada.

Al terminar de hablar, Hermione continuó caminando por el pasillo con Harry siguiéndola unos pasos atrás.

Por varios momentos caminaron en silencio, los ojos de Harry atraídos a su cabello. Se había hecho una cola de caballo que se movía de un lado a otro, causando que unas cuantas hebras doradas brillaran con su movimiento.

-Eres un poco misterioso… ¿lo sabes, verdad?- le preguntó mirándolo sobre su hombro.

Harry frunció los labios y aceleró el paso para caminar a su lado.

-Las personas creerán que eres un acosador o algo,- le dijo con una sonrisa –y uno ya es más que suficiente, ¿no crees?-

Cuando no le respondió se volteó a mirarlo para encontrarlo con su mirada fija en ella. Mirándola. Sus ojos eran intensos, ella solo apartó su vista y su corazón latía intensamente mientras caminaban hacia una fila de camillas con cortinas.

Hermione se detuvo frente a una de las cortinas, miró su tabla leyendo sus notas y rodó la cortina revelando una pequeña habitación de examen.

Entró e intentó cerrar la cortina pero Harry la detuvo con sus manos, mirándola y negándole con la cabeza. Lo miró sorprendida.

-Nada va a pasar,- le dijo acercándose a él.

Imitándola, se acercó a ella hasta que sus rostros estuviesen pulgadas de distancia.

-Déjala abierta-

-¿Acaso no has escuchado el concepto de privacidad?- le exigió tratando de mantener su voz baja, -¿Privacidad del paciente?-

-Coloca un hechizo de silencio si quieres, pero te quedas donde te pueda ver-

-Nada va a pasar,- dijo un tanto frustrada e intentando cerrar la cortina, pero sintiendo la mano de Harry posarse sobre la suya y dándole una mirada mientras decía "abierto" con los labios.

-Está bien,- bufó. –La dejare un poco abierta ¿ok?-

Harry se detuvo por un momento razonando lo que había dicho. Hermione le dio una última mirada antes de cerrar la cortina solo un poco.

Mientras se volteaba a la camilla, se le ocurrió pensar que sería mucho más fácil dejar de estar furiosa si el no fuera tan protector con ella… y si no fuera tan atractivo.

Tratando de enfocarse en su trabajo para no pensar en eso, se acercó a una niña sentada en camilla entre sus padres quienes trataban de clamar a la niña, ya morada de tanto gritar.

Harry se inclinó contra la pared y miró mientras Hermione se acercaba a la niña; sacando una gorra de su bolsillo se la puso sobre su cabello tapándole la cicatriz.

-Hola preciosa- la voz de Hermione tenía un tono dulce y sereno mientras se inclinaba entre las piernas de la niña, -¿Qué te paso hoy?-

En vez de responder, la niña escondió su cara entre el hombro de su padre y abrazaba su muñeca mientras seguía llorando.

-Creemos que se entro en el armario de pociones,- dijo su padre, -pero no nos quiere decir que bebió-

-Estoy segura de que estará bien,- les aseguró Hermione con una sonrisa, -¿Podría hablar con ustedes un minuto?-

Desde su puesto contra la pared, Harry observó como Hermione hablaba con los padres de la niña. Unos minutos después la pareja caminó hacia él siguiendo de largo hasta la estación de enfermeras. Volvió a mirar a Hermione quien se acercaba a la niña y se sentaba a su lado en la camilla.

-Anna, ¿me quieres decir que tomaste?- le pregunto suavemente y la niña solo le negó con la cabeza.

-¿Sabes el nombre de lo que bebiste?- la niña solo le negaba con la cabeza sin decir nada.

-Ok, bueno, ¿no te molestaría si te reviso?-

Anna detuvo s mirada en ella y negó con la cabeza mientras abrazaba más a su muñeca. Hermione le puso la mano en la frente para ver si tenía fiebre y uso una paleta de madera para revisarle la garganta. Sentía como la niña, poco a poco, dejaba de llorar.

-Ok Anna, voy a arreglarte algo para que bebas y volverás a la normalidad en poco tiempo, ¿está bien?- le sonrió. Pero puso la cara de querer llorar nuevamente.

-¿Qué pasa preciosa?- le preguntó mientras volvía a arrodillarse frente a la niña mirándola a los ojos.

-No quiero beber… nada… mas- le dijo empezando a llorar nuevamente.

-Pero esto te hará sentir mejor- Hermione empezó a calmarla pasándole la mano en su cabello. Mirando hacia abajo se fijo en la muñeca de la niña.

-¿Quién es tu amigo?- Le pregunto señalando la muñeca.

Lloriqueando, Anna le paso la muñeca dándole una media sonrisa.

-Harry Potter,- le dijo –mi hermano me lo regaló-

Tomándolo en las manos, Hermione lo miró sorprendida. No se parecían mucho, pero tenía su singular cabello y su cicatriz en forma de rayo.

-¿Te gusta Harry Potter?- le pregunto dándoselo de regreso.

-Es mi favorito,- le respondió Anna afirmando rápidamente y limpiándose las lagrimas. -¡Es un superhéroe!-

-Un superhéroe, ¿eh?-

Anna le sonrió mucho más y Hermione le sonrió de vuelta.

-¿Anna me podrías esperar un momento? Voy a buscar a una persona para que venga a sentarte contigo, ¿está bien? Vengo en dos segundos. ¿Puedes sentarte y ser una buena niña?-

Cuando la niña le afirmó, Hermione se levantó y caminó fuera de cortina hacia Harry mirándolo fijamente.

-¿Qué?- le pregunto un poco ido por su expresión.

-Necesito que hagas algo por mí- le dijo sonriéndole dulcemente y Harry entrecerró los ojos instintivamente.

-¿Qué?- le repitió cuando ella le quitó la gorra y se la dio.

Su cabello estaba más alborotado que de costumbre y Hermione hizo una mueca mientras trataba de arreglárselo sin lograrlo realmente.

-Eso no va a funcionar,- le murmuró tratando de aguantar una sonrisa mientras ella pasaba sus dedos sobre su azabache melena indomable.

Encontrando su mirada con la de él, se rindió en arreglarle el cabello y mordiéndose el labio inferior entrelazo sus dedos con los de él.

Harry miró hacia abajo encontrándose con sus manos entrelazadas mientras ella lo halaba de la pared, llevándolo a través de la cortina hacia la camilla.

-Anna, tengo una persona que quiere conocerte,- le dijo Hermione cuando la niña la miró y automáticamente fijando sus ojos en Harry.

-Este es Harry Potter, Anna. Se va a sentar contigo un rato, ¿está bien?- le dijo y luego se dirigió a Harry, -Harry esta es Anna, es una gran fan tuya-

Harry la miró confundido y luego miró a la niña.

-Um… Hola- la saludó con torpeza, sus ojos buscando a Hermione por ayuda.

En vez de ayudar, simplemente lo empujó un poco para que se sentara en la camilla junto a la niña.

-Volveré en un rato,- dijo y luego se giró para ir a un estante de pociones.

Mientras Hermione se alejaba, Harry la siguió con la mirada sintiendo un vacio en sus manos ahora que las de ella no estaban allí. Flexionando sus dedos instintivamente, se volteó y posó su mirada en Anna. Ella lo miraba con admiración mientras su cara se tornaba de morada a rosada.

-¿En realidad eres Harry Potter?-

~..~..~..~..~..~

Cuando Hermione regresó unos minutes después, se detuvo de repente frente en la Cortina mirando a través de ella.

Anna se había arrodillado en la cama y sus manos tocaban la cara de Harry mientras ella trazaba la cicatriz con sus pequeños dedos.

Harry estaba riéndose con algo que Anna le estaba diciendo y sus ojos encontraron a Hermione mientras ella se acercaba, sus ojos siguiendo sus movimientos con gracia.

Anna miró a Hermione con una taza caliente de algo extraño e inmediatamente se escondió detrás de Harry. Agarrando fuertemente su brazo, alzo la cabeza solo lo suficiente para ver a Hermione quien era ahora oficialmente su enemiga.

Hermione se sentó en la camilla y Harry se giró y cargó a Anna para sentarla en su regazo.

Con unas palabras de valentía por parte de él, Anna se bebió su poción mientras su tono morado se tornaba más pálido hasta recuperar su tono de piel.

-Ves, no es tan malo, ¿o sí?- le preguntó Harry mientras le sonreía. Anna asintió sonriéndole de vuelta.

-¡Mami, Papi miren!- Anna grito de repente mientras sus padres entraban a la habitación con helado, -¡Harry Potter esta aquí!-

Se detuvieron de repente, viendo a su hija sentada en el regazo del mago más famoso del mundo.

~..~..~..~..~..~..~

Harry siguió a Hermione por el hospital día tras día, observado su trabajo como pediatra medimaga. Era su trabajo observarla, y le estaba resultando fácil hacerlo. Fácil porque no le podía quitar los ojos de encima.

Era fácil ver lo Buena que era en su trabajo, buscando la manera de hacer sentir bien a cada niño de manera individual. Sin importar el problema, inteligentemente siempre encontraba una solución.

A pesar de la irritación de Hermione al principio, rápidamente pasaron a estar cómodamente uno en la presencia del otro cuando hablaban, hacían bromas y… peleaban, claro, mientras pasaban las horas.

Mientras pasaban los días, Harry se fascinaba más y más con ella. Nunca se había sentido tan confortable rápidamente con una mujer. Hablaban como si fuesen viejos amigos, como si se hubiese conocido en otra vida, como si se conocieran el uno con el otro.

Gracioso. Cuando discutían Hermione ganaba rápidamente porque a la mitad de la conversación Harry se distraía lo suficiente como para no responderle.

En serio trataba de concentrarse, pero la determinación de la castaña era increíble. No importaba lo que dijera para probar su punto, ella se apasionaba tanto al hablar que Harry perdía el hilo de su razonamiento. Sus ojos parecían brillar con sus palabras, y para colmo, él mismo se volvía de su parte en la discusión.

En realidad no le importaba. Descubrió que le gustaba mirarla mientras probaba su punto. Sus mejillas tomaban un tono Rosado, se pasaba un rizo detrás de la oreja, y lo mas intrigante, se mordía el labio inferior.

Cuando se concentraba en sus labios, ella lo traía a la realidad dándole por el hombre y gritando su nombre.

Hoy ella lo llamó por su nombre, su Mirada se movió hacia ella que lo miraba exasperada.

-Lo siento… ¿qué?- le preguntó tímidamente preguntándose cuantas veces ella lo llamó por su nombre para que reaccionara.

-Dije, cenamos carne la última vez, así que vegetales será algo diferente,- dijo cruzándose de brazos. -¿No te importa lo que estamos discutiendo?-

Harry sonrió un poco, -Porque… te gusta discutir-

La miró antes de girarse y caminar a la cocina.

-¡claro que no!- declare siguiéndolo.

-Claro que si-

-¡Claro que no Harry!-

-Que si Hermione-

-No, yo…-

Harry se giró y puso un dedo sobre sus labios, callándola.

-Ahora mismo me estas discutiendo sobre discutir. Déjame ganar solo esta, ¿está bien?-

Hermione asintió, pensando que en otro momento hubiese seguido discutiéndole, pero por ahora no podía recordar lo que estaban discutiendo.

Su mente estaba fija en su dedo mientras lo quitaba lentamente, pasándolo sobre su labio inferior y dejándola allí para ordenarle su pizza de vegetales.

Cruzándose de brazos, lo observe mientras se alejaba. No estaba segura que la irritaba más. Si el hecho de que lo dejo ganar la discusión, o que su toque la había dejado sin fuerzas.

Por su lado, Harry se movió inquieto mientras caminaba, pensando porque ese pequeño contacto lo había afectado tanto… la suavidad de sus labios, su cálido aliento sobre su piel…

Lo había puesto nervioso el hecho de que ella tenía ese efecto en él. Frunció el ceño sin estar seguro si estaba enamorándose de alguien tan rápido.

"No me he enamorado de ella," se corrigió.

"Yo soloella solodiablos…"

Pasándose sus dedos por su cabellera se quito esos pensamientos rápidamente.

~..~..~..~..~..~

Cerrando los ojos, Hermione su puso debajo del chorro de agua en la ducha, dejando el agua caliente rodar sobre ella. Lavándose la cabeza, pensó en los últimos días.

Harry se ha quedado con ella por una semana y algunos días, y ha llegado a mucho más de lo que ella esperaba.

Desde que se vio obligada a tenerlo como huésped, nunca pensó que disfrutaría tenerlo a su lado. En poco tiempo se había acostumbrado a mirarlo al otro lado de la mesa mientras desayunaban.

"El solo esta aquí para protegerte, no te acostumbres a tenerlo aquí."

Desde que Harry empezó a cuidarla, nada fuera de lo ordinario ha pasado. No ha habido señales de Malfoy o alguien asociado a él. Esto la ha llevado a dudar de la seriedad de esta situación, pero esto se lo ha guardado ella misma. Quitarle protección significa quitarle a Harry, y por una extraña razón parecía una terrible idea.

Tratando de empujarlo de sus pensamientos, salió de la ducha y se envolvió en una toalla. Se paró frente al espejo limpiando el vapor del espejo. Su mente voló rápidamente a su nueva materia favorita— Harry.

"Es brillante… es atractivo… gracioso…"

Se irritó al estar saber que no dejaba de pensar en él. Cogió el cepillo y al mirarse en el espejo, encontró a Draco Malfoy parado detrás de su reflejo.

Gritando se giró con el cepillo en la mano como si fuse a apuntar con su varita, encontrándose con nada.

-Me encantan estos momentos solos Hermione- la voz de Malfoy se escuchaba aun detrás de ella.

Girándose al espejo se fijo que estaba detrás de ella y gritando se alejo del espejo golpeando la pared de un golpe.

-Odio cuando te pones la toalla tan rápido- dijo mientras ella reaccionaba y se cubría el pecho.

Malfoy se rió maliciosamente; su imagen se desvanecía cuando la puerta del baño se abrió de repente y Harry entró con la varita en mano. Su postura parecía relajarse mientras miraba que no había nada y que ella estaba sana y salva.

Hermione no pudo dejar de mirarlo, su pecho subiendo y bajando rápidamente. Harry tenía sus jeans, con la cremallera abierta, sin camisa y sin zapatos.

-¿Qué pasó?- le pregunto tomándola del brazo y alejándola de la pared.

Hermione se sintió un poco estúpida y un poquito más incomoda ya que solo tenía puesta una toalla y Harry agarrándose el pantalón para que no se le callera.

"Era solo un reflejo…"

-El… el estaba en el espejo- se sonrojó.

Harry se giró al espejo, examinándolo, mientras Hermione se colocaba detrás.

-¿El dijo algo?-

-Um… dijo… me encantan estos momentos juntos- Harry se giro frunciendo el ceño.

Se dio cuenta de que su rostro reflejaba miedo.

-¿Estás bien Hermione?- se acercó más a ella. –El no puede alcanzarte, estarás bien,- le acarició la mejilla mientras tomaba su rostro en sus manos.

Ella solo asintió, su piel estremeciéndose donde la tocaba. En un segundo Harry alejo la mano, sus dedos acariciando su piel mientras quitaba su mano.

-Yo solo… es que en realidad no era real antes, ¿sabes?- murmuró.

-No te apegues mucho Potter-

Una voz salió del espejo y Harry se giró rápidamente alejando a Hermione, -ella no te pertenece-

Sin pensarlo dos veces alzó la varita y rompió el espejo, cubriéndolo con una toalla.

-Llama y diles que estas enferma. Cámbiate, nos vamos- dijo tomando su mano abruptamente.

-Harry- le forcejeo agarrándose la toalla, -¡Harry para!-

-Yo puedo caminar- dijo alejándose y ajustándose la toalla.

Harry simplemente no parecía escucharla, dándose cuenta finalmente lo que ella estaba usando— o lo que en realidad no estaba usando.

-¿Que llevas puesto?- pregunto estúpidamente sin medir lo que decía.

Hermione le lanzo una Mirada tomando su cintura; la posición no ayudaba y la toalla subió un poco dejando ver más sus piernas.

-Creo que es obvio Harry, quizás debería preguntarte sobre lo que estas usando-

Hermione se alejó a la habitación y Harry se miró. Había dejado de agarrarse el pantalón y estaban en el piso, dejando a la vista sus bóxers rojo vino.

Maldijo por lo bajo, se subió los pantalones y se fue a su habitación.

Ya en su habitación, Hermione se incline sobre la puerta, su corazón latía frenéticamente y su cara estaba roja. Se sonrojó sabiendo que no era por miedo o por vergüenza.

"ExcelenteSolo a mi se me ocurre sentir algo por mi guardaespaldas, sin mencionar que es el mago mas famoso del mundo que puede tener lo que quiera…"

Sus pensamientos se perdieron al pensar en su pecho, suave y tonificado y…

-¡Ugh!-

"Calma Hermione, has visto hombre sin camisano es que sea tan atractivo Ok, tal vez si es un pocomuyextremadamente atractivo…"

Tratando de sacarse esos pensamiento de la mente, se alejo de la puerta y empezó a meter cosas en una maleta.