What a wicked game you play

To make me feel this way
What a wicked thing to do
To let me dream of you
What a wicked thing to say
You never felt this way
What a wicked thing to do
To make me dream of you

"Wicked Game" – Chris Isaacs

Desafiando al Destino

Capitulo 4

Harry llevó a Hermione a su departamento mientras los aurores regresaban al de ella para revisar una y otra vez. Con un 'pop' llegaron a la puerta y Harry tenía su brazo asegurado alrededor de ella mientras quitaba los encantamientos.

-¿Cuánto tiempo crees que estaremos aquí?- le preguntó ella.

-No lo sé… dudo que regresemos-

-¿Qué?- dijo abriendo mas los ojos mientras se alejaba de él, -¿Por qué no?-

-No confió en que deberíamos… y es más seguro aquí como sea- le dijo abriendo la puerta e invitándola a pasar adentro.

Hermione dejo su bulto en el piso y se tiró al sofá.

-Todavía no entiendo porque no puedo ir a trabajar-

Ignorando su comentario, Harry levantó su bolso y caminó por el pasillo hasta la habitación.

-¿Quieres algo de beber?- le dijo entrando a la cocina.

-Si, como quieras- dijo acurrucándose en el sofá mirando el departamento.

Había una gran chimenea frente a ella con fotos encima de la repisa.

Se puso de pie para mirar más de cerca, no reconocía a mucha gente pero podía ver a Ron, Ginny y a Luna. Paso a recorrer la sala con su mirada, los muebles parecían casi nuevos, como si los hubiese comprado pero casi no le había dado uso desde que se había mudado.

Todo nuevo, excepto el sofá. Hermione lo visualizó tirándose al sofá luego de un largo día de trabajo y quedándose allí mismo dormido.

Las ventanas estaban limpias y sin cortinas, parecía como si faltaran cosas en todo el apartamento.

Todo el lugar gritaba "hombre soltero" y de repente sintió una oleada de felicidad al saber que no ha habido una mano femenina para decorar.

Se dejó caer en el sofá cuando Harry entró a la sala trayéndole una cerveza de mantequilla y se sentó en una silla frente a ella.

-¿Esto es lo que bebes? ¿Cerveza de Mantequilla?- dijo sonriendo, -No es lo que esperaba de un soltero-

-Bueno, me gusta- se defendió bebiéndose un trago.

-Además… no bebo cosas que me hagan perder el control-

-Oh… ¿Y por qué es eso?-

-Sencillamente no lo hago- respondió un poco incomodo mientras tomaba otro trago.

Hermione sintió el cambio en su humor y no estaba segura que había pasado. Tratando de romper el hielo, miró a su alrededor buscando algo que decir.

-Así que… este es tu departamento-

"¿Eso es todo lo que se te ocurre decir?"

-Ajam,- le contestó, -no es gran cosa. Pero casi no estoy aquí.-

-¿En donde paras… en casa de tu novia?-

A Hermione no le gustaba la manera en que su cuerpo se tensaba como si la respuesta a esa pregunta fuera de suma importancia… Hablaban de todo, pero el tema de las relaciones no entraba en conversación.

-No- se rió Harry, -Mayormente estoy en la oficina-

-Ah… ¿Trabajador compulsivo?-

-Últimamente si, supongo- le respondió simplemente.

-Un caso muy importante,- agregó bebiéndose un trago de su cerveza recostándose en la silla. Mirándola.

Hermione pensaba decir algo cuando sonó el timbre.

Tomando precaución, Harry se puso de pie con la varita en la mano. Se acercó lentamente para mirar por el rabillo de la puerta. Bajo la vista debatiendo entre si abría la puerta o no.

Cuando la abrió un poco, notó una chica de cabellos negro. Cho Chang estaba frente a su puerta.

-Hola- lo saludó con una sonrisa nerviosa.

Harry no le abrió completamente, sino que se limito a cubrirla y se apoyó al marco de la puerta, tratando de taparla del la vista de Hermione.

-Hola- le contestó, -¿Qué haces aquí?-

-Te traje… traje tu camiseta,- le dijo entregándosela.

-Oh, um… gracias- dijo frunciendo el ceño.

Ella levantó su mirada, mostrando sus ojos nadando en lágrimas. Harry casi gruño en voz alta sabiendo lo que venía.

"No tengo tiempo para esto"

-Quería verte,- admitió la chica acercándose, -necesito hablar contigo. Creo-

-¿Tú crees?-

-Bueno, tenía la esperanza…-

-Mira, ahora mismo no tengo tiempo para esto- dijo tratando de que la situación no empeorara.

-Si, claro…- dijo tristemente, -es solo que… te extraño. ¿Puedo entrar un momento? En serio quiero hablarte.

-No hay nada de qué hablar Cho- dijo firmemente, -Sabes cómo me siento, nada ha cambiado-

-Pero… te amo- le suplico acercándose mas.

Harry no respondió, cerrando los ojos para no enfurecerse.

Habían pasado por lo mismo mil veces. Había tratado de amarla, en serio. Ni siquiera entendía que era lo que no se lo permitía. Ella era hermosa, gentil y obviamente se preocupaba por él.

A parte de todo, sabía muy bien la realidad de la situación. No tenían un futuro juntos. No iba a pretender que sentía algo solo porque ella quería, además, su fascinación por la castaña hacían más firme su decisión.

-Cho…- no pudo terminar porque ella se le había lanzado encima, abrazándolo por el cuello y besándolo.

Los ojos de Hermione se abrieron de la expresión al ver a Harry entrando a la sala, con una mujer pegada a su boca. Ella solo miraba como él trataba de alejarla pero ella lo agarraba con más fuerza.

Los celos que crecieron dentro de ella fueron inesperados y sus manos se volvieron puños agarrando fuertemente el sofá mientras Harry trataba de hablar y ella profundizaba el beso con un gemido.

-Cho,- le dijo exasperando quitándosela de encima.

-¿No les importa si los dejo solos?- preguntó Hermione aun sentada y sin moverse causando que ambos giraran hacia ella.

Hermione miró a Harry levantando una ceja.

-¿Quién eres tú?-

-Soy Hermione, ¿Quién eres tú?-

Cho la miró con tanto desprecio que Hermione estaba a punto de reírse.

-Soy Cho- dijo firmemente, -la novia de Harry-

-Ex-novia- la corrigió Harry rápidamente.

Cho arrugó la cara y empezó a llorar. Hermione miró a Harry otra vez, quien se pasaba una manos por el cabello mirándola desesperado.

-¿Quién es ella?- demando saber, señalando a Hermione.

-Una amiga-

-¿Una amiga? ¿Una amiga?- repitió sarcásticamente, -¿esperas que te crea? ¿Cómo es que nunca la conocí si era una amiga?-

Harry abrió la boca pero fue Hermione quien contestó.

-Soy una nueva amiga- dijo sin moverse del sofá y en su interior disfrutando la situación ahora que sabía que era su ex-novia.

Harry le dirigió una "no estás ayudando" mirada, pero ella solo sonrió dulcemente.

-¿Desde hace cuanto estas saliendo con ella?- gritó llorando.

-No estamos saliendo Cho, ella es solo una amiga- insistió, -y sabes, aunque estuviéramos saliendo, no es tu problema-

Cho parecía llorar con mas fuerza lanzándole una mirada a Hermione, quien tranquilamente bebía un trago de su cerveza de mantequilla.

-¿Me dejaste por ella?-

Hermione casi se ahoga con la cerveza.

-¿Qué? No Cho, yo…-

-¡Oh Dios! ¿Me engañaste? ¡No puedo creer que me hayas engañado! ¡¿Desde cuándo están saliendo?!-

Harry estaba cansado de esto quería buscar una manera de terminar esta locura y saber porque estaba en su departamento.

-Cho, tu y yo terminamos. Hermione no tiene nada que ver con esto-

-Pero yo te amo Harry,- insistió pensando que eso cambiara las cosas.

-Ella no te va a hacer feliz… nunca te mara como yo… solo vamos a hablar, podemos solucionarlo…-

Hermione no pudo más; se fijo en la cara que puso Harry y se explotó de la risa. Rápidamente puso su mano en su boca, tratando de esconder su sonrisa.

-¿De qué te ríes pequeña desgraciada?- le gritó.

-¡Hey!- intervino Harry mientras Hermione se callaba y la miraba seriamente.

-¿Disculpa?- la enfrento levantándose del sofá por primera vez.

-Me escuchaste,- le dijo caminado hacia ella, -¿Crees que esto es gracioso? Me lo quitas y encima de eso te ríes como si no hubieras hecho nada…-

-No te quite a nadie,- le dijo furiosa, -Estas fuera de sí y creo que deberías irte ya-

-Nadie te preguntó-

-¡Bueno, nadie tenía que hacerlo… Harry dejo bien claro que no tiene nada que decirte, y lo que soy o no soy para él no es tu problema!-

Cho explotó de furia y agarró su varita. En un instante estaba apuntándole, pero Hermione fue más rápida. Antes de que Harry pudiera detenerla, unas alas salieron de la cara de Cho.

-Hermione, baja tu varita- le ordenó sacando la suya.

-¡Ella trató de maldecirme! No es mi culpa pero soy más rápida- insistió cruzada de brazos y mirando a Harry que trataba de arreglarle el rostro a Cho.

Al terminar, Harry le dirigió una mirada de advertencia a Hermione mientras arrastraba a Cho hacia la puerta. La susodicha no se dejaba y gritaba apuntándole la varita a Hermione nuevamente.

Harry reaccionó y movió su brazo para que no arrojara un hechizo, pero ya el hechizo de Hermione estaba volando hacia ellos. Hermione abrió la boca para decir algo pero ya era muy tarde. El hechizo le había dado a Harry en el brazo.

-¡Ah, diablos Hermione!-

-Lo siento,- dijo Hermione avergonzada, -es un pequeño hechizo punzante-

-Solo siéntate y espérame ahí- le ordenó exasperado. Al mismo tiempo forcejeaba contra Cho.

-Ya basta- y con esto salieron cerrando la puerta de un portazo.

Hermione se sentó en el sofá bebiéndose un poco de su cerveza mientras los escuchaba discutir del otro lado y sintiendo la frustración de Harry.

Unos minutos después la discusión se detuvo y casi un minuto después Harry entró finalmente, y solo.

Sin hablar se sentó frente a ella pasándose su mano por su cabellera indomable y cerrando los ojos, echó la cabeza hacia atrás.

-Ya sé porque no te quedabas en casa de tu novia,- dijo riéndose un poco. -¿Mala ruptura?-

-No para mí,- le dijo abriendo los ojos para mirarla, -pero parece que no lo está tomando muy bien que digamos, creo-

-Está un poco fuera de sí, ¿Dónde la encontraste?- bufó.

-No está loca. Solo es un poco… emocional- dijo con una leve sonrisa.

-Si como digas- se rió de la situación.

-No sé porque te ríes Hermione- dijo enarcando una ceja, -mira a quien tu atrajiste-

Hermione se recostó en el sillón estirándose, -es verdad- dijo maliciosamente. –Creo que deberíamos parar de buscar y estar juntos. Por lo menos somos normales-

-Creo que es nuestra única opción,- afirmó recostándose de la silla y cerrando los ojos con una sonrisa. –Aunque no estoy seguro que califique como normal-

-Está bien,- dijo Hermione, -Tal vez ni siquiera hubiese funcionado-

-¿Oh si?... ¿Y eso por qué?- dijo sin abrir los ojos.

-No… porque yo nunca podría amarte como ella- replicó usando dramáticamente el mismo tono de voz que Cho.

-Gracias a Merlín por eso- se rió abriendo los ojos.

~..~..~..~..~..~

-¡Cinco minutos!- gritó Hermione entrando a su habitación.

Acabaron de llegar de St. Mungo y Harry se fue a la cocina con un bufido.

Ella pareció volar en su última ronda por el hospital determinada a llegar a casa para un programa en la televisión.

Aunque su emoción era adorable de ver, Harry ni siquiera quería pensar que horrible programa sería ese, por eso no se molestó en preguntar.

Lo único que sabía era que se iba a perder el juego de los Appleby Arrows solo por una novela. Solo rezaba que no lo forzara a verla, aunque, tenía la sospecha de que si lo iba a hacer.

-¡Harry!- lo llamó desde la sala y el susodicho frunció el ceño.

"De ninguna manera."

Pensó sintiéndose un poco mareado. No quería ver un grupo de mujeres pelearse por un hombre. Tenía sus límites.

Deseo haberse comprador una televisión para su habitación, así se le escapaba y veía a los Arrows en paz.

-¡Harry, ven! ¡¿No vienes a ver?!

No, definitivamente no voy a ver…- se paró en seco, su boca ligeramente abierta a la escena frente a sus ojos.

Hermione estaba sentada en el sofá, la mesa del centro con cerveza de mantequilla y bocadillos. Tenía puesto un suéter, grande para ella, de los Appleby Arrows y brincaba excitada de arriba a abajo en anticipación.

Es perfecta— es una diosa y Harry pensó que nunca en su vida se había visto tan atraído a alguien de esa manera en toda su vida. Era hermosa, inteligente, alegre y… ¿le gustaba el Quidditch?

Claro, le encanta el quidditch, justo como la chica de sus sueños le tenia que gustar. Y no solo era quidditch, le gustaban los Appleby Arrows… sus Arrows.

La amaba.

Estaba enamorado… iba a… iba a matar a Remus. Lo iban a castigar. Sabía que había cometido un error con lo de McLaggen, pero esto era mucho mas allá que pagar por sus actos— esto era muy muy cruel.

~..~..~..~..~..~

Lo asignaron por simple tortura, poniéndosela frente a él cómo un precio que no estaba a su alcance.

"¿Y qué hay de Ron?"

Se acordó que tal vez esa era la razón por la que no los introdujo en primer lugar. A Ron le gustaba, desde siempre, y sabía que no podía quitarle las manos de encima

"…cabrón egoísta, alejándome de ella.. pero ahora esta con Luna... pero Hermione es como su hermanita... pero..."

Harry salió de sus pensamientos al dares cuenta de que ella lo miraba con una sonrisa.

-¿Qué haces? Creía que te gustaba el quidditch-

Harry pestañeo y girándose se fue por el pasillo. Hermione frunció el ceño mientras lo miraba alejarse, encogiéndose de hombros puso su atención al juego.

Unos segundos después Harry llegó corriendo detrás del sofá, brincando y sentándose al lado de ella usando su propio suéter de los Appleby Arrows. Con una sonrisa ella le pasó la cerveza de mantequilla y empezaron a mirar el juego. Animaron, rieron y hablaron de quidditch, discutiendo desde sus juegos favoritos hasta sus jugadores.

Harry tenía que recordarse de quedarse con las manos quietas, ya que cada minute quería tocarla y quitarle algunos cabellos de la cara o tal vez en un momento desesperado cargarla y sentarla en sus piernas y olvidarse del juego.

Se tuvo que acostumbrar a solamente pasarle la cerveza o los bocadillos o lo que sea que le pidiera con tal de rozar sus dedos con los de ella. Eventualmente, dejo eso a un lado, sintiéndose patético en solamente interesarse en esos segundos más que en el propio juego.

Hermione no jugaba nada limpio sentándose de lado en el sofá, con sus piernas descansando encima de las piernas de él. De alguna manera esa posición se ha convertido en algo regular entre ellos.

Ella por su parte se sentía ridículamente estúpida durante el juego porque cada vez más dejaba de importarle por estar mirando a Harry. Se sintió mucho más estúpida por pedirle que le pasara cosas solo para rozar sus dedos con los de él. Frustrada, echo la cabeza hacia atrás con un bufido.

-¿Qué pasa?- le preguntó Harry.

Hermione lo miró rápidamente buscando algo que decir.

"Oh nada, solo es que me siento un tanto frustrada porque en realidad prefiero besarte en vez de mirar el juego…"

-Estamos perdiendo-

Harry enarcó una ceja y le sonrió, -Siempre perdemos-

-Bueno, hoy estamos perdiendo en serio- le corrigió.

Terminaron hablando de quidditch y el juego terminó olvidado frente a ellos.

-¿Has ido a una Copa Mundial?- le pregunto excitado, recordándose, -Fuimos en cuarto año, fue divertido-

-No… no creo…- se detuvo a pensar, -no recuerdo la verdad, creo que Ginny me dijo algo si pero no recuerdo porque no fui-

Harry tomó más bocadillos y puso sus piernas sobre las de ella ya que había tomado casi todo el sofá para ella. Se quedaron así sentados mucho después de que el juego había terminado y ya era muy tarde la noche.

Se quedaron en un suave silencio hasta que Harry empezó a cabecear. Miró a Hermione quien ya estaba dormida.

Se paró del sofá tratando de no despertarla. La observó por un minuto mientras ella se movía levemente estirándose en el espacio que él dejo. Luego de unos segundos la cargó hacia su habitación.

Hermione era ligera y su cuerpo inmediatamente parecía responder a la sensación de tenerla pegada a su cuerpo, su cálido aliento chocando contra su cuellos y su cabellos rozando sus brazos mientras caminaba.

La fue bajando a la cama lentamente pero al tratar de alejarse, se detuvo posando su mirada sobre ella. Era demasiado hermosa para él con sus rizos marrones sobre la almohada y sus labios ligeramente abiertos.

Su vista se quedo clavada en sus labios, jurando que lo estaban atrayendo más hacia ella. Le quito un rizo de la cara trazando su pulgar por su mejilla.

Bajando un poco más la cabeza, rozó sus labios con los de ella. Era suave, era perfecta, era… se alejó rápidamente horrorizado ante su reacción.

"Demonios…"

Arropándola con la cobija salió de la habitación rápidamente sin mirar hacia atrás repitiéndose para sí mismo una y otra vez: "solo un trabajo, solo un trabajo."

~..~..~..~..~..~..~

Horas más tarde, Hermione despertó levantándose de la cama.

Caminando en silencio hacia la ventana, mirando en silencio la lluvia caer.

Frunciendo el ceño, miró hacia el cielo…

"No esta tan nublado."

Se cambió a sus pijamas y se metió a la cama. No recordaba haberse acostado y se le ocurrió que Harry la había llevado.

De repente sintió un poco triste por no dares cuenta, pero sonrió para sí misma rápidamente cubriéndose con la sabana y rápidamente durmiéndose.

~..~..~..~..~..~..~

El día amaneció un poco oscuro, y el estado de animo de Hermione era el mismo cuando se despertó.

Era sábado y estaba encerrada. No podía visitar a sus amigos. No podía ir a la tienda a dar un paseo y el clima solo se ponía peor mientras la lluvia incrementaba.

Ese era el verdadero problema. La razón por la que no estaba de buen humor era porque simplemente no le gustaba la lluvia. Es más, la odiaba. Lluvia significaba tormenta y tormenta significaba truenos y truenos significaban…

Quedándose en la cama, se cubrió con la sabana hasta la barbilla, mirando la lluvia caer en su ventana. Llovía mucho más fuerte que la noche anterior y no mostraba ninguna señal de querer parase.

Aunque ya era las diez de la mañana, estaba oscuro afuera por las nubes. Temblando un poco al escuchar un trueno en la distancia, cerró los ojos y rezó por que la lluvia parara o suavizara. No quería quedarse en una tormenta.

Suspirando, se masajeo la sien y abrió los ojos, tratando intensamente de relajarse. No sabia que hacer si la tormenta se ponía peor.

Nadie sabía de su "problemita" como ella le llamaba. Usualmente se encerraba en su habitación y dejaba que pasara. No quería quedarse aquí con Harry, sobre todas las personas, si la tormenta se desataba.

Decidida, salió de la cama, y se abrochó su albornoz. Sus manos temblaban un poco al hacerlo. Se hizo una cola de caballo mientras caminaba al baño.

Se miró en el espejo mientras se cepillaba los dientes, su mano temblaba mas con cada trueno que escuchaba.

Tratando de ignorar las señales de lo que venía, terminó rápidamente y salió a la cocina por un poco de café. El clima se estaba poniendo peor, el sonido de los truenos cada vez más fuertes y los flashes de relámpagos iluminando la habitación de vez en cuando.

Fue ahí en donde Harry la encontró. Parándose en la puerta la observó moverse nerviosamente, tirando las puertas de los gabinetes. Mirándola allí, en su cocina y con su albornoz era algo normal para él. Se cruzó de brazos y ladeo la cabeza.

-¿Buscas algo?- le preguntó y Hermione se llevó una mano al pecho en señal de susto mirándolo fijamente.

Harry se irguió notando que lago no estaba bien en ella. Pensó que tal vez estaba de mal humor, pero estaba nerviosa y sobresaltada.

-¿Dónde tienes el café?- le preguntó.

Un rayo cayó iluminando la cocina e inmediatamente se alejo de la ventana.

-Creo que se acabó- dijo frunciendo el ceño y acercándose a ella, -¿estás bien?-

-Estoy bien- dijo caminando a la puerta.

"Algo está pasando" Pensó Harry tomándola del brazo mientras ella trataba de zafarse.

-¿Estas bien?- le preguntó otra vez buscando algo en su cara.

-¡Estoy bien!- dijo en voz alta y brincando levemente mientras un rayo iluminaba la habitación y dejando un sonido espeluznante.

-Es que, no me gusta la lluvia y no tienes café, eso es todo-

-¿Te das cuenta de que vives en Inglaterra?- le dijo mientras ella caminaba por el pasillo rápidamente mientras los relámpagos hacían temblar las ventanas ligeramente acercando mucho mas la tormenta.

-¡Llueve mucho aquí!- dijo antes de escuchar el portazo de la puerta.

Sin saber qué hacer con su comportamiento camino hasta la chimenea para pedir un poco de café a Luna.

~..~..~..~..~..~

Hermione se sentó en el medio de la cama maldiciendo a Harry hasta más no poder simplemente porque no tenía cortinas. Los rayos se hicieron mucho más frecuentes así como la lluvia cayendo a mares en la ventana.

Empezó a mecerse de alante hacia atrás con su cabeza entre sus rodillas. Cerró los ojos fuertemente mordiéndose el labio inferior y tratando de mantener su respiración controlada.

Odiaba las tormentas. Ni siquiera sabía el porqué. Solo sabía que cuando se desataba lloraba y temblaba… escondiéndose en un rincón hasta que terminara. Muchas veces se desmayaba sin poder recordar cuando había terminado.

Sus manos se posaron en sus oídos cuando un relámpago cayó afuera hacienda vibrar la ventana. El viento soplaba fuertemente haciendo que una rama golpeara el cristal sin una y otra vez.

Otro rayo cayó iluminando la habitación seguido por el estrepitoso ruido del trueno. Hermione gritó y brincó de la cama tratando de correr, luchando por alejarse del sonido y escondiéndose en si misma dejando que su mente se hiciera cargo.

Harry levantó la vista del mostrador de la cocina mirando en dirección a la habitación de Hermione. Entrecerrando los ojos, centró su energía, poniendo atención hasta que lo escucho otra vez.

La escuchó gritar y dejó la cafetera a un lado, sacando su varita mientras corría a su habitación.

Abriendo la puerta de un golpe se detuvo al ver la habitación a oscuras.

El miedo lo invadió y la llamó por su nombre caminando hacia adentro, mirando a su alrededor. Se relajó inmediatamente cuando un rayo la iluminó. Hermione estaba acurrucada en la esquina del fondo de frente a la pared.

Se acercó cuidadosamente observando cómo se mecía con sus brazos alrededor de sus piernas y su cabeza contra la pared. Con el sonido de otro trueno brincó un poco y él se agachó detrás de ella.

-Hermione,- le dijo suavemente y tocando su hombro.

Ella se giró con un grito y le quito la mano de un golpe.

Harry miró su cara y sus ojos parecían dar vueltas, sin un enfoque fijo, como si estuviera en otro lado mientras gritaba.

"Diablos" pensó mirándola llorar.

Nunca había visto algo asi y no tenia ni la mas remota idea de cómo ayudarla. Cuando la llamo por su nombre otra vez, ella finalmente dejo escapar un sollozo.

-Harry- dijo moviéndose de su posición y gateando hacia él. -¿Harry?-

"Que…"

Un rayo iluminó la habitación con un fuerte ruido. Harry se inclino sobre ella pasando sus rizos detrás de la oreja para mirarla a la cara mientras ella sollozaba su nombre. Su cuerpo temblaba y sus ojos estaban fuertemente cerrados.

Hay la levantó un poco para tenerla de frente apoyada en sus rodillas.

-Harry- sollozó.

Atrayéndola hacia él, la envolvió en sus brazos mientras le acariciaba la espalda cuando otro rayo hizo temblar la habitación.

-Harry… ¿Dónde estás?-

-Estoy aquí Hermione. Todo está bien- la tranquilizó con su mano sobre su espalda pero ella solo seguía temblando y llorando con cada fuerte ruido de un trueno.

Harry trato de hablarle pero ella simplemente no le respondía. Estaba pérdida en sí misma, murmurando cosas que Harry no entendía mientras trataba de alejarse de él.

La agarro por la barbilla para mirarla a la cara. Sus ojos estaban cerrados, su respiración honda y acelerada mientras sollozaba; su piel estaba más pálida de lo normal. Cuando sus ojos se abrieron, su pánico incremento con los rayos y truenos que caían afuera.

-¡HARRY!-

La atrajo hacia él mientras ella se colgaba de su camiseta, llorando.

-Estoy aquí Hermione, estoy aquí- parecía que su estado empeoraba.

-No pude… encontrarte- dijo con la voz quebrada moviéndose mas cerca, apretando su agarre.

Hermione se veía pequeña y frágil en sus brazos y no parecía haberse dado cuenta donde estaba o que Harry la estaba abrazando. Haciendo lo único que se le podía ocurrir, la levantó cargándola por la habitación. La puerta del closet se abrió mientras él se acercaba y entró con ella en brazos.

La puerta se cerró tras ellos y Harry se dejo caer al piso, en total oscuridad, moviéndose lo más posible hacia atrás entre abrigos y capas.

La cargó sobre su pecho mientras ella temblaba. Siguió murmurando cosas raras, pero estaba un poco mas tranquila sin los rayos.

Luego de un rato la tormenta cesó y se quedó dormida en sus brazos. Harry apoyó su cabeza encima de la de ella pensando que había pasado.

~..~..~..~..~..~

Hermione despertó en la oscuridad con un fuerte dolor de cabeza provocando la tensión en su cuerpo. Trató de moverse pero algo se lo impedía agarrándola en su lugar y sintiendo una respiración suave a su lado. Ella trató de alejarse y Harry maldijo por debajo cuando su codo le dieron por las costillas y su cabeza de dio en la barbilla.

-¡Oww! Diablos-

-¡Déjame ir!-

-¡Tranquila!-

-¡Ow!-

Maldiciéndose el uno con el otro trataron de moverse en el pequeño espacio. Luego de unos segundos la espalda de Hermione dio a parar contra el piso y Harry encima de ella.

Ella trató de quitárselo de encima, pero se detuvo cuando Harry iluminó el pequeño espacio con la varita. Lo encontró mirándola fijamente con sus rostros a unas pulgadas de distancia. Los ojos de ambos se fueron directamente a los labios de cada uno por un segundo para luego volver a mirarse fijamente.

-¿Te puedes quedar quieta por dos segundos?-

-¿Podrías quitarte de encima?- le replicó empujándolo de un brazo.

-Fuiste tu quien me tiró- bufó levantándose en medio de las capas y tratando de buscar la puerta.

-¡Claro que no! Fuiste tu quien se me tiró encima-

-¡Me empujaste cuando te dije que dejaras de moverte!-

-Oh, está bien- bufó ella quitando una capa de su cara para encararlo, -Como si pudiera entenderte… además me golpeaste la cabeza-

-Bueno, tú estabas… pateándome- replicó abriendo por fin la dichosa puerta y cruzando encima de ella para salir gateando.

Hermione lo agarró por la pierna y lo halo de repente hacienda que cayera de boca al piso para ella poder pasar.

-Las damas primero- se quejó

-recordare eso cuando vea a una- murmuró.

Hermione se volteo hacia él con una mirada, pero Harry solo le sonrió cuando ella le dio por el hombro, y se giró con una sonrisa diminuta escapándosele de los labios.

Estaba lloviendo ligeramente, y el sol estaba empezando a iluminar la casa nuevamente saliendo de las nubes.

-¿Qué hacíamos en el closet?- le preguntó Hermione mirándolo.

-No te gustan las tormentas- dijo simplemente, gateando hacia ella y sentándose en sus tobillos frente a ella para observar su reacción.

-No se a que te refieres- dijo débilmente tratando de recordar.

"¿Qué habrá pasado?"

Hermione pensó sin poder acordarse de nada y se sonrojó.

-Quiero decir que de verdad no te gustan las tormentas- dijo suavemente, -¿Por qué no me lo dijiste?-

Hermione se quito el cabello de la cara poniéndolo detrás de la oreja y jugó con el lazo de su albornoz en su regazo.

-No tengo por qué decirte todo- dijo mirando como fruncía los ojos.

-¿No crees que debiste habérmelo dicho? Te encontré muy asustada, desorientada y prácticamente histérica en una esquina-

Sus ojos se abrieron de par en par y bajó la vista. Ella no se acordaba de nada de eso.

-Lo siento- dijo suavemente encontrándose con pequeñas lagrimas en sus ojos sin saber por qué.

Estaba avergonzada, sabiendo que su miedo era irracional y odiando por completo que el la hubiese visto en eses estado. Nadie sabe de ello y por alguna razón la idea de que él pensara que ella era débil la ponía mucho peor.

-Ven aquí- le dijo Harry tomando su mano y levantándola, -encontré un poco de café-

Llevándola a la cocina, usó su varita para recalentar la taza que le había servido antes.

Cuando se la pasó, se incline contra la repisa y la observó mientras se lo bebía.

-¿Estás bien?- le pregunto luego de unos segundos, causando que ella levantara la vista y lo mirara fijamente.

-Si-

-¿Siempre es así?- se atrevió a preguntar, -¿Cuando hay tormenta?-

Por un momento Hermione pareció hesitar en contestar y trató de irse de su lado.

-Hermione,- le imploró en voz baja tomando su muñeca y deteniéndola, -Háblame… por favor-

Se fijó como las manos de Harry la sujetaban por su muñeca. Mordiéndose el labio inferior, entrelazó sus dedos con los de él antes de guiarlo hacia la otra habitación.

-¿Siempre es así cuando hay tormenta?- le volvió a preguntar mientras se sentaban en el sofá.

-Creo que si- dijo mientras se tocaba el pelo nerviosamente, -usualmente no… no recuerdo mucho después de un rato. Solo me despierto cuando acaba-

-¿Por qué le tienes miedo?-

-Honestamente… no lo sé- admitió dejando caer la cabeza hacia atrás y poniendo sus piernas encima de las de él, -ni siquiera recuerdo el no gustarme las tormentas cuando niña… es relativamente… nuevo, creo-

Por un largo momento luego de que dejara de hablar, se quedaron juntos en el sofá. En esos momentos, cualquier amistad inicial entre ellos quedaba solidificada.

Harry no se rió de ella, o se burló de ella. Al contrario, estaba muy preocupado por ella.

Cuando Hermione empezó a llorar, admitiendo que se sentía estúpida por tener miedo; Harry la abrazó asegurándole que no lo era.

Le contó sobre sus pesadillas. Sobre como las tenía regularmente hasta los 20 y aun hay veces en que se despertaba envuelto en las sabanas.

Mientras le acariciaba el pelo le dijo que ambos tenían miedo de cosas irracionales. Le habló hasta que Hermione empezó a sonreír y a reír en sus brazos.

Harry no sabía que le estaba pasando, pero algo le pasaba. La vio reducida desde una persona independiente a una persona débil, y quería protegerla.

La quería hacer sentir mejor. Quería estar seguro de que estaba a salvo y nunca con miedo. Trago fuertemente mientras le acariciaba la espalda.

"Estoy en problemas"

Pensó frunciendo el ceño, tratando de analizar cómo sus sentimientos pasaron de la atracción a una verdadera afección.