El viaje.

Disclaimer: Ni Star Trek ni "El Principito" me pertenecen.


El capitán.

(X)

El primer lugar al que llegó, le contó Jim a Spock, fue a un edificio de la Federación. Al bajarse en la última parada del autobús se percató de que, realmente, no estaba cerca de la estación que buscaba, por lo que con cierta resignación caminó fuera del autobús.

Al ver el edificio, le contó, se coló porque fuera aún hacía frío y temía congelarse la nariz y las orejas—lo había leído en un libro— el sol apenas había salido aún y la sudadera que llevaba no ayudaba a guardar el calor.

Spock había visto esa acción muy lógica.

Al entrar se encontró con un hombre vestido de capitán, era alto y tenía el cabello negro peinado para atrás. De hecho, todo él, le resultaba de color negro a Jim. Tan negro como una noche sin luna.

Como el espacio.

El primero estaba habitado por un rey. El rey, vestido de púrpura y armiño, estaba sentado en un trono muy sencillo y sin embargo majestuoso.

Jim se acercó un poco más al capitán, quien le miró sin despegar apenas sus ojos frios del padd en el que leía.

—Hola pequeño Kirk.

Jim pestañeó, mirando a su alrededor, antes de volver a mirar al hombre frente a sí—el cual era condenadamente alto—.

Y el principito se preguntó:

—¿Cómo sabes mi apellido?

El hombre alzó una ceja, con cara burlona.

No sabía que para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.

—Porque soy el capitán Khan y trabajo para la misma Federación para la que trabaja tu madre.

Jim formó una pequeña "o" con la boca, viendo la obvia razón que tenía Khan. Spock lo consideró acoso y estimó que era necesario no acercarse a Khan bajo ningún concepto. Jim había sonreído y asentido, aunque no tuviera ni idea de que era acoso.

Khan volvió su atención al padd, ignorando al niño que lo inspeccionaba todo con la vista, ansioso por descubrir algo nuevo. Ese capitán era totalmente diferente al capitán Pike, no se parecían en nada, se dijo con asombro. Y, no sin cierta melancolía, se preguntó qué clase de capitán había sido su padre.

No le dijo aquello a Spock, no hizo falta. Spock le había apretado la mano tan gentilmente cuando sintió la melancolía a través de sus manos entrelazadas que a Jim no le importaba que le riñeran después. Porque valía la pena toda esa travesía.

Y aunque Jim estaba fascinado por su nuevo conocido no dejaba de ser muy temprano y apenas había dormido nada por lo que, sin ser consciente de ello, bostezó.

Khan volvió a mirarle.

—Es contrario al protocolo bostezar en presencia de un capitán. No vuelvas a hacerlo.

Jim enrojeció.

—No puedo impedirlo. —Replicó Jim, enfadado. —He caminado mucho y no he dormido apenas…

Khan sonrió, prepotente.

Algo en Jim, su instinto más primario, le dijo que corriera en cuanto pudiera.

—Entonces te ordeno bostezar. —Luego, con cierta melancolía, agregó. —No he visto bostezar a nadie desde hace años. Los bostezos son una curiosidad para mí. ¡Vamos! Bosteza otra vez. Es una orden…

Jim balbuceó.

—Eso me intimida…, no puedo…—Dijo dando un pequeño paso atrás, intimidado.

Ese capitán era realmente extraño.

Khan rió, entre dientes, poniendo los pelos de la nunca de Jim de punta.

El rey exigía esencialmente que su autoridad fuera respetada. Y no toleraba la desobediencia. Era un monarca absoluto.

—No puedes ordenar bostezar. —Recriminó Jim entonces.

Khan rió.

«Si ordeno, decía corrientemente, si ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía.»

—Puedo ordenarte bostezar porque más tarde o más temprano acabarás bostezando.

Jim frunció el ceño ante eso. Como le contó a Spock más tarde—cuando ambos estaban en el salón de la casa de Spock—no había entendido nada. Spock, sin embargo, le dijo que el razonamiento del capitán Khan era lógico, no sin cierto resentimiento y desconfianza hacia Khan.

Jim tampoco entendió eso. A Spock no le importó.

—¿Y eres capitán de una nave?

Khan dejó a un lado el padd, mirándole con aquellos extraños ojos que hacían a Jim pensar en un gato. Un gato arisco que no dudaría en arañarle la cara en cuanto tuviera ocasión.

—Sí, y gobierno toda mi nave.

—¿Y todos te hacen caso?

Khan sonrió, de esa forma que ponía a Jim tan nervioso.

—Al instante, no tolero la indisciplina.

Un poder tal maravilló al principito. ¡Si él lo hubiera detentado, podría asistir, no a cuarenta y tres, sino a setenta y dos, o aun a cien, o aun a doscientas puestas de sol en el mismo día, sin necesidad de mover jamás la silla!

—¿Hacen todo lo que les pides?

—Evidentemente.

Y como se sentía un poco triste por el recuerdo de su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia del rey:

Jim tomó aire, inflando sus pulmones de valor.

—Quisiera ver una puesta de sol… Hazme el gusto… Ordena al sol que se ponga…—Pidió con cara de corderito degollado, tratando de que usara su poder como capitán para hacer al sol ponerse.

Khan suspiró, agachándose frente al niño.

—Si ordeno a un general que vuele de flor en flor como una mariposa, o que escriba una tragedia, o que se transforme en ave marina y si el general no ejecuta la orden recibida, ¿quién, él o yo, estaría en falta?

Jim lo recapacito.

—Tú.

Khan asintió con vehemencia.

—Exacto. Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede hacer. La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón. Si ordenas a tu pueblo que vaya a arrojarse al mar, habrá una revolución. Tengo derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.

Jim asintió, resignado de no poder ver la puesta de sol.

Finalmente se marchó, cuando el sol hacía más acto de presencia y no temblaba como un flan al salir al exterior.

Continuará...


¿Os habías dado cuenta de que era Khan? Pues esta es mi forma de deciros que durante su viaje Jim se encontrará con personajes del Universo de Star Trek, si queréis a alguien en especial solo tenéis que pedirlo y trataré que aparezca en la historia. Aunque aviso desde ya que el Rey, el Vanidoso, el bebedor, el hombre de negocios, el Farolero y el Anciano ya tienen personajes de Star Trek pensados.

Como siempre se admiten dudas, quejas, sugerencias, correcciones...