El viaje.

Disclaimer: Ni Star Trek ni "El principito" me pertenecen.


Cena familiar.

Sarek, habiendo terminado ya sus tareas como embajador, se dispuso a volver a su hogar, despidiéndose—como estaba estipulado—de sus subordinados. Ese día llevaba Moluscos vulcanos gigantes* para la cena, un regalo para Amanda. Sarek había aprendido—después de todos sus años como embajador en la tierra y esposo de una terrícola—que a los humanos les gustaba recibir regalo sin ninguna razón.

Estaban, le había explicado Amanda, los regalos por fechas especiales y los regalos que se hacen simplemente por amor, sin necesidad de una fecha. Sarek le había dicho que no comprendía esos regalos, pero si era necesario le compraría un regalo cada día.

Amanda había estallado en una carcajada sincera que enamoró un poquito más a Sarek.

—¡Pero, Sarek! —Le había dicho entre una suave risa ascendente. —Vas a arruinarte. Además no son necesarios tantos regalos.

Sarek había alzado una ceja—gesto que su hijo Spock heredaría—sin llegar a comprender a Amanda.

—Pero has dicho que hay regalos que se hacen por amor y yo te amo cada día, por lo que es lógico que te haga regalos cada día.

Amanda le había mirado fijamente, con tal emoción en los ojos que Sarek se sintió abrumado por unos segundos. Pero Amanda era así, tan hermosa y encantadora que se escapaba a cualquier lógica. Y eso, pensaba el embajador, era una de las razones por las que se había enamorado de ella.

Sarek se sorprendió cuando al llegar a su casa solo vio luz encendida en el salón, como si la cocina hubiera sido olvidada. Aquello le preocupó, Amanda siempre hacía la comida a esa hora a no ser que pasara algo.

Abrió la puerta al mismo tiempo que la risa de su esposa inundaba el salón, coreada por la voz de Spock que no lograba entender algo.

—No lo entiendo, madre. —Dijo Spock con una ceja alzada, viendo como su madre reía ante el chiste de Jim.

—Es humor humano cariño, no hace falta que lo entiendas.

—No te preocupes, Spock, aprenderé chistes vulcanos para ti. —Dijo Jim con una sonrisa llena.

—En vulcano no hay chistes.

Jim miró a Spock sorprendido, formado una involuntaria "o" con la boca.

—¡Pobres vulcanos! —Exclamó con pesar. —No me extraña que no sepan reír.

Amanda le sonrió cándidamente a Jim.

—Consideran que los chistes no son lógicos.

Jim frunció el ceño.

—Pero el amor no es lógico y creen en las almas gemelas.

—Siempre hay una excepción que confirma la regla. —Dijo Spock a modo de explicación. —Aunque el amor es lógico.

Sarek miró la escena algo extrañado, ¿qué hacía allí el joven Kirk? ¿Y su familia ¿Y la típica llamada avisando de que iba a ir? Además, ¿No tenía Jim horario lectivo? Miró a su esposa con la duda en la cabeza, mandándosela a través de su vínculo.

—Bienvenido a casa, querido.

Amanda se levantó del sofá y fue hasta su esposo, depositando un beso vulcano en la mano de Sarek con una sonrisa llena.

—Buenas noches, Amanda.

—Bienvenido padre. —Saludó Spock mientras Jim saludaba efusivamente con la mano al recién llegado.

—Hola suegro, me alegra verte.

Sarek alzó una ceja, viendo como Jim balanceaba los pies alegremente junto a Spock—quien tomaba la mano de Jim con suma delicadeza—.

—Igualmente, James.

Jim arrugó la nariz, negando con la cabeza horrorizado ante el nombre. No comprendía porque Sarek se empeñaba en llamarle así. ¿Costumbre vulcana? ¿Manías de suegro? ¿Cosas de embajador? ¿Paternidad?

—Es Jim. Me llamo Jim. —Repitió tan educadamente como pudo. —James es para hombres que se creen serios.

Amanda miró a Sarek de esa forma que tenía de mirarle cada vez que le pedía ceder. No era habitual en Amanda, además ella había cedido tanto por él, había sacrificando tanto para que se pudieran casar…Y aún así se consideraba la terrícola más afortunada de todas. Por ello, se dijo, solo por esa vez cedería.

—Mis disculpas, Jim.

Jim sonrió, negando con la cabeza sutilmente.

—No hace falta que te disculpes. Ha sido una confusión. —Explicó. —Todo el mundo se confunde a veces.

Sarek—y es Spock—quisieron replicar acerca de eso. Era habitual que los humanos confundieran, pero los vulcanos no confundían, su lógica er sinónimo de comprensión. Al revés que los humanos.

Mas Amanda se adelantó.

—Jim nos estaba contando como se ha escapado para venir a ver a Spock. Es realmente interesante. Jim es un chico muy listo y valiente; verás cuando te contemos todo lo que ha hecho. Es muy romántico. ¿Eso son moluscos vulcanos gigantes? Mira Spock, tu padre ha traído moluscos. —Dijo Amanda tomando la bolsa y enseñándoselas a los pequeños, impidiendo de forma sutil que Sarek tratase de apelar a la lógica e insistiese en llamar a los Kirk. No era necesario. —¿Los ha probado alguna vez, Jim? Están realmente deliciosos cuando los salteas con mantequilla de Rhombolian**. Los prepararé en un santiamén, espero que te gusten.

Amanda se despidió con un gesto de la mano, caminando hacia la cocina mientras revisaba el contenido de la bolsa. Esperaba que a Jim le gustase la comida, sino tendría que apañárselas para prepararle otra cosa sin que Sarek dijera que era descortés rechazar la comida de un anfitrión.

Pero Jim era un niño. Un niño que se había escapado de la Tierra y había llegado a Vulcano solo.

Los niños habían cambiado mucho desde que había dejado de ser profesora***.

—¿Qué tal su día padre? —Preguntó Spock, mientras Jim bajaba del sofá para buscar algo en su mochila de Spiderman.

Sarek se sentó frente a su hijo, mirando como Jim rebuscaba algo en aquella mochila atestada y desordenada.

—Ha sido productivo y eficiente.

—Eso es bueno. —Dijo Spock, desviando su atención a Jim.

Siempre hacía eso, pensó Sarek. Cada vez que Jim estaba en la misma sala que Spock la atención de este se volcaba automáticamente en el rubio, como si temiera que un repentino rayo de la muerte fuera a arrebatarle a Jim de improvisto.

—¡Lo tengo! —Exclamó emocionado Jim mientras sacaba una fiambrera de Star Wars de su mochila.

Spock alzó una ceja y se acercó a Jim, examinando la fiambrera con el Halcón Milenario en primer plano.

—¿Qué es eso?

Jim le sonrió.

—Un regalo de la madre de mi mejor amigo. Lo de dentro, la fiambrera es mía, me la regaló mamá hace unos años.

Spock alzó una ceja, ¿Jim tenía un mejor amigo? ¿Por qué no le había dicho nada hasta ahora? ¿Acaso no era el mejor amigo de Jim?

—¿Mejor amigo? —Preguntó mientras Jim abría la fiambrera.

—Ajá…—Murmuró poniéndose en pie para mostrarle el contenido. —Mira, tarta de manzana ¿qué te parece? ¡Tiene una pinta deliciosa!

—¿No soy tu mejor amigo? —Preguntó Spock en un susurro, deseando que su padre no estuviera allí en ese momento.

Jim le miró sorprendido, luego estalló en una risa limpia.

—¡Spock! Querido, Spock. —Dijo tratando de disminuir su risa. —Tú eres la persona que más quiero en el mundo; eres mi futuro marido, es diferente. Es totalmente diferente a tener un mejor amigo.

Spock asintió, con las mejillas verdes.

—Lo lamento, Jim.

Jim le sonrió.

—No me importa que seas un poco celoso. —Dijo antes de darle un beso en la mejilla. —Voy a llevarle esto a Amanda para que lo ponga con la cena.

—¡No estaba celoso! —Exclamó con el ceño fruncido, oyendo la risita mal disimulada de fondo de Jim.

—Lo sé, lo sé…

Sarek miró a su hijo, que volvía a sentarse tratando de parecer lo más vulcanamente impasible posible. Era, en cierta forma, nostálgico ver a su hijo y a Jim, le recordaba un poco a cuando conoció a Amanda.

—Los humanos. —Le dijo a su hijo a modo de consejo. —Siempre son complejos, realmente complejos. Su cerebro razona de forma diferente al vulcano y a veces son enigmas indescifrables.

Spock asintió, mirando a su padre mientras volvía a cerrar la mochila de Jim—tomando una nota mental para ordenarla después—.

—A veces es difícil. —Confesó dejando la mochila correctamente colocada junto al sofá. —Pero creo que eso lo hace más gratificante.

Sarek asintió, escuchando de fondo la conversación de Jim y Amanda. Hablaban animadamente, sonriendo, riendo y haciendo todo lo que hacen los humanos normalmente. En cierto modo Sarek agradecía que Jim se hubiera escapado—pese a ser moralmente incorrecto—pues así Amanda podía comportarse de forma más humana, algo imposible en Vulcano.

¿Si vivieran en la Tierra Spock sería más humano?

—¡Oh, Jim! —Exclamó mientras tomaba la fiambrera con la tarta. —Ha sido todo un detalle, no tenías porqué.

—Pero quería hacerlo, ya que pensé que añorarías la tarta de la Tierra. —Dijo con una sonrisa llena. —Y añorar es muy triste, y temo que mi estrella coja un empacho de tanto comer sombras.

Amanda sonrió conmovida, tomando la decisión de encontrar un fallo en las leyes para poder dejar a Jim vivir en Vulcano, lejos de las sombras de Iowa.

—Gracias, cariño. —Murmuró mientras le acariciaba el cabello dorado a Jim, revolviendo aún más el pelo.

Jim rió y abrazó a Amanda, sorprendiéndola sin ser consciente de ello—los vulcanos no suelen abrazar, de hecho los abrazos son totalmente humanos—. Amanda le devolvió el abrazo, feliz de que su hijo fuera a compartir su vida con alguien como Jim, alguien que no temiera a abrazar a quien apreciaba sin importar nada más.

—Gracias…—Le susurró a Jim con cariño, colocando la fiambrera sobre la encimera con sumo cuidado.

—Gracias a ti por haber tenido a Spock.

Amanda estalló en una carcajada limpia.

—El merito no fue solo mío.

Jim asintió, comprendiendo lo que Amanda decía con gesto serio. Luego se asomó al salón animadamente para decir:

—Gracias Sarek, te luciste.

Spock sonrió, agachando la cabeza para que su padre no le viera. Amanda comenzó a reír, apoyándose en la encimera para mantener el equilibrio. Sarek alzó una ceja, mirando al pequeño Jim sin lograr comprenderlo.

—De nada. —Atinó a decidir, recibiendo la risita de Jim que murmuraba a Spock que era muy malo disimulando.

—Id poniendo la mesa, Jim y yo nos encargamos de la cena. ¿Debería hacer una sopa plomeek**** como primer plato? ¿Cuánta hambre tienes Jim? —Preguntó mientras sacaba la mantequilla Rhombolian para los moluscos.

—Tengo un hambre normal. —Dijo Jim alegremente, ofreciéndole una cuchara a Amanda.

Continuará...


*Moluscos vulcanos gigantes: Son una delicadeza gastronómica vulcana, y son más deliciosos cuando están salteados con mantequilla de Rhombolian.

**Mantequilla de Rhomolian: Se usan para los moluscos vulcanos gigantes, pero no he econtrado gran cosa sobre ella.

***Profesora: Antes de irse a Vulcano con Sarek Amanda era profesora, siempre he pensado que sería profesora de primaria, aunque realmente no sé que asignatura impartía ni a que curso.

****Sopa plomeek: Es una comida vulcana de suave sabor. Se describe como una comida mañanera tradicional vulcana.

Para más información sobre comida o cultura vulcana—o sobre Star Trek en general— podeís acudir a la sección de "civilizaciones"—en la que tenéis que buscar "vulcanos"—en la página web www. universostartrek .com (solo quitad los espacios).

¿Qué os ha parecido el capítulo? Tenía tantas ideas para ese momento que a acabado por salir este capítulo—aún no se si me convence—espero que os haya gustado. Mientras os dejo con la intriga de quien ayuda a Jim en la estación y quién es su mejor amigo; no diré más porque seguro que descubro las sorpresa—no tan sorpresa—de mañana.

Como siempre se admiten dudas, quejas, correcciones, sugerencias...