Holaaa! o(*w*)o
Naomi reportándose **No estoy muerta de nuevo he sobrevivido a un fuerte resfriado ^o^ el invierno me encanta siempre y cuando no tenga que salir de mi camita jajaja XD eso es ciertamente imposible pero bueno así soy de loca**
Antes que nada agradezco infinitamente a todas las hermosas personas que han leído toda esta mágica historia, que comenzó como un intento de un one-shot y terminó con nueve capítulos uuufff un gran logro **me sorprendí al haber escrito tanto, por ser mi primer fic de más de 3 capítulos, igual y no es mucho comparado con otras autoras, pero para mi fue increíble ^o^ jajaja XD** también quiero agradecer a las que se tomaron la molestia de comentar y opinar sobre el mismo, me ha encantado leer todas sus reacciones y me han ayudado a terminarla con mucho esfuerzo y dedicación, además de ser muy feliz por recibirlos.
Pido disculpas por la tardanza en actualizar pero en serio mi vida laboral y personal me absorbe mucho sin embargo siempre procuro estar en contacto con las personas que me conocen y platico por facebook XD MIL GRACIAS POR SU AMISTAD.
Ahora si continuaré con mi otro fic que ha quedado en pausa y que me han solicitado en sus mensajes personales gracias infinitas.
Bueno después de este necesario comentario aquí les entrego el capítulo final de Dulce ó Truco espero de corazón les guste, se diviertan, emocionen, lloren, griten lo que deseen hacer puse mi broche personal en el lemon que tanto les gustan jajaja **a mí me fascinan / que pervertida soy** disfrútenlo hermosa(o)s
A LEER XD!
Capítulo 9. Hechizo roto… final de una mágica aventura.
Corría desesperadamente por aquel angosto pasillo, abrió la puerta e ingreso rápidamente a ese hermoso salón repleto de luces, música, gente disfrazada, que bailaba y reía en un ambiente muy ameno, había muchas personas divirtiéndose en aquel lugar, no era extraño ver a todas aquellas personas reunidas en esa gran pista, faltaba poco para la media noche la fiesta se encontraba en su máximo apogeo y todos disfrutaban de la increíble música, que ese grupo que se encontraba en el escenario tocaba e interpretaban con gran emoción en sus voces aquellos temas musicales, los jóvenes estudiantes gritaban emocionados y le obstruían aún más el paso, buscaba entre la multitud a una pequeña niña de cabello corto disfrazada de princesita de cuento de hadas, la encontró fuera de aquella aglomeración de personas.
-¡Kanako-chan!, ¡Kanako-chan!, ¡Kanako-chan!- le llamaba desesperado aquel príncipe de brillantes ojos verdes.
Sin embargo era muy obvio que con todos esos gritos sumados a los altos decibeles de aquella música, la pequeña no lo escucharía, se movía lentamente y con dificultad entre las personas -Permiso, por favor déjenme pasar, permiso- solicitaba amablemente, saliendo como podía del mar de gente en el que se encontraba y llegando más cerca de aquel lugar en donde Kanako estaba más segura -¡Kanako-chan!- le llamó de nuevo moviendo sus brazos, acción que fue notada de inmediato por la niña por la cercanía en la que ahora se encontraba.
-¡Morinaga-san!- le respondió la pequeña llegando a su lado, tomando su mano con gentiliza, Morinaga ajusto aquel tierno agarre y ambos se marcharon lejos de aquel bullicio, se encaminaron a otra puerta y salieron hacia otro pasillo, para poder hablar tranquilamente.
-¿Qué pasa Morinaga-san? ¿Dónde está mi nii-san?- preguntó la pequeña muy preocupada, buscando entre toda aquella multitud con sus ojitos a su querido hermano.
-Kanako-chan, Souichi está bien, de hecho se encuentra en estos momentos en el jardín y debo ir a buscarlo, pero antes necesito que me digas algo- Morinaga se agacho para quedar a la altura de la pequeña y dulce princesa, que lo analizaba fijamente -¡Morinaga-san, eres tú!, regresaste a ser el mismo ¿Verdad?- le preguntó la niña con sus ojitos brillosos, mientras que con sus pequeñas manos tocaba su rostro -¡Eh! El mismo… dices- le expresó aquel príncipe, atando cabos sueltos rápidamente, aquella niña sabia toda la verdad tal y como su amado Sempai le había estado diciendo esta noche tal vez si existían aquel extraño hechizo que lo mantuvo fuera de la realidad por unos días -Sí, regresaste a ser el mismo de antes ahora lo vuelves a llamar Souichi, y solo Morinaga onii-san le llama de esa manera, no me gustaba que lo llamaras Tatsumi-sempai se sentía muy frio, ¿Ahora ya recuerdas a mí Nii-san?- kanako le comentaba con una dulce sonrisa a un sorprendido Morinaga, quien se sonrojo al escuchar aquellas palabras, no se había dado cuenta, de como había llamado a su Sempai, se atrevió a llamarlo por su primer nombre delante de su pequeña hermana.
-Yo… ¡Ah! ¡Uh! Lo lamento… Sempai… claro que lo recuerdo… creo que estuve actuando muy raro… lo lamento Kanako-chan- estaba nervioso y desviaba la mirada a un lado -¡Eh! No te disculpes Morinaga-san, mi hermano en verdad le gusta que lo llames así, él estaba muy triste porque no lo recordabas, y por qué tú… dijiste que… amabas al joven Nakamura-san- susurró la pequeña aquel nombre muy nerviosa, mientras su cuerpecito comenzaba a temblar -¡Ah! Yo… eso… no es… Kana…- Morinaga intentó decir algo pero se vio interrumpido por la pequeña princesa que comenzó a sollozar con ternura, tapando con sus manitas su sonrojado rostro, mientras se lanzaba a sus brazos a llorar abiertamente -Perdóname Morinaga-san fue mi culpa… mi culpa… por mi culpa tú, el joven Nakamura-san y mi Nii-san sufrieron mucho estos días… buaaaaaaa… yo no lo hice con mala intención… yo… yo solo quería verlos siempre juntos… porque sé que son amantes… aún que mi nii-san lo niegue a morir… quería que mi hermano fuera sincero con lo que siente por ti… el día que fuimos a comprar los disfraces Ayumi-chan me entregó un "dije" el cual aplicaba un hechizo a su portador… si este era besado por alguien que lo amará… él lo amaría también para siempre… eso solo, sí contestaba una pregunta esta noche antes de la media noche… buaaaaaaa… pero todo salió mal… yo… se lo entregue a mi nii-san, él lo lanzo por el balcón… tú lo encontraste… luego el joven Nakamura-san… buaaaaaaa se atrevió a besarte… tú te enamoraste de él y olvidaste lo que sentías por mi nii-san… yo… estaba muy triste porque ya no lo veías como siempre la haces… con esa ternura en tus ojos y esa sonrisa… siempre procuras atenderlo y estar a su lado… pero hace unos días tú y apenas querías hablar con él buaaaaa- la niña confesaba entre llanto su inocente plan que había sido un total desastre y en la cual involucró los sentimientos de tres personas.
La pequeña princesita abrazaba fuertemente al príncipe de hermosos ojos verdes, quien le devolvía el abrazo dulcemente y acariciaba con cariño su cabello, de lo poco que había escuchado de parte de la niña ahora comprendía mejor la situación por que Souichi había estado pasando, aquella desesperación que levemente podía recordar, reflejados en sus ojos de color ámbar al hablar con él y pedirle que lo recordará, sin embargo algo lo tenía sumamente extrañado, sabía que Souichi atesoraba su relación de sempai-kouhai, incluso de amigos, pero eso de ser amantes no era cierto y el tristemente lo recordó, sin embargo esa noche Souichi lo había besado muchas veces de una forma tan sublime que hizo acelerar su corazón a tal grado que ese maldito conjuro se rompiera gracias a que pudo recordar sus verdaderos sentimientos por él.
¿Por qué lo beso de tal manera? ¿Le dijo que lo amaba abiertamente? ¿Se atrevió a disfrazarse solo por él? Esas preguntas rondaban su cabeza y tenía que descubrir ese extraño comportamiento en su sempai, lo quería consultar con la pequeña que se encontraba en sus brazos, pero esta le dio la respuesta a sus últimas dudas.
Kanako se separaba de él lentamente mientras suspiraba y se tranquilizaba, había desahogado su alma con su onii-san confesándole su no tan inocente travesura -Morinaga-san tengo que confesarte algo más- comenzó a hablarle al joven de cabello azul quien la miro expectante -Dime que es Kanako-chan- le susurró a la niña mientras limpiaba su delicado rostro con un pañuelo -Souichi nii-san esta… él… él ahora está... bajo los efectos del hechizo también- le comentó algo preocupada mirándolo fijamente a los ojos -No se sí has podido notarlo, pero él ahora está más sincero y honesto, cosa que es muy raro en él… quien siempre se guarda todo para el mismo, incluso vino esta noche a mi fiesta y se disfrazó… pero no vino por mí… el vino por ti Morinaga-san- terminó su sincera confesión.
-¡EEEEEEEEEEEEEEEH! Que dices Kanako-chan, eso es cierto ¿Sempai se encuentra bajo ese mismo hechizo?... no puede ser… no…- un sorprendido Morinaga casi pierde el equilibrio pues estaba en una posición algo incomoda, tenía sus ojos completamente abiertos, ahora comprendía todo perfectamente, el extraño actuar de su amado Sempai por fin tenia respuesta, esa era la razón de aquellos besos tan increíbles que le había regalado aquella noche, esa era la razón del comportamiento tan abierto mostrando todas sus emociones y esas hermosas palabras que le había dicho -"-Por qué no lo recuerdas… siempre me lo dices… te amo Sempai, te amo Sempai, a cada instante buscabas la manera de estar conmigo, de abrazarme y besarme a tu antojo… incluso buscabas siempre la oportunidad para que tuviéramos sexo… siempre haciéndome todas a aquellas cosas pervertidas que aunque yo me negará al principio al final cedía y sabes por qué… ¿sabes por qué? ¡POR QUE TE AMO IDIOTA!-"- recordaba aquella tan inesperada confesión en aquel hermoso jardín, el comportamiento tan infantil con el que se comportó con Takeshi -"En ese momento él estaba realmente celoso"- pensaba melancólicamente.
-Entiendo Kanako-chan de modo que eso es lo que le sucede a Sempai- le comentaba con tristeza en su voz -Dime Kanako-chan ¿Cómo es que ese hechizo se rompe? ¿Qué debo de hacer para que él vuelva a la normalidad?- le preguntó con determinación en su voz tomándola de los hombros -¡Eh! normalidad… pero Morinaga-san, mi nii-san está actuando normal ahora, así es como él debe de comportarse sincero contigo… eso no… ¿Está bien?- le decía la pequeña con inocencia -Kanako-chan ese no es Sempai… y tú lo sabes muy bien… él es un hombre de fuerte carácter, muy impulsivo, agresivo, con principios muy marcados, y a pesar de ser muy rudo en sus palabras y acciones, es muy bondadoso con aquellos a los que ama, al grado de protegerlos con todo su ser… ese es… el Sempai al que yo amo Kanako-chan- le confesaba sinceramente a la princesita enfrente de él -"!Aaaaah! Qué hermoso… cuanto amor expresan esas palabras onii-san"- pensaba la pequeña con sus ojitos brillosos y una enorme sonrisa en su rostro -Mi hermano tiene mucha suerte al tener a alguien como tú a su lado- le expresaba con sinceridad y alegría en su voz -¡Eh! ah bueno yo…- Morinaga se sonrojo poniéndose completamente nervioso, él era un chico que hablaba con mucha honestidad, para él no era problema alguno expresar sus sentimientos por aquel hombre que era todo su mundo.
-Muy bien Morinaga-san, escúchame muy bien lo que tienes que hacer… para que mi hermano despierte de esa bella ilusión tienes que hacer lo siguiente…- la pequeña se puso sería y lo miro fijamente -Aja si…- Morinaga esperaba una respuesta impaciente -Nada- dijo la pequeña con una sonrisa y colocando sus manitas detrás de su cintura -¡Eeeh!- ahora si Morinaga perdió el equilibrio y cayó al suelo de sentón estaba muy sorprendido -A que te refieres Kanako-chan, ¿Cómo es eso?… ¿No tengo que hacer nada? Entonces cuando regresará Sempai a la normalidad- cuestionaba un príncipe muy preocupado -¡Ah eso es simple! Solo tienes que esperar unos días y el efecto desaparecerá solo… mi nii-san volverá a ser el mismo de siempre en unos tres días- decía la niña entre risas -En tres días pero tú dijiste que había algo que debía preguntarle, para que él despertará- seguía dudoso Morinaga con las manos cruzadas -¡Ah! eso era para que el hechizo se cumpliera en su totalidad… es decir… tienes que preguntarle ¿Dulce o Truco? Si responde "dulce" estará enamorado de ti para siempre y esos serán sus verdaderos sentimientos, pero si te contesta "truco" eso quiere decir que nunca te corresponderá… pero Ayumi-chan me dijo que como sus sentimientos son mutuos, estoy segura que "Dulce" sería su respuesta y ade…- contaba Kanako con mucha tranquilidad -Pero… si yo le llegará a preguntar eso y su respuesta es "Dulce", eso solo será una ilusión, Kanako-chan en realidad no serían sus sentimientos reales… serían forzados ¿no es verdad?- le cuestionó a la niña quien lo miro sorprendida -¡Ah! bueno… pero eso sería cierto en personas que no se aman realmente, pero en su caso sus sentimientos son mutuos y… - la pequeña trataba de responder a la angustia de su onii-san -Pero Kanako-chan Sempai no siente lo mismo por mí yo no soy su amante como tú crees- le dijo seriamente.
-¡Eh! pero ¿Por qué dices eso Morinaga-san?- preguntó muy preocupada -Eso no es verdad Morinaga-san mi hermano si siente algo por ti- le expresó alarmada -Claro que siente algo por mí, él siente un gran aprecio y amistad solamente y eso lo atesoro… pero no hay otro sentimiento- expresó el chico de ojos azules tristemente poniéndose de pie y mirando hacia la salida de ese pasillo -¡Eh! eso no…- kanako trató de hablar a favor de su hermano pero Morinaga la interrumpió de repente -Kanako-chan debo ir a buscar a Sempai, tal vez pueda hacer que regrese a la normalidad esta noche, igual que yo lo hice… por favor regresa a la fiesta, tu amiga la señorita Nakamura-chan debe de estar esperándote, en un momento regresaré y traeré a Sempai conmigo… ¿Está bien?- le decía mientras la tomaba de la mano y la llevaba de vuelta dentro de aquella gran sala de eventos en donde al abrir la puerta la música se dejó oír estrepitosamente -Pero Morinaga-san- trato de objetar la pequeña sin embargo la voz de una personita conocida para ellos los interrumpió -¡Kanako-chan! ¡Kanako-chan! ¿Donde te habías metido?, te he estado buscando, solo fui al baño y te me desapareces- los dos miraron a Yui y rápidamente Morinaga se despidió de las niñas -Ok, sigan divirtiéndose en un momento vuelvo- expresó dejándolas solas y saliendo en dirección a los jardines de aquel lugar -"Morinaga-san mi nii-san te ama demasiado… pero supongo que si no te lo ha dicho… no lo puedes creer ¡aaaaahg! Nii-san que complicado eres… ¡No!, todos los adultos complican demasiado las cosas… solo espero que ellos solucionen todos sus problemas, por lo menos ya estoy más tranquila que Morinaga-san vuelva a ser el mismo de antes"- pensaba seriamente la pequeña mirando la dirección por donde se habían ido su onii-san -Kanako-chan vamos a bailar, vamos- le decía su amiguita Yui arrastrándola a la pista de baile -Siiiii- contestaba un poco feliz.
Se encontraba completamente irritado y a la vez completamente triste emociones que solamente él podía expresar en conjunto, estaba dejando salir su frustración en finas lágrimas que resbalaban por sus mejillas había abandonado aquel jardín en donde estuvo antes vagando unos minutos para poder controlarse y así llegar a la puerta de salida y largarse de una buena vez, sin embargo aún sus emociones estaban desbordadas, el dolor en su pecho era inmenso, el nudo en su garganta no se desvanecía quería gritar y golpear algo, así que lo hizo, en unos de los solitarios y oscuros pasillos de aquel gran centro de convenciones se encontraba golpeado la pared de manera furiosa y soltando por fin aquel llanto que no podía ni un minuto más contener -¡AAAAAAAH! No es justo porque… duele tanto… Mori… Mori… naga- calló de rodillas llorando como un niño pequeño, a quien le habían arrebatado algo muy preciado.
Mientras tanto un príncipe buscaba desesperadamente a Souichi recorriendo cada rincón de aquellos jardines -¡Souichi! ¿Dónde estás? ¡Souichi!- lo llamaba a gritos sintiendo una ansiedad tan grande por encontrarlo, corrió hacia la salida de aquel centro de convenciones y pregunto al vigilante si un joven con las características de Souichi había salido, sin embargo el amable vigilante negó diciendo que nadie había salido aún de aquel lugar, dio las gracias y se retiró corriendo a buscarlo dentro de nuevo y decidió buscarlo en la parte solitaria de aquel lugar -¡Souichi ¿Dónde estás!- tenía la seguridad que aún se encontraba ahí en algún lugar, corrió por todo el lugar y escucho unos quejidos a lo lejos, se dirigió hacia donde aquel sonido era más fuerte, sus ojos se iluminaron cuando vieron aquella persona tan amada por él, sin embargo su corazón sintió un latigazo cuando al acercarse escuchó aquel llanto que tenía a su Sempai en el suelo con sus manos fuertemente apretadas en puño, sus lentes se encontraban tirados un poco más lejos -¡Sempai!- le llamó haciendo que se silenciara de inmediato y diera un brinco del susto provocado -¿Mori… na… ga?- apenas pudo pronunciar su nombre entre sollozos cuando sintió unos brazos aprisionarlo completamente y levantándole con facilidad del frio suelo, sintió sus piernas sin fuerzas sin embargo no era necesaria ya que el chico lo sostenía completamente fuerte entre sus cálidos brazos -No llores… por favor Sempai por favor no llores- Morinagalesusurraba despacito en su oído sujetando su cintura con fuerza y acariciando su cabeza con ternura -Mori…- trató de hablar cuando sintió aquel ajuste más fuerte y sus brazos que se encontraba a los lados de su cuerpo se flexionaron solo para aferrarse a esa espada y hundir su rostro lloroso en ese pecho cálido en donde podía sentir un suave palpitar.
Se mantuvieron así hasta que Souichi se tranquilizó y sus piernas lograron sostener el paso de su cuerpo, ladeo su rostro un poco sintiendo una tranquilidad increíble en esos brazos, suspiro más tranquilo y escuchó la voz de su exkouhai llamarlo -Sempai he venido a hablar contigo… yo…- Souichi sintió un miedo increíble, no quería escuchar sus palabras, se separó bruscamente de él y sin mirarlo le dijo -Creo que… ya me lo dijiste todo… tú estás muy enamorado de Takeshi…. No tienes por qué sentir lastima… por mí- le dolía en verdad decir aquello, pero era lo que Morinaga repitió toda la maldita noche -Bueno eso fue por…- Souichi no deseaba oír más palabras que lastimarán su corazón… había hecho todo lo posible por hacer que Morinaga lo recordará y lo había conseguido sin embargo hasta ese momento él no lo sabía -¡Cállate!, no quiero que me expliques nada, yo me largo al departamento- le declaró sin mirarlo, no quería ver sus ojos, tenía miedo se dio la media vuelta y comenzó a caminar lejos de él. -Espera por favor Sempai- le llamó Morinaga siguiéndolo a paso veloz -Sempai- le llamaba más fuerte, sin embargo Souichi no dejaba de avanzar -"Esta bajo un hechizo… pero hay algunas cosas que no cambiarán es muy obstinado"- pensaba Morinaga con el ceño fruncido mientras comenzaba a escuchar la música de la fiesta con mayor claridad, le tomó del brazo para detener sus movimientos sintiendo como Souichi se tensaba por esa acción -Ven vamos a entrar aquí- le mencionó jalándolo dentro de una de las oficinas abiertas que se encontraba ahí -¡Oí! Suéltame, ¿Qué haces? no te atrevas a jalarme así de nuevo idiota- reclamaba fuertemente mientras buscaba la manera de zafarse del agarre de su amado exkouhai -¡NO! Ahora tú me vas a escuchar a mí- le dijo seriamente mientras entraba y jalaba a su Sempai quien se resistía a entrar y quien no lo había mirado ni una vez, cuando por fin ambos estaban dentro cerró la puerta tras de él y le puso seguro, estaba un poco oscuro ya que la luna alumbraba de forma natural la oficina a través de esa enorme ventana.
-Sempai mírame- le ordenaba Morinaga con voz realmente sería jalándolo más cerca de él, sin embargo Souichi desviaba la mirada a otra dirección -Mírame Sempai- le insistió tomándolo de ambas muñecas para que quedarán frente a frente -No quiero, déjame ir, lárgate con aquel maldito rubio- Souichi le reclamaba cerrando sus ojos fuertemente para no mirarlo, estaba actuado como un niño malcriado, en parte eso le pareció divertido a Morinaga quien podía sentir en aquellas muñecas el pulso acelerado de Souichi en ese momento, sus puños se encontraban enrojecidos y maltratados, como si hubiera estado golpeado algo, sonrió con ternura mientras veía su rostro levemente sonrojado y apretando sus ojos aún más -Sempai…mírame… mírame por favor Sempai- Morinaga le susurro de nuevo con un tono de voz suave haciendo que el pulso de su amor se acelerara más y más -Anda por favor déjame ver tus ojos- le solicito con voz suplicante, uniendo sus frente de una manera suave.
Souichi abrió lentamente sus ojos, tenía tanto miedo de mirarlo directamente a los ojos y verlos de nuevo opacos cuando se reflejará en ellos, esa noche había buscado aquel brillo tan ansiado en aquellas pupilas esmeraldas tantas veces, pero cuando estas lo miraban, aquel brillo no aparecía; sus mejillas se fueron tiñendo aún más de rojo lentamente mientras ajustaba su vista en ellos -"Ese brillo, ¿Es real?"- pensaba confundido, sus muñecas aun eran presas de aquellas cálidas manos que lo habían sujetado para que no escapase de ese lugar y lo miraran directamente.
-¡Souichi…!- Morinaga susurró suavecito, con una tierna voz -¡Souichi!- suspirando ycerrando sus ojos tranquilamente.
-"¡Eh! me está llamando por mi nombre… no puede ser"- exclamó en sus pensamientos, muy sorprendido, se había reflejado completamente en aquellos ojos brillantes segundos atrás y tenía a escasos centímetros de distancia aquéllos labios que habían pronunciado su nombre de esa manera tan tierna, que no lo dudo ningún segundo más -"¡Morinaga me ha recordado!"- exclamó mentalmente con una inmensa alegría.
-Souichi yo necesito hablar conti… mmm- no terminó su petición, en un impulso majestuoso, Souichi asalto aquellos labios -"¡Souichi!"- Morinaga pensó abriendo sus ojos sorprendido, sintiendo tanta ansiedad y necesidad en ese beso, ese beso tan sublime que Souichi le otorgaba con sus delgados labios y que lentamente comenzó a corresponderle, al tiempo en que tomaba sus muñecas alzándolas a la altura de su cuello un poco para hacerle que le rodeara con sus brazos él mismo, y como si aquel príncipe vestido de negro entendiera, ajusto sus brazos al cuello de su príncipe de ensueño quien bajo sus brazos poco a poco y le abrazaba con igual necesidad esa delgada cintura -Mori…mmm- un suspiro se dejó escapar cuando Souichi dejo sus labios solo uno segundos, pues Morinaga los buscaba de nuevo con ternura y dejando a Souichi escuchar sus dulces suspiros profundizó aquel beso en esa cálida boca que le pedía a gritos por más. Sus lenguas se fueron entrelazando con tranquilidad, rozándose lujuriosamente por momentos, movían sus rostros de derecha a izquierda muy despacio en forma contraria disfrutando de las sensaciones que ambos se provocaban, mientras suspiraban pacíficamente, Souichi ajusto una de sus manos a la nuca y la otra mano lentamente acariciaba el cabello de Morinaga, él príncipe de blanco en cambio recorría con caricias lentas aquella espalda de arriba abajo -¡Oh! ¡Souichi!- suspirando en sus labios, cuando una de sus manos llego a la nuca sintió con la piel de sus dedos, como la piel de su amor se erizaba inmediatamente al contacto -¡Mori… na mmm- con habilidad entrelazo su mano en su larga cabellera, desatando aquel cordón negro que apresaba aquellas finas hebras de su largo cabello, este se soltó majestuosamente, cubriendo su espalda por completo y las manos de Morinaga quienes se quedaron quietas a la altura de sus hombros.
-¡Aaaah!- El beso se tuvo que interrumpir por falta de oxígeno, Morinaga abrió lentamente sus ojos y pudo admirar a ese hermoso príncipe de cabello suelto aferrado a su cuello, sus mejillas sonrojadas, su respiración acelerada, el ligero temblor en su cuerpo y sus ojos tranquilamente cerrados, era un cuadro hermoso en medio de aquella oscuridad, donde la única luz que se colaba por esa ventana era la de la luna quien bañaba a Souichi y a él por completo.
-"¡Este hechizo es increíble! para hacer que tú… puedas besarme de esa manera… sin embargo ¡No creo que seas completamente honesto Souichi!"- pensaba en sus adentros con temor.
Kanako le había contado acerca de ese hechizo, los efectos que tenía en las personas y la manera en la que se podía romper, en su caso fue diferente porque él trato desesperadamente de recordar a su verdadero amor, pero Souichi ahora se encontraba bajo esa magia y estaba actuando de una manera según él, irracional… ¿Quería realmente regresarlo a la normalidad?.
-¡Souichi!- le llamó en un susurro, abrazándolo fuertemente, hundió su rostro suavemente entre su cuello y su oído -¡Te amo!, ¡te amo tanto!, no quiero perderte- le decía con una suave voz, mientras ajustaba más su abrazo, no quería soltar a esa persona, no quería romper ese hechizo aún, Souichi se estaba comportando como siempre había deseado, tan entregado y apasionado -¡Souichi!- volvió a susurrar esta vez obteniendo una respuesta.
-¿Qué pasa Morinaga?- le cuestionó con voz tranquila mientras lo tomaba del rostro con sus delgadas manos -¿Por qué dices que me perderás?, eso jamás pasará, yo… yo…yo te he dicho que te amo… acaso no he sido lo suficientemente claro esta noche- le dijo robándole un tierno beso casto de sus labios. Morinaga estaba tan abrumado por ese comportamiento, sin embargo su mente se debatía en hacer lo correcto, él no podía aprovecharse de Souichi en esas condiciones, pues en el fondo aquel apasionado joven no estaba actuando como realmente era, había aplicado el hechizo sobre sí mismo, en pocas palabras, se estaba forzando a expresarle a Morinaga de alguna manera sus sentimientos sin embargo la duda estaba presente -"¿Sus sentimientos son reales? ¿Souichi en verdad me ama? ¿Tengo miedo de pronunciar esa pregunta? ¿Tengo que hacerlo? ¿Qué me responderá? Y si solo dejo que el hechizo termine por si mismo, tal como me dijo Kanako-chan"- aquel príncipe de ojos verdes se debatía en su mente mientras miraba con ternura el rostro de Souichi a quien se le había quedado mirando y en esos ojos dorados cuyo brillo era increíble se había perdido por varios minutos.
-¡Mori… naga!- el corazón de Souichi se aceleró aquella mirada era tan profunda que sentía su cara arder, su sonrojo aumentaba hasta sus orejas con el paso de los segundos, su cuerpo había reaccionado a esa apasionada sesión de besos, se comenzó a sentir muy excitado y necesitado de atención -¡Mori… yo… necesito… yo…- Morinaga despertó de su conflicto mental al escuchar los jadeos de su amado, además de que sentía como las manos de Souichi recorrían su pecho y en unos momentos sus brazos rodearon su espalda -"me está abrazando"- pensaba de nuevo sorprendido, mientras veía Souichi hundir su frente en su pecho por unos segundo y después colocar su rostro de lado y ajustar más sus brazos alrededor de su espalda -Yo necesito… Mori… naga… yo…- volvió a jadear no podía pronunciar aquellas palabras, estaba muy nervioso por lo que quería pedirle; así que Morinaga le pregunto -¿Qué necesitas… dime por favor?- mientras acariciaba su largo cabello suelto.
-A…. a ti…- susurró sin que se pudiera entender, el que le acariciaran el cabello no le ayudaba en nada, al contrario lo estaba complicando todo -¡Eh!- expresó Morinaga confundido -A TI… TE NECESITO A TI… IDIOTA- le gritó muy desconcertado, alzando su rostro un momento y viendo la cara de shock de Morinaga.
-Soui… mmm- un beso le silencio súbitamente mientras era aplicada la fuerza necesaria para que Morinaga se recargara en la pared junto a esa gran ventana, aquella habitación se encontraba a obscuras completamente, así que solo la luz que se colaba por las ventanas era la única iluminación, Souichi besaba demandantemente la boca de Morinaga en aquel lugar cubierto por las sombras -Espe… mmm Soui…mm- trataba de hablar pero era imposible con un Souichi prensado a sus labios y sujetando sus muñecas a los lados de su cuerpo recargándolas en esa fría pared -Cállate, ya no quiero esperar… desde aquella noche… tú no me has tocado de nuevo…- susurraba completamente excitado -"¡Eh! aquella noche dice"- pensaba Morinaga dejándose llevar por esa boca, que estaba matando por completo su autocontrol.
Souichi estaba perdiendo fuerzas en sus brazos y piernas, inmediatamente fue notado por el chico de ojos verdes quien se soltó de su agarre y lo tomo del rostro con ternura mientras besaba con suma lujuria aquella boca y en un momento de pasión lo tomo de la cintura para ajustarlo por completo a él -¡Aaaah! Morinaga- exclamó en un jadeo al sentir su miembro presionado por esa ávida pierna que se colocaba entre la suyas, sentía las manos de ese príncipe recorrerlo de arriba hacia abajo, apretando su trasero con fuerza -¡Aaaah!- sintió sus labios detrás de su oído y bajando por su cuello.
Morinaga ajusto con sus brazos aquellas largas piernas, elevando a Souichi del piso con agilidad -Mori… espe… mmm- ahora él era silenciado por aquellos carnosos labios, se sintió en el aire y sintió como su príncipe ajustaba sus piernas alrededor de sus caderas, por lo que él se sujetó del cuello de aquel chico quien entre besos caminaba hacia el otro extremo de esa habitación, que también se encontraba en las sombras -Souichi… no puedo contenerme… yo también… te… necesito- le susurró entre besos, llego hasta donde estaban un gran escritorio que se encontraba en ese lugar con increíble suavidad lo sentó, mientras se encorvaba y colocaba sus brazos recargándose en aquel escritorio, pues aún su amor lo tenía firmemente sujeto del cuello, acaricio su cintura y sus piernas por encima de la ropa -¡ah! ¡ah! Mori… ¡ah! esto se parece a aquel sueño- susurró,comenzando a sentir su temperatura elevarse de forma inmediata cuando Morinaga comenzaba a quitarle con delicadeza aquel saco en color negro -¿Sueño?- el chico de ojos verdes preguntaba mientras Souichi lo soltaba del cuello y le ayudaba a deshacerse de aquella prenda -Si… ¡Ah! mm… había soñado algo parecido así contigo mmm- confesó sincero, entre besos Morinaga sonreía con lascivia deslizando sus manos sobre aquella camisa, descendió sus carnosos labios al cuello y cuando cada botón eran desabotonado su lengua saboreaba cada espacio de piel que era descubierta -¡Oh! Gracias Souichi… por soñar conmigo ¡ah!- suspiraba en su cálida piel -¡ah! ¡ah! Morinaga ¡ah! ¡ah!- jadeaba con fuerza al sentir aquella pasión invadiéndolo por completo, deslizo su cabeza hacia atrás para darle completo espacio a que Morinaga devorara su cuello en suaves mordidas, el chico de hermosos ojos verdes se percató de aquel collar que su amado portaba en ese momento, aquel del cual un pequeño dije rectangular colgaba, su procedencia ya la conocía perfectamente y sabía que ese pequeño objeto era la causa por la cual su príncipe de cabello largo estaba demostrando tal comportamiento, sin embargo su mente embriagada de deseo no le dio importancia a ese hecho, -"Todavía no… aun no"- pensaba siguiendo con su tarea de disfrutar a su apasionado Sempai, así que mientras una de las manos de Souichi acariciaba ese cabello negro azulado, enredando sus dedos sobre ellos, con la otra se recargaba fuertemente en ese escritorio -¡ah! ¡ah! mmm ¡ah!- pues aquel seductor príncipe ejercía increíble presión sobre él.
Aquella camisa quedó completamente abierta dejando que Morinaga se diera un increíble deleite recorriendo toda la extensión de su pecho, recorría con su lasciva lengua aquellos pezones lentamente, disfrutando poco a poco y sin prisas de aquellos hermosos y sensuales gemidos que provocaba en Souichi, después de unos minutos aquellos labios degustaban con enorme lujuria de ellos, causando fuertes jadeos en aquel joven de cabello largo quien mantenía sus ojos cerrados disfrutando del placer que se le otorgaba -¡Aaaaaah! mmm Mori… ¡ah!- su lengua acariciaba en círculos sus ahora muy rozados y duros pezones -Para… detente… ¡aaah! Yaaa… ¡aaah! no más ¡aaaaaaah!- suplicaba Souichi entre jadeos jalando con fuerza sus cabellos, haciendo a Morinaga detenerse -¡No puedo! Quiero poseerte completamente ahora mismo- le contestaba un extasiado Morinaga quien con destreza había sujetado aquel brazo de Souichi que se encontraba deteniendo la caída de su cuerpo a ese frio escritorio de madera, lo acaricio despacio, llego a tomar con dulzura su mano entrelazando fuertemente sus dedos, entre besos y caricias sujeto su delgada cintura con su otro brazo rodeándole, lentamente lo fue recostando en aquel mueble y seguía dándole placer a través de sus labios, recostándose un poco sobre él, sin dejar caer la totalidad de su peso en aquel delgado cuerpo cuya boca, cuello, pecho, abdomen eran devorados haciendo a un extasiado Souichi imposible dejar de gemir, la grata sensación que sentía de tener de nuevo esa fogosidad sobre él, haciendo arder su cuerpo en un calor embriagador -¡ah! ¡ah! mmm ¡ah! ¡ah! ¡ah! mmm ¡ah!-
Mientras su boca seguía emitiendo tan sensuales gemidos, deseaba sentir también con sus frías manos aquella piel que se encontraba bajo aquel saco blanco, con un movimiento sorprendente recorrió el pecho de Morinaga con sus manos de arriba hacia abajo, buscaba con sus dedos temblorosos aquellos botones, desprendiéndolos de su correspondiente ojal con suma calma mientras sus ojos se mantenían firmemente cerrados disfrutando más aquellos besos tan excitantes, -mmm Morinaga mmm- aquel saco quedo completamente abierto, sin embargo sus manos se toparon con un nuevo obstáculo, un chaleco de satín que se encontraba igualmente ajustado por dos botones, repitió su tarea como quien tiene experiencia en hacer eso -¡Oh! Souichi- aquel chico de cabello negro azulado sentía unas manos traviesas acaríciale por encima de la ahora última prenda que aún quedaba abrochada y que se aventuró a abrir de igual manera, llevaba solo la mitad de los botones cuando sus labios expresaron… -Te amo… Morinaga- suspiro de la manera más sincera que solo él podía hacerlo, deteniendo todos los movimientos de Morinaga quien lo vio con ojos brillosos, uno de sus brazos estaba apoyado en ese escritorio evitando dejar caer su peso completo, su otro que aún ajustaba la cintura de su amado, se movió lentamente para con su mano acariciar la cabeza de Souichi, y separar algunos mechones pegados a su rostro, con dulzura delineo con sus dedos los labios que habían pronunciado aquella frase que hizo a su corazón acelerarse de manera desmedida -Dilo de nuevo…- Morinaga susurro aquello con una tierna sonrisa -¡Eh!- abrió lentamente sus ojos, los cuales brillaban intensamente, tenían una chispa increíble de deseo que Morinaga notaría de inmediato al escuchar aquella solicitud, su corazón golpeaba con fuerza su pecho al ver esa sonrisa solo para él -Por favor quiero… que lo digas de nuevo… tus sentimientos por mí- le decía en susurros dándole un beso rápido a sus labios.
Souichi le miro serenamente a los ojos, sus manos habían ascendido a su pecho y podía sentir ese golpeteo también en el pecho de su príncipe de ojos verdes, quien no dejaba de sonreírle ni un instante, dejo una de sus manos en ese pecho y con la otra busco aquella mano que jugueteaba con su cabello, la sujeto con calma de la muñeca y la guio ahora a su propio pecho en donde la apretó contra su piel, mientras se encontraban de esa manera, ambos sentían el palpitar de cada uno de sus corazones, sus mejillas comenzaron a sonrojarse, sus ojos brillaban al reflejarse sus miradas en ellos, Souichi suspiro dulcemente y lo repitió honestamente -Te amo Morinaga, en verdad te amo… siempre serás tú y solo tú al único a quien yo se lo diga- concluyó su declaración mirándolo con increíble dulzura, Morinaga se sentía el ser más afortunado en el mundo, su Sempai le decía aquellas dulces palabras y de una forma que jamás lo había imaginado, sin embargo, sus ojos se comenzaron a llenar de agua rápidamente, haciendo preocupar de sobremanera a Souichi quien conocía perfectamente esa mirada de tristeza y sabía que unas finas lagrimas comenzarían a descender por esas sonrojadas mejillas, sujeto su rostro demandando -¡No te atrevas! No te atrevas a llorar- sin embargo al solo terminar de pronunciar esa orden aquellas cálidas gotas saladas cayeron sobre su rostro, Morinaga lo sujeto con fuerza de nuevo de su cintura y colocó otro brazo detrás de sus hombros a la altura de su nuca, lo sentó y abrazo con desesperación, haciendo que los brazos de Souichi en un inicio quedaran atrapados, sus sollozos se comenzaron a escuchar mientras se aferraba a su delgado cuerpo -Tranquilo… se puede saber por qué estas llorando- Souichi comentaba liberando sus brazos y con ellos rodear a Morinaga quien estaba completamente devastado.
Aquel ángel vestido de blanco, sabía perfectamente que Souichi estaba bajo los efectos de aquel increíble hechizo, sabía que esas demostraciones de amor y esas palabras que le decía no era verdaderas, él sabía perfectamente que Souichi jamás actuaria así con él, nunca tendría tales demostraciones para su persona -¡Oí! Morinaga… escúchame… oí… deja de llorar- el príncipe entre sus brazos se encontraba angustiado por que la situación había cambiado de una apasionada a una muy dramática escena -Morinaga por favor no llores… ya no llores- solicitaba su amor acariciado su espalda suavemente y su cabello, pues su cara se encontraba escondida entre su cuello y su hombro dejándole sentir a su piel la humedad de aquel llanto.
-Perdóname… perdóname por favor… siempre me estoy aprovechando de ti… perdóname- Morinaga le susurraba entre llanto a su sempai quien no entendía sus palabras -¡Eh! de que estas hablando- le decía desconcertado -Aquella vez en mi habitación yo te forcé- el chico de ojos verdes confeso con voz temblorosa -Ahora en estos momentos estoy haciendo lo mismo… tú en este estado… y yo solo quiero retenerte a mi lado… soy de lo peor- le comentaba afligido -Ya no te forzaré más… lo juré… recuerdas la promesa… no te tocaría de nuevo…- le dijo separándose de él y mirándolo a los ojos -¿Promesa?… ¡Eh! de que estas hablando… acabo de decirte que te amo idiota… Tú no me estas forzando a nada… yo vine a esta fiesta a buscarte… me disfrace de esta manera… te he besado porque así yo lo desee… y ahora solo quiero está contigo… por qué no lo entiendes… además yo dije que mmm…- un súbito beso lo silencio, mientras sus ojos veían ese rostro angustiado tan cerca de él -No puedo… no puedo… aunque quisiera no volver a tocarte… eso es totalmente imposible para mi… fue muy estúpido de mi parte prometerte eso- le besaba profundamente de nuevo -Sin embargo tú…necesitas regresar a ser tú mismo… yo no puedo… forzarte de esta manera de nuevo- le comentaba al terminar aquel beso -¡Eh! de que estas hablando… yo soy sincero… y no estas forzándome… en verdad quiero hacerlo contigo- le decía un contrariado Souichi sujetando sus hombros -¿Cómo… dices?- cuestionó Moringa con sus ojos completamente rojos por causa de la irritación al llorar demasiado -Te amo, te amo, te amo- le repetía Souichi mientras besaba sus labios con anhelo una y otra vez, acariciando su rostro con delicadeza, sin embargo necesitaba algo más y lo demandaría de inmediato -¡Idiota!... Hazme el amor de una maldita vez- ordenó Souichi tomando con manos seguras los pliegues de aquella camisa entreabierta y abriéndola con fuerza de solo un tirón, desgarrándola un poco y mandando a volar muy lejos los botones de la misma dejando aquel escultural pecho completamente descubierto frente a sus ojos, sus manos acariciaron sin temor aquella cálida piel que se erizo al contacto -Morinaga yo te necesi… mmm- no termino de pronunciar esa petición, cuando sus labios fueron asaltados por la impulsividad de un chico de ojos verdes quien le tomo del rostro con fuerza, haciéndole vibrar de pies a cabeza con ese beso tan profundo que elevó toda su temperatura en segundos -¡Aaaaaaah!- ambos necesitaron respirar profundamente después pues el aire se les termino -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- Souichi jadeaba aceleradamente observando como Morinaga se quitaba de manera rápida la ropa superior de su cuerpo, aquel saco, chaleco y camisa fueron lanzados a lo lejos por sus manos, las cuales tomaron la camisa de Sempai de los hombros y la retiraba de su cuerpo de la misma forma -Mori… ¡Aaaah!- trato de hablar cuando de nuevo aquel chico se lanzaba a devorar en besos, y suaves mordidas su tan sensible cuello, sus brazos envolvieron su cintura y su espalda haciéndolo recostar de nuevo en el escritorio dejando caer su peso sobre su cuerpo delgado por unos minutos - ¡Oh! Souichi… te amo- expresaba completamente extasiado.
Morinaga había perdido totalmente su autocontrol, se había prometido liberar a Souichi de ese hechizo, quería que volviera a la normalidad, sin embargo el actuar de su Sempai, no le permitió contenerse, la impulsividad que Souichi le mostró al romperle de esa forma aquella camisa, y su solicitud "¡Idiota!... Hazme el amor de una maldita vez" fue el detonante para que él deseara satisfacer sus deseos y los de ese hombre inmediatamente, aun sabiendo que no era muy consciente de su actuar, quería sentir por primera vez a un Souichi completamente dispuesto a disfrutar de ese momento de intimidad extrema junto a él. Quería conservar tan solo un pequeño recuerdo de ese Souichi tan entregado y apasionado que no tendría la oportunidad de volver a ver.
Con una mano Morinaga sostuvo su peso en aquel escritorio, con la otra recorría lascivamente aquel tórax de arriba hacia abajo, después masajeaba con sus dedos aquellos pezones que nuevamente al sentir aquellas intensas caricias se endurecían de inmediato -¡Ah! ¡Ah! Mori… ¡Ah! mmm- sus labios devoraban a los de Souichi quien increíblemente le seguía el ritmo, acariciando con una de sus manos sus cabellos y con la otra recorría esa amplia espalda -¡Ah! mmm ¡Ah! ¡Ah! mmm ¡Ooh!- exclamó un sensual gemido al sentir una cálida mano masajear su miembro por encima del pantalón -Souichi ¡Ah! tú estás muy duro… ¡Ah!- Morinaga comenzó a susurrarle mientras besaba detrás de su oído lentamente, de manera audaz abrió aquel pantalón y adentró su mano para sujetar con fuerza aquel miembro, comenzando a masajear de arriba hacia abajo lentamente -¡Ooh! Mori… naga ¡AAAAH!- Souichi sentía en un éxtasis increíble, los ávidos labios de Morinaga ahogaban aquellos jadeos provocados por esa estimulante masturbación cuya velocidad se incrementaba haciéndole sentir sus piernas acalambradas por la posición en que se encontraba, bajo su temblorosa mano hacia la nuca de Morinaga y ajusto más su propia boca a él, como si no quisiera separarse de nuevo, la mano que recorría su amplia espalda descendió hasta la cintura hundiendo sus dedos en ella, de nuevo ascendió hasta su hombro y bajo por el brazo erizando la piel de Morinaga por completo, cuando llego a la muñeca de la mano que le estaba ofreciendo el mejor placer que podía imaginar realizó un movimiento por el vientre de su amante y bajo aún más -¡AAAAH!- Morinaga se desprendió de sus labios y jadeo con fuerza haciendo su cara hacia arriba al sentir la mano de su Sempai acariciarlo por encima de pantalón, busco sus ojos que se encontraban llorosos, entreabiertos llenos de lujuria al mirarlo, ambos observaban las reacciones de sus rostros al estimularse de aquella manera -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- no habían palabras solo los jadeos de ambos, Morinaga cerro por un momento los ojos y frunció el ceño en placer al sentir aquella mano abrirse paso dentro de sus pantalones y tocar directamente su miembro completamente duro -Tú también… estas muy… duro mmm- Souichi susurró para volver a buscar sus labios y besarle con desesperación mientras ambos tras esas caricias llegaban al clímax perfecto que los hizo terminar al mismo tiempo.
Los ojos de Souichi se mantuvieron cerrados mientras se recuperaba de aquel increíble orgasmo su mano había sentido la esencia caliente de Morinaga en ella, respiraba entrecortado, sus mejillas estaban rojas y su cuerpo sudoroso temblaba junto al de Morinaga que se había dejado caer sobre él y a quien abrazaba con ternura escuchando su respiración acelerada en su oído -Te amo… Souichi en verdad… te amo- le decía mientras comenzaba de nuevo a besar su cuello, sus brazos sujetaron su cintura para colocarlo un poco más cómodo sobre el escritorio de manera que pudiera hacerle flexionar sus piernas sobre él, se deshizo por completo del pantalón de Souichi arrojándolo al piso, comenzó recorriendo con su lengua de su pecho hasta su vientre en donde volvía a sujetar con sus manos su miembro y comenzarlo a lamer con entera lujuria -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- Souichi abrió un poco más sus piernas para darle espacio a su amante quien ahora sometía su miembro a su boca por completo, para comenzar con un increíble oral que hizo que las manos de Souichi presionara los cabellos de Morinaga con fuerza comenzando a gemir con desquicio -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- Morinaga se había colocado de rodillas para estar más cómodo y mientras con una mano y su boca daba placer a Souichi su otra mano estimulaba su propio miembro quien comenzaba a despertar, su excitación era muy alta -¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Ah!- escuchar a su amor decir entre jadeos su nombre y gemir descaradamente tan alto como a él le gustaba escucharlo.
Souichi dejo una mano sobre el suave cabello de Morinaga y su otra mano buscaba silenciar su boca, pero era imposible el placer que sentía lo estaba desquiciando por completo -¡No!… no te contengas amor… mmm- susurró por unos instantes Morinaga al notar sus acciones regresando inmediatamente a su labor -¡Ah! ¡Ah! Ya no puedo ¡Ah! ¡Ah! esto es demasiado -¡Ah! ¡Ah! para por favor ¡Ah! ¡Ah! me vengo Morinaga… ¡Ah! ¡Ah!- jadeaba Souichi sintiendo los espasmos del eminente orgasmo en todo su cuerpo -Esta bien amor… anda córrete…mmm- Morinaga le susurraba con total descaro moviéndose incluso mas rápido, ocasionando que su amor exclamara con fuerza -¡AAAAAAAAAAAH!- -viniéndose completamente en su boca, lo trago todo sin demora haciendo que Souichi abriera sus ojos y viera las acciones de su príncipe de ojos verdes quien tenia una expresión de placer en su rostro, sonrojado y empapado de sudor -Delicioso- levanto su rostro para conectar sus ojos con los de él -¡Ah! Perver…tido ¡ah! ¡ah!- Souichi le realizó aquel comentario pero sin molestia en su voz, estaba sumamente avergonzado, se encontraba extasiado igual que él, sin embargo estaba disfrutando al máximo de todas aquellas sensaciones.
Morinaga se ponía de nuevo de pie, mientras lo hacia repartía delicados besos y caricias en sus piernas, su vientre, su estomago, llegaba a su pecho, su cuello, era tan delicado con Souichi que aquel acariciaba sus brazos y sujetaba su rostro dirigiéndolo a él lentamente, ambos se miraron a los ojos un momento, Morinaga estaba increíblemente feliz de sentirse completamente correspondido al ver aquellos lloroso ojos brillar con intensidad -Siempre desee que me vieras así- susurró tan cerca de sus labios, su hermoso Sempai lo atrajo completamente para besarlo con suma calma, disfrutaba de esa boca que le había enseñado tantas veces a besar, mientras acariciaba su amplia espalda de arriba hacia abajo, hasta llegar de nuevo a su cintura, ejerciendo un poco de presión con sus dedos, estaba deseando que Morinaga continuará sus piernas se cerraron a los costados su cadera y sus manos comenzaron a bajar más hacia ese trasero, que apretó con firmeza, Morinaga se separó de sus labios y miro el rostro de Souichi quien estaba con los ojos cerrados y con la respiración agitada -"Voy a llegar hasta el final, quiero poseerte de esta manera… por que no sé si cuando regreses a la normalidad… estaremos de nuevo juntos ¡Eh!"- sus pensamientos temerosos se vieron interrumpido por unas nerviosas manos tratando de bajar su pantalón, sonrió tiernamente ante tal acción en verdad su amado Sempai quería llegar hasta el final igual que él -¡Te amo Souichi!- le dijo mientras se erguía completamente tomado las muñecas que sujetaban su rostro y besándolas con dulzura las solo un momento, Souichi abrió sus ojos al sentir su lejanía y lo observó completamente desnudo ante él, sus mejillas se tiñeron de rojo intenso al sentir sus manos ajustar su cadera y jalarlo a la orilla del escritorio, sujeto los pliegues de sus piernas a los lados de su cadera -Mori… ¡Ah!- intentó hablar cuando sintió una mano comenzar a preparar aquel lugar con calmar -¡Ah! espera… no es ¡ah! necesario ¡ah!- gemía al sentir esos dedos moverse en su entrada -Es necesario… no quiero hacerte daño- le decía Morinaga con esos ojos cargados de deseo, tenía esa mirada lasciva que hacia a Souichi temblar de pies a cabeza, sus piernas se abrían y cerraban, golpeaban aquellas caderas -¡Ah! ya ¡ah! ya ¡ah!- expresaba en suplicas apretando sus brazos, Morinaga lo entendió perfectamente, saco sus dedos lubricados y acarició un poco su miembro dirigiéndolo a aquel lugar listo para recibirlo -Voy a entrar esas listo… ¡Ah!- le susurraba haciendo presión en ese lugar adentrándose con calma al principio y después entrando por completo de una sola estocada -¡AAAAAAH!- Souichi gimió alto clavándole las uñas en los brazos ambos experimentaron aquella unión y se sintieron completamente tranquilos, después de varios minutos de estar así, Morinaga soltó las piernas de Souichi pues estas ya estaban completamente ajustadas a su cadera -Bien comencemos…- le dijo con voz seductora tomando sus manos, mirándose fijamente y entrelazando sus dedos dieron inicio a ese vaivén que comenzaba muy despacio -¡Ah!¡ah! ¡ah!- comenzaron los jadeospor parte del pelilargo quien cerro sus ojos tras sentir esas envestidas tan profundas y tranquilas -¡Ah!¡ah! ¡ah!- sin embargo tras pasar los minutos aquella cadera comenzaba a acelerar con increíble fuerza -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- ambos expresaban el placer que sentían Morinaga sentía ese lugar tan estrecho complacer su miembro de manera excitante, Souichi sentía que Morinaga rozaba aquel punto tan sensible dentro de él, esa sensación electrizante le estaba llevando a perder la razón, su mirada lo expresaba lo estaba disfrutando y mucho sus ojos dejaban correr pequeñas lagrimas y su boca dejaba salir un hilo de saliva que caía lentamente por sus labios. Morinaga lo miro con deseo absoluto, se agacho hacia él tomándolo de la cintura y su espalda lo elevo de aquel escritorio para cargarlo, la reacción de Souichi inmediatamente fue abrazarse de su cuello y ajustar mas sus piernas a él -¡Ah! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! ¡Ah!- esa era una nueva pose desconocida para él pero era demencialmente agradable, no tenía miedo aquellos brazos no lo dejarían caer a pesar de solo sujetarlo fuertemente de la cintura y su espalda moviéndolo con tanta facilidad de arriba hacia abajo, para el chico de ojos verdes no resultaba nada difícil pues su amado tenía un cuerpo delgado y había que admitir que en fuerza superaba por mucho a su Sempai, era increíble pensar como es que siempre era golpeado con tanta facilidad por él y en esos momentos lo dominaba por completo.
El cabello de Souichi que había perdido su amarre, se agitaba libremente con esos movimientos, el tiempo parecía ir en cámara lenta para esos amantes que buscaban sus labios en momentos y se separaban para jadear con fuerza, Morinaga volvió a recostar a Souichi en la fría madera y continuó envistiéndolo sosteniendo su cuerpo con sus dos brazos observando todas las expresiones en el rostro de su gran amor, sintió su cuerpo tensarse y se detuvo besando a Souichi apasionadamente mientras se relajaba un poco -¡Ah! ¡Ah! por que… te detienes ¡Ah! Morinaga ¡Ah! ¡Ah! ¡Eh!- le cuestionaba sintiendo como salía de él de manera rápida, lo jalo con calma poniéndolo de pie, ajustando su cintura pues definitivamente Souichi no tenía nada de fuerza en sus piernas, lo besaba con afán y Souichi respondía de inmediato, sin embargo sus labios se separaron y sintió que su cuerpo era girado y abrazado por la espalda -¡Ah! ¡Ah!- esos carnosos labios recorrían su nuca, sus hombros, su espalda mientras hacia que sus brazos se posaran en aquel escritorio y sus piernas buscaran firmeza en el suelo -Recárgate en el… por favor…- le solicitaba Morinaga en un susurro mientras mordía su ojera -¡Ah! ¡Ah!- Souichi obedeció poniendo sus palmas en aquel escritorio, agachando su cabeza dejando su cabello caer al frente, su espalda descubierta fue acariciada por aquella lasciva lengua que lo devoraba entre besos. Morinaga separa sus piernas con una de sus piernas y acerco su cadera, frotando su miembro en su trasero, dejándole sentir la dureza que aun tenía -Bien Souichi… vamos a terminar de esta manera- le volvió a susurrar buscando la entrada y presionando con fuerza -¡AAAaah!- fue el gemido más hermoso que escucharon su oídos fue de increíble placer se unió de nuevo a él, y se mantuvo quieto mientras Souichi se acostumbraba a estar de pie de esa manera -¿Souichi estas bien?- le preguntaba sintiendo su cuerpo temblar increíblemente -Si… estoy bien… ya muévete- exclamaba Souichi volteando su rostro sonrojado y buscando su mirada, Morinaga le sujeto de la mejilla y le beso despacio, termino el beso y comenzó a moverse colocado su frente en la espalda de Souichi quien había encorvado su espalda al sentir esas envestidas comenzar -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- sus brazos buscaban firmeza en ese escritorio mientras que sus piernas no podía controlar su temblor -¡Ah! ¡Ah! Morinaga ¡Ah! ¡Ah!- Morinaga le sujeto con fuerza de la cintura y continuo su vaivén por unos minutos más, sabía que estaba llevándolo más allá de sus propios limites y que no resistirían mucho más, se pego a su cuerpo abrazándolo por el pecho y su mano busco el miembro de Souichi quien no había tenido atención y se encontraba erecto completamente -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- al sentir la masturbación giro su rostro de nuevo buscando el rostro de Morinaga, sin embargo no podía verlo -¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Aaaaah!- lo llamaba entre jadeos sintiendo su clímax llegar -¡Ah! ¡Ah! Souichi ¡Aaaaaah!- le susurró con anhelo en su oído ajustándolo más al venirse completamente en su interior.
Souichi se dejo caer en ese escritorio boca abajo junto con Morinaga quien respiraba agitado en su espalda, le abraza con entero amor cerrando sus ojos tranquilamente mientras se controlaban sus corazones, minutos después Morinaga escuchó de nuevo aquella frase que hacía latir aún más su corazón -Te amo… Morinaga… te amo- abrió los y poco a poco se levantó para quitar su peso de aquel delgado cuerpo entre sus brazos, Souichi con ayuda de sus brazos se levantó, se giro y lo observo detenidamente con sus manos quitó algunos mechones húmedos de su frente para mirar esos maravillosos ojos que tanto le gustaban, suspiro un par de veces antes de besarle con ternura, haciendo que Morinaga le abrazará y le correspondiera de nuevo -Te amo tanto Souichi- exclamó muy enamorado a lo que Souichi respondía -Ahora si me crees… Morinaga- le miraba muy avergonzado, mientras seguía suspirando -"Ojala esto fuera real… pero no es más… que una simple ilusión"- pensaba melancólicamente, le sonrió con dulzura y con sus ojos busco aquellas prendas de ropa tiradas por el suelo, las localizó y rápidamente se puso su pantalón y lo que aun quedaba de su camisa, le dio a Souichi la suya e inmediatamente se la colocó, pues el sudor comenzaba a enfriar sus cuerpos, sus pantalones y la camisa entreabierta al igual que Morinaga eran su atuendo al mirarse de nuevo -Morinaga… yo…- intento hablar, cuando sintió unos cálidos brazosapresarlo, respondió aquel abrazo, se sentía tan bien estar de nuevo en los brazos de su príncipe, levanto su rostro y busco aquellos labios que también buscaban los suyos y comenzaron un nuevo beso, tan tierno y delicado, un beso que sin saberlo era de entero amor y profundo amor.
Morinaga termino ese tierno contacto y le abrazó con recelo, susurrando en su oído con suave voz antes de separarse lentamente de él -Escúchame quiero preguntarte algo…- Morinaga le comentó seriamente, mientras sus ojos se fijaban en ese dije que se exhibía completamente en su pecho descubierto, se separó por completo de él y se colocó de espaldas -¿Qué cosa?- Souichi preguntaba acercándose a él, no comprendía las palabras de aquel chico -¡Oí Morinaga!- lo llamó a punto de tocar su espalda, se detuvo al ver que Morinaga se volvía rápidamente de frente y lo abrazaba apasionadamente, hundiendo su cabeza en su cuello de nuevo, su cuerpo temblaba, tenia miedo, pero había llegado el momento de la verdad, levantó lentamente su rostro mientras le susurraba al oído -Souichi… respóndeme… ¿Dulce o Truco?- expresó con valor, aún que por dentro sentía que su alma se le iba por completo, estaba casi seguro que escucharía "Truco" de los labios de Souichi como respuesta definitiva.
Sí él dejaba que Souichi siguiera en esas condiciones durante los siguientes tres días, se hubiera acostumbrado a ellas por completo y cuando el efecto del hechizo desapareciera sería aún más doloroso para él regresar a la realidad, imaginaba a un Souichi completamente furioso reclamándole que durante esos días habría estado actuado como un idiota y que él era el culpable, ya no quería sentirse mal por forzarlo, en realidad era hermoso tenerlo de esa manera, pero todo era una fantasía más de las que comúnmente acostumbraba a imaginar -"Es suficiente Tetsuhiro… deja de soñar despierto… se valiente y enfrenta de una vez por todas la realidad delante de ti"- se dijo en sus pensamientos, abrazando con más fuerza a su gran amor.
Souichi escucho aquel susurro en su oído, sintiendo un terrible escalofrió recorrerle la espina dorsal, conocía a la perfección esa frase, sintió sus piernas débiles y el fuerte palpitar de su corazón retumbando en sus oídos, su cabeza comenzó a darle vueltas y sus manos se aferraron con fuerza a las ropas de Morinaga, unas palabras se formaban en su mente, mientras recordaba todo lo que había vivido en esas pocas horas de la noche, Morinaga lo sujetaba con fuerza cerrando sus ojos, esperando aquella expectante respuesta que al fin llegaba -Dul… ce… Dulce- Souichi al fin daba su respuesta, abría lentamente sus ojos, sintiéndose entre los cálidos brazos de alguien, sentía sus manos aferradas a aquella ropa de color blanco, inhaló una suave fragancia de aquella persona -"Este aroma lo conozco… es… es… su perfume"- pensó nerviosamente mientras trataba de articular palabra -Mo… Mori… Morinaga- pronunció su nombre con dificultad -Morinaga- lo pronuncio de nuevo con mayor seguridad tratando de deshacer ese abrazo asfixiante y a la vez tan cálido; Morinaga por su parte tenía los ojos completamente abiertos, después de haber escuchado la palabra "Dulce" se sintió un poco aliviado, mas sin embargo pese a escuchar esa hermosa respuesta se sintió muy angustiado, pues estaba casi seguro que le respondería "Truco", sin embargo no había sido así y ahora volvía a escuchar el tono de voz de siempre de su amado Sempai -Oí Morinaga… suéltame… necesito respirar- el chico de ojos verdessentía como esos brazos trataban de liberarse de su cautiverio, con tranquilidad fue soltando a su amado, quien tenía una cara de total asombro, veía a todos lados tratando de ubicar en donde estaban y que estaban haciendo en ese lugar, sin embargo la temperatura de cuerpo había descendido y sintió frio, descendió su rostro y vio su pecho descubierto, como un acto de reacción propio de él, una de sus manos junto su camisa, cuando de repente sintió un objeto que colgaba de su cuello, lo toco son sus dedos, reconociéndolo al instante, haciéndole recordar de nuevo ciertas situaciones que había ocurrido esa noche, su sonrojo se presentaba lentamente al levantar sus orbes de color miel hacia la persona que tenía enfrente de él.
Recordaba absolutamente todo lo que había pasado en esas pocas horas de la noche desde el momento en que había besado a Morinaga pidiéndole no asistir a esa fiesta, el momento en que se colocó ese disfraz que aquella chica extraña llamada Ayumi-chan le había obsequiado, en cómo se había atrevido a ir a buscar desesperadamente al dueño de sus sentimientos, el recordar aquellos besos que el mismo se había atrevido a robarle a su exkouhai durante esa noche cuando tenía la oportunidad de hacerlo, los vergonzosos actos que hizo enfrente de su hermana y delante del idiota rubio aquel, las lágrimas que había derramado al sentir que había perdido a Morinaga, sin embargo ahora se encontraban frente a frente, él con su camisa semiabierta pues sus manos temblorosas buscaban la manera de cerrarla y Morinaga con su camisa rota, abierta completamente delante de él, tenía una leve sospecha de lo que había sucedido hace unos minutos, pero esta sospecha le fue confirmada por la aparición de sus recuerdos que súbitamente aparecieron en su memoria, los recordaba completamente, cada detalle, cada sensación, esa emoción que hacía que su respiración se agitará, su corazón palpitara y sus mejillas se sonrojará, al ahora si mirar fijamente al chico que al parecer ya sabía perfectamente quien era él, pues su corazón dio un vuelco cuando este lo llamó -Souichi… ¿Te encuentras bien?- preguntó tranquilo acercándose al él -Si, si, ,si lo estoy… bien.. ¡Uh! mi saco, mi cabello, mis lentes… ¿Dónde están mis lentes?- comenzó a hablar muy nervioso mientras se abrochaba la camisa, se amarraba el cabello y se colocaba con rapidez el saco, desviaba su mirada sonrojada apartándose un poco -¡Ah! tus lentes..- Morinaga expresó con tranquilidad caminando hacia la ventana en donde los había colocado en el marco de la misma, su sempai los había dejado en el suelo del pasillo cuando intento escapar, él los levanto y los colocó en la ventana al adentrase en ese lugar -Aquí tienes, Souichi… yo… sabes- se los entrego y comenzó hablar sin embargo al sentir ese temblor en su mano se quedo callado, toda esa situación había sido muy fuerte para ambos, él estaba agotado mentalmente habían pasado tantas cosas, Souichi no se había atrevido a mirarlo directamente y estaba sonrojado y muy nervioso, decidió no estresarlo más y se ajusto lo que quedaba de esa camisa, su chaleco y su saco, se arreglo el cabello un poco, estaban en silencio completamente hasta que Souichi lo rompió -Ahora ya me recuerdas… sabes bien quien soy yo… puedes decírmelo…- con mucho esfuerzo dijo cada palabra pues su voz temblaba demasiado, se había atrevido a mirarlo unos segundos y desviaba la vista rápidamente -Si, lo sé muy bien… eres Tatsumi Souichi, mi Sempai de la universidad…- declaró Morinaga muy seriamente a lo cual Souichi regreso con temor su mirada y lo vio a los ojos directamente angustiado -y… tú eres… la persona que más amo en este mundo Souichi… aunque tú no… - se silencio de golpe y continuó -no te preocupes… estoy completamente libre de ese hechizo… jajaja debemos regresar a buscar a Kanako-chan y a Takeshi-san- río falsamente, y eso lo sabía Souichi de inmediato al notar en su rostro esa sonrisa llena de tristeza, sin embargo le había volvía a decir aquellas dulces palabras que siempre escuchaba, aquella declaración que creyó jamás volver a escuchar, ese rubio no era importante ahora, de vuelta lo más importante volvía a ser solo él, lo tenía de regreso, su pervertido idiota estaba de regreso, sin embargo había algo en su mirada.
-Morinaga… yo…- intentó hablar -"Maldita sea… por que me es tan difícil… repetirlo de nuevo… ¡Ahg!"- pensaba desesperado, quería recuperar ese valor que el hechizo le daba, decirle todas aquellas palabras que le había pronunciado toda la noche, abrazarlo y besarlo con la misma confianza y sentirse en sus brazos siendo correspondido, sin embargo no pudo y eso lo molesto de sobremanera, apretó sus puños con furia y miro al idiota que aún sonreía de esa manera -Morinaga… ¿Cómo te liberaste del hechizo de este "dije"?... y… ¿Cómo me liberaste a mi?- le dijo seriamente señalando su cuello -"Quiero saber, idiota, no te quedes callado"- expresaba en su mente mientras veía al joven, sonrojarse y mirarlo con ternura -Bueno yo… yo… Te amo tanto que te recordé, en verdad quería recordar al joven que me besaba tan impulsivamente jajaja lo siento mucho… sinceramente no creía que me fuera a olvidar de ti, kanako-chan me contó lo que había pasado… no creí que me ilusionará con Takeshi-san… lo lamento… lamento que te sintieras ignorado… pero es que simplemente te amo tanto - ahí estaban esa sinceras palabras de nuevo, saliendo de sus labios sin vergüenza, haciéndole palpitar el corazón, ¿Por qué no podía ser tan sincero como él? Sentía un vacio en su estomago, si tenía que decirlo ese era el mejor momento, más sin embargo las palabras no salían de sus labios, y estaba sintiéndose frustrado -Pero ya no te preocupes, todo regreso a la normalidad ¿Verdad? Vayamos junto a los demás, debemos regresar a casa y adema…- estaba nervioso sin embargo quería salir de ese lugar de inmediato y no responder la otra pregunta, camino en dirección a la puerta, le quito el seguro y cuando estaba por girar aquella perilla escuchó la voz de sus Sempai -¿Cómo me liberaste a mi?- cuestionó Souichi con mucho valor, el sabía esa respuesta, estaba tan clara en su mente pero quería oír de sus labios la respuesta que le había dado, para darse valor a declararle sus sentimientos de una buena vez -Bueno… yo te pregunté Dulce ó Truco… y tú… me respondiste… Dulce… ¿Souichi sabes lo que significa eso?- le dijo mirándolo a los ojos que brillaban intensamente, su sonrojo inundaba su rostro -Yo… yo… ¡Uh!... maldición… se bien lo que significa… es… - balbuceaba muy aturdido, no encontraba como iniciar su declaración, sin embargo Morinaga no le dio tiempo de terminar y abrió la puerta y le mencionó tranquilo, tenia una mirada tierna y le sonreía sincero -Tranquilo… déjalo así… aún si no querías decirlo realmente… me alegro de que regresarás a ser el mismo de antes- le declaró saliendo de aquel lugar caminando en dirección a la salida de aquel lago pasillo -"¡Eh! que quiso decir con eso? No entiendo, debería estar feliz, sin embargo esa sonrisa no es de felicidad, por que… por que… no te entiendo… sin embargo si no se lo vuelvo a repetir… él no me creerá… es eso ¡Él NO ME CREE!"- pensó asustado saliendo detrás de él, lo alcanzó en la salida en medio de esos jardines -Morinaga… espe…- se silencio al admirar tan hermoso lugar tenía ganas de volver a hacer lo que había hecho en ese lugar cuando llego y lo encontró ahí, sin embargo era como si algo lo frenará y no pudiera ser tan sincero como hace unas horas -"Maldito orgullo, te odio"- expresó mentalmente siguiéndole el paso, no dijeron nada hasta regresar al salón en donde vieron que estaba finalizando una canción que daba por terminada la gran fiesta de Halloween, todos aplaudían y agradeciendo a los organizadores, animadores y músicos, que se encontraban en el escenario entre ellos el joven Nakamura.
-Nii-san, Morinaga-san ¿Dónde andaban? Este concierto estuvo fabuloso, me he divertido a lo grande- comentaba una dulce princesa llena de serpentinas y confeti que se encontraba junto a su amiga Yui quienes estaban muy emocionadas -Gracias Morinaga-san por traerme, Nii-san gracias por venir también- les agradecía la niña con una gran sonrisa -Fue un placer Kanako-chan yo me divertí de igual manera- le decía mientras le quitaba del cabello aquella maraña de serpentinas -Si, ya termino deberíamos irnos a casa, aquí hay mucha gente Kanako- dijo seriamente Souichi viéndola directamente -¡Regresaste!- gritó y corrió a abrazarlo -¡Ah!- casi pierde el equilibrio por el impulso de su hermanita pero Morinaga lo sujeto del brazo -¡Cuidado!- se miraron y se sonrojaron, desviando Souichi inmediatamente su rostro al frente donde su hermanita le sonreía con picardía -¡Ajaaa!... Creo que ahora si… todo esta muy bien ¿Verdad?- le miro nervioso e iba a reclamar cuando escucho una voz que le hacia erizarse como gato.
-¡Morinaga-san!- le llamaba entusiasmado el joven Nakamura llegando a su lado a saludarlo con cortesía -¡Takeshi-san!- le respondió Morinaga con una sonrisa felicitándolo por su gran trabajo en la organización de la fiesta -Creo que fue todo un éxito Takeshi-san, muchas felicidades por tu trabajo- el joven se sonrojo apenado, estaba feliz que su trabajo fuera reconocido por aquella persona, más sin embargo su corazón estaba desilusionado, pues nohabía sido correspondido, aquel chico amaba por sobre todas las cosas aquel chico de cabello largo que lo mirara como si quisiera tragárselo por completo -Yui es momento de irnos- le comento a su hermana tomándola de la mano -Gustan que los lleve a su departamento- ofreció cortésmente el joven disfrazado de vampiro -¡Uh! bue…- Morinaga trato de contestar, más sin embargo Souichi lo interrumpió a su muy propio estilo -¡No! Gracias nos vamos en taxi… vámonos Kanako… oí Morinaga que esperas- le llamo autoritario -Fue un placer, muchas gracias por todo… Yui nos vemos el lunes en la escuela- se despidió la niña de los hermanos Nakamura, con una cortes reverencia, Souichi solo movió la mano al despedirse, comenzando a caminar siendo regañado por su hermana pequeña.
-Arreglaste las cosas con él ¿Verdad?, se ve diferente como un poco más tranquilo, aún que me odia eso puedo notarlo de inmediato- le expresaba a Morinaga muy divertido -Lo siento, te pido disculpas por su comportamiento esta noche, él es muy impulsivo, pero es buena persona adem…- expresaba sus disculpas nerviosamente cuando el joven Nakamura a completó su frase -además lo amas demasiado… y se nota que él también- le dijo sincero con una sonrisa, haciéndolo sonrojar -¡MORINAGA!- un grito lo hizo voltear y ver a un joven de brazos cruzados esperándolo en la salida del salón -Ya vete… o él en verdad vendrá y te arrastrará a su lado… seria grandioso de ver- reía divertido, haciendo sentir a Morinaga un poco feliz, recordando su estado emocional anterior -No, lo creo jajaja, de todas maneras me despido, hasta luego Nakamura-chan- se despidió cortésmente dejando a un joven y a una niña de pie en medio de aquel salo que se estaba quedando vacio, pues la gente se retiraba del lugar -Vámonos Yui- la miro con ternura, apretando su pequeña mano -No, te preocupes nii-san, verás que tú también serás muy feliz… tu hermana te conseguirá un novio aún más guapo la próxima vez- le decía la niña con ternura, sonriéndole ampliamente y ambos se retiraron del lugar tranquilamente en medio de grandes risas.
Llegaron al departamento en silencio estaba completamente agotados Kanako-chan era traída en brazos por Morinaga, se había quedado dormida en el taxi había sido una gran noche para ellos, habían vivido muchas emociones y aventuras -Llevaré a Kanako-chan a mi habitación- le susurraba Morinaga a su sempai sin embargo de nuevo lo interrumpió -Ella duerme conmigo, tú duerme en tu habitación, no es necesario que duermas en la sala otra vez- le dijo seriamente -Pero ambos descansaran mejor en las camas, yo estaré mejor en el fu…- le reclamaba angustiado, más sin embargo una mirada de molestia le calló de inmediato -Llévala a mi cuarto… por favor- le solicito tranquilamente, odiándose por sus acostumbrados arrebatos -Por supuesto- respondió de prisa, caminado a hacia la habitación de Souichi, quien abrió y le indico en donde acostarla -Ok, tomaré una ducha, antes de dormir, hasta mañana- le mencionó mientras le acariciaba el cabello a la niña y salía rápidamente de ahí. Souichi noto algo extraño como si la mente de Morinaga estuviera en otro lugar, lo miro salí de su habitación sin mirarlo, -"Creo que también tomaré una ducha"- pensaba levemente sonrojado al recordar ciertos acontecimientos ocurridos con su exkouhai esta noche.
Morinaga tomo su baño con tranquilidad recordando con ansiedad aquellos acontecimientos, aquella pasión que Souichi demostró esta noche entre sus brazos, mientras ambos se entregaban con deseo y amor, pero aún cuando había sido tan feliz de escuchar "Dulce" como respuesta, tenia miedo que esa respuesta fuera una ilusión más, Souichi libre de aquel hechizo no era capaz de expresarle las mismas palabras de nuevo y eso lo tenían muy ansioso, termino su baño, seco su cuerpo, su cabello y se colocó su pijama al hacerlo noto cierta marca en su cuello -!Ah! esta marca… me la dejo mi sempai jajaja eso realmente fue increíble… pero no volverá a repetirse- suspiró deprimido, salió del baño y en cuanto abrió la puerta, se topo con el amor de su vida -¡Eh! Sempai, ¿Aun sigues despierto?- expresó asombrado -Por supuesto, necesito tomar una ducha también- exclamó sonrojado entrando rápidamente al baño y cerrando la puerta -"claro, es necesario"- Morinaga pensó recargando su frente en la puerta, sin saber que su amor estaba de espaldas contra ella -Souichi, hace un poco de frio, ¿Quieres una taza de café antes de ir a dormir?... Yo tomaré una- le comentó sin separar su frente de esa puerta -Esta bien- fue la respuesta que recibió, como un niño emocionado se fue a la cocina sonriendo a preparar el café. Souichi dentro del baño sonreía también -Me alegro que hayas regresado a la normalidad, este si eres tú- declaró adentrándose a la regadera a tomar su añorada ducha.
Fue un baño rápido, pero bastante relajante, se había puesto su pijama y mientras se secaba el cabello caminaba en dirección a la sala en donde encontró a Morinaga recargado en el respaldo del sofá con los ojos cerrados y un rostro sereno, en la mesita de centro estaba dos humeantes tazas de café -Morinaga- le llamó suavecito, pensando que tal vez el sueño ya le había vencido -Estoy despierto… es solo que estaba pensando tantas cosas- hablo bajito casi en un susurro -Tú café esta calientito ven a tomarlo- le dijo mientras abría los ojos y Souichi podía notar aquel ansiado brillo en ellos al mirarlo -Gracias- respondió sonrojado y se sentó a su lado, mientras degustaba su café, observó la taza de Morinaga estaba a la mitad y lo observó de nuevo había regresado a la misma posición en la que se encontraba, su cabeza recargada en el respaldo con sus ojos tranquilamente cerrados, quería hablarle, preguntarle tanto, decirle aquellas palabras de nuevo, en verdad quería sincerarse pero su caprichosa forma le ganaba, además abrió sus ojos enormes al poder distinguir aquella marca en el cuello de Morinaga, sabía perfectamente que él había echo eso, su corazón latió acelerado, no podía, no podía decírselo -Creo que ya debemos ir a descansar… vamos- le susurró de nuevo, tocando con suavidad su brazo, casi como una caricia -Sempai… ¿Puedes acompañarme a un lugar mañana?- preguntóal sentir aquella cálida mano sobre su brazo -¿A donde?- le preguntó nervioso -Por favor es importante… solo ven conmigo- el chico de ojos verdes abrió sus ojos y lo miro con ternura, esa mirada lo desarmaba y no podía negarle nada definitivamente no podía decirle que no, no preguntó más y asintió con su rostro -Gracias… vayamos a dormir entonces…- sonriendo se enderezó y se acerco lentamente a su rostro, acarició con su mano su mejilla y rozo sus labios con dulzura, Souichi sintió ese sutil tacto en sus labios y su mano se colocó en la nuca de Morinaga y lo atrajo más a él, profundizando los dos aquel beso en donde dejaron participar a sus lenguas, suspiraron un tiempo separando lentamente unos minutos después -Buenas noches- exclamó Morinaga poniéndose de pie y caminado a su habitación sin decir nada más, Souichi acariciaba sus labios con sus dedos, su rostro se encontraba encendido no dijo ni una palabra, solo escucho la despedida de Morinaga y lo vio dirigirse hacia su habitación, se levanto también y camino hacia su recamara en donde su hermanita dormía plácidamente, abrió la puerta y vio a la pequeña soñando tranquilamente, dirigió una ultima mirada hacia la otra puerta -Buenas noches Morinaga- suspiró finamente entrando a su habitación a descansar.
El día siguiente todo fue normal era fin de semana, se levantaron tarde y desayunaron los tres juntos, Kanako estaba feliz, había sido una increíble fiesta siempre la recordaría, no paraba de hablar de ella, además de elogiar a cada instante a Morinaga por su tan deliciosa comida. Convivieron toda la mañana con la niña para después ir a dejarla de nuevo a casa de Masuda-san quien los recibió gustosa, les invito a comer Morinaga se ofreció a ayudarla en la cocina así como en todo lo necesario por causarles molestias , sin embargo ella era feliz teniendo a esos jóvenes en su casa. Durante la comida la niña parloteaba sin control comenzando a detallar cada pequeño fragmento de esa noche -¡Oh! Ya veo así que Souichi-kun decidió ir al final- exclamaba la buena mujer mirando a su sobrino, quien tenia cara de pocos amigos, más sin embargo estaba temblando por dentro, por si su linda hermana hablaba cosas innecesarias y vergonzosas de él. Morinaga terminó con su suplicio y les comentó que tenía algo importante que hacer, Souichi capto de inmediato y se ofreció a acompañarlo era la única manera de salir de allí. Ambos se despidieron tranquilamente, Souichi concluía con su tía de ciertos asuntos mientras que Kanako y Morinaga estaban en su mundo -Muchas gracias Morinaga-san- le decía la pequeña mientras le abrazaba -De nada, me alegro que te divirtieras, además gracias por ayudarme… todo estará bien- la pequeña tenía sus secretos con su onii-san y dudosa le comentó -Pero… ahora así esta bien… nii-san es el mismo, te lo puedo asegurar… no hay nada que cambiar- Morinaga le sonreía con dulzura -Tal vez, sin embargo quiero comprobarlo, no te preocupes… mi real deseo es que tu plan al final si resultará- le decía acariciando sus cabellos -Ya verás que si- le respondía la pequeña con esperanzas, ambos sonreían de lo lindo Souichi los observaba de reojo -"De que tanto hablan esos dos… supongo que se llevan bastante bien"- pensaba notando como ambos se alejaban y Morinaga hacia una reverencia a Masuda-san -me voy muchas gracias por la comida- la amable señora solo sonreía despidiéndolo agitando su mano -me voy vendré la semana que viene- Souichi se despedía también siguiéndole el paso a su exkouhai.
Habían tomado un tren en dirección hacia el centro, cambiaron de dirección y llegaban a una terminal, se encontraban subiendo las escaleras de la estación que se dirigía hacia la salida, Souichi no tenía idea a donde iban y quería saberlo ahora -Y bien vas a decirme ¿A donde nos dirigimos?- cuestionó serio, a los cual solo Morinaga respondió con una sonrisa -Ya llegamos, mira- le indicó señalando el gran centro comercial de Nagoya -¡Eh! ¿Qué hacemos aquí?- expresó asombrado -Ven vamos… tengo una cita con ella, no quiero llegar tarde- le comentó caminado rápidamente entre los pasillos de aquel lugar concurrido -"Con ella"- pensó extrañado -¿Quién es ella? Oí Morinaga ¿Dime quien es ella?- cuestionaba caminando a su lado esperando una respuesta -Ya lo sabrás, ya casi llegamos- Morinaga caminaba sin detenerse mientras sonreía de lo lindo, pero no le decía nada aún.
A lo lejos un grupo de jóvenes señoritas los veían emocionadas, estaban asombradas por ver aquel par de chicos tan atractivos caminando juntos. Anteriormente ya los habían visto ¿Cómo olvidarse se aquellos chicos tan lindos? Aquellas vez ambos venían de la mano de una pequeña niña, de quien tampoco se podían olvidar, su mirada escalofriante alejándolas de ellos había sido un trauma. Tomaban un café muy divertidas mientras sus desvariadas mentes comenzaron a suponer ciertas cosas, que sin ser brujitas eran realmente ciertas… bueno "casi" todas…
-¡Miren, miren que chicos más guapos vienen para acá!-
-Waooo un momento… ¡Son los mismos que vimos aquella vez!… ¿Serán amigos?-
-¡Puede ser! Aunque… ese joven de cabello largo viene discutiendo con él… es extraño… vienen muy juntos-
-¡No lo creo! Ese joven de cabello largo se ve que tiene fuerte carácter, además es muy sexy… ¿Miren se detuvo frente a él?-
-El chico de cabello corto es muy lindo, se ve tan tierno e inocente, además tiene una increíble sonrisa -
-¿Serán pareja?... Yo creo que sí… el chico de cabello largo debe ser el activo jajajaja-
-Entonces el lindo debe de ser el pasivo ¿Verdad? Jajajaja-
-¡No puede ser!, son demasiado apuestos, la vida no es justa-
-Si lo son… miren ambos se sonrojaron, miren que tiernos-
Souichi había detenido el andar de Morinaga, anteponiéndose a su caminar, quería saber con quien demonios tenía una cita y además por que le había pedido a él justamente acompañarlo -¿Dime quien es ella?- cuestionó directamente quedando casi enfrente de la mesa del grupo de chicas quienes oían todo a la perfección -¡Ah! ella… bueno es alguien que conoces muy bien… ¿Por qué te molestas?- le contesto Morinaga tomándolo de los hombros -Si tenías una cita no me hubieras invitado- le contesto haciendo un puchero -¡Eh! bueno en realidad la cita es con los dos- le respondió con sutiliza acercándose un poco a él, inmediatamente se sonrojo y Morinaga hizo lo mismo, aquel era un lugar publico -Ya llegamos… mira ahí es- le señaló con la mano haciendo que Souichi reconociera de inmediato el lugar -¡Eeeeeeeeh! ¿Qué demonios hacemos aquí?- se erizo como gato al leer el nombre de ese negocio "El mágico mundo del disfraz" e intento irse de ahí cuando escucho unos murmureos a su lado.
-¡Aaaaah! Me gustaría tener un novio así de guapo, además tiene unos hermosos ojos verdes-
-Oigan ¿Tal vez en realidad solo son amigos? Miren ya se va el otro-
-¡Perfecto!… ahora esta solo vamos a preguntarle su nombre y su número telefónico-
-¡Claro vamos!-
El grupo de chicas se puso de pie e inmediatamente abordaron de manera veloz a un sorprendido Morinaga que no tenía ni la menor idea de quienes eran. Una chica con mucha seguridad le preguntó directamente.
-Disculpa… quisiéramos saber tu nombre… serías tan amable de decírnoslo-
-¡Eh!... lo siento… yo…- Morinaga estaba nervioso pues vio una figura temible detrás de ese grupo de chicas, las miraba como si quisiera correrlas a patadas de inmediato -¡Quien demonios se creen ustedes mocosas para acosar a las personas de esa manera!- una voz de ultratumba las hizo temblar de pies a cabezas, ambas voltearon a ver al otro sexy hombre que en ese momento tenía la apariencia de un demonio a punto de devorarlas -Maldita sea… vamos de prisa a ese maldito lugar… muévete- expresó molesto pasando entre ellas y tomando su mano se lo llevó lejos de las garras de aquellas chicas que se quedaron blancas del susto.
-¡Noooo!, son demasiado apuestos, definitivamente la vida no es justa-
-¡Se los dije son pareja!, y creo que su novio de cabello largo se enojo-
-¡Tenia razón!, él es el seme jajajaja que carácter tan fuerte, espero que esa lindura de trasero no sufra mucho jajajaja-
-¡Te pasaste!, jajaaja vámonos chicas-
Llegaron a la tienda de disfraces y entrando por la puerta Souichi soltó su agarre, Morinaga miro su mano sonrojado y pensó -"Jamás harías eso en tus cinco sentidos"- Souichi camino temeroso por esa tienda veía a todos lados buscando a aquella chica loca que la otra vez se le lanzo encima, sin embargo ni sus luces o eso pensaba hasta que…
-¡MORINAGA-KUN! Te estaba esperando, hay que hermoso y lindo eres, te vez muy bien con esa camisa blanca, luces tan atractivo, tienes que tener cuidado o un día de estos te secuestrará alguna chica loca o algún chico jajajajaja- Ayumi-chan había aparecido lanzándose ahora a los brazos de su exkouhai con la más descarada confianza, le abrazo, le acaricio sus mejillas sonriéndole muy amenamente, Souichi estaba que reventaba de celos -"Malditas mujeres, que demonios les pasa el día de hoy"- pensaba fulminándola con la mirada.
-Tranquilo Souichi-kun… no tengo intenciones de robarme a tu novio, es solo que no se puede evitar, que suerte tienes es demasiado lindo- le mencionaba divertida mientras lo abrazaba.
-Ayumi-chan… lo siento… bueno yo…- comenzó hablar el chico de ojos verdes -Y muy amable y educado- enfatizó con su dedo índice -Soy toda oídos… Quiero aclarar todas tus dudas… vengan acompáñenme a mi salita de reuniones- hizo un ademán con su mano señalando detrás de las enormes cortinas rojas detrás del mostrador, Morinaga camino hacia aquel lugar que Kanako le había contado -Vamos Souichi-kun… sé muy bien que te has portado de maravilla- le dijo tomándolo del brazo y llevándoselo con ella.
Los tres se encontraron en aquella sala misteriosa en donde Morinaga caminaba despacio mientras veía todo lo que se encontraba ahí con mucha atención. Souichi se sentó a lado de Ayumi-chan, lo miraba cada cinco minutos, no tenia ni la mas remota idea de que se le cruzaba ahora por la mente a su querido exkouhai -"Que es lo que te pasa ahora Morinaga"- Ayumi-chan sonreía increíblemente mirándolo, el joven de cabello largo que estaba a su lado tenia un aura diferente al que por primera vez había conocido -"Estas muy enamorado tontito, pero sigues sin decírselo abiertamente"- pensaba sosteniendo su rostro con su mano, recargando su codo en el brazo del sofá en donde se encontraba cómodamente sentada cruzada de piernas, volteo a ver al otro chico quien ya se acercaba a ellos -"Y tú aún no crees que él te ame de esa manera ¿Verdad?"- le sonrió sincera esperando pacientemente que él lo iniciará la conversación.
Morinaga quedo enfrente de ella y haciendo una reverencia le solicito amablemente -Ayumi-chan por favor… puedes deshacer el hechizo que se aplico en mi Sempai- Souichi había escuchado su solicitud y quedo impactado -"¡De que mierda hablas!"- pensó abriendo los ojos de golpe, trató de replicar cuando Ayumi comenzó a hablar -Así que es eso lo que tiene a tu corazón tan angustiado Morinaga-kun- comentaba la chica tranquilamente, notando como Morinaga levantaba su rostro afligido, haciendo doler el corazón de Souichi -Si, es eso… el día de ayer, en la fiesta yo me liberé solo de ese hechizo, seguramente por que mi amor por él es tan grande que mi corazón y mi mente no permitieron que lo olvidará jamás… pero Souichi es diferente… él no siente amor por mi… anoche se estaba comportando tan lindo y tierno bajo los efectos del hechizo… Kanako-chan me dijo los efectos tardarían tres días en desaparecer, pero si por ese tiempo él seguía actuando de esa manera, cuando regresará a ser el mismo… yo… yo… yo me sentiría terrible por perder esos sentimientos de cariño hacia mí y además por que él me reclamaría… haber abusado de sus sentimientos… Kanako-chan me dijo como romper el hechizo… y pensé que su respuesta sería "truco" pero en cambio fue "dulce" entonces me dio miedo pensar que su corazón se había de alguna manera confundido y además que sigue comportándose diferente y yo… yo no se que pensar… si es real ó no… es por eso que… Ayumi-chan por favor desaparece la magia que provocó esto- declaró muy angustiado a un tranquila brujita y un sorprendido Souichi que veía lo que Morinaga portaba en sus manos -¿Quién te dio eso?- el "dije" que recordaba haber guardado bien lo tenia en estos momentos su exkouhai, además estaba confundido Morinaga seguía creyendo que él se encontraba hechizado -"Eres un idiota Morinaga como puedes creer eso"- pensó molesto con su ceño fruncido y sus puños apretados, ahora si tenía ganas de golpearlo con todas sus fuerzas.
-Morinaga-kun…. escucha muy bien- comenzó la brujita hablar poniéndose de pie y tomando su mano con amabilidad -Souichi-kun no está bajo ningún hechizo… lo estuvo anoche… pero efectivamente tú lo liberaste… y la respuesta que obtuviste es real…. tan real como que quiere molerte a golpes ahora mismo por no comprender ciertas cosas jajajaja que lindos y problemáticos son ustedes dos por Dios… escúchame, si tu duda es esa, podemos hacer una prueba- se voltio risueña a ver a Souichi con ojos brillosos quien la miro confundido… tomo el collar y se lo colocó a Morinaga en su cuello, lo tomo del rostro con ternura, a punto de besarlo estaba cuando -¡QUE DEMONIOS CREES QUE HACES!- Souichi separo a Ayumi de Morinaga de un tirón muy enfadado -Esto es un artefacto muy peligro… no puedes jugar con esto a la ligera tonta… además yo n…- reclamaba con voz agitaba señalando a la mujer quien dio una directa instrucción -bésalo- Souichi se quedó en silencio -¡Eeeeeeeeeeh!- grito muy avergonzado -No lo harás… ok quítate niño lo haré yo- le dijo atrayendo a un estupefacto Morinaga de un brazo con rapidez -¡Claro que no!- le reclamó a la hechicera tomando al chico del rostro y besándolo sin decir nada más -¡Ooooh! Qué lindo eres jajajaja necesitas sentir que te lo arrebatan para ceder jajajaja- reía la brujita al notar la impulsividad de chico de gafas, quien dejaba aquellos labios que había presionado junto con los suyos -"¡Ah! me ha besado"- pensaba un anonadado chico de ojos verdes quien estaba mirando como esa brujita y el amor de su vida peleaban igual como si fueran hermanos.
-Y bien Morinaga ¿Notas algún cambio en ti?- cuestionó la mujer despertándolo de su estado de Shock -¡Eh! no… no siento nada diferente… nada- expresaba honestamente -Exacto, es lo mismo si yo le pongo el collar a Souichi y tu lo besas- le decía divertida la brujita -¡Oye no te pases de la raya!- reclamaba un chico de cabello largo -Cuando existe verdadero y sincero amor, no pasa nada no hay magia que aplicar, así de sencillo- concluía la chica como si nada -Espera no entiendo, ¿Que quieres decir con eso?… quiere decir que… ¿Sempai no estaba bajo los efectos de un hechizo anoche?- cuestionaba muy intrigado -Bueno el caso de Souichi-kun fue un poquito diferente.. Tú admites a voces que lo amas y el tiene un orgullo tan grande que… ¡Aaaaaaaa!- comentaba Ayumi cuando sintió un apretón en su brazo que le saco lagrimitas -¡No te atrevas!- le decía un Souichi mirándola con un aura negra -Esta bien… esta bien te entiendo, yo no le diré nada eso, te corresponde a ti decirlo- le dijo tranquilamente a un Souichi más calmado pero aún molesto -Morinaga-kun la respuesta que esperabas de mi es "NO" Souichi no esta bajo ningún efecto de magia y por tal razón "NO HAY NADA" que hacer… eso es todo… ahora chicos, me disculparán pero tengo un negocio que esta empezando a recibir muchos clientes y tengo que atender- les decía encaminándolos hacia fuera del mismo en donde sí efectivamente la tienda estaba llena de gente, Souichi comenzaba a buscar la salida de ese bendito lugar -Pero… Ayumi-chan yo…- Morinaga trataba de seguir hablando -Morinaga-kun debes de hablar directamente con él, además aquí- le puso la mano en su pecho en donde su corazón latía tranquilamente -Tú bien sabes la verdad, ese mar de sentimientos que sentiste anoche, los volverás a sentir muchas veces y querido ángel serás muy feliz- le decía tiernamente con una gran sonrisa -Además te diré un secreto- le susurró a su oído a lo cual sus ojos brillaron -Toma te lo regalo, guárdalo como un recuerdo de esta aventura- Souichi regreso y lo jalo del brazo -Oí Morinaga… Ya vámonos ó me largare sin ti- le miro molesto, más sin embargo la mira alegre de su exkouhai lo sonrojo desvaneciendo todo el enojo de golpe -Si, vámonos Souichi- le dijo caminando hacia la salida despidiéndose de Ayumi-chan con un movimiento de cabeza, el chico de cabello largo lo intento seguir de inmediato cuando la mano de la brujita lo sujeto del brazo y le detuvo solo para susurrarle al oído -Se sinceró… tu corazón y cuerpo ya lo hicieron… ahora solo exprésalo de nuevo en palabras… él desea escucharlas de nuevo- Souichi la miro sorprendido, la vio sonreírle con ternura mientras se despedía de él y atendía con la misma alegría de siempre a sus clientes.
-"Ya lo sé… se perfectamente que… yo a Morinaga… yo… lo a…"- pensaba nerviosamente cuando una voz lo hizo brincar -Vámonos Souichi se esta haciendo tarde y esta empezando a refrescar- volvió su mirada y pudo ver a un sonriente Morinaga esperándolo, agitando sus manos como un niño en la entrada de aquella tienda -"Supongo que es suficiente… hoy tengo que hacerlo… esta noche te lo diré"- pensaba caminado hasta donde aquel chico que lo esperaba, siempre tan atento y amable, ese chico que le hacia sonrojar con sus expresiones de cariño y quien invadía su espacio personal a su antojo, ese por el que su corazón se angustio al correr el riesgo de perderlo para siempre, ese chico por el cual sus emociones se desbordaban y eran incontrolables, haciéndole decir y hacer disparates como un idiota que en su vida imagino llegar a hacer, pero bueno siempre existía una primera vez para todo, él había sido eso y siempre lo sería la primera experiencia en todo lo que le ocurriera de hoy en adelante.
Llegaron en poco tiempo a su departamento, en el camino Morinaga se disculpaba por haberlo llevado con la señorita Ayumi pero él estaba en verdad preocupado por él, tenía miedo de que sus sentimientos fueran forzados de alguna manera y eso lo haría sentir muy mal, Souichi escuchaba cada palabra con ganas de llegar a casa rápido y darle un par de golpes para tranquilízalo, le estaba alterando los nervios, pero el tenía la culpa de la condición de su exkouhai. Se adentraron dentro de su hogar y ahora sí era el momento de hablar para Souichi, ahí en su casa, con el único ser que necesitaba escucharlo, a solas sin que nadie les molestará, sin embargo Morinaga noto algo en la entrada de su hogar una cajita rectangular -Tenemos un paquete- comento entusiasmado leyendo mentalmente el nombre del remitente, sin embargo no lo pronuncio por que sabía que alguien reclamaría por ello, así que solo sonrió nervioso desviando su mirada, Souichi que lo conocía muy bien se acerco y le quito el paquete de las manos leyendo inmediatamente la etiqueta -Nakamura Takeshi-san- sintió una molestia en su estomago -Ahora que demonios quiere ese maldito rubio- expresó sin consideración, abriendo el paquete aunque este viniera destinado a Morinaga Tetsuhiro, quien solo reía al ver ese malestar llamado "celos" reflejarse en toda su expresión en su amado Sempai.
-¡Eeeeeh! ¿Qué… que… Que mierda es esto?- expresó sonrojado corriendo a su habitación con aquello en sus manos -¿Souichi que es?- camino detrás de su Sempai sin embargo no entro a la habitación, pues no era suya -Souichi ¿Quieres que hablemos ó te dejo solo?- le expresó ese tierno chico de ojos verdes recargándose en la pared del pasillo -Quiero hablar contigo- la respuesta de no tardo en llegar, Souichi salió de su cuarto y salió de la habitación solo para jalarlo dentro de ella -¡aaaaw!- Morinaga se quejó un poco y en segundos se percato que estaba en la habitación de su amando Sempai, se quedo recargado en la puerta con el corazón acelerado -"Es su habitación… que hago en su habitación"- pensaba nervioso viendo a Souichi mirarlo directamente -Morinaga hay algo muy importante que quiero hablar contigo, quiero que sepas que yo…- los ojos verdes de aquel chico lo veían atento a cada palabra que de sus labios salía -Yo, recuerdo todo… todo lo que paso anoche desde que te besé antes de que te fueras a la fiesta junto a Kanako y aquel insistente rubio… recuerdo haberme puesto ese ridículo traje e irte a buscar a ese bendito lugar… la razón por la que fui…. Es por que… durante los pasados días me sentí terriblemente mal, tu eras completamente otra persona, no me recordabas ni aunque intentará con todas mis fuerzas hablarte de mi, tu te encontrabas completamente embobado con "Takeshi" diciendo que estabas enamorado de él… una y otra vez me lo repetiste… sabes lo mucho que me dolió que dijeras eso- Souichi comenzó a sincerarse, increíblemente estaba reuniendo el valor suficiente para continuar, dejando completamente sorprendido a Morinaga.
-Desde aquella noche… en tu habitación… no he podido disculparme contigo, dije algo fuera de lugar y sé que te lastime… por que me lastime a mi mismo también… "lo siento no fue mi intensión decirlo" eso quería hablar contigo la mañana siguiente… pero entonces ese rubio apareció, sucedieron muchas cosas y luego te besó… tú llevabas aquel "dije" que Kanako me obsequio, sin saber lo que planeaba mi pequeña hermana, y desde ese instante todo fue un caos, creí que jamás volverías a ser el de siempre… y tuve miedo… mucho miedo- su voz comenzaba a quebrarse, estaba expresando sus sentimientos, aquello era muy difícil y Morinaga lo sabía así que acabaría con su suplicio expresando sus emociones también -Souichi, lo entiendo… esta bien… no tienes que disculparte… yo suelo expresar mis sentimientos cuando estoy contigo de esa manera tan intima y fue una tontería preguntarte, lo lamento fue mi culpa en primer lugar yo siempre te fuerzo… siento haberte lastimado con mi actuar, en verdad no recuerdo con exactitud ciertas cosas que pasaron con Takeshi-san… pero entiende bien algo… yo jamás me enamoraría de otra persona… tú eres lo que más amo y amaré siempre- Souichi sintió una gran impotencia, quería ser así de libre para expresar sin ningún temor sus sentimientos, sabía que solo Morinaga lo escucharía, nadie más lo haría solo estaban ellos dos solos en medio se su habitación, pero en verdad era muy difícil -"Maldito orgullo… te odio tanto"- pensaba diciéndose a si mismo sintiendo deseo de gritar y llorar -¡YO TE AMO MORINAGA!- y así lo hizo grito aquella frase a todo pulmón y comenzó a llorar su confesión -Tú idiota… has invadido cada espacio de mi mente… haces que mi corazón se aceleré cuando me miras de esa manera con tus ojos brillosos… tus estúpidas frases que repites siempre "Te amo sempai" "Te amo" me ponen de nervios y haces que me sonroje… Ayumi-chan tiene razón mi caso fue especial, por que ese hechizo no afecto mis sentimientos reales por ti… solo hicieron que mi orgullo desapareciera por un rato y pudiera confesar… telos- no podía detener sus finas lagrimas que caían conforme hablaba, provocado que Morinaga se acercara poco a poco tomando sus manos frías y temblorosas para apresarlas contra su pecho -pero tú idiota… no me creías ni estando embrujado y ni cuando estuviste libre del hechizo… aun cuando paso todo aquello… no me creíste ¿Verdad?...- le decía haciendo presión con sus manos en su camisa blanca, haciéndole recordar aquella que rompió el día de ayer, notó aquella marca en el cuello de su exkouhai -Yo hice eso… por que lo desee- exclamó sorprendido sintiéndose rodeado por los brazos de aquel chico de ojos verdes, sus brazos eran cálidos y seguros el realmente se sentía muy a gusto en ellos.
-Lo siento, en verdad lo siento mucho… yo no estaba seguro si eso era la realidad o una de mis tantas fantasías- le susurraba abrazándolo mucho más fuerte -Tú actuando de esa manera era un sueño hecho realidad, me sentía tan feliz, te sentía tan mío… me sentía correspondido por ti… y ahora creo que moriré de felicidad… ¿Me amas? ¿En verdad me amas?… podrías repetirlo de nuevo por favor- Morinaga solicitaba con una voz quebrada, deseaba que se lo dijera de nuevo, en verdad no era necesario, lo había escuchado muy bien, solo era que quería saber cómo reaccionaría aquel sexy chico entre sus brazos. Souichi se separó de aquel abrazo y lo vio a los ojos, estaban empapados de lágrimas que como en él descendían por esas sonrojadas mejillas que toco con sus manos se acercó a esos carnosos y bien formados labios reclamándolos como suyos en un intenso beso, Souichi lo inicio y lo mantuvo colocando sus brazos alrededor de su cuello, hasta que Morinaga reaccionó y lo correspondió de manera efusiva, abrazándolo con ternura por su delgada cintura, al terminar ambos suspiraron y Souichi regreso aquel abrazo con ternura colocando ahora sus brazos alrededor de su espalda, susurrando a su oído con voz tranquila y honesta -Te amo Morinaga… entiende de una buena vez que te amo-.
Aquella hermosa declaración había sido pronunciada con completa seguridad en la voz, mientras esas lagrimas caían de manera sincera, Souichi le había expresado su amor a Morinaga de la misma manera en como se lo había dicho antes -¿Ahora si me crees? o necesitas que te lo demuestre de otra manera- declaró Souichi con un rojo intenso en sus mejillas y su peculiar ceño fruncido. Miro a Morinaga a los ojos aquel chico estaba anonadado por todo lo que habían acontecido, pero más sería su emoción al escuchar lo que a continuación diría su amado Souichi -Morinaga yo quiero… que seas… mi amante- declaró dejando ahora si a Morinaga con la boca abierta -En realidad ya lo eres desde hace tiempo… es solo que no lo había comprendido bien… yo he compartido mucho contigo… tú me besas, yo te correspondo, discutimos por tonterías, nos disculpamos después, nos perdonamos y al final nos reconciliamos de nuevo… incluso… tenemos... tenemos… tenemos SEXO- expresaba Souichi con un increíble valor en sus ojos -Todas estas cosas las hacen los amantes IDIOTA- le reclamaba a su muy estilo molesto, pero en el fondo aquella petición tenía su alma en un hilo y un miedo se apoderó de todo su ser.
-¡ACEPTO!… claro que si… aaaaaaaaaw- Morinaga lo tomo de nuevo entre sus brazos creía que moriría de felicidad en cualquier momento -¡Te amo Souichi! ¡Te amo tanto!- le tomo de la barbilla subiendo su rostro para mirarlo fijamente, retiro con una mano aquellos lentes y los puso sobre su escritorio, le gustaba admirar su rostro tan hermosamente sonrojado -Creo que Ayumi-chan tenía razón, esto no funciona con nosotros… la magia no puede unir algo que se entrelazo desde hace mucho tiempo… mi destino y el tuyo… se unieron desde que te vi aquella tarde en la universidad y desde que hablamos por primera vez… jajaja aunque no lo recuerdes… me encanta recordar las muchas veces que me presente, hasta que al final te grabaste mi nombre - le expresaba suavemente entre risas mostrándole el "dije" que traía en su bolsillo -¡Eh! idiota no me hables de eso... en verdad no lo recuerdo bien…- el nerviosismo de Souichi se desvaneció gracias a las palabras de su ahora amante, quien le recordaba aquellas situaciones vergonzosas, frunció su ceño y le miro enfadado, Morinaga solo sonrió aún más -Este si eres tú… tan lindo aaaw- le dijo emocionado abrazándolo aún más. Desvió su rostro hacia aquella mesita de noche que se encontraba a lado de su cama y observó algo increíble, que lo hizo inmensamente feliz -"Gracias Takeshi-san… en verdad muchas gracias"- pensaba soltándolo despacito -Y bien… ¿Que deseas hacer con esto?- le comentó entregándole aquel "dije" con una completamente ilegible inscripción en el -¡Ah! Esto… yo…lo guardaré- Souichi le decía completamente sonrojado, busco la cajita que tenía en su cajón y lo colocó en ella dejándolo al lado del contenido que había llegado en un paquete a nombre de su amante.
Mientras hacia esto, Morinaga no dijo nada, solo lo veía completamente maravillado, ahora no solo correspondían sus sentimientos, si no que iniciaba una relación oficial con su gran amor, sonrió con ojitos de ensueño mientras recordaba las palabras que la brujita le susurró al oído, hace una hora -"Atesoren esto como un recuerdo preciado… por que algún día Morinaga-kun… este "dije" mostrará su grabado completo… eso querrá decir que su amor es único e incomparable… estoy segurísima… solo espérenlo… "- sonrió y suspiro deseando algún día ver aquella evento mágico realizarse -Ayumi-chan muchas gracias- susurró despacio haciendo al pelilargo voltear a verle y cuestionarlo -¿Dijiste algo?- nerviosamente se acerco a el, solo para continuar con su anterior conversación -Entonces… ahora todo esta bien… Ya no debes… tener ninguna duda… ¿Verdad?- le volvió a cuestionar mirando su rostro pensativo pero feliz -¡Eh!... ¡Uh! bueno… es que yo… tengo aún… una duda- le respondió acercándose y tomando sus manos con dulzura mientras las besaba -¡Aaah! ¿Y ahora que?... que esta pasando por tu mente… que no ¡SOMOS AMANTES YA!- le respondió un poco molesto y nervioso, ese chico era muy difícil de convencer -Te dije que… TE AMO… ¿No es suficiente?... ¿Qué quieres que haga?... esto es muy difícil IDIOTA- le decía temblando de ira y sonrojado al ver a Morinaga aproximarse con un brillo muy peculiar en sus ojos, que él conocía perfectamente.
-Solo dime algo… ¿De qué otra manera puedes demostrármelo?... SOUICHI- susurraba dulcemente en su oído mientras comenzaba a acariciar su espalda con suavidad con sus impacientes manos, Souichi reconoció a la perfección aquella voz tan lasciva que Morinaga comenzaba a hacer, sentía su rostro hundiéndose en su cuello con suavidad, sentía su respiración y aliento chocar con su piel, ese lugar tan sensible que su amante conocía a la perfección, sabia exactamente donde comenzar sus suaves besos detrás de su oído, era justo ahí en donde sentía un escalofrió recorrerle por completo la espalda, cuando Morinaga posaba sus suaves labios precisamente ahí y hacia participe a su lengua de acariciar ese lugar a su antojo por completo, recorrerlo con ansiedad y lujuria, en ocasiones unas pequeñas mordidas acompañaban aquellos roses -¡Aaaah! Morinaga… espe…- Souichi trataba de contenerse, pero era imposible, aquella impulsividad de su amante lo embriagaba por completo, deseando que no se detuviera a pesar de su resistencia y sus quejas que eran una característica de lo más normal en el chico de cabello largo quien ajustaba sus brazos a esa amplia espalda y sus manos comenzaban a recorrer con suavidad.
Morinaga comenzó a sentir aquellas caricias y volvió a susurrarle con voz entrecortada en medio de aquella excitación -Souichi… déjame hacerte el amor… como lo hicimos ayer mmm- le solicito capturando sus labios y tomando entre sus manos aquel rostro con suma ternura -¡Ah! ¡Ah! Esta… bien… quiero hacerlo ¡Ah! ¡Ah!- declaro Souichi deshaciendo aquel abrazo y tocando con sus palmas su pecho sintiendo aquellas palpitaciones y mirándolo a los ojos, perdiéndose en ese verde que tanto adoraba, tomo las manos de ese chico quien lo miraba ilusionado y las colocó alrededor de su cintura con mucho valor, Morinaga sonrió tiernamente ajustando su agarre y por increíble que pareciera también él lo hizo -"¡Aaah! Souichi… Que hermosa sonrisa me estás mostrando"- pensó sonriendo a un más, notando el siguiente movimiento de su amor, unos delgados brazos recorrían de nuevo su pecho y subieron hasta su cuello en donde se entrelazaron, al tiempo que cerraba con calma sus ojos manteniendo aquella sonrisa hasta el momento de tocar aquellos labios, que solo le pertenecían a él y que jamás volvería a permitir que nadie más tocara, tal vez era un deseo imposible, su amante era un chico atractivo, inteligente y amable, que dejaba una increíble impresión al tratarlo, tenia la seguridad que habría más mujeres y hombres detrás de él, tendría que lidiar con eso a futuro -"Pensé que jamás… en toda mi vida sentiría celos… pero ahora sé que realmente eres muy especial… para mi"- pensaba profundizando más ese beso, sintiendo ese cosquilleo en su estomago al sentir esa lengua seducirlo como siempre, los suspiros inundaban aquella habitación ambos se deseaban y amaban, se correspondían al grado de sufrir por ello.
Con tranquilidad e increíble colaboración por parte del amor de su vida, Morinaga fue despojándolo con suavidad se las prendas que portaba, quería sentir el calor de su piel desnuda junto a su cuerpo, Souichi desabotonaba aquella camisa, torpemente pero lo hacia con un increíble valor en sus manos, mientras se desvestían se regalaban besos tiernos y apasionados, se dejaron caer a esa suave cama cuyas sabanas se removían conforme aquellos cuerpos se reconocían entre besos y caricias -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- Souichi comenzaba a jadear cuando sintió a Morinaga recorrer su pecho degustando con tranquilidad aquellos suaves pezones que se endurecieron al sentir el calor de aquellos labios -¡Ah! ¡Ah!- bajo por su vientre dejando suaves mordidas -¡Oh! Souichi ¡oh! ¡Ah! ¡Ah!- sentía las caricias de su amante en sus cabellos, era una manía que tenía de hundir sus dedos entre los suaves cabellos, Morinaga llego a la altura de su miembro, lo tomo con delicadeza con sus manos masturbándolo con suavidad, moviendo su pulgar en la punta -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- haciéndole sentir un placer muy embriagador, le gustaba admirar su rostro completamente sonrojado, aquellas expresiones lo hacían excitar a tal grado que le daría el mejor sexo oral que pudiera -Te amo Souichi… te amo- le susurró haciéndole abrir los ojos para mirarlo, aquel desvergonzado chico se acomodó ente sus piernas suavemente mientras comenzaba a lamer su miembro de abajo hacia arriba cerrando sus ojos, disfrutaba de aquella parte de su cuerpo con lujuria adentrándola por completo a su boca -¡Aaaaah! No espera ¡Ah! tu lengua ¡Ah! ¡Ah!- Souichi cerro con fuerza los ojos, aventando su cabeza hacia atrás hundiéndola en la suave almohada, sus mejillas ardían por completo -"¡Ah! Mierda… como demonios ¡Ah!... puede hacer esto ¡Ah …se siente… ¡Ah! ¡Ah! tan bien"- pensaba extasiado, apretando con una mano aquellas sabanas y la otra jalando el cabello de Morinaga quien solo sentía con eso una motivación para hacerlo gemir incluso más alto de lo que ya lo hacia -¡Ah! ¡Ah! para ¡Ah! por favor ¡Ah!- le suplicaba entre jadeos, sin embargo eran ignorados por un chico que se había perdido en aquella bruma de éxtasis, y que sentía las palpitaciones del miembro de su amante dentro de su boca -¡Ah! anda ¡mmm! ¡Ah! córrete ¡Ah!- expresaba entre jadeos -¡Ah! Noooo ¡Ah! por favor ¡Ah! ¡Ah!- el chico de cabello largo no resistió más, arqueo su espalda sintió un tremendo espasmo recórrele de la cabeza hacia los pies -¡Aaaaaaaaaaaaaaaah!- gimió tan alto que su garganta dolió, su corazón latía desenfrenado, su cuerpo temblaba a causa del increíble orgasmo que había tenido -Perver… tido- le susurro agitado mientras veía como Morinaga tragaba toda su esencia y relamía sus dedos y labios -Si, lo soy cuando estoy contigo- le respondía mirándolo fijamente con esos ojos embriagados de sensualidad, bajando su mano sin quitarle la vista para nada, sus dedos buscaron aquel cálido lugar, adentró dos dedos en él y Souichi sintió una punzada que le hizo cerrar los ojos de inmediato, sentía un dolor placentero al sentir aquella presión -¡Ah! Mori… naga ¡Ah!- por unos minutos disfruto de aquel roce que se hacia muy placentero, sintió una nueva presión cuando su pervertido amante lo estimulaba ahora con tres de sus dedos -¡Ah! ¡Ah! Ya es… suficiente ¡Ah! para con eso ¡Ah!- tomo su brazo con su mano temblorosa para detenerlo, Morinaga sonrío con lascivia sacando sus dedos de se lugar, tomo su miembro que se encontraba erecto y lo lubrico un poco, se masturbaba enfrente de su amante quien lo veía con los ojos temblorosos al observar lo que hacia -¡Tú!...- trató de reclamar cuando Morinaga se movía colocándose cómodamente de rodillas atrayendolo de sus piernas con fuerza, las separo con suavidad y las colocó a sus costados, haciendo que Souichi se mareara de tan sonrojado que estaba, las piernas le temblaba, pero la dulce voz de su amante lo tranquilizo -Tranquilo… solo relájate… voy a entrar- se tapo sus ojos con el antebrazo, le era muy difícil presenciar ese momento, a pesar de estar con solo con la tenue luz de lámpara de la mesita de noche, podía verlo con claridad con sus ojos fuertemente cerrados, sintió la suave presión al principio en su entrada, después sintió como Morinaga presionaba más y más hasta que de una sola estocada se unieron -¡AAAAAAAH!- ambos gimieron alto, su unión se había efectuado era la primera como amantes confirmados.
Morinaga besaba con ternura a Souichi haciéndole sentirse completamente amado, unos de sus más grandes deseos era que disfrutara de esos momentos con él, que se sincerara, saciando sus fantasía, pues también muy en el fondo debía tenerlas, le abrazo con ternura acariciando su cabello que libero de aquel cordón que lanzo lejos de ahí, aspiro el perfume de su cabello y susurrando a su oído le comentó -Estas listo amor… puedo moverme ya- Souichi apretó sus manos en su espalda hundiendo sus dedos en esa suave piel, era su manera de confirmarle aquella petición, Morinaga busco de nuevo sus labios y mientras lo besaba con delicadeza, comenzó el vaivén de su cadera entrando y saliendo con lentitud al principio, como resultado de aquel apasionado vaivén unos gemidos se ahogaban en sus bocas, se separaron para inhalar oxigeno llenando sus pulmones, su respiración acelerada comenzó a aumentar conforme el chico de cabello corto aumentaba el ritmo de sus movimientos -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- se mantuvieron en esa pose unos minutos, sabia que Morinaga cambiaria de posición en cualquier instante -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- lo conocía también que era como si leyera sus pensamientos, sintió una de piernas elevarse siendo recargada en el hombro de su amante quien se había erguido sin dejar de moverse ningún segundo, la besaba, mordía y lamia como si quisiera devorarla -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- por instantes Souichi abría los ojos para admirar lo que su amante hacia, pero en cuanto veía cosas como esas los volvía a cerrar, los nervios de su cuerpo sentían los choques eléctricos que esas caricias le provocaban -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- se sentía tan caliente, su temperatura aumentaba conforme envestía una y otra vez -¡Ah! ¡Oh! Souichi ¡Oh! ¡Ah!- Morinaga gemía con intensidad, había llegado al cielo escuchaba aquellos jadeos placenteros, no sentía ninguna resistencia, al contrario sentía las caricias suaves en su piel, que esas delgadas manos le ofrecían, estaba disfrutando y su amante lo hacia con él -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- bajo con sutileza su pierna y se detuvo agitado.
-¿Qué… pasa?- Souichi le cuestionaba muy agitado -Nada… todo esta de maravilla… es solo… que quiero intentar algo nuevo- le dio con su voz un poco ronca -¡Eh! ¿Algo nuevo?- con su ceño fruncido, cuestionó -Si, ven- su amante respondió recostándose de lado, justo detrás de él levantó una de sus piernas y lo penetro por detrás comenzando a moverse frenéticamente -¡Aaaaaaaaaah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- los gemidos de Souichi no se hicieron esperar hundía su cara en la almohada, para acallarlos un poco, una de sus manos apretaba con fuerza las sabanas y la otra la colocó en una de las piernas de Morinaga enterrando sus uñas en su piel -¡Ah! esto… ¡Ah! esto… ¡Ah! ya lo habíamos hecho… antes ¡Ah! ¡Ah!- le indicaba entre hermosos jadeos, Morinaga buscó su rostro, lo vio muy sonrojado, de su frente resbalaban unas pequeñas gotas de sudor, rio un momento y le comentó -¡Oh! ¡Ah! lo sé ¡Ah! pero esto no ¡Uh!- con sus manos tomo su cintura, con fuerza lo jaló hacia él, lo sostuvo recostándose completamente en la cama, lo posicionó encima de él elevándolo en el aire y envistiendo desde abajo -¡Ah! ¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Ah!- Souichi buscó equilibrio con sus pies sobre la cama flexionando sus piernas y sus brazos hacia atrás, estaba arriba del pervertido de su amante quien lo subía y bajaba solo sosteniéndolo de la cintura -¡Ah! Cómo… ¡Ah! puedes hacer… ¡Ah! esto… ¡Ah! ¡Ah!- le sorprendía la fuerza que ese chico de menor edad tenía, Morinaga besaba intensamente su espalda y su nuca susurrándole con lujuria -Ni yo lo sé… ¡Ah! solo sé que… ¡Ah! te amo demasiado ¡Ah!- Souichi se entregó completamente a esas sensaciones, gemía con intensidad una y otra vez -¡Ah! ¡Ah! Morinaga ¡Ah! Morinaga ¡Ah!- se sentía completamente expuesto de esa manera, veía su cuerpo por completo, distinguía su miembro completamente erecto -¡Ah! ¡Ah! Mori… ya no puedo ¡Ah!- muy sonrojado volteaba hacia atrás buscando el rostro de su amante, quien al igual que él mostraba un placer inigualable, sus ojos se cruzaron y Morinaga supo lo que su amado pedía a gritos en ese momento, lo acercó a él abrazando su cintura con su fuerte brazo, su otra mano sujeto aquel palpitante y duro miembro que estaba apunto de terminar lo masturbo, mientras sus labios se perdían en aquella boca que le correspondía con locura, Souichi acariciaba su rostro con una mano mientras seguía moviéndose encima de él, Morinaga por su parte envestía con demencia terminado y haciéndole terminar con la misma intensidad que él -¡AAAAAAAH!- terminaron juntos, Souichi dejo caer su peso por completo en Morinaga quien lo recostó suavemente de lado -Te amo… realmente te amo- le abrazó con efusividad por detrás y poco a poco ambos se fueron controlando, Souichi se sentía en paz por completo… tenía de regreso lo que más había añorado estos tortuosos días… el amor de Morinaga o mejor dicho… de su amante…
Aquella noche continuó… descansaron unas horas después de aquel apasionado encuentro, ambos abrazados, mirándose a los ojos… Morinaga escuchaba con suma atención todas aquellas situaciones que había padecido su amado tirano, no decía nada, Souichi estaba sincerándose y desahogándose con él, no lo interrumpiría, necesitaba sacarlo o reventaría del coraje y tristeza que a la vez sentía, Souichi por su parte agradeció su silencio pues no era fácil decirle todas aquellas cosas, cuando terminó suspiro con fuerza, una amplia sonrisa fue lo único que recibió de parte del chico que lo había mortificado tanto, Morinaga después desviaba sus ojos a esos suaves labios que había hablado y acercándose a ellos declaró con ternura -Lo siento… lo siento tanto, fue mi cul…- fue interrumpido por Souichi quien le tomó del rostro para callarlo uniendo sus labios… no necesitaba escuchar aquello…
"¡No!… Fue mía… por no reconocer lo que sentía por ti… desde hace tiempo"
-"Estuve a punto de perderte… por no reconocer que yo…"-
-"Te amo idiota… en verdad te amo"-
Souichi mantenía de manera tranquila los brazos alrededor del cuello de su amante de preciosos ojos, besándolo con ternura y al mismo tiempo con una pasión sorprendente que jamás imaginó llegar a tener, ni mucho menos llegar a sentir por el chico que hora estaba tranquilamente encima de él abrazándolo con infinito amor correspondiendo y demandando de igual manera besos con la misma intensidad que los suyos, aquellos labios lo llevaban a perderse en un mundo mágico en donde solo existía ellos dos y nadie más era necesario, continuó sus besos profundizándolos haciendo participar a su tímida lengua en ellos, comenzando a acariciar los suaves cabellos de su joven amante, sintiendo como de nuevo aquel calor invadía todo su ser, haciéndolo suspirar tranquilamente en la boca de aquel que le robaba por completo el aire a sus pulmones, quería volver asentirse arder en llamas solo con él y por siempre solo con él -Mori… naga… hagámoslo… de nuevo...- solicitó entrecortadamente en un suspiro al terminar su intenso beso, se miraron a los ojos un momento, Morinaga lo veía completamente embelesado con esos ojos llenos de pasión, amor y aquel brillo que tanto le gustaba a Souichi encontrar en ese profundo verde de sus ojos, sus mejillas se tiñeron de rojo intenso y su corazón dio un vuelco, no era tan malo ser sincero con sus deseos de vez en cuando, no había reproches, ni críticas para su comportamiento en ese momento, solo un inmenso amor que se le entregaba a manos llenas, para que le lo disfrutará como quisiera -Claro que si Souichi…Te amo tanto… amor mío- fue la única respuesta en palabras que tuvo, antes de sentir aquel mar de emociones desbordarse en su boca, y sobre todo su cuerpo, aquel hombre era su total devoto y lo complacería siempre que él lo deseará llevándolo como siempre fuera de todo limite imaginado, Morinaga lo amaba no había ninguna duda, lo amaba tanto, lo amaría toda su vida y él lo amaría mucho más… pues aquel chico había logrado conquistar todo su ser completamente y era lo menos que podía hacer para poder corresponderle…daba gracias a aquella chica loca que se topo con su linda hermana, quien le dijo en su cara sus verdades y quien hablo de igual manera con su joven amante cuando este creyó que todo era una simple ilusión, sin embargo el mismo se encargó de confirmarle que todo era verdad, que sus sentimientos por él eran reales, tan tangibles como esos, besos y caricias que recibía -¡Oh! Souichi… Souichi…- y también daba, como aquellas lagrimas de alegría que escapaban de sus ojos al sentirse completamente enamorado -"Te amo Morinaga… yo… siempre te amaré"- ese pensamiento fue el último que tuvo antes de perderse completamente esa noche…
Mientras aquellos dos jóvenes se perdían nuevamente entre besos, abrazos, caricias, fuertes movimientos desbordando su pasión y amor en aquella cama debajo de esas suaves sábanas blancas, gimiendo con gran intensidad -¡Ah! ¡Ah! Mori… naga Te amo ¡Ah! ¡Ah!- y suspirando sus nombres una y otra vez -!Oh¡ ¡Ah! Te amo ¡Ah! Souichi ¡Ah!- o lo que su garganta les permitiera, una suave brisa se colaba por la habitación agitando lentamente las cortinas de aquella ventana entre abierta, que dejaba entrar la tenue luz de la gran luna llena que se encontraba alumbrando intensamente esa noche, aquella tenue luz que se colaba iluminaba la mesita de noche junto a aquella cama en donde la pasión no tenía limites, en esa mesa reposaba un marco de madera con la fotografía de dos atractivos príncipes uno de ojos verdes sonriendo con ternura y otro tomándolo del brazo posesivamente regalo de un joven experto en eventos publicitarios y una cajita de terciopelo en color negro, que se encontraba abierta en la cual se exhibía aquel objeto causante de la más increíble y mágica aventura que habían vivido unos días atrás, un regalo tan preciado para ambos de parte de una peculiar brujita, un pequeño dije rectangular de plata que tenía grabada una borrosa inscripción, sin embargo en aquel momento misteriosamente o por obra de una magia más allá de su conocimiento ese dije resplandeció con la luz de la luna… haciendo que esa misteriosa inscripción tan borrosa, se mostrara en segundos totalmente legible aquella inscripción decía … "Dulce o Truco".
*** FIN ***
MIL GRACIAS POR LLEGAR AL FINAL DE MI HISTORIA \(ToT)/
Las quiero, nos leemos después ToT
Besos y abrazos Chao o(ToT)o
Espero de corazón sus comentarios
GRACIAS 3
