La gatita tiene sus uñas


Pilika Usui miraba con determinación la ropa en su armario, vio con resentimiento los tres aburridos trajes con aires ejecutivos que tenía. ¿¡Pero que demonios?! Ella era Pilika Usui, prestigiada diseñadora de modas, con un agudo sentido de la moda, no tenía porque usar esos aburridos trajes, ella era una diseñadora de modas por Dios y se vestiría como tal.

Tomó con seguridad un vestido negro con finos tirantes y hermosos acabados en las partes superiores e inferiores.

Se miró en el espejo ya vestida y arreglada, le sonrió con satisfacción a la imagen que el espejo le devolvía, esa definitivamente era ella, el vestido le sentaba realmente bien y los zapatos de tacón en punta combinaban a la perfección. Su cabello caía libremente por sus hombros y espalda ligeramente ondulado. Se había maquillado de tal manera que sus grandes orbes celestes resaltaban más, haciéndola lucir simplemente… despampanante.

Tomó su bolso y las llaves de su auto y salió en dirección a su trabajo.

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Ren Tao tomaba su café con tranquilidad en su oficina, hoy se reuniría de nueva cuenta con Pilika para ver como le había ido con Tamao.

Dejo su café en su escritorio cuando escucho como tocaban la puerta, un ligero 'adelante' se escurrió de sus labios, la puerta se abrió dejando ver a Pilika Usui luciendo simplemente… despampanante.

Ren Tao agradeció mentalmente haber dejado de tomar café, ya que de no haberlo hecho se hubiera atragantado al ver entrar a semejante belleza.

"Buenos días, Ren" – saludó ella con su jovial alegría.

"Buenos, Pilika" – saludó él devuelta y sonrió con arrogancia, sí bien la chica se veía linda, pero esa no era forma de venir al trabajo.

Se dio el gusto de dejar a la chica sentarse con tranquilidad, ya que en unos segundos la abordaría sobre su 'inapropiado' vestuario.

"Y bien, Pilika, ¿A que se debe tu vestuario el día de hoy?" – preguntó él socarronamente.

"¿Te gusta?... pues, no se debe a nada, es sólo que me gusta vestirme así" – dijo ella sin darle demasiada importancia.

"Pues no me gusta del todo, los bordados no son de mi agrado" – dijo él y sonrió con arrogancia al verla fruncir el ceño. – "Pero no esta mal, pero es un vestuario inapropiado para venir a trabajar, ¿No lo crees?" – preguntó sonriendo con autosuficiencia.

"No, no lo creo. Además, no toda la gente piensa igual. Hay gente que piensa que venir a trabajar es vestirse con trajes aburridos y dejar fuera el sentido de la moda" – dijo ella y sonrió al verlo fruncir el ceño.- "¡Oh, sin ofender!, pero en fin yo soy una diseñadora, Ren, y por la tanto me vestiré como tal… te guste o no." - dijo ella y comenzó a sacar unas cosas de su bolso dando por terminado el tema, pero poco sabía ella que el tema estaba lejos de terminar.

"Vaya, Vaya, la gatita saco sus uñas" – dijo Ren esbozando una sonrisa torcida; aunque Pilika cerca de enojarse, se encontró imaginándose a sí misma arañando la fornida espalda de su jefe, tal cual una gatita, sacudió su cabeza algo sonrojada y Ren la miró con curiosidad.

"Pues sí, Ren, acostúmbrate, porque esta gatita…" – dijo y se señalo a sí misma – "Tiene sus uñas."

"Huy, Huy, que miedo" – dijo Ren con sorna y rió con arrogancia.- "He de decir Pilika, que eres una mujer muy interesante."

Pilika sonrió con arrogancia y miró a su jefe con soberbia.- "Lo sé, Ren, ya lo sé" – lo dijo de una manera tan pomposa que logró arrancarle a su jefe una carcajada.

"Bueno Pilika, creo que ya es hora de que comencemos" – dijo con mas seriedad.- "Dime como te fue con Tamao, ¿Llegaron a algo?"- pregunto con interés el magnate empresarial.

"Pues sí, ella fue muy amable conmigo y pudimos llegar rápidamente a una decisión… haremos un diseño más enfocado en el mercado joven, tomaremos el viejo logo y slogan, y modificaremos algunas formas y colores de manera sutil, pero de tal forma que se notará cierta renovación." – dijo ella mientras evaluaba la reacción de su jefe.

"¿También harás la promoción?"– preguntó sin inmutarse.

"Así es, estaba pensando en hacer algún evento para dar a conocer la "renovación" de la empresa. Después de eso Ana puede encargarse de promover la nueva imagen en tiendas, espectaculares y televisión."

"Esta bien" – dijo él y sonrió con sinceridad.- "Dime tu presupuesto"- indagó él con autoridad.

"Yo diría que unos 25 mil dólares, incluyendo el evento, pero sin incluir la publicidad, que me imaginó serán unos 30 mil dólares más" – dijo la bella mujer con aire meditativo, Ren Tao suspiró y asintió con la cabeza.

"Nos estaremos reuniendo todos los días, Pilika, quiero ver los avances diariamente" – dijo con autoridad.

"De acuerdo" – dijo ella y se levantó.- "En ese caso creo que me iré con Tamao para ponernos a trabajar de una vez para enseñarte un avance mañana" – dijo y le dio la mano a Tao como sí cerraran un trato, la mujer de cabellera azulada salió por la puerta, dejando a un Ren Tao algo tenso.

"Esto ayudará a la empresa, Tao" – se dijo a sí mismo tratando de convencerse, si algo asustaba a Ren Tao, era el cambio.

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El día transcurrió con rapidez, trayendo consigo diferentes cosas, algo de diversión a Pilika, quién se divertía a montones con la chica de cabello rosado que le había tocado por compañera. O estrés, con el que tuvo que lidiar todo el día Ren Tao, en diferente tomas de decisiones.

Pero por fin el día había terminado y Ren Tao era libre de irse a su departamento satisfecho pero cansado de todas las decisiones que había tomado ese día.

Subió a su lujoso auto y lo puso en marcha hacia su departamento.

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Pilika Usui llego a su departamento totalmente knocked-out, se desvistió en el camino hacía su recamara, dejando un camino de ropa regada por el suelo, llegó a su armario y se puso un camisón, destendio su cama con pesadez y un bostezo se escapó de su boca, se tiró en su cama pensando que no había cosa mas deliciosa, abrazó a su almohada y antes de quedarse profundamente dormida, la imagen de Ren Tao le vino a la cabeza.

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Ren llegó a su departamento y lo primero que hizo fue ir al minibar, se sirvió un poco de whisky y se lo bebió de un solo trago, estaba sumamente estresado.

Necesitaba relajarse y quitarse el estrés de encima, recordó vagamente lo que Pilika había hecho para quitarse el estrés y sonrió con lujuria, para después pensar seriamente en llamarla para pedirle que le quitara el estrés, rió de buena gana y desechó esa idea de su cabeza repitiéndose a sí mismo que era demasiado pronto para pedirle un favor como esos a la hermosa chica. Ya después la tendría entre sus sabanas.

Sacó su celular y llamó a una vieja amiga con la que compartía algo más que sólo palabras.

"Hola, hermosa" – saludó con voz seductora.

"Hola, guapo"

"¿Cómo está mi amiga favorita?" – preguntó con sensualidad implícita en su voz.

"Estoy muy bien, cariño, ¿Qué me dices de ti?"

"Digamos que el estrés se apodero de mí"

"¿Sabes, tesoro?, Conozco un método infalible para quitarte el estrés"

"¿Y ese método hará que vaya a tu departamento en diez minutos?"

"Adivinaste"

"Llego en diez minutos, Jeanne"

Diez minutos después, Ren, tal y como había dicho estaba parado frente a la puerta del departamento de Jeanne.

Timbró dos veces y la puerta se abrió dejando ver a una mujer de largo cabello plateado.

Jeanne, quién sólo había asomado la cabeza al abrir dejo pasar al apuesto joven frente a ella.

Cuando hubo cerrado la puerta, se dio la vuelta quedando frente aquel hombre de ambarina mirada, quién la recorría con lujuria de pies a cabeza.

Ren pudo apreciar que Jeanne solo traía puesta una bata que le llegaba a mitad del muslo, pero lo interesante de su bata era que era totalmente transparente, y estaba de más decir que Jeanne no traía nada debajo de esa bata, absolutamente nada.

Ren dio un paso hacía la joven y la acorraló entre la puerta y su cuerpo, desató su bata con delicadeza y sus manos llegaron a los níveos hombros de Jeanne donde retiró con elegancia la bata que ella portaba.

"¿Te gusta lo que ves?" – preguntó sensualmente Jeanne al joven frente a ella.

"Te diré que… no me desagrada para nada" – dijo Ren con voz ronca, antes de arrasar con la boca de Jeanne, la beso con pasión, recorriendo cada recoveco de su boca, jugando sutilmente con su lengua y degustando su paladar. Los besos de Ren bajaron por el cuello blanquecino de la chica, quién sólo pudo suspirar llena de satisfacción.

Las manos de Jeanne fueron hacía la camisa de Ren, la cual desabotonó con rapidez, sus manos subieron desde su estómago hasta su torso, sintiendo cada abdominal de él contraerse, jadeó cuando sintió las maestras manos de su amante acariciar su trasero, sabiendo lo que Ren quería, enroscó sus piernas alrededor de su cintura, mientras él la alzaba para llevarlos a ambos a la recámara de ella.

Ren depositó a Jeanne en la cama con cuidado, mientras él intentaba quitase los pantalones, tarea que no pudo realizar ya que ella lo jaló de la corbata obligándolo a estar con ella.

Ren rió, pero su risa fue remplazada por un gemido cuando Jeanne introdujo sus manos en sus pantalones, acariciando su erección por sobre su bóxer.

Rodó sobre él, quedando ella encima, observó atentamente como ella desabrochaba su pantalón y lo bajaba con tortuosa lentitud, le quitó los zapatos y los calcetines y los aventó a algún lugar de la habitación. Le quitó el bóxer y antes de que pudiese sentarse a horcajadas sobre él, Ren rodó aprisionándola en el colchón.

Miró sus ojos marrón rojizo y la besó, fue un beso salvaje, lleno de lujuria y deseo, donde ambos amantes se exigían cada vez más. Sus manos vagaron hasta su intimidad donde la acarició con delicadeza, para después introducir sus dedos con lentitud, masturbándola ligeramente, la escucho gemir y la sintió mover su cadera pidiéndole inconscientemente que aumentara el ritmo. Él la obedeció encantado y aumentó el ritmo sólo para escucharla gemir extasiada segundos después, metió un dedo más y con su otra mano acarició su seno, haciéndola gemir sonoramente, sintió como se contraía y la escuchó gritar su nombre al haber llegado al orgasmo.

Saco sus dedos y los lamió, ella lo miró y una sonrisa traviesa adorno su rostro, rodó sobre él, le puso un condón y antes de que el pudiera protestar ella unió sus sexos. Ren gimió cuando estuvo hasta el fondo, y apretó la cadera de la chica con ambas manos, ella comenzó a saltar sobre él mientras que él sólo podía apretar la cadera de la mujer con sus manos.

"¡Ah!, ¡Así, Pilika!" – gimió Ren extasiado con la voz ronca.

Jeanne escuchó, pero decidió dejarlo pasar, aumentó el ritmo y Ren prácticamente se volvió loco, la abrazó por la cintura y rodó con ella, dejándole debajo de el. Comenzó a embestirla con fuerza haciéndola gritar, sus manos se apoderaron de los senos de Jeanne y aumentó el ritmo de sus embestidas.

Jeanne soltó un último grito al llegar al clímax, Ren la sintió contraerse pero no paro sus embestidas, la siguió penetrando logrando que la mujer tuviera otro orgasmo, y fue allí donde él dio su última embestida para ser arrasado por un delicioso orgasmo. Salió de ella y la abrazó por la cintura pegándola a él.

Ambos amantes no tardaron en caer en los brazos de Morfeo.

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Ren despertó con la alarma de su celular, se encontró a sí mismo solo en la cama, se levantó con pesadez de la cama y comenzó a recoger su ropa, se vistió y salió de la recámara para encontrarse a Jeanne desayunando en la cocina.

"Buenos días" – saludó ella y siguió leyendo el periódico.

"Buenos" – dijo él y se sentó frente a ella.

Ella dobló el periódico y lo dejó de un lado, lo miró con suspicacia y Ren enarcó una ceja con elegancia.

"Y bien, Ren, ¿Quién es Pilika?" – preguntó Jeanne con una sonrisa en el rostro.

"¿Por qué me preguntas eso?" – preguntó él desconcertado.

"Por nada en realidad, es sólo que me gustaría saber a quién pertenece el nombre de la mujer que gemiste anoche, cuando lo estabas haciendo conmigo" – dijo ella bebiendo tranquilamente de su café.

Ren automáticamente se comenzó a ahogar con su café, logrando que Jeanne rompiera a reír, ya una vez mas calmado, Ren miró a la mujer frente a el enojado.

"No es gracioso, Jeanne, deberías estar molesta" – dijo él refunfuñando.

"Sí es gracioso, Ren" – dijo ella y le sonrió afablemente.- "Sabía que tarde o temprano llegaría una chica que te hiciera perder la cabeza… veo que ya llegó" – dijo encogiéndose de hombros.

Ren abrió los ojos como platos y la miró molesto.

"Pilika no me hace perder la cabeza, Jeanne" – dijo altivamente – "Recuerda que no me gustan los compromisos ni las relaciones sentimentales" – dijo él con arrogancia.

"Pues creo que ayer me demostraste lo contrario" – dijo ella riendo – "¡Oh, vamos Ren!, me vas a decir que ésta tal Pilika no te gusta ni un poquito"

"Esta bien, esta bien, Pilika esta buena, muy buena he de admitir, pero no pasa de allí, Jeanne" – admitió el joven chino un poco cohibido.

"Ren, no tiene nada malo enamorarse" – dijo ella y le sonrió con sinceridad – "Quién sabe, tal vez tu corazón ya le tiene los días contados a tu inminente soltería" – dijo y soltó una carcajada.

"¡Ya, Jeanne!, nadie le tiene contados los días a mi soltería" – dijo Ren algo molesto – "Déjate de decir cursilerías, para lo único que me gusta Pilika es para una buena cogida, es todo" – dijo él joven empresario y se masajeó la sien.

"Aja, claro Ren, y cuando veas que con una buena cogida no lograras sacarla de tu cabeza, te plantearas seriamente en terminar tú soltería" – le dijo ella seriamente.

"¡Bah, cursilerías!" – refunfuño el chino soltando un bufido.

Ambos amantes desayunaron sin mencionar más del tema, Ren vio su reloj y supo que era hora de hablarle a su secretaria para avisar que llegaría tarde debido a unos 'asuntos personales'.

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Pilika se tarareaba alegremente una canción mientras se duchaba, se encontraba algo consternada ya que ya iban dos noches en que la imagen de Ren Tao asaltaba su mente, bufó molesta y decidió no darle más importancia al asunto, se apresuró a arreglarse para llegar a tiempo al trabajo.

Saludó a todos cuando llegó, con su tan caracterizada alegría, le preguntó a la secretaría de Ren sí éste ya la esperaba, y grande fue su sorpresa cuando ésta le dijo que él joven empresario llegaría tarde, Pilika sonrió con arrogancia, ahora era su turno de joderle.

Entró a la oficina de su apuesto jefe con muy buen humor y se sentó en su enorme sillón… ¡Oh sí, era su turno de joderle!

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Ren se encontraba en su departamento, terminando de arreglarse, la verdad es que lo qué le había dicho Jeanne lo había dejado confundido, desconcertado. Sí, era cierto que Pilika le resultaba bastante atractiva y muy interesante, más no la quería para algo sentimental; Ella era trabajo, sólo eso y muy probablemente una conquista más en su lista, para que se quedara en la empresa.

El plan en sí, era muy simple, constaba de cuatro sencillas etapas:

La fase seducción, donde la seduciría con maestría y coquetearía con ella sin parar.

La fase fricción, donde la tocaría por 'accidente' con su roce celestial, para hacer que la tensión sexual entre ellos se sintiera a flor de piel, y se aprovecharía de eso para invitarla a salir.

La fase explosión, donde haría que toda la tensión acumulada terminara de la manera mas placentera posible, y como el buen caballero que era, se aprovecharía de los sentimientos que Pilika sentiría a esa altura, y le pediría que se quedara en la empresa, y ella como una tonta enamorada le diría que sí y la haría firmar un contrato por 5 años.

La fase quiebre, donde le diría que lo suyo fue solo pasión y sexo, y que lo suyo no iba hacia ningún lado, Pilika lloraría y amenazaría con dejar la empresa, pero él como el buen jefe que era, le recordaría que el contrato es por 5 bellos años lo que significaba que tendría que seguir viendo su hermoso rostro.

El plan era perfecto, en la mente de Ren Tao su plan no tenía falla alguna, conseguía una buena cogida y de paso una alta inversión a su empresa.

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Ren Tao arribo a el edificio con un aire renovado, ya que había puesto en claro sus prioridades y un poco de orden en su mente, lo que lo hacía sentirse un poco más tranquilo; caminó con confianza por los pasillos, detonando seguridad en cada pisada, saludó con coquetería a su secretaría y adentro a su oficina.

"Llegas tarde, Tao" – saludó Pilika con una sonrisa burlona, girando completamente la silla que había estado dándole la espalda a Ren, descubriéndose a sí misma.

Ren se asustó un poco y ella rió encantada.

"¡Oh, vamos!, no estoy tan fea, Tao" – exclamó la bella mujer, haciendo que el joven chino se tuviera que repetir sus prioridades en su cabeza.

El plan comenzaba ahora.

"Por supuesto que no eres fea, eres una mujer sumamente atractiva Pilika, es sólo que me ha sorprendido mucho verte aquí en mi oficina, sentada en mi silla, aunque he de decir que no te ves nada mal en ella, me hace recordar unas muy buenas fantasías de oficina" – dijo él con descaro, y sonrió con arrogancia cuando la chica se sonrojo.

"Cierra la boca, Tao, y mejor dime ¿Porque llegaste tarde?" – preguntó ella apoyando ambos codos en el escritorio, de manera sugestiva.-"Tuviste una noche entretenida ¿eh?, ¿Será acaso… que seguiste mi consejo para liberar estrés?" – preguntó con sorna y soltó una carcajada.

Ren la miró con los ojos abiertos como platos, definitivamente Pilika Usui era la mujer mas extrovertida y fresca que había conocido, ¡la chica hacia bromas sexuales como si fueran bromas de Pepito!

Pero no le iba a ganar en ese juego, ya que ese juego él lo sabía jugar muy bien.

"Pues sí, seguí tu consejo Pilika, y he de decir que si me sirvió de mucho" – le dijo él con una sonrisa torcida.- "Sí quieres algún día podemos quitarnos el estrés mutuamente"- le dijo él guiñándole un ojo con coquetería.

Esta vez fue Pilika quien abrió los ojos como platos y Ren quién rió, pero Pilika no se quedaría de brazos cruzados.

"¡Oh Ren, la verdad no lo creo!, porque la verdad yo terminaría enseñándote unos cuantos trucos" – le dijo ella inclinándose ligeramente sobre sus codos.

Ren rió burlonamente y le echó una ojeada al escote de Pilika.

"Eso en verdad lo dudo" – le dijo él con arrogancia.- "Si te enredaras conmigo, terminarías muerta de placer" – le afirmó él con autosuficiencia.

Ella sonrió con ironía y negó con la cabeza.

"Ren, ya deberías de saber, que no soy fácil de complacer" – le desafío ella con un brillo fugaz en los ojos, él la miro con intensidad y esbozó una sonrisa torcida.

"Eso lo hace aun más excitante" – le dijo con voz ronca y Pilika sintió su voz vibrar en sus oídos con sensualidad.- "Tú solo di cuando, y te lo puedo comprobar" – le dijo aún con voz enronquecida, Pilika rió nerviosamente y supo que eso ya había ido demasiado lejos.

"En otro momento será, ya que por el momento tenemos que trabajar" – dijo ella cortando lo erótico del momento, él sonrió mentalmente al ver su reacción, ya que significaba que el marcador iba Ren – 1, Pilika – 0.

Pilika se reprochaba mentalmente ya que sabía muy bien como iba el marcador, sabía que había perdido una batalla, más no la guerra. Se rehusaba completamente a ser la primera en caer en el extraño juego de seducción que habían comenzado; haría caer a Ren Tao, para demostrarle que con ella… nadie podía.

Pilika y Ren dieron por terminada su extraña conversación erótica y se pusieron a trabajar, entre miradas y sonrisas cómplices.

Los bandos estaban seleccionados, el tablero estaba en la mesa, los dados estaban al aire, sólo uno de ellos podrá hacer caer al otro. A menos claro, que cayeran los dos juntos.


Notas de Autora:

¡Hola, gente! me desaparecí un buen tiempo u_u, ¡lo siento! pero es que la prepa esta imposible, sufro a diario con horribles montones de tarea. Jajaja pero bueno ya no me quejo, hoy me inspire para terminar el capítulo y subirlo hoy mismo :D

Una cuestión del capitulo, con los precios de publicidad sólo estoy divagando la verdad no sé cuanto cueste eso jajaja, como verán Ren también es un espíritu libre al igual que Pilika, pero entre estos dos ya empezó un jueguito, que en el siguiente capitulo será mas notorio y Ren entrara en su fase 'fricción'.

Ya saben cualquier, queja, comentario o sugerencia denle click a "go" para un review (:

Se despide con cariño, Clio