Tal vez… el amor no era tan malo
Al día siguiente, Pilika Usui se levantó con una sola palabra retumbando en su mente: revancha. Ese día iba por la revancha con Ren Tao, costase lo que costase.
Sonrió con arrogancia cuando vio su arma letal, a la cual Ren Tao no iba resistir echar una mirada y ella como buena dama que era, se aprovecharía de eso de la mejor manera. Tomó su bolso y sus llaves y se dirigió a la empresa.
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Ren Tao se levantó de muy buen humor ese día, estaba demasiado complacido por como habían resultado las cosas con Pilika el día anterior… habían resultado mejor de lo que esperaba.
Sí las cosas seguían de ese modo, tendría ese contrato en menos de 3 meses.
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Se adentro al edificio a paso seguro, pensando en las diferentes maneras en las que seduciría a Pilika ese día, sin saber que la que terminaría seduciéndolo ese día, sería ella.
Entró a su oficina sin preámbulos y justo cuando se acababa de sentar, su secretaria lo llamó diciéndole que Pilika ya había llegado, Ren sonrió con arrogancia y le dijo que la hiciera pasar.
La sonrisa de Ren Tao se borró automáticamente en el momento en que la bella joven entró a la oficina. Pilika lucia un vestido negro con detalles plateados, que le llegaba a la mitad del muslo, dejando ver sus piernas torneadas. Ya que el vestido era halter, su escote era en tipo U, para dejar volar la imaginación.
La mirada del joven chino se lleno de deseo y la recorrió de pies a cabeza, bajo la burlona mirada de la joven.
"¿Te gusta lo que ves, Tao?" – preguntó ella con sorna, logrando que Ren detuviera su recorrido por su escote, para mirarla intensamente a los ojos.
"Me encanta" – admitió el con tranquilidad y descaro, Pilika rió encantada y le guiño un ojo con coquetería mientras tomaba asiento frente a él.
"Aunque…" – dijo él y luego esbozo una sonrisa torcida – "Me encantaría más ver lo que hay debajo"
Pilika rió y luego añadió con burla.- "Ni en tus sueños, Tao"
"¡Oh preciosa! Creeme que en mis sueños he hecho más que sólo ver lo que tienes debajo de la ropa" – le dijo él con total descaro, logrando que la cara de la joven se desconfigurará por completo.
"Eres un cerdo"- le dijo ella entre ofendida y halagada.
"Y aun así te gusto" – le dijo con una sonrisa triunfante en el rostro.
"Claro que sí, y no sabes cuanto" – le respondió ella con sarcasmo.
"Vaya, que bueno que por fin lo admitiste, ya era hora" – le siguió él, solo para picarla.
"Mira Tao, ni un millón de años me vas a gustar ¿de acuerdo? – le espetó ella enojada.
"Claro, claro, ni un millón de años… ¿porque ya te gusto ahorita verdad?" – le preguntó él y rió al ver la mirada asesina de Pilika.- "Esta bien, esta bien, era sólo una broma, no te enojes, mujer"
Pilika bufó y tomó asiento frente a él, repasó mentalmente su plan de sacarle provecho a su vestido, por lo qué cruzó la pierna con lentitud, bajo la lujuriosa mirada de su ahora jefe.
Ren tragó grueso al ver la cremosa piel de los muslos de ella recién descubierta, sabía lo que ella quería provocarle y le llenaba de impotencia saber que lo estaba logrando, pero ¡Por Dios! Era humano y sobre todo era hombre… por cuál era imposible no caer ante eso.
Pilika río entre dientes y le preguntó que si podían empezar a trabajar, Ren asintió con la mirada llena de deseo.
La bella mujer le mostró a su jefe los avances que ella y Tamao habían hecho el día anterior, logrando que el olvidará por un momento su lujuria.
Hablaron un poco sobre eso, donde Ren le preguntó varias cosas rutinarias.
"Pilika ya dejando de un lado; hoy en la noche me reuniré con algunos de los socios más importantes de la compañía, y me gustaría que conocieran a la mujer que rediseña la imagen de mi empresa" – dijo Ren, tomando por sorpresa a la mujer de cabello celeste.
Pilika lo miró halagada y asintió, logrando que el hombre frente a ella esbozara una sonrisa torcida.
"¿Dónde es?" - preguntó ella, tratando de deducir que tan formal sería el evento.
"Es en el Fire Palace" - dijo él y Pilika supo que el evento era muy formal.- "Pero no te preocupes, yo personalmente pasaré por ti"
"¿Qué?" - preguntó ella con escepticismo.- "No, no tienes que molestarte, yo puedo llegar sola"
"De ninguna manera permitiré que llegues sola, además no tienes opción, ya que pasare por ti, te guste o no"- dijo él dando por terminada la discusión.
Pilika miró con recelo a su jefe quien sonreí con arrogancia… olía a gato encerrado, Ren Tao tramaba algo y ella se encargaría de averiguar qué.
"¿Puedo saber a que hora pasaras por mí? Ya que como apenas me avisaste hoy, no tengo idea de que me pondré" – le preguntó ella con una sonrisa burlona al ver como su jefe fruncía el ceño.
"Lo siento, pero en verdad lo olvide… pero pasaré por ti a las ocho en punto, y a diferencia de ti… seré puntual" – dijo él con una sonrisa de autosuficiencia en el rostro, la cual logró que ella le sacará la lengua.
"Hay Tao, ¿que voy a hacer contigo?" – preguntó ella juguetonamente mientras se reclinaba sobre sus codos de manera sugestiva.
Ren tragó grueso al ver los jugosos senos de Pilika asomándose por su escote; Dios era testigo que estaba tratando (inútilmente) de desviar la mirada de su escote.
¡¿Pero que demonios?! Se suponía que él debía de seducirla a ella, no ella a él, desvió casi con dolor la vista de su escote y miró la mirada burlona que Pilika le dirigía, eso no era posible, debía tomar las riendas de la situación en ese momento, por lo que se aclaró la garganta y esbozó una sonrisa torcida.
"Castigarme" – respondió él juguetonamente con la voz ronca, logrando que la mujer riera encantada.
"Me parece buena idea, unos cuentos azotes no te vendrían mal" – dijo ella y Ren se encontró imaginándose a si mismo siendo azotado por la sensual mujer; en ese preciso momento se dio cuenta que esa batalla la tenía completamente perdida, no había forma alguna de que luchara contra el deseo que sentía por Pilika.
"Me encantaría verte azotándome" – le respondió con sincereridad, ya resignado a que perdería, pero no se iría con las manos vacías, se iría con la placentera fantasía de Pilika azotándolo.
"No comas ansias, mi chinito, ese día no está muy lejano" – le dijo con sensualidad, mientras le guiñaba un ojo con coquetería.
La mujer se paró de su asiento y salió por la puerta, no sin antes lanzarle un beso a Ren, para después reír sonoramente.
Ren se sobó la cien y suspiró, mientras una sonrisa sincera comenzaba a expandirse por su rostro.
Mujeres. Definitivamente no podían vivir sin ellas. Un momento…. ¿Le había dicho chinito?
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Pilika llegó a su departamento temprano, ya que tenía que arreglarse para la dichosa cena; se dio una rápida ducha rejuvenecedora; y al salir envolvió su cuerpo en una toalla y seco su cabello para después comenzar a peinarse.
Ya una vez peinada se adentro a su closet para ver que vestido se pondría, estaba indecisa entre su vestido rojo o el negro. Pilika se decidió por el vestido negro, pensando que el vestido rojo lo usaría cuando estuviera sola con un hombre.
Ya una vez vestida, se maquillo levemente y se puso un poco de perfume. Se miro al espejo y le sonrió satisfecha a la imagen que este le devolvía, lucía realmente bien, aún a pesar del poco tiempo que tuvo para arreglarse.
Tomó un bolso de mano y metió sólo su celular y un poco de maquillaje; apenas terminó de cerrar su bolso, cuándo escucho el timbre.
Justo a tiempo.
Miró su reloj y sonrió con burla: 8:00 p.m., Ren Tao era un hombre que cumplía lo que decía.
Abrió la puerta de su departamento y lo que vio la dejó completamente anonadada. Sí, estaba consciente de que Ren era un hombre muy atractivo, pero lo que estaba viendo era algo fuera de este mundo.
Ren vestía un smoking hecho a su medida, tenia su violáceo cabello peinado para arriba dándole un aspecto rebeldemente sexy… pero su loción… mmm, su loción olía delicioso.
Gracias a Dios, Ren no notó la reacción que su aspecto había ocasionado en la mujer frente a él, ya que él también se encontraba deslumbrado por lo despampanante que lucía ella.
Pilika lucía un vestido sencillo y hermoso, el cuál era perfecto para la ocasión; ella instintivamente supo al escoger ese vestido que conseguiría la aprobación de todos los socios, además de atraer muchas miradas.
Era en vestido negro delicado; sin tirantes: strapple, el cuál dejaba su cremoso cuello al descubierto, y se ceñía con maestría en sus senos.
Un fino lazo de seda gris envolvía su cintura, dejando notar sus caderas; el vestido no era tan largo, ni tan corto, era cinco centímetros arriba de su rodilla, dejando ver sus bien torneadas piernas.
Después de los 3 segundos de embobamiento por parte de los dos, ambos magnates volvieron a su postura inicial.
"Vaya, vaya, ni un minuto tarde Tao" – empezó a decir la bella mujer con burla, mientras cerraba su departamento.
"¿Qué esperabas?, yo si soy puntual… a diferencia de ti" – dijo él con sorna y la miró fijamente una vez que la tuvo frente a él.- "He de admitir que luces simplemente hermosa" – le dijo con coquetería mientras le ofrecía su brazo.
"Tu tampoco te ves nada mal" – le respondió ella con una sonrisa torcida, mientras tomaba su brazo y se encaminaban hacia el auto de Ren.
Ren le abrió la puerta a Pilika como todo un caballero, logrando que ella lo mirara con recelo, cosa la cuál logró que él riera.
"¿Qué?, también puedo ser caballeroso" – dijo encogiéndose de hombros con una sonrisa arrogante.
"Sí, claro" – respondió ella con sarcasmo mientras subía al auto, Ren rió entre dientes mientras cerraba la puerta.
La fase fricción empezaba en ese momento.
Ren subió al auto y emprendió el camino hacia el Fire Palace; Pilika recargó su brazo en el descansa brazos que estaba en medio de Ren y ella, y miró por la ventana con aire distraído, Ren observó eso y vio su oportunidad, giró bruscamente en una curva, logrando que la mano de Pilika fuera a dar directamente a su muslo derecho.
Pilika abrió los ojos como platos, aun sorprendida por la inesperada vuelta que acababan de dar, y miro a Ren con enojo, sin reparar en donde tenía su mano.
"¿Cuál es tu problema, qué acaso no sabes manejar o qué?" – le espeto ella molesta, y él sólo sonrió con autosuficiencia.
"Por supuesto que se manejar linda, es sólo que amo las curvas" – le respondió Ren viéndola sugestivamente, logrando que Pilika bufara de pura frustración.
"Eres demasiado estresante" – dijo ella volviendo su vista a la ventana, a lo que su acompañante sonrió con arrogancia, sabiendo que esa partida la tenía ganada.
"Si soy tan estresante, ¿porque TÚ mano está en mí muslo?" – preguntó él con sorna, logrando que Pilika mirará horrorizada donde se encontraba su mano; retiró su mano como si el contacto con el muslo de él la quemara, logrando que su jefe riera encantado.
"No me había dado cuenta" – respondió ella sobando su mano, como si ésta acabará de recibir un fuerte trauma.
"Ésta bien, si pensar eso te hace sentir mejor, adelante" – le dijo él riendo entre dientes.
"¡No miento!" – chilló ella exasperada, logrando que Ren soltara una sonora carcajada.- "Eres imposible" – dijo Pilika refunfuñando.
"Imposiblemente irresistible" – le dijo él guiñándole un ojo con coquetería.
Antes de que Pilika pudiera replicar algo, Ren señalo un edificio rojo con plateado al final de la calle y le dijo que ya habían llegado.
Dejo el auto para que lo estacionaran y ayudo a Pilika a bajarse del auto, le ofreció su brazo para caminar y ésta lo tomó recelosa.
Entraron al lugar y todas las miradas se posaron en ellos, ocasionando que Pilika se sintiera un poco nerviosa; había algunos hombres en la barra, otros en los sillones y sólo unos pocos sentados en las mesas, las respectivas mujeres de dichos hombres se encontraban sentadas en algunas mesas platicando amenamente; su acompañante la dirigió a una mesa que estaba al lado de la pista de baile.
"Buenas noches, caballeros" – saludó Ren a los 4 hombres que se encontraban sentados en la mesa, estos se levantaron casi automáticamente para saludarlo a él y a Pilika.
Pero uno de ellos, el socio más joven, se entretuvo un poco más que lo demás, al ver la hermosura de la joven que acompañaba a Ren.
"Buena noches, Sr. Tao es bueno verlo de nuevo" – saludó de regresó un hombre de cabello de negro y ojos turquesa, quien después de saludar a Ren dirigió su mirada hacia Pilika.- "¿Puedo preguntar quien es la bella joven que lo acompaña?"
Antes de que Ren pudiera contestar, Pilika se soltó de su brazo y miró con determinación al hombre de hermosos ojos.
"Pilika Usui, estoy rediseñando la rediseñando la imagen de la empresa del Sr. Tao" – dijo ella presentándose, mientras el hombre tomaba su mano y la besaba.
"Un gusto conocerla Srta. Usui, he decir que luce espectacular esta noche" – respondió él mirando a Pilika pícaramente, mas soltó la mano de ésta cuando escuchó a Ren carraspear sonoramente.
"Bueno Tom, ha sido gusto verte de nuevo" – dijo Tao dando por terminado el encuentro, a lo que su joven socio asintió con la cabeza.
Ren y Pilika tomaron asiento en la mesa con los demás socios y hablaron con ellos de la nueva imagen de la empresa, la publicidad, los costos, etc., logrando que algunos de ellos se mostraran recelosos con el proyecto, pero gracias al increíble poder de negociación y el buen trabajo en equipo de Ren y Pilika sus dudas se esfumaron, quedando muy satisfechos con el nuevo proyecto.
Después de haber hablado de lo más importante, ambos se mantuvieron algo alejados de la conversación, Ren pasó su brazo por el respaldo de Pilika y se acerco a ella.
"¿Qué te parece si nos alejamos un poco de aquí?" – le susurro Ren al oído, logrando que a Pilika se le erizaran los vellos de la nuca.
"Sí" – murmuró ella mirándolo a los ojos y él asintió con la cabeza mientras se ponía de pie y la ayudaba a levantarse.
"Caballeros, si nos disculpan" – dijo Ren excusándolos, a lo que los demás socios asintieron y siguieron charlando.
Pasó su brazo por la cintura de la bella mujer y la condujo hacia la barra, donde pidió dos margaritas.
"He de decir que… eres muy buena negociando" – dijo Ren viéndola a los ojos, a lo que ella sólo sonrió.
"No lo hubiera logrado sin ti, creo que aun a pesar de lo pedante que eres… formamos un buen equipo" – respondió ella y él sonrió con arrogancia.
"¿Quién sabe, tal vez también seamos un muy buen equipo en la cama, no lo crees?" – dijo él con sorna, logrando que ella riera.
"Siempre pensando en sexo, Tao, tss tss" – lo regañó ella juguetonamente.
"Ya me conoces, soy un lujurioso empedernido" – dijo Ren encogiéndose de hombros.
"Lo dices como si fuera lo más normal del mundo" – bufó ella.
"No es lo más normal del mundo, pero últimamente sí lo es para mí… porque te veo a ti" – respondió él, viéndola con intensidad, a lo que ella se sonrojó un poco y esbozó una sonrisa torcida.
"Aww Ren" – chilló ella con emoción y Ren pensó ilusamente que ya había caído.- "Ya se que estoy bien buena" – dijo Pilika guiñándole un ojo, mientras Ren sólo suspiraba con cansancio, Pilika era una mujer nada fácil.
De pronto una canción lenta comenzó a sonar, haciendo que Ren y Pilika miraran hacia la pista de baile, donde varias parejas se habían parado para bailar.
Ren creyó reconocer la canción, mas no lograba recordar que canción era.
"Se me hace conocida esa canción" – susurro él de pronto.
"Es When a Man Loves a Woman"- dijo Pilika mirando la pista con aire ausente.
Ren volteó a verla y la vio mirando la pista con melancolía, casi se podía decir que la miraba con tristeza, se extraño de verla así, porque el sólo conocía a la Pilika sonriente.
Tomó la mano de la chica sin pensarlo y la apretó contra la suya, logrando que lo mirara un poco sorprendida.
"¿Quieres bailar?" – le preguntó en un susurro y ella asintió.
Se situaron en la pista de baile, y Ren pasó su brazo por la estrecha cintura de ella, Pilika envolvió su mano derecha con la de él, y su otra mano se situó en el hombro de Ren.
Comenzaron a moverse con lentitud, siguiendo el compas de la melodía; Ren miraba con intensidad a la mujer frente a él, mientras ésta se rehusaba a mirarlo.
Ren se sorprendió cuando vio como de los ojos de Pilika comenzaban a caer delgados hilos de agua, más no se detuvo. La mujer frente a él intentaba distraerse con las demás parejas para no tener que enfrentar su penetrante mirada.
La canción terminó y Ren le dio una vuelta a su acompañante, logrando de esa manera verle los ojos a su acompañante, los cuáles se encontraban cristalinos.
Pilika miró con horror a Ren y se soltó de su agarre.
"Si me disculpas" – se excusó ella con un susurrro, mientras se encaminaba rapidamente al baño de damas, pero Ren estaba lejos de hacer como que nada había pasado, siguió a la bella mujer y la espero pacientemente fuera del baño.
La mujer salió después de unos minutos, con la cara limpia y su maquillaje intacto, miró con espanto al hombre que la esperaba e intento huir, pero éste la tomó por la muñeca y la haló hacia él, envolviendo su esbelto cuerpo con sus brazos y su mano acaricio con ternura la cabeza de ella.
"Lo siento mucho" – susurró él contra el cabello de ella.- "Sea lo que sea que te haya pasado, lo siento mucho"
Los ojos de Pilika se volvieron a llenar de lágrimas y hundió su cabeza en el pecho de Ren.
"Gracias" – susurró ella contra su pecho.
"¿Sabes?, detesto ver a las mujeres llorar…" – dijo él separándose un poco de ella para mirarla a los ojos.- "Así que ¿porque mejor no te limpio las lágrimas y vamos por las margaritas?" – propusó él mientras le limpiaba con el pulgar sus mejillas, logrando que Pilika riera.
"Me parece una buena idea" – le respondió ella deslumbrando a su jefe con una sonrisa sincera.
Se dirigieron a la barra entre miradas y sonrisas cómplices; ya al llegar, el barman les sirvió sus bebidas, a lo que ambos brindaron por el resto de la velada.
Pilika y Ren charlaron civilizadamente de cosas banales, pero al estar platicando un bostezo delato el cansancio de Pilika, por lo que Ren le ofreció irse ya de la cena, a lo que ella asintió con una sonrisa.
Ambos se despidieron de los socios y salieron del lugar, recogieron el coche y Ren llevó a Pilika a su departamento; la acompaño hasta la puerta y se despidió de ella con un beso húmedo en su mejilla.
Ren llegó a su departamento sumamente confundido, se había olvidado completamente de su plan por la magnética personalidad de Pilika.
Le asombró sobremanera su habilidad para negociar sin mencionar que el verla llorar resultó algo fascinante para él, no por el hecho de que el verla llorar le gustara, para nada, de hecho se había sentido un poco incomodo al verla llorar. Lo que encontraba fascinante eran las diferentes facetas que tenía la bella mujer, ya había conocido a la Pilika sonriente con una genial personalidad, también a la mujer sensual y coqueta, y ahora había conocido a una mujer vulnerable a quien seguramente habían lastimado mucho, hace tiempo…
Le intrigaba saber que le había sucedido a Pilika, más de lo estaba dispuesto a admitir; pero no podía tener mas distracciones, ni dejarse llevar por la personalidad de Pilika… ¡no señor!, debía seguir firme en el plan.
Pilika sentía algo extraño formarse en su pecho, era algo cálido, sin duda alguna había disfrutado mucho de la velada, pero no tanto como la cálida mano de Ren envolviendo la suya, o el improvisado abrazo que éste le había dado.
Se encontraba algo conmocionada, esa canción había traído a su mente recuerdos dolorosos, que aún a pesar de haber cicatrizado con el paso de los años, aún dolían.
Sabía que había sido una completa imprudencia de su parte dejar que Ren la viera vulnerable, era por eso mismo que debía hacer como si nada hubiera pasado y actuar como siempre.
Se metió a la cama con Ren Tao habitando su mente y se dejo llevar por Morfeo.
Al día siguiente ambos magantes se reunieron en la mañana en la oficina de Ren Tao como ya era costumbre. Hablaron de los avances del día anterior y también de lo que los socios esperaban del nuevo diseño.
Entre mas hablaban, mas se daban cuenta que había algo diferente, algo había cambiado, el ambiente no se sentía igual. Se había establecido una confianza casi invisible, una complicidad casi imperceptible por otros, pero no por ellos.
"Ya cambiando de tema Pilika, ¿estás comiendo en la cafetería?" – preguntó Ren mirándola con curiosidad.
"Si, ¿Por qué la pregunta?" – preguntó ella terminando de guardar los diseños en su bolso.
"Hum… por nada en especial" – dijo él mientras se quedaba con aire pensativo. - "Es solo que yo voy a comer al restaurante que esta una cuadra de aquí, y me preguntaba si querrías acompañarme" – terminó de decir él bajo la mirada curiosa de Pilika.
"¿Ren Tao, quiere que lo acompañe a comer?" – preguntó ella con burla y Ren esbozo una sonrisa torcida al darse cuenta que no todo había cambiado.
"Así es, te estoy proporcionando ese honor" – respondió él con petulancia arrancándole una carcajada a la mujer frente a él.
"Esta bien Tao, ¿a que hora te veo allá?" – preguntó ella con una sonrisa pícara.
"¿Cómo que a que hora me ves allá?, nos iremos juntos de aquí" – respondió Ren haciéndose el ofendido.
"¿Tanto añoras mi compañía?" – preguntó ella con sorna logrando que él riera entre dientes.
"Pilika ya has de saber que añoro demasiado tu compañía… en mi cama" – dijo él, logrando que la joven riera encantada.
"Pues te diré Tao, que a como vas, puede ser que obtengas mi compañía en tu cama" – le dijo ella mientras le guiñaba un ojo con coquetería.
"¡Alabado sea el Señor, voy por el buen camino!"- exclamo él viendo al techo y abriendo los brazos, logrando que Pilika riera entre dientes.
"Bueno Tao, te veré en el lobby a las 2:15, ok?" – le dijo ella mientras abría la puerta.
"Si, mi general" – dijo Ren haciendo un saludo de soldado, logrando que Pilika lo fulminara con la mirada y le sacara la lengua.
Pilika salió de la oficina de Ren, y se recargo en la puerta de ésta, cerró los ojos y suspiró mientras una sonrisa sincera se comenzaba a extender por su rostro.
Tal vez… el amor no era tan malo.
Notas de Autora:
¡Hola! jiji me volví a desaparecer, en verdad lo siento, pero este semestre estuvo insoportable t.t, y en este momento estoy en finales D:! pero me di un tiempito para actualizar y tener a mis hermosas/os lectores contentos :D
Ya se revelaron más cosas en este chapter, ¿Que le habrá pasado a Pilika? y ¿Porque Ren se olvida tanto de su plan? Las cosas se irán revelando poco a poco en los próximos capítulos :D
Muchísimas gracias por los reviews :D Ya saben cualquier comentario, queja, sugerencia siempre son bien recibidos, y aquí entre nos, la mejor forma de hacer que actualicemos más rápido jajaja (:
Se despide con cariño, Clio
