El que juega con fuego, se quema


Firmaba un papel y miraba el reloj. Firmaba otro papel y miraba el reloj. Bufó molesto y volvió a mirar el reloj.

2:10 p.m.

Faltaban cinco minutos para que él y Pilika se vieran en lobby. Refunfuño por estar tan ansioso de estar a solas con la hermosa mujer, y se recordó a si mismo su plan maestro. Por que la fase fricción estaba a punto de subir de nivel, ya no serían tan sólo toques accidentales, haría a la chica desear que él la tocara y él, como el buen caballero que era, lo haría. Ya había conseguido invitarla a comer, esa era una salida demasiado 'light' para su gusto. Pero serviría para adentrarse más en el tablero de juego. Pero definitivamente una salida ganadora, sería ir a cenar a un lugar romántico, con dos copas de vino como inicio y cerrar con broche de oro la velada, al invitarla a su departamento y dejar que la tensión sexual acumulada se terminará de la manera más placentera posible.

Sonrió con arrogancia al pensar en lo bien estructurado que estaba su plan, pero su sonrisa se borró al recordar que la velada anterior su plan había quedado en el olvido al ver a Pilika tan vulnerable. Debía de ser más cuidadoso, de no dejarse envolver por la personalidad de la bella mujer. Pero Ren Tao no podía negar, que sentía una enorme curiosidad de saber que era lo que Pilika guardaba tan celosamente en su corazón de hielo. Alguien la había lastimado, de eso no había duda alguna, pero ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Quién seria tan ingeniosamente inteligente para haber logrado traspasar la muralla de hielo que era ella? o ¿Sería acaso que ella no siempre había sido así de fría?, ¿Acaso el hombre que la lastimo fue el culpable por el cual había comenzado a tener amantes de una sola noche?

Todas esas dudad surgieron en cuestión de segundos en la mente del magnate empresarial Ren Tao, quien sacudió su cabeza para intentar despejar esas preguntas estúpidas. Se puso de pie con elegancia y salió de su oficina, le dijo a su secretaria que saldría a comer y se dirigió al lobby.

2:15 p.m.

Se recargo en la puerta y sacó un cigarrillo, mientras esperaba a Pilika.

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2:20 p.m.

¡Rayos!, era la única palabra que habitaba la mente de Pilika, quien corría como alma que lleva el demonio. Se le había hecho tarde, y seguramente el Señor-Soy-Puntual ya estaría allí y no dudaría en echarle en cara su miserable tardanza de cinco minutos.

Salió del elevador y lo busco con la mirada y lo encontró reclinado en la puerta, fumando un cigarrillo. Pilika creyó que moriría de un orgasmo, Ren se veía sumamente sensual fumando. 'Todo un chico malo' pensó la esbelta mujer y esbozo una sonrisa torcida cuando pensamientos nada puros asaltaron su mente. 'Mmm, un chico malo que hace cosas malas, ¿me hará cosas malas a mí?' pensaba la hermosa mujer mientras se acercaba al hombre quien se acababa de convertir en el nuevo protagonista de sus fantasías.

"Hum, siento la tardanza, me entretuve con Tamao" – se disculpo ella.

"Ven, vamos" – fue lo único que él hombre frente a ella dijo, mientras le ofrecía su mano. Ella se sonrojó y algo desconfiada, la tomó mientras él la encaminaba por las transitadas calles de Tokyo al restaurante que él solía frecuentar.

La mirada de ella estaba llena de incomprensión, mientras la mirada de él se mantenía fija hacia el frente. El camino hacia el restaurante fue reinado por un agradable silencio que los envolvió.

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Cuando llegaron, no tardaron en pasarlos a una mesa, la cual estaba al lado de la ventana, y ofrecerles algo de beber. Ambos pidieron una copa de vino y se sonrieron con complicidad cuando lo dijeron al mismo tiempo. Ordenaron sus respectivos platillos y el mesero se fue, dejándolos solos, en medio de sus pensamientos.

"Bonito lugar" – dijo Pilika intentando entablar una conversación.

"Ya sabes, tengo buenos gustos" – respondió él con su habitual arrogancia, logrando que Pilika rodará los ojos y él riera encantado.- "Sabes que me adoras Pilika"

"Uff Tao, no tienes idea" – dijo ella con sarcasmo, arrancándole otra carcajada.

"Ya poniéndonos serios" – dijo él cambiando de semblante, mientras le tomaba la mano a la mujer frente a él, logrando que ella se sonrojara desconcertada.- "Quería preguntarte si… ¿te gustaría ir a cenar conmigo el viernes por la noche?" – le preguntó mirándola con intensidad.

"No lo se, Tao. Dime ¿que planeas?"- le preguntó ella con suspicacia, logrando que el sonriera mentalmente: Pilika no era nada tonta.

"Nada en especial, sólo sexo desenfrenado" – le respondió él con sorna, logrando que ella bajara un poco la guardia y riera.

"Mmm, no lo sé, ¿cree poder complacerme Señor Tao?"- preguntó ella con sensualidad, logrando que Ren sintiera una agradable corriente eléctrica en su parte sur.

"Te llevaré hasta el sol, mientras rompemos la cama" – le respondió él con voz ronca.

"Mmm, delicioso" – le ronroneo ella y Ren sintió el ardor de una erección formándose bajo sus pantalones.

"Estas jugando con fuego, Pilika" – le advirtió Ren con la mirada oscurecida por el deseo.

"Pues quémame" – lo reto ella con una sonrisa desafiante, logrando que Ren esbozara una sonrisa torcida.

"No sabes lo que me estas pidiendo" – le dijo él, con un brillo fugaz en su mirada.

"Sí lo sé, y me atendré a las consecuencias, Tao. Quémame" – lo volvió a retar ella, mientras él seguía esbozando su sonrisa torcida.

Ren tomó la mano de Pilika por debajo de la mesa y la puso encima de su erección. Dejando a la bella mujer frente a él con una 'O' en sus labios. Pero Pilika no se intimidaría por haber logrado que su jefe tuviera una erección, por favor, erecciones había visto y sentido muchas. Pero saber que le causaba tanto placer a su jefe con solo una platica caliente, la hacia sentirse poderosa. Cerró su mano encima de la erección de Ren y este soltó un gruñido, que después disimulo con una tos, Pilila rió encantada, y Ren encontró su risa como un sonido sumamente sensual.

No lo negaba, estaba sorprendido, que Pilika no se hubiera echado para atrás. Pero lo que quería averiguar era que tan lejos estaba dispuesta a llegar Pilika con él, siendo que estaban en un lugar publico.

"Vaya, Tao, veo que tienes un buen equipo" – le ronroneo ella mientras cerraba más su mano alrededor de la erección del hombre frente a ella, logrando que este se mordiera el labio inferior con fuerza mientras cerraba los ojos.- "Dime amor, traes cambio de ropa, porque creo que lo necesitarás" – le susurró ella mientas comenzaba a mover su mano arriba-abajo. Ren sólo fue capaz de seguir mordiéndose el labio inferior, mientras intentaba no correrse. Pilika aumento el ritmo y Ren supo que estaba perdido, estaba a punto de terminar, pero antes de que pudiera terminar, Pilika se detuvo.

Ren abrió los ojos desconcertado y se topo con la mirada burlona de Pilika. ¡Maldición! La muy desgraciada había jugado con él.

"Eres cruel" – le recrimino él aun con la voz ronca, logrando que ella riera.

"¡Oh vamos, Tao!, me vas a decir que traías cambio de ropa" – le dijo ella juguetonamente.

"Pues no, pero eso era lo de menos" – le dijo él, ya más tranquilo.

"No te preocupes, Ren, nunca dejó sin terminar lo que empiezo" – le ronroneo ella con sensualidad.

"¿Eso es un sí, a la cena de el viernes?" – le preguntó él.

"Pues se podría decir que sí" – le dijo ella riendo.

"Excelente" – le respondió él.

En eso llegó el mesero, con sus dos copas de vino y con su comida. Ren propuso hacer un brindis y Pilika asintió mientras sonreía.

"Por…" – el brindis de Ren quedó inconcluso ya que Pilika lo interrumpió.

"Por que no te corriste" – brindó ella riendo de buena gana, logrando que Ren riera también, ambos brindaron por eso, y comieron en medio de risas y miradas cómplices.

Cuando terminaron de comer, pidieron la cuenta y Pilika insistió en pagarla ella, diciendo que era lo menos que podía hacer después de haberlo 'dejado con las ganas', logrando que Ren riera y accediera a dejarla pagar, no sin antes hacerla prometer que lo recompensaría por haberlo dejado así, a lo que ella rió de buena gana, asegurándole que la próxima vez si lo dejaría terminar.

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Caminaron tomados de la mano, de regreso a la oficina. Pilika le contaba a Ren que tenía un hermano y que era de Hokkaido. Ren la escuchaba contar anécdotas de su familia y reía de forma ocasional cuando ella contaba algunas de sus travesuras infantiles.

Cuando subieron al elevador, era Ren quien le contaba a Pilika que tenía una hermana mayor, y de que como su padre le había dejado la empresa. Pilika escuchaba atentamente al hombre frente a ella y pudo darse cuenta que bajo el exterior frío de Ren, se encontraba un hombre que intentaba hacer sentir a su padre orgulloso de él.

Se despidieron con un beso en la mejilla y volvieron a su trabajo.

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Pilika escuchaba a Tamao sin escucharla. Su mente estaba lejos, muy lejos. Su mente estaba con Ren en el restaurante en el que se verían el viernes, imaginando como sería la velada. Dios era testigo, que ella no deseaba enamorarse, no, no después de lo que le había pasado, había jurado no volverse a enamorar nunca. Pero con Ren… era diferente, siempre encontraba la manera de fastidiarla y hacerla reír al mismo tiempo, sin mencionar lo bien que se sentía ser envuelta entre sus brazos y dejarse consolar por él, también cabía destacar que sentía su libido al máximo cuando estaba con él y las ganas de querer hacerle cosas malas estaba en su nivel más alto.

Sí, sin duda alguna, su corazón estaba cayendo por Ren Tao. Y ella no estaba haciendo nada por evitarlo.

Pero Pilika sabía que no podía dejarse caer. No de nuevo. No arriesgaría a su corazón de esa manera. Si Ren Tao estaba destinado a ser uno más de sus amantes de una sola noche, que así fuera. Pero por Dios que lucharía por que sólo fuera eso, uno más, y nada más.

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Ren veía sin ver los papeles que tenía que revisar y entregar a su secretaria. Su mente estaba lejos, muy lejos. Su mente estaba con Pilika en su departamento, imaginando como sería hacerle el amor. ¿Hacerle el amor?, ¡¿Pero en que demonios estaba pensando?!, él no le hacía el amor a nadie, él sólo tenía sexo casual, encuentros de una sola noche. Después de 'ella' jamás le había vuelto a hacer el amor a nadie, se había prometido no volverle a hacer el amor a nadie, porque todas eran iguales. Pero con Pilika… se sentía diferente, siempre lograba sacarlo de sus casillas y después arreglar todo con una sonrisa, su felicidad siempre alcanzaba sus ojos y de alguna forma… estaba alcanzando su corazón, sin mencionar que la deseaba tanto que le dolía, deseaba tener su esbelto cuerpo gimiendo bajo el suyo.

Sí, sin duda alguna, su corazón estaba cayendo por Pilika Usui. Y él no estaba haciendo nada por evitarlo.

Pero Ren sabía que no podía dejarse caer. No de nuevo. No arriesgaría su orgullo y dignidad de esa manera. Debía de mantener el plan firme, por sobre todas las cosas y dejar que Pilika sólo forme una más en su lista de conquistas, una más, y nada más.

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Los días pasaron con tranquilidad y cada vez era más notoria la tensión que se sentía entre Ren y Pilika. Ambos lo sabían y aguardaban con ansía su encuentro de esa noche.

Aún a pesar de que Pilika llevaba trabajando para él dos semanas, en esa semana había logrado conocerla un poco más. Por ejemplo se había dado cuenta que no le gustaban los días nublados, que tomaba cafeína para aguantar todo el día y que la persona que más admiraba era su mamá. Pilika tampoco se quedaba atrás, en esa semana había descubierto que a Ren le gustaban los días lluviosos, que no le gustaba el té y que algún día esperaba tener la empresa como la tuvo su padre antes de morir.

Ambos se estaban conociendo y les estaba gustando, más de lo que estuvieran dispuestos a admitir, lo que estaban conociendo del uno al otro.

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Ren fue a ver a Pilika a su oficina. Tocó la puerta dos veces y un leve 'adelante' lo hizo abrir la puerta. Pilika se encontraba rodeada de papeles, se veía sumamente concentrada dibujando. Ren carraspeo para llamar un poco su atención y ella levantó la mirada desconcertada.

"¿Se te ofrece algo?" – le preguntó ella al ver que él no hablaba.

"¿Sigue en pie lo de esta noche?" – le preguntó él con cautela.

"Pues que yo sepa sí, ya que no te he cancelado ni nada, ¿o sí?" – le respondió ella con sarcasmo a lo que él sonrió con arrogancia.

"Por supuesto que no, creo que eres conciente de lo afortunada que eres al salir conmigo" – le dijo él con petulancia a lo que ella rió de buena gana.

"Claro que lo sé, Tao. Sé que no sales con casi nadie y el que te haga el favor me hace afortunada, lo sé." – le dijo ella con sorna, logrando que él riera.

"Pasaré por ti a las 8:15, ¿esta bien?" – le preguntó él, y se sintió como un adolescente.

"Hum, a las 8:15 esta bien…"- le respondió ella con una sonrisa, Ren asintió y estaba a punto de salir pero la voz de Pilika lo detuvo. – "Tao…"

Ren volteó a verla y vio que ella titubeaba.

"Vamos Pilika, sólo dilo" – le dijo él con sorna.

"¿Qué tan lejos planeas llegar conmigo esta noche?" – le preguntó ella y él la miró sorprendido, no se esperaba esa pregunta.

"Hum… pues no lo sé" – le respondió él y se rascó la cabeza algo nervioso.- "Sólo hasta donde tú estés dispuesta a llegar, nunca te obligaría a hacer algo que no quieras"- le dijo él y se sintió como un idiota cursi al decir eso.

Pilika rió de buena gana y le dijo que debió de a ver visto su cara. Ren la miró desconcertado y al entender que estaba pasando refunfuño molesto. Pero antes de que Pilika pudiera reír de nuevo, él ya la tenía pegada a él.

"¡Oh vamos, Tao!, era una broma, bien sabes que prometí que te recompensaría" – le ronroneo ella al oído, mientras que con una mano acariciaba la entrepierna del hombre frente a ella. Ren sintió el ardor de una erección formándose bajo sus pantalones y gruño. Ella no jugaría con él dos veces. Antes de que Pilika pudiera hacer algo más, Ren la tomo de las muñecas y la pegó contra la pared, dejándola muy sorprendida. Puso su rodilla entre las piernas de ella para separarlas y Pilika tragó grueso, al ver la sonrisa torcida que Ren le estaba dedicando.

"Me va a hacer cosas malas" pensó la hermosa mujer y en automático se sintió húmeda. Ren acaricio las piernas de Pilika e introdujo su mano debajo del vestido de esta, tomo los bordes de su ropa interior y se la quito. Pilika sintió que dejaba de respirar cuando sintió la mano de Ren acariciándole su intimidad.

"Estas húmeda" – le susurro él en su oído, para después besar con sensualidad el lóbulo de su oreja.

Pilika sintió como los dedos de él se adentraban en ella y gimió contra su hombro, logrando que Ren gruñera, estaba tan excitado que le dolía. Comenzó a bombear sus dedos dentro de ella, masturbándola. Pilika comenzó a suspirar y a gemir, casi no sintió cuando Ren introdujo un dedo más dentro de ella, mordió su labio inferior con fuerza y sus paredes apretaron los dedos de Ren, indicándole que ya iba a llegar. Pero al igual que ella había hecho con él, antes de que Pilika terminara, Ren retiró sus dedos y los lamió frente a la escéptica mirada de Pilika.

Pilika lo miró enojada y él sólo le sonrió burlonamente. Bufó molesta e hizo ademan de irse pero antes de que ella pudiera irse, Ren la tomo por la cintura con posesividad y la pego con poca delicadeza a la pared.

"Esta noche, nada evitará que te haga mía" – le susurró contra sus labios con voz ronca, antes de besarla con brusquedad. Le mordió el labio inferior y Pilika gimió de dolor, pero su gemido se ahogó en su garganta cuando la boca de Ren volvió a cubrir la suya y su lengua la penetró sin pedirle permiso. Probó el sabor metálico de su sangre, saboreo su paladar, jugo con su lengua y recorrió cada recoveco de la boca de Pilika. Pronto el beso comenzó a perder intensidad y solo fueron roces de labios.

Ren abrió los ojos con lentitud y vio como el pecho de Pilika se subía y bajaba con rapidez, tenía los ojos cerrados y los labios hinchados, sin mencionar algo de sangre en el labio inferior debido a la mordida que le había dado. Pilika abrió los ojos y chocó con la mirada ambarina de Ren mirándola con deseo y lujuria.

Ren se separó se Pilika y se fue hasta la puerta.

"8:15" – le dijo con voz ronca antes de salir. Pilika lo vio salir y se dejo caer contra el suelo y suspiró extasiada mientras que la palabra 'Guao' se repetía en su mente.

Se puso de pie y de repente cayo en cuenta de algo.

"¡Hey! El bastardo se llevó mi ropa interior" – dijo en voz alta, mientras una boba sonrisa se formaba en sus labios. Comenzó a acomodar los bocetos que tenía para irse a su departamento a arreglar.

4:30 p.m.

Tenía suficiente tiempo para arreglarse de tal manera que Ren Tao quisiera arrancarle la ropa en ese instante.


Notas de Autora:

Hola a todos (:! en verdad lo siento por haberme tardado tanto en actualizar, pero he tenido varios inconvenientes por allí D: primero les diré mi excusa por excelencia: La prepa D:! Es que en verdad, si el semestre anterior fue horrible, este esta espantoso! sin contar que me gusta hacerla de superwoman y me metí al simulacro de diputados, lo cual es más trabajo para mí -.- sin mencionar las enormes cantidades de tarea que me dejan D: pero en fin; eso, con un montón de cosas más que me han pasado, cosas nada agradables debo de decir, pero en fin, ahorita estoy de vacaciones y me di un tiempo para actualizar :D

Este capitulo estuvo demás HOT! Es que no sé, tenía ganas de algo de picor jaja (: y decidí darle un poco de sabor a la situación! .. pues en este chapter vimos que al parecer a Ren también lo lastimaron y por eso es así :/ pero wuu si este chapter estuvo picosito espérense a el siguente jojo :D!

La verdad no se cuando pueda volver a actualizar, pronto entrare en finales y la veo un poco complicada :/ pero ya saben que mi motivación son los reviews así que .. (jaja todo el chantaje) no, no se crean :D bueno si, jaja mi motivación son los reviews, pero como quiera actualizare cuando tenga tiempo :D

Aww en verdad muchas gracias por los reviews :D

Bueno sin más ni mas, me despido, se cuidan y no olviden dejar sus comments ;)!