Cediendo al deseo
Pilika llego a su departamento con el corazón latiéndole a mil por hora. Se desvistió dejando un camino de ropa desde el recibidor hasta su recamara. Se ducho con esmero, pensando en todo lo que ella y Ren harían después de la cena, sintiendo de esa forma un agradable hormigueo por todo el cuerpo. Envolvió su esbelta figura en una toalla y se paro frente a su closet con una sonrisa maliciosa. Se puso la ropa interior más sensual que tenía.
Tomo en sus manos su vestido rojo, el cuál era un fino vestido de tirantes delgados. Dos triángulos de seda roja cubrían sus senos y debajo de ellos un fino listón negro la rodeaba, debido a esto una cuarta parte de su espalda estaba al descubierto. El resto del vestido caía flojo sobre su esbelto cuerpo hasta cinco centímetros arriba de sus rodillas, dejando al descubierto la cremosa piel de sus muslos.
Dejo su larga cabellera azulada caer por su espalda en ondas y dejo su flequillo de lado, dándole un aspecto tierno y sensual. Se maquilló levemente y a sus ojos los delineo de negro, logrando resaltar de esta manera, su tono celeste. Untó en su boca un labial rojo fuego. Se coloco por ultimo sus accesorios y se roció perfume.
Escucho el timbre y vio su reloj.
8:15 p.m.
¿Tanto se había tardado en arreglarse?... pero, ¡si ni siquiera estaba lista! Como no quería que Ren la viera antes de estar completamente lista, le grito que debajo del tapete había una llave, y escucho como se abría la puerta.
"¡Pasa, no tardo!" – le dijo ella desde su recamara.
Ren cerró la puerta detrás de si, y vio el camino de ropa regada por el suelo, sintió una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo al ver su sostén entre la ropa y una sonrisa torcida adorno su bello rostro. Se fue hacia la sala y se sentó en el sillón más próximo a él, para esperar a Pilika.
Pilika se puso sus zapatos negros de tacón en punta y su gabardina negra, la cual le cubría todo el vestido, se miro al espejo y sonrió satisfecha de la imagen que este le devolvía. Salió de su habitación y vio a Ren sentado, este se paro casi de inmediato cuando escucho la puerta de su habitación abrirse.
En cuanto Ren se puso de pie y Pilika pudo observarlo de pies a cabeza, se le hizo agua la boca. Ren lucía simplemente de orgasmo. Llevaba un impecable pantalón negro de vestir y una camisa azul marino haciéndole juego. Como la camisa la llevaba por dentro le daba un aire de niño bueno, pero al verle su mirada ámbar llena de deseo, sabías que era un niño malo. Su loción llenaba si piedad las fosas nasales de Pilika quien creía que se desmayaría en cualquier momento.
Y Ren no se quedaba atrás, en cuanto vio salir a Pilika con su gabardina negra, el pervertido pensamiento de que tal vez no trajera nada debajo había logrado excitarlo de tal manera, que estaba considerando seriamente no ir a cenar y quedarse allí hasta hacerla gritar su nombre.
Ambos se miraron y se sonrieron con nerviosismo al notar que ambos estaban ansiosos por la velada.
"¿Lista?" – le preguntó Ren con una sonrisa torcida, mientras le ofrecía el brazo y ella asentía con la cabeza. Dios era testigo que lo había intentado pero Ren simplemente tenía que decir algo del camino de ropa tirada.- "¿Y dime Pilika, todos tus sostenes son así o son diferentes?" – le pregunto él con sorna señalando el brassier que estaba tirado, logrando que la mujer que le tomaba el brazo se sonrojara.
"No lo sé, eso tendrás que averiguarlo más tarde, ¿no lo crees?" – le ronroneo ella cerca del cuello, logrando que Ren sonriera excitado. Touché para Pilika.
Ambos se dirigieron al auto de Ren y se pusieron en marcha hacia el restaurante.
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Cuando llegaron al restaurante, Ren le abrió la puerta del auto a Pilika y le ofreció su mano, a lo que ella la tomó con una sonrisa.
El restaurante era simplemente espectacular, frente a ellos estaba una pista de baile, detrás de ella el bar y a ambos costados de ésta estaban las mesas, sobre las cuales había una vela y una rosa, dándole al lugar un toque de romanticismo.
Un mesero los atendió y los pasó rápidamente a una mesa que se encontraba frente a la pista de baile. Antes de sentarse Pilika se quito la gabardina negra que traía y la colgó detrás de su silla, todo bajo la lujuriosa mirada de Ren, quien no dejaba de imaginarse a si mismo llevándose a Pilika a un rincón oscuro del restaurante para arrancarle ese vestido y hacerla suya una y otra y otra vez. Pilika sonrió satisfecha cuando vio la cara de deslumbramiento total que Ren tenía y tomo asiento. No tardaron en atenderlos y traerles el menú, mientras el mesero les ofrecía algo de beber.
"Yo quiero un vodka de cereza, por favor" – pidió Pilika con amabilidad.
"Yo un escocés doble" – pidió Ren, mientras el mesero anotaba y asentía con la cabeza para después retirarse.
Se miraron fijamente, ámbar y celeste chocando con la intensidad de sol y mar, y se sonrieron con nerviosismo, de fondo la música sonaba y en la pista de baile las personas se movían con sensualidad con sus parejas al compás de la música.
"¿Te gusta el tango?" – le preguntó Pilika a Ren, al ver bailar a las personas en la pista con sensualidad.
"Puedes apostarlo" – le dijo Ren con arrogancia, al ver la cara de sorpresa de ella.
"Que raro, nunca creí que te gustará bailar" – le dijo ella encogiéndose de hombros, haciendo saltar la vena de competitividad de Ren.
"Pues te demostrare que además de ser excelente en la cama, soy un excelente bailarín" – le dijo Ren logrando que la mujer frente a él riera, cosa que logro arrancarle una sonrisa mientras le ofrecía su mano, la cual ella tomo gustosa.
*Recomendación musical: Gotan Project - Santa María (Del Buen Ayre)*
Ambos se encaminaron a la pista de baile, él con seguridad y decisión y ella con curiosidad e saber como bailaba. La mano de él se adueño de la cintura de ella, y la acerco bruscamente hacia él, logrando que ella se asustara un poco. La mano de ella se poso en su hombro, y su mano libre tomó la de él y se sorprendió al sentir la calidez que desprendía. Ren comenzó a moverse con elegancia y sensualidad cuando la música comenzó a sonar. Pilika se sorprendió al darse cuenta que él no bailaba nada mal, de hecho bailaba muy bien, la manera posesiva en la que la sujetaba y la sensualidad que desprendía en cada movimiento hacían que sintiera más calor del que debería.
Sólo podían sentir a sus cuerpos juntándose y separándose, exigiéndose y entregándose. Acariciándose con brusca delicadeza. En cuestión de minutos habían dejado de ser Ren Tao magnate del mundo empresarial y Pilika Usui magnate del mundo de la moda, a ser sólo él y ella, y el resto del mundo.
Ren le dio una vuelta a Pilika y éste se sorprendió cuando ella quedo de espaldas y tomó las manos de él, las cuales colocó en su cadera mientras se meneaba con sensualidad e iba bajando lentamente hasta el piso, donde extendió una pierna. Ren la subió con lentitud, acariciándola mientras lo hacía, la volteó con brusquedad y se apodero de su pierna, la cual colocó sobre su cadera, la inclino un poco hacia abajo, logrando que su cabeza quedara sobre el valle de sus pechos. La música dejo de sonar.
Lentamente fue acercando a Pilika hacia él nuevamente, sus respiraciones eran agitadas y sus rostros eran separados por tan sólo unos milímetros. Los ojos ámbar de Ren se posaron sobre los labios rojos de ella, los cuales se veían sumamente jugosos, y se le hizo agua la boca. Pilika miró los labios carnosos de él y suspiró. Y eso fue todo lo que él necesito para chocar sus labios con los de ella en un beso salvaje.
Pilika le mordió el labio inferior con fiereza, logrando que él gimiera y abriera la boca, dándole acceso a su lengua para invadir su boca sin permiso. Saboreo cada recoveco de su boca y movió sus labios con insistencia sobre los de él. Ella marcaba un ritmo exigente y salvaje en el beso y Ren sólo se podía limitar a seguirla y entregarle con la misma pasión. Pronto el oxígeno se volvió una fuerte necesidad y se separaron.
Los labios de ella estaban hinchados y los de él también. Se miraron con intensidad y encontraron lo mismo en la mirada del otro: lujuria. Los ojos de él parecían dos soles quemándose y los de ella un cielo cayéndose.
Ren la tomó posesivamente por la cintura y se encaminaron a la mesa bajo las miradas de reojo que les echaban las otras parejas en la pista de baile. Ambos se sentaron en sus lugares y en eso llegó el mesero con sus bebidas y platillos.
Comieron entre sonrisas torcidas y miradas pícaras.
"No creí que bailaras tan bien" – le dijo ella en un ataque de sinceridad.
"Puedo decir lo mismo de ti" – le respondió él con una sonrisa torcida.
"¿También eres así en la cama?" – le preguntó ella con la voz cargada de deseo.
"¿Así como?" – le preguntó él sin entender, logrando que ella riera.
"Así como bailaste" – le dijo ella con sencillez.
"¿Y como baile, según tu modo ver?" – le preguntó el mordazmente, quería escucharla decirlo.
"Con pasión, fue algo salvaje, rudo en el buen sentido" – le respondió ella, logrando que el ego masculino se elevara hasta el infinito y más allá.
"Vaya, creo que te ocasione un orgasmo" – le dijo él con arrogancia, logrando que ella riera.
"¡Oh tesoro!, eso será en unas cuantas horas más" – le dijo ella guiñándole un ojo, logrando que Ren se excitara.
"Como me gustaría controlar el tiempo" – le respondió él y ella esbozo una sonrisa torcida.
"Pues lamento informarte que no puedes controlar el tiempo, pero lo que si puedes hacer es pedir la cuenta para irnos a un lugar más privado" – le dijo ella con coquetería y no pasaron más de dos segundos cuando Ren ya había levantado la mano para pedirle al mesero la cuenta.
El mesero les entrego la cuenta y Ren no dejo a Pilika pagar ni un centavo. Ambos se dirigieron al auto de Ren, el cual los llevaría al departamento de él. Se podía sentir la tensión sexual en el ambiente, Ren y Pilika evitaban tocarse a todo costa, pues sabían que si lo hacían terminarían haciéndolo allí mismo. Un semáforo en rojo detuvo su trayecto y Ren aprovecho esto para mirar a Pilika, quien jugaba con los bordes de su vestido.
Se veía un poco nerviosa y eso la hacía verse tan adorable, que tuvo el impulso de besarla. Obedeciendo el impulso de besarla, se quito el cinturón y se estiro hacia ella, le levanto el mentón y junto sus labios con los de ella, dejando a la mujer muy sorprendida. No fue un beso apasionado ni salvaje. Fueron simplemente roces de labios. Sus labios danzaban con sensualidad sobre los del otro. La luz verde del semáforo los ilumino y Ren se separo de ella para retomar el volante.
El silencio que se formo a continuación del beso, no fue incomodo, de hecho resulto agradable.
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Llegaron al edificio de departamentos y Ren le abrió la puerta del auto a Pilika, la tomo de la mano y la condujo hacia el interior del edificio. Una vez en el elevador, el silencio reino mientras los pisos iban ascendiendo, los ojos de ambos se encontraban fijos en las puertas del elevador, las cuales ansiaban que se abrieran.
Al fin llegaron al piso de Ren y este condujo a Pilika por el pasillo, abrió la puerta de su departamento y entraron en silencio tomados de las manos. Pilika observo el elegante departamento y sonrió pensando que le iba mucho a Ren.
"¿Quieres una copa de vino?" – le preguntó él, tratando de aliviar un poco la tensión.
"Claro" – respondió con una sonrisa.
Ren le dio su copa y ambos hicieron un brindis 'por el resto de la velada'. Ambos dieron un pequeño sorbo, sin dejar de mirarse con intensidad. Pilika se sentó en la mesa y dejo su copa a un lado, miró a Ren insinuantemente y este sonrió con arrogancia mientras negaba con la cabeza. Se tomó lo que quedaba en su copa y la dejo donde estaba la de Pilika.
Se situó frente a la bella mujer y pego su frente a la de ella, mientras cerraba los ojos. Pilika podía sentir su cálido aliento hacerle cosquillas a sus labios y suspiro extasiada. Ren sonrió al oírla y sentirla suspirar y su boca se dirigió hacia el oído de la chica, donde mordió con sensualidad el lóbulo de su oreja.
"Creo que ya es hora de que te ocasione un orgasmo" – le ronroneo él, logrando que Pilika se humedeciera.
Ren dejó de jugar con el lóbulo de la chica para tomar una silla y sentarse frente a la mujer. Sus manos se apoderaron de las pantorrillas de esta, las cuales masajeo mientras iba ascendiendo hasta llegar a sus muslos. Pilika jadeo al sentir las manos de Ren debajo de su vestido y este esbozo una sonrisa torcida cuando tomo los bordes de su ropa interior y se la quito con lentitud.
Poso sus manos en las rodillas de ella y la incito a que abriera las piernas para él. Pilika dejo de respirar por un momento cuando sintió a Ren abriéndole las piernas con tortuosa lentitud y se sonrojó con fuerza. Ren le abría cada vez más y más las piernas, dejándola totalmente expuesta a él.
Ren le levantó el vestido lo suficiente para ver lo que quería ver. Levanto la cara sólo para ver a Pilika con los ojos fuertemente cerrados, las mejillas sonrojadas y respirando agitadamente. Hundió su rostro en la intimidad de la mujer y soplo al punto sonrosado que sobresalía, logrando que ella se estremeciera e hiciera ademan de querer cerrar las piernas a lo que él la detuvo poniendo ambas manos en cada muslo. Continúo con su labor paseando su lengua en círculos por su clítoris y los músculos de la cara de Pilika se contrajeron de placer, gimió sonoramente y sus manos aferraron la cabeza del hombre frente a ella. Dejo de jugar con su clítoris para adentrar su lengua en ella, mientras Pilika gemía al sentir la lengua de Ren entrar y salir de ella. Sentía una tensión brutal en su vientre y supo que no aguantaría, por lo que movió su cadera con el afán de alcanzar su culminación. Ren entendió lo que ella quería y paso a un frenético aleteo, que terminó por enloquecerla logrando que en cuestión de segundos ella se abandonara al inmenso placer del orgasmo recorrerla.
Se quedó viendo estrellitas por unos segundos para después quedar flácida, abrió los ojos y vio que Ren la miraba con intensidad. Ahora era su turno. Se bajó de la mesa y se sentó a horcajadas encima de él. Sintió el bulto en los pantalones de Ren contra su intimidad y gimió mientras se restregaba sobre ella, logrando que Ren jadeara extasiado. No aguantando más, se apodero de la boca del que le había ocasionado placer apenas unos minutos e invadió su boca con su lengua en un beso salvaje, lleno de pasión y lujuria. Las manos de Pilika vagaron al torso de él, donde desabotono su camisa con rapidez, y pasó sus manos por el ascendiendo desde su ombligo hasta sus hombros con lentitud, sintiendo como los músculos de Ren se contraían bajo sus palmas.
Le quitó la camisa por los hombros y su boca descendió hacia el lóbulo de su oreja, el cual beso y lamio lentamente, ocasionándole pequeños espasmos a Ren, quien abrazaba a Pilika por la cintura. Las manos de Ren removieron con desespero la molesta gabardina de Pilika, la cual recién se daba cuenta aun traía puesta. Sus manos vagaron al cierre del vestido, el cual bajo con lentitud, acariciando la piel desnuda que quedaba al descubierto.
Los senos de la hermosa mujer quedaron al descubierto y Ren se encargo de darles un erótico masaje con sus manos, las cuales después remplazó con sus labios, mientras Pilika gemía y se arqueaba, pegándose más a él. No aguantando más la deliciosa tortura de no estar dentro de ella, Ren se puso de pie con Pilika abrazándolo por la cintura y la pego en la pared. Pilika desmonto al hombre frente a ella y en cuanto sus pies tocaron el piso, el vestido se resbalo de su piel yendo a parar hacia el piso. Ren gimió al ver que la mujer frente a él no perdía el tiempo y se apresuraba a desabrochar su pantalón.
Pilika le bajo el pantalón a Ren junto con su bóxer hasta las rodillas y gimió cuando él la alzo de nueva cuenta, pegándola a la pared. Ren sintió los senos de ella pegarse a su torso exquisitamente y gimió desfrutando de la sensación. Sus manos bajaron hasta sus pliegues los cuales excito con brutales caricias rápidas, logrando que ella se ondulara desesperada. Ren bajó a Pilika lentamente mientras se agachaba y sacaba un condón de su pantalón, se lo colocó rápidamente y volvió a alzar a Pilika, quién lo miraba ansiosamente, retorciéndose de necesidad. No aguantando más la tortura entro en ella con fuerza, logrando que Pilika se sobresaltara lazando un gritito de placer. Se quedo quieto dentro de ella, disfrutando las olas de placer recorrerlo. Aún jadeando salió de ella, solo para volver a arremeter con fuerza, logrando que Pilika se retorciera entre sus brazos jadeando. Ren comenzó con un ritmo constante, entraba y salía con rapidez de la chica, quien clavaba sus uñas en la sensual espalda del joven empresario. Pero quería más, ¡demonios! Lo deseaba tanto.
"Ren, más rápido" – exigió Pilika jadeando.
Ren obedeció y comenzó a embestirla con fuerza, arrancándole sensuales gemidos a la mujer.
"¿Así lo querías, bebé, duro?" – le preguntó Ren con una voz mortalmente sexy, logrando que Pilika se excitara más.
"¡Sí, así, no pares!" – exclamó ella fuera de sí, sintiendo como se enterraba hasta lo más profundo de su ser.
Pilika comenzó a sentir su sexo palpitar con fuerza y se arqueo, logrando que Ren gimiera al sentir como sus paredes apretaban su miembro deliciosamente, y decidió acelerar un poco las cosas. Deslizo su mano hacia los pliegues de ella y acaricio su clítoris en círculos, logando que ella gritara completamente abandonada al placer. Unas estocadas más y Pilika se dejo arrastrar por su demoledor orgasmo, apretando el miembro de Ren sin piedad, logrando que el gruñera mientras se vaciaba en ella.
Ambos se quedaron quietos, intentando regular sus respiraciones. Ren salió de la hermosa mujer sin dejar de sostenerla, Pilika bajo sus piernas lentamente y si él no la hubiera estado sosteniendo hubiera ido a dar al piso. Sentía el delicioso ardor entre los muslos después de una buena sesión de sexo rudo.
"Wow" – fue lo único que logro decir ella, rompiendo el silencio, logrando que él la mirara con arrogancia.
"Te dije que te iba a ocasionar un orgasmo" – le dijo él en un jadeo, mientras la alzaba y la llevaba a su cama.- "Ahora te haré gritar"
Pilika gimió y se dejo llevar por el inmenso deseo carnal que Ren la hacía sentir. Quería que derramara toda su lujuria sobre ella hasta ambos quedar satisfechos.
Notas de Autora:
Hola :D en verdad siento la tardanza, pero bueno después de eventos desafortunados en mi vida, aquí estoy de vuelta con un lemmon :3 es que si, Ren y Pilika ya tenían que quitarse toda esa tensión jiji :D
El siguiente capitulo muy probablemente tendrá algunas toneladas de lemmon... bueno no, pero si tendrá mucho jajaja :3 Porque una vez que estos dos probaron, ya no podrán dejar de hacerlo.
Muchas gracias por los reviews, en verdad que eso anima mucho!
Como siempre, espero sus coments :D se cuidan (:
