De revistas indecentes y cuartos de hotel


Ren Tao se levantó esa mañana sintiéndose extraño. Algo había cambiado y no sabía si dejar que siguiera pasando. Ya no sabía si seguir adelante con el plan. El estar tanto tiempo en el mundo de los negocios lo había convertido en un hombre frío y calculador, que buscaba siempre un beneficio propio, pero en el fondo, él no era así; aún tenía un corazón latente bajo toda esa coraza formada a su alrededor. Coraza que Pilika comenzaba a ablandar para abrirse paso.

A unas cuantos kilómetros del edificio de él, Pilika se levantaba de su cama de buen humor. Había disfrutado mucho de su cita con Ren, y sabía que él muy inútil comenzaba a abrirse camino dentro de su corazón. El punto en sí, es que ya no sabía si quería detenerlo o no. Una parte de ella, la que aún sentía el escozor de una vieja herida, tenía miedo, la otra parte de ella, la que estaba enamorada del amor, quería darle una oportunidad al magnate empresarial.

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Ambos magnates se dedicaron a adelantar sus trabajos y pendientes, aquel soleado día de domingo. Dejando vagar sus mentes de vez en cuando. Perdiéndose en la situación que en la que se encontraban, estaban en un punto, en el que estaban a un paso de cruzar la fina línea marcado desde un principio por ambos.

El lunes por la mañana, Ren llegó temprano a su trabajo debido a que tenía algo de trabajo pendiente, ya que estaba a punto de cerrar un gran trato en China. Por consiguiente, no vio a Pilika a ese día, sin embargo y contra todo pronostico, la llamó para ir cenar. La bella mujer contestó al segundo timbre.

"Usui" – respondió ella sin saber quién la llamaba.

"¿Srta. Usui sería tan amable de acompañarme a cenar?" – le preguntó Ren con pompa.

"¿Tao?" – preguntó sorprendida la mujer. – "No lo sé, verá Sr. mi jefe me ha dejado un fecha límite para entregar mi trabajo y estoy algo ocupada." – le dijo ella con sorna.

"No creo que a su jefe le importe" – le dije él sonriendo con autosuficiencia. – "Vamos Pilika, te veré en el lobby a las 6:30, ¿está bien?" – le dijo Ren dejando el juego de lado.

"Está bien, Tao, no vemos en un rato" – le dijo ella antes de colgar. Ren suspiró y siguió haciendo la presentación que mostraría en China, la razón por que la había invitado a Pilika a cenar, era porque quería que lo acompañará a China, quería mostrar un adelanto de la publicidad.

El resto del día paso volando y pronto dieron las 6:30. Ren llegó al lobby y no vio a Pilika, como siempre… tarde. La vio salir del elevador y sonrió, se veía muy guapa con su vestido color turquesa. Ella lo vio y también sonrió.

"¿Extrañándome?" – le preguntó ella con sorna mientras tomaba el brazo que él le ofrecía.

"Por supuesto que sí, dado que llegas tarde, como siempre" – le dijo él burlonamente a lo que ella rodó los ojos.

"¡Oh! Ya sabes, lo bueno se hace extrañar" – le dijo ella guiñándole un ojo con coquetería.

Una vez emprendida la marcha en el auto de Ren, ambos se permitieron relajarse en presencia del otro. Ella le conto como había estado su día y de los imprevistos que había tenido y él la escucho atentamente. Parecían una pareja normal, que acababa de salir del trabajo y se iban juntos a casa. Ese pensamiento, no paso desapercibido por ambos.

Una vez fuera del auto, Ren tomó la mano de Pilika y entraron al restaurante. Pidieron una copa vino y una vez que el mesero los dejo solos. Sus miradas se encontraron.

"Muy bien, Tao, sé que eres un hombre muy ocupado y que no quieres verme solo por mi hermosa cara, ¿qué sucede?" – le dijo ella, adelantándosele y sorprendiéndolo.

"Vaya, vaya, ¿qué un simple mortal no puede soñar con seducir a una hermosa mujer con un vino y una cena romántica para llevarla a la cama?" – le preguntó él con sorna, logrando que ella riera encantada.

"¡Oh! Por favor, ambos sabemos que no necesitas un vino y una cena romántica para tenerme donde quieras" – le dijo ella sugestivamente, mientras su pie acariciaba la pierna del hombre frente a ella, ocasionando que Ren sintiera el ardor de una erección formándose dentro de sus pantalones.

"Creo que si sigues hablando así, querré tomarte en el baño del restaurante" – le advirtió él en voz ronca y pudo ver, con satisfacción, como se encendía la mirada femenina.

"Ahora eres tú, el que si no deja de hablar, terminará siendo montado encima de esta elegante mesa" – le dijo ella con la voz quebrada de deseo, logrando que Ren sintiera sus pantalones muy apretados.

"Mujer, lo que haces en mi" –le dijo él con la voz enronquecida del deseo.

"No, Tao, lo que tu haces en mi" – le devolvió ella con una sonrisa torcida. Su platica caliente quedo interrumpida cuando el mesero llegó con sus copas de vino y a tomar su orden. Una vez que se hubo retirado con sus respectivas ordenes, Ren recordó el motivo por el que había invitado a Pilika a cenar.

"He de decir Pilika, que por mucho que me gustaría haberte invitado a cenar para tenerte en mi cama, ese no era el principal objetivo de mi invitación" – dijo Ren, mirándola fijamente.

"¿Y cuál era el objetivo principal de tu invitación?" – le preguntó ella con curiosidad.

"Quería invitarte a acompañarme a mi viaje a China, estoy a punto de cerrar un gran trato y quiero enseñarles un adelanto de la nueva publicidad de la empresa" – le dije él y ella asintió.

"Me parece perfecto, ¿cuándo sería el viaje y por cuánto tiempo?" – le preguntó ella, para programarse en su trabajo pendiente.

"Pensaba en irme mañana" – le dijo él y tuvo que contener la carcajada al ver la cara desencajada de ella.

"¿Mañana?" – le preguntó ella escéptica y después enojada.– "¿Y cuándo pensabas decirme?"

"Hoy" – le dije él con simpleza, ganándose una mirada fulminante por parte de la mujer frente a él.

"Pues lamento informarte, que no me puedes decir de un día para otro. Por lo tanto, no puedo acompañarte. Tengo que dejar el trabajo pendiente encargado, para no atrasarnos con las fechas de entrega, Tao" – le dijo ella tajantemente.

"Tss, tss, Usui, hablándole así al jefe" – le dijo él con sorna.- "Te estás ganando unas nalgadas" – le dijo él, logrando que ella esbozara una sonrisa torcida.

"Las nalgadas no me asustan, Tao. Me asusta que mi estirado jefe me corte el cuello si no cumplo las fechas de entrega" – le dijo ella sonriendo angelicalmente.

"¿Estirado jefe?" – le preguntó él escéptico.- "No soy estirado, mujer" – protestó él, logrando que Pilika riera. – "Ya te mostraré lo estirado que puedo llegar a ser" – le dijo él refunfuñando, logrando que ella riera más.

"Tao, no te enojes" – le dijo ella sonriendo. – "Sabes que no puedo dejar el trabajo así como así, solo por que consideraste que sería divertido avisarme un día antes" – lo reprendió ella.

"Lo sé, lo sé" – cedió él. – "¿Te parece el miércoles?, la reunión es el viernes, pero quería llegar antes para ver como andan las cosas por allá" – le dijo él y ella sonrió.

"No tienes por que irte conmigo, soy perfectamente capaz de tomar un vuelo el miércoles. No te retrases por mi culpa" – le dijo ella y él la miro con ¿ternura?

"Pilika, no me retrasarás. Quiero viajar contigo" – le dijo él y ella sintió una bonita calidez en su pecho. – "Además, siempre me ha apetecido echar un buen polvo en un avión, ¿a ti no?" – le preguntó él con sorna, y Pilika pensó que había sido demasiado bueno para ser verdad.

"Está bien, Tao, me haz convencido, el miércoles viajaré contigo a China" – le dijo ella teatralmente, logrando que él sonriera.

"¿Te convenció el polvo en las alturas, verdad?" – le preguntó él con sorna y ella rió encantada.

"Por supuesto, ¿qué otra cosa me iba a convencer?" – le siguió el juego ella.

Antes de que él pudiera responder, el mesero llegó con sus platillos y ambos se dedicaron a comer entre pícaras miradas y comentarios subidos de tono.

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Al día siguiente, Pilika se encaminaba hacia su departamento después de una larga jornada laboral, repartiendo tareas. Ahora solo le faltaba hacer su maleta. La hizo pensando que tal vez se echaría un polvo con Ren en el hotel, la plática del día anterior la había dejado algo caliente. Cerró el zipper de su maleta y se metió en la cama pensando en cierto hombre de negocios estirado.

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El vuelo estuvo tranquilo, viajaron en primera clase, tomaron vino y charlaron entre bromas calientes y promesas sexuales, que los dejaban arrancando suspiros. Cuando aterrizaron, un lujoso auto negro pasó a recogerlos para llevarlos a Tao's Enterprises, dónde se llevaría a cabo la junta. Cuando llegaron, ya los estaban esperando, Ren comenzó con la presentación, siguieron una serie de preguntas acerca de ella y Pilika vio maravillada lo competente que podía ser Ren Tao. Luciendo completamente profesional y sexy con su traje gris oscuro. Ren la sacó de sus pensamientos cuando la llamó por su nombre. Todos los ojos estaban puestos en ella, trago grueso y ocupó el lugar donde antes había estado Ren. Comenzó a explicar lo que estaban haciendo, como lo estaban haciendo, cuando iba a costar, como iba a beneficiar… entre otras cosas. Una vez que contestó la última pregunta, sonrió, ya había pasado lo peor y no lo había hecho tan mal. Se despidieron de los directivos y salieron del edificio. Vio su reloj, apenas eran las tres de la tarde… ¿Qué harían? Miró ansiosamente a Ren, que iba viendo hacia la carretera.

"¿A dónde vamos?" – le preguntó ella, logrando que él la mirara.

"Iremos a la casa mis padres, tengo que recoger unas cosas" – le dijo él con una sonrisa burlona, ante la mirada escéptica de Pilika.- "Tranquila, mi madre está de viaje y mi hermana está recorriendo el mundo con su novio"

"No puedo creer que vaya a conocer tu guarida, de seguro haz de tener unos cuantos secretitos, Tao" – le dijo ella con sorna, logrando arrancarle una carcajada.

"Pues lamento decepcionarte, pero no, fui un adolescente bastante normal" – le dijo él con una sonrisa que enseñaba todos sus dientes.

"Sí claro, un adolescente cachondo lleno de hormonas, como todos" – le dijo ella burlonamente.

"Jamás negué mi cuerpo juvenil repleto de hormonas" – le dijo él con sorna. – "Aunque si lo que esperas encontrar son posters de viejas encueradas, te aviso desde ahorita que vas a fracasar en tu misión" – le dijo él divertido.

"Pues déjame decirte que algún secretito te voy a encontrar" – le dijo ella muy segura. – "De mi te acuerdas, Tao"

Ren ya no le pudo responder, porque se dio cuenta que ya estaban llegando. Frente a ellos una casa enorme se iba abriendo paso ante sus ojos. Pilika miró la enorme casa anonada, era hermosa. Sus acabados y sus colores. Se le hacía difícil imaginarse a Ren viviendo allí de niño. El auto se detuvo, frente a una enorme reja que se abrió para dejarlos pasar por un sendero de árboles de cerezo. Pilika miró maravillada por la ventana, ocasionando una sonrisa sincera en el rostro del magnate empresarial.

El auto se detuvo frente a la entrada, donde una imponente puerta de madera obscura se alzaba ante ellos. El chofer le abrió la puerta a Pilika y ella salió del auto seguida por Ren, quién la tomó de la mano y la condujo al interior de la enrome casa. Entraron a un enorme recibidor circular, con techos altos y una escalera pegada a la pared del lado derecho, que conducía al segundo piso. Frente a ellos había un pasillo que conducía al comedor y otro a la cocina, puertas que llevaban a estudios y salas de estar. Antes de que Pilika pudiera decir algo acerca de la hermosa casa, el sonido de la puerta de la entrada la interrumpió.

"Sí, Jun, ya aterricé. No, no tuve problemas en regresarme. Sí, cariño, cuídate" – decía una hermosa mujer de tez blanca y cabellos negros lacios al teléfono. Pilika miró a la mujer y luego a Ren. La mujer, que no había reparado en la presencia de los dos jóvenes, se volvió hacia el mayordomo para decirle algo y fue cuando él carraspeó que ella reparó en la presencia de Ren y Pilika.

"¿Ren?" – preguntó Ran Tao viendo a su hijo. – "¿Porqué no me dijiste que venías?" – preguntó la mujer, mientras abrazaba a su hijo. Ren se sonrojó un poco ante la muestra de cariño y Pilika pensó que era adorable.

"Lo siento, mamá, creí que no estarías y se me hizo innecesario avisarte que vendría sabiendo que no estarías" – le dijo él encogiéndose de hombros, restándole importancia.

"Siempre tan correcto" – dijo Ran pelliscandole la mejilla con ternura, logrando que Ren hiciera una mueca. – "¡Oh! Pero que grosera soy, Ren, hijo, ¿quién es tu acompañante?" – preguntó con curiosidad la madre de Ren.

"Ella es Pilika Usui, es la diseñadora que está rediseñando la publicidad de la empresa" – explicó Ren. Ran hizo una mueca de sorpresa y se llevó las manos a la boca.

"¡Oh! Por Dios, eres Pilika Usui, la famosa diseñadora" – dijo ella atónita. – "Mi hija y yo amamos tu ropa" – exclamó emocionada y Pilika sonrió algo sonrojada.

"Me alegro que les guste Señora Tao" – le dijo Pilika con una sonrisa.

"¡Oh! Por favor, llámame Ran" – le dijo ella con una sonrisa. Ren las miraba sorprendido, ni en un millón de años hubiera imaginado que su madre usará ropa que diseñaba Pilika, pero que estúpido, ella era muy famosa, con una piel tersa y suave, y unos ojos hermosos… ¿pero qué estaba pensando! Sacudió su cabeza y se dispuso a interrumpir a las dos mujeres que parloteaban como si fueran viejas amigas.

"Mamá, necesito que Pilika me acompañé arriba por unos documentos" – dijo él intentando separarlas, antes de que su madre empezará a contar sus travesuras infantiles.

"Está bien, Ren, pero se quedarán a comer ¿verdad?" – le preguntó ella esperanzada y Ren, que tenía unos planes con Pilika y su cama en el hotel, no pudo negarse a su madre, menos aún cuando se lo pedía de esa manera.

"Pues si a Pilika no le molesta" – respondió él y la miró significativamente a lo que la susodicha sólo negó con la cabeza con una sonrisa.

"Para nada, será todo un placer Ran" – dijo ella y la madre de Ren sonrió.

"Perfecto, comeremos dentro de una hora, para que puedan ir por los documentos y hablar de negocios" – dijo ella y se retiró a la cocina.

Ren tomó la mano de Pilika y la condujo por las escaleras, llegaron al segundo piso y se internaron en un pasillo, doblaron a la derecha y Ren abrió la puerta de su recámara. Pilika pensó que era una habitación de lo más normal, la cama perfectamente tendida, cada cosa en su lugar, algún que otro poster de equipos de football, lo normal en un adolescente.

"Vaya, vaya" – dijo Pilika con sorna. – "Estoy en los aposentos del Señorito, me preguntó… ¿dónde guardará su colección de porno adolescente?" – dijo ella destornillándose de la risa, logrando que Ren la mirara burlonamente.

"Ríete todo lo que quieras, no encontrarás nada" – le dijo él y ella bufó.

"¿Cuánto apuestas a que si encuentro algo?" – le preguntó ella segura de sí misma. Ren la miró incrédulo y fingió que se lo pensaba mejor.

"Mmm no lo creo, dulzura" – le dijo él con sorna y pudo ver el brillo de desafiante en los ojos de Pilika, quién lo empujó y empezó a abrir sus cajones buscando algo incriminador.

Después de abrir cada cajón, de cada cómoda, de buscar en el clóset, en el baño, Pilika comenzaba a dudar de su instinto. Ren la miraba pagado de sí mismo y eso la hacía saltar su vena competitiva: no lo dejaría ganar. TODOS tienen alguna cosilla porno por allí… Pilika sonrió y se acercó a la cama, no le pasó desapercibida la mirada de nerviosismo de Ren, levantó el colchón y… Bingo, una gama de revistas de Playboy se abría ante ella, cogió una y antes de poder hacer nada Ren ya la tenía sujeta por la muñeca con la cara enrojecida de la vergüenza.

"Deja eso" – le dijo él y ella río encantada.

"¿No que no tenías nada sucio?" – le preguntó ella socarronamente, logrando que él bufara molesto. Le intentó quitar la revista, pero Pilika tenía muy buenos reflejos. Ambos empezaron a forcejar por ella y terminaron por caer en la cama. Ren encima de ella intentaba quitársela, pero ella daba buena pelea, pataleaba y alzaba los brazos, impidiendo que él se la pudiera quitar. Mosqueado por la bochornosa situación, Ren la inmovilizó en la cama con su cuerpo, le sujetó los dos brazos por encima de su cabeza y su rodilla quedó en medio de sus piernas. Sus respiraciones eran agitadas y ambos se miraban desafiantes. Fueron sólo unos segundos en los que sus miradas se encontraron, antes de que se avecinará un huracán de labios y lenguas. Sus labios se encontraron salvajemente, en un viaje en el que las manos cobraron sentido y palpaban todo a su paso. Él le acarició los pechos por debajo de la blusa y ella le pasó las manos por debajo de su camisa. Rodaron por la cama, sintiendo sus cuerpos. La mano de Ren comenzó a subir por la pierna de ella, masajeando la tierna carne bajo su palma. Pilika gimió, cuando la mano de Ren llegó a su entrepierna.

"Ren, Pilika, la comida está lista" – dijo la voz de la madre de Ren, a través del intercomunicador, logrando que los dos jóvenes saltaran del susto, separándose. Se miraron fijamente, respirando agitadamente. Ren tenía la camisa fuera del pantalón, el pelo revuelto y una espectacular erección. Pilika tenía el pelo revuelto, la blusa fuera de la falda y la falda echa bola en su cintura. Ambos tragaron grueso, literalmente, los habían cachado con las manos en la masa, aunque solo háyase sido el intercomunicador.

Ambos se arreglaron la ropa en silencio, sintiendo como la tensión sexual entre ellos se elevaba a cada instante. Se miraron y Ren la tomó de la mano para bajar al comedor. Una vez en el comedor, Ran ya los esperaba sentada. Los saludó con una sonrisa y una mirada perspicaz. Pilika se sintió algo abochornada de repente.

"¿Hace mucho calor, verdad, Pilika?" – preguntó la madre de Ren y Pilika sintió que enrojecía un poco más. – "Ren, porque no se quedan y se meten a la alberca, ya saben, descansar un poco del trabajo" – dijo ella muy feliz por su maravillosa idea. Pilika miró a Ren con nerviosismo y Ren esbozó una sonrisa torcida.

"Pero mamá, Pilika no trae traje de baño, no esperarás que se meta desnuda ¿o sí?" – preguntó él burlonamente y su madre bufó.

"Por supuesto que no Ren, pensaba decirle que usará algún traje de baño de Jun" – replicó ella.

"¡Oh! Ran no quiero incomodar" – protestó Pilika, a lo que la madre de Ren le sonrió.

"No es ninguna molestia Pilika, me encantaría que tú y Ren se relajaran, me imagino que han estado trabajando como locos en Tokyo. Ren es igual a su padre, nunca se da un tiempo para descansar" – dijo Ran Tao mirando a su hijo desaprobatoriamente.

Terminaron el almuerzo, en el cual Ran y Pilika dominaron la conversación hablando de los últimos diseños de esta y de cómo había terminado trabajando en la compañía de Ren.

"Es que no soy solamente diseñadora, Ran" – explicaba Pilika. – "Tengo un máster en administración, otro en publicidad y otro en diseño" – le dijo ella, dejando a la madre del hombre que había estado a punto de tirarse con la boca abierta.

"Parece que mi hijo se sacó la lotería" – dijo ella sorprendida, logrando que Ren se comenzara a ahogar con su copa de vino. – "¡Oh! Cuidado, hijo" – dijo Ran Tao con una sonrisilla al ver la reacción de Ren. El susodicho se calmo y fulminó a su mamá con la mirada.

"Sí, la COMPAÑÍA se sacó la lotería con Pilika, mamá" – aclaró él abochornado, mientras su madre reía.

"Ren, querido, eso es lo que quise decir, no sé que es lo que habrás entendido tú" – dijo ella felizmente, logrando que Ren y Pilika se sonrojaran. Ahora fue el turno de Pilika de fulminar a Ren con la mirada por ponerlos en evidencia.

"Bueno, creo que iré a buscar los trajes de baño de Jun, los dejaré sobre tu cama Ren" – dijo Ran Tao, antes de levantarse y salir del comedor. Ambos jóvenes se miraron unos segundos antes de romper en carcajadas.

"Somos todo un caso, Tao" – dijo Pilika entre risas.

"Lo sé, Pilika, todavía no sé si un caso perdido o ganado" – respondió él también entre risas.

"Creo que el caso de arriba fue perdido, pero siempre podemos reponerlo" – le dijo ella sugestivamente, dejando las risas atrás, logrando que Ren tragara grueso.

"Creo que mejor vamos a mi habitación a que te pruebes esos trajes de baño" – le dijo él y ella río.

Una vez en el cuarto de Ren, Pilika tomó un bikini amarillo muy mono y se metió al baño para probárselo. Ren la esperaba sentado en la cama, no tenía ninguna intención de estar en la alberca. Suspiró sonoramente, su madre siempre hacía lo mismo. Desde que habían construido esa puñetera alberca invitaba a diestra y siniestra a todo el mundo a utilizarla, ya que él y su hermana no habían podido disfrutarla por sus respectivos trabajos.

"Tu madre me ha caído muy bien, Ren" – gritó Pilika desde el baño y él sonrió.

"Lo pude notar, ya que no dejaban de parlotear" – le respondió él con sorna.

"Es que ella no es estirada como tú" – le dijo ella burlonamente y él bufó, pero su bufido se vio interrumpido por el gemido de frustración de Pilika.

"¿Qué sucede, te atoraste en el baño?" – le preguntó él socarronamente.

"No, pero creo que no podremos complacer a tu madre en relajarnos" – le gritó ella y él miró la puerta del baño desconcertado.

"¿Porqué no?" – preguntó sin saber muy bien que quería decir ella.

"Pues porque no me queda el traje de baño" – respondió ella con simpleza y la puerta del baño se abrió, dejando ver a Pilika con un bikini amarillo, la parte inferior le quedaba perfecta… pero la parte superior, le quedaba enorme. Parecía como si le estuvieran colgando cosas del busto. Ren rompió a reír bajo la mirada divertida de Pilika.

"No es gracioso, tu hermana es muy voluptuosa, comparada con mis pequeños atributos" – le dijo ella haciendo pucheros y él pensó que era adorable. Se puso de pie con rapidez y se acerco a ella, la evaluó de pies a cabeza con una sonrisa bailándole en el rostro.

"A mi me parece que tus atributos son perfectos" – le dijo él con una sonrisa pícara, logrando que Pilika riera.

"¿Eso crees?" – preguntó ella coqueta y él asintió con la cabeza. – "Pues entonces creo que andaré topless" – dijo ella, antes de soltarse la parte superior del bikini, bajo la mirada cargada de deseo que Ren le daba. Fueron solo unos segundos antes de que su boca se estrellara con la de ella y sus manos abarcaran sus senos. Los pezones de Pilika se irguieron bajo las palmas de sus manos y Ren gimió en la boca de ella. La alzó por el trasero y las piernas de Pilika le envolvieron la cintura. Pilika jadeo al sentir la erección de Ren restregarse contra aquel punto sensible.

"Creo que deberíamos de ir al hotel" – dijo Ren entre besos y Pilika tuvo que hacer un enorme esfuerzo en prestarle atención.

"Creo que tienes razón" – le dijo ella y ambos se separaron un poco. Ella le beso la nariz y él sonrió. La bajo con cuidado y ella regresó al baño a vestirse, mientras Ren pensaba que le dirían a su madre, probablemente que a Pilika no le quedo el traje de baño y que estaban cansados por el viaje de avión.

Pilika salió vestida de nuevo y ambos se encaminaron hacia el enorme recibidor. Ren entró en una sala de estar que tenía una enorme terraza. Su madre leía un libro, mientras tomaba una taza de té.

"Mamá" – la llamó Ren y su madre volteó para mirarlo. Él le explicó lo que había pasado (omitiendo la parte en que casi se tira a Pilika) y su madre río a carcajadas, disculpándose con Pilika por no haber pensando en ello.

"Discúlpame, estaba tan emocionada porque Ren había traído a alguien que no pensé en nada más" – le dijo ella en confidencia, mientras Ren iba por los documentos por los que no fue al principio por andarle metiendo mano a Pilika.

"¿En verdad?" – le preguntó ella algo sonrojada, logrando que la mujer frente a ella sonriera.

"Soy mayor, Pilika, pero no tonta. A Ren le hicieron mucho daño, me gusta verlo feliz" – le dijo ella emocionada. – "Es obvio que ustedes dos comparten algo más que una relación laboral" – le dijo alzando las cejas y Pilika se sonrojo, logrando que Ran Tao riera encantada.

"Ran, no sé que decir" – respondió Pilika nerviosamente. – "No sé muy bien que somos" – dijo ella con sinceridad y la madre de Ren le sonrió conciliadoramente.

"No tienes que decirme nada, solo sigue con lo que estás haciendo" – le dijo ella dándole un abrazo. – "No te rindas con él, es cabezota y orgulloso, pero tiene un buen corazón" – le dijo ella y añadió. – "Tomará tiempo que se abra contigo, pero estoy segura que si siguen así, se abrirá contigo"

Pilika escuchaba anonada la cantidad de información que recibía de la madre de Ren. Estaba realmente confundida. Ni siquiera sabía si estaban saliendo o solo acostándose, o qué. Pero lo que más retumbaba en su cabeza es que alguien lo había lastimado y por experiencia propia, sabía que eso te hacía crear corazas para alejar a las personas de tus sentimientos. Aunque por alguna extraña razón, quería ser ella quien derritiera la coraza de Ren Tao.

Ren bajo las escaleras y miró sospechosamente a las mujeres frente a él.

"¿Se puede saber de que hablaban?" – preguntó él y ambas mujeres lo miraron con una sonrisilla en los labios.

"¡Oh! De nada Ren, estábamos hablando mal de ti" – dijo Pilika angelicalmente, logrando que la madre de Ren riera y él frunciera el seño.

"Creo que mejor nos vamos" – dijo de mal humor. Se despidieron de la madre de Ren y a él no le paso desapercibido el guiño de ojos que le hizo a Pilika. Una vez en el carro, el trayecto fue tranquilo, mientras se internaban en el tráfico.

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Llegaron al hotel y subieron al ascensor tomados de la mano, la tensión sexual entre ellos parecía querer estallar en cualquier momento. Ren pasó la tarjeta de su recámara y abrió la puerta, Pilika no había dado más de dos pasos dentro de la habitación, cuando escuchó la puerta cerrarse. Las manos de Ren tomaron posesivamente su cintura y sus labios encontraron camino por su cuello, Pilika jadeó mientras las manos de Ren ascendían por su cintura, hasta llegar a sus pechos, los cuales apretó ligeramente, logrando que ella gimiera.

Las manos femeninas encontraron la cabeza masculina, instándolo a que siguiera su riego de besos por su cuello y su nuca. Tenía la piel completamente erizada, Ren la estaba poniendo a cien. Las manos de Ren bajaron a su caderas y la apretó contra la suya, logrando que ambos gimieron al sentir su enorme erección. Pilika se restregó contra ella y Ren se mordió el labio inferior, tratando de impedir los gemidos que pugnaban por salir de su garganta.

No aguantando más, se volteó y la cargó tal cual recién casados y la depositó en la cama. Sus manos se hicieron los botones de su blusa, y los de ella con su pantalón. La desesperación por sentir piel contra piel, era palpable. La desprendió de su blusa y ella le bajó el pantalón. Ren pataleo para quitárselo y de paso se quitó sus zapatos y las calcetas. Pilika a su vez se desprendió de su sostén y se comenzaba a desabrochar la falda, cuando las manos de Ren tomaron la tarea de sus manos. Bajo su falda con lentitud por sus níveas piernas. Le alzó la pierna y le quitó su zapato rojo, mientras besaba su pantorrilla, hizo lo mismo con la otra pierna. Sus labios ascendiendo por sus piernas, mientras Pilika se removía nerviosa. La besaba en todas partes, menos donde más lo necesitaba.

Besó la esquina de su cadera, se entretuvo con su ombligo y Pilika gimió de frustración.

"Bésame, Ren" – demandó ella y él sonrió contra la piel de su vientre.

"Te estoy besando" – le dijo él, mientras sus labios encontraban la piel de sus pechos. Tomó un pezón entre sus labios y tiró, logrando que ella gimiera.

"Allí no" – jadeó ella, presa de las sensaciones que ese hombre provocaba en su sobreexcitado cuerpo.

"¿En dónde, entonces?" – le preguntó él, mientras tomaba su otro pezón y volvía a tirar de él, logrando que ella se arqueara.

"Abajo" – gimió ella y él descendió por su cuerpo hasta llegar a la cara interna de sus muslos, le besaba el muslo y ella se retorcía de pura necesidad.

"¿Aquí?" – preguntó él, mientras lamía la blanca piel de sus piernas.

"No" – jadeó ella, cerrando los ojos con fuerza. Maldito bastardo, la haría decirlo. – "Rodéame el clítoris con la lengua" – gimió ella desesperada. Lo siguiente que sintió, fueron los dedos de Ren haciendo a un lado su ropa interior. Le abrió los labios con los pulgares y su lengua encontró su clítoris. Pilika gimió y se arqueó, mientras la lengua de él la torturaba, rodeaba el pequeño capullo de nervios para después tirar de él. Los ojos de Pilika rodaron atrás mientras su cuerpo se tensaba. Cuando la lengua de él la penetró con hambre, su cuerpo explotó, se arqueó mientras los temblores la recorrían. Ren gimió ante el espectáculo que ella le ofrecía. Se corría hermosamente.

Sintió la manos de Ren deshaciéndose de su ropa interior y lo vio terminar de desvestirse y ponerse un condón. Se puso encima de ella y la beso duro. Invadiendo su boca con su lengua, mordiéndola, probándola. Pilika gimió al sentir su erección rozando su sexo. Lo quería dentro YA.

"Cógeme" – demandó ella y él gimió mientras la penetraba hasta el fondo de una sola embestida. Ren jadeó, ella estaba muy húmeda por el reciente orgasmo. Se sentía jodidamente bien sentir su humedad rodeando su miembro duro como una roca.

Pilika gimió al sentir como entraba de nuevo en ella abriéndola toda. Su duro miembro comenzó a entrar y salir de su cuerpo cada vez más fuerte y profundo. Las caderas femeninas encontraron las masculinas y las acompañaron. Ren gimió y la tomó del trasero alzándola un poco para cambiar el ángulo de la penetración, Pilika gimió al sentir su duro miembro rozarse con su clítoris y sintió como su cuerpo comenzaba a tensarse. Soltó un pequeño gritó en una embestida particularmente imperiosa. Ren jadeó al sentir como Pilika comenzaba a apretarlo, la penetró con fuerza y ella gimió mientras se corría con un sensual gemido. Ren jadeó y la empezó a machacar con fuerza, una vez que ella se hubo corrido, buscando su propia liberación. Pilika le rodaron los ojos al sentir como su cuerpo respondía tensándose de nuevo. ¡Oh no! Se iba a correr de nuevo. Ren soltó un gruñido al sentir como ella lo ordeñaba, apretándolo sin misericordia y se dejó ir, al mismo tiempo que ella se corría de nuevo. Sus cuerpos temblaron y Ren rodó al lado de ella. Se paro y fue al baño. Pilika se quedó tendida en la cama, con los ojos cerrados. Su corazón aún martillaba en su pecho.

Ren regresó y se acostó al lado de ella. Pilika abrió los ojos y se encontró con la mirada ambarina que ya la miraba. Le sonrió y él le devolvió la sonrisa.

"Fue un buen maratón" – le dijo ella a él, ocasionándole una risa ronca, sexy.

"Lo fue" – le dijo él y vio con ternura como ella bostezaba. – "Creo que deberíamos dormir un poco" – le dijo él y ella asintió con la cabeza antes de acurrucarse haciéndose ovillo y quedarse dormida. Ren la miró unos minutos, antes de quedarse dormido él también.

Cuando Pilika abrió los ojos unas horas más tarde, Ren ya no estaba a su lado. Se levantó y comenzó a vestirse. Estaba poniéndose la blusa cuando entró Ren a la habitación la miró y le sonrió, ella le devolvió la sonrisa.

"Me han hablado de la oficina y no quería despertarte" – le dijo él y se sentó en la cama. – "¿Sabes? Nunca me dijiste como supiste que mi colección de Playboy estaría debajo de mi cama" – le dijo él y ella sonrió traviesamente.

"Ren, tengo un hermano, creeme cuando te digo, que no eres al único hombre al que le descubro una colección de Playboy bajo el colchón" – le dijo ella y él río.

"Pobre de tu hermano" – dijo él y ella lo golpeó juguetonamente en el brazo.

"¿Pobre de mi hermano?" – preguntó ella mirándolo divertida. – "Pobre de mi, que tenía diez años cuando la encontré y mi inocencia se fue a la basura" – le dijo ella riendo y Ren también río.

"Eso explica porque eres tan precoz" – le dijo él con sorna y ella lo miró coqueta.

"Bien que te encanta, Tao" – le dijo ella mordazmente y él se encogió de hombros.

"No me puedo quejar" – le dijo él y ella volvió a golpearlo en el brazo, pero esta vez él fue más rápido y la tomó de la muñeca y tiró de ella, hasta que estuvieron acostadas en la cama, ella encima de él.

"Tao, no tuviste suficiente hace rato" – le dijo ella burlonamente y él esbozó una sonrisa torcida.

"Nunca tengo suficiente de ti, Pilika" – le dijo él con simpleza y ella lo miró confundida.

"¿No?" – preguntó ella parpadeando y él pensó que podría mirarla por siempre.

"No" – le dijo él y ella le sonrió.

"Pues yo tampoco tengo suficiente de ti, Ren" – le dijo ella y él esbozó una sonrisa torcida. La verdad era, que la parte de Pilika que estaba enamorada del amor, acababa de ganarle a la parte que sentía escozor por una vieja herida, gracias a las palabras que Ren le había dicho.

"¿Y qué vas a hacer al respecto?" – le preguntó él y ella se inclinó para susurrarle al oído "Voy a montarte duro", sus palabras lograron que el miembro de Ren tirara de sus pantalones irguiéndose con las calientes palabras de la mujer encima de él y la promesa que implicaba lo que le acababa de decir. – "¿Y que te detiene?" – preguntó él con la respiración acelerándose.

"Nada" – respondió ella, antes de besarlo con fuerza.


Notas de autora:

¡Hola! siento enormemente la tardanza, no hay excusa que valga la pena. Tal vez un capítulo nuevo, largo y con lemmon pueda recompensar un poco la larga espera. Espero que el capítulo haya sido de su agrado :D No saben lo feliz que me hace que les esté gustando tanto la historia :'D ¡En verdad muchísimas gracias por sus reviews! Bueno, en el próximo capítulo tal vez se revelen algunas cosillas interesantes de los personajes, también habrá más miel sobre hojuelas entre Ren y Pilika. En fin, no los aburro más, me despido, no olviden dejar sus comentarios :D

Se despide con cariño, Clio (: