Hola chicas y chicos, ¡por fin he podido actualizar a tiempo!
Ayelén
-Casi se me olvida que tengo que darle de mamar a Kushina... dice corriendo a la mansión Hyûga, donde Naruto ha dejado a la pequeña, pero se distrae antes de entrar porque de repente, sin previo aviso, un haz de luz la envuelve.
…...
-Kaede, ten...-no acaba la frase, pues un haz de luz envuelve el circulo de invocación.
…...
Después, la luz del círculo de invocación se va desvaneciendo poco a poco, nos encontramos a Hinata con cara de confusión en el centro, e inmediatamente al verse en un entorno extraño activa el Byakugan para atacar, y se dispone a hacerlo, pero al ver que quienes están ahí son una niña y un anciano se relaja un ápice, y más al ver que la niña le resulta... familiar.
El viejo sabe quién es, pero Kaede no, y eso le impide quedarse quieta, ella y la ojiperla e miran ambas intentando decidir si la otra resulta amenazante, y llegando a la conclusión de que no. Finalmente es Hinata la que habla con el Byakugan aún activo:
- Quiénes sois y dónde estamos – dice la peliazul.
- S-soy... Nakamura Kaede... y estamos al sur de Ayeni... en un monte – dice, con mucho miedo Kaede.
- ¿Ayeni? ¿Qué clase de lugar es ése?
- La capital del reino...
- ¿Qué reino? - dijo extrañada la peliazul
- Ayelén, ¿Cuál iba a ser sino?
- ¿Ayelén..? No me suena, ¡Yo necesito volver a Konoha, en el país del fuego,con mi marido, Naruto Uzumaki, el sexto Hokage y mi bebe!
- Sexto... ¿qué? - dijo confundida Kaede – No se de qué me hablas, sólo he comprendido que estás casada y tienes un bebé, no se que ha pasado ni tampoco cómo has acabado aquí, pero creo y siento que...
- Eso – dice Ojii interrumpiendo, al adivinar lo que ella iba a decir – mi nombre es Sarutobi Akira, y soy el sensei de esta muchacha... Ninguno de los dos sabemos a que se refiere usted, señorita...
- Hyûga, Hinata Hyûga.
- Hyûga - continúa el viejo – no sabemos ni cómo ni porqué ha acabado usted aquí, ni si es posible invertir el proceso de...
- ¿¡Cómo que no saben si es posible!? - dice Hinata super...nerviosa – Necesito... volver... mi hija...
- Somos conscientes de su situación, Hyûga-san – e invertiremos nuestro esfuerzo y tiempo en devolverla a su t...tierra.
- Y además, en calidad de hija del rey, te invito a una estancia indefinida en esta nuestra tierra y en mi casa y aposentos... si asi lo deseas, mientras yo, con todos mis esfuerzos posibles, intentaré devolverte a tu lugar de origen, con los métodos necesarios.
- Está... bien... yo... quiero volver... - dice Hinata al tiempo que cae desmayada.
Kaede, al verla desmayarse, se apresura a cogerla y, con mucho esfuerzo, logran llevarla hasta la gran casa, donde unos sirvientes le llevaron a la habitación de la propia Kaede, quien había dado esa orden, y se sento en una silla al lado de la cama, hasta que, al dia siguiente y con una Kaede que se ha quedado dormida, Hinata abre los ojos poco a poco.
Primero pregunta dónde está, pero al caer en la cuenta se levanta, quedándose sentada en la cama, cuando ve a Kaede apoyada en la cama, se acuerda de su hija, ¿porqué? Se pregunta a si misma, desde que la vio por vez primer el día anterior, en la mujer había nacido un sentimiento de protección hacia la niña, por lo que, al verse despejada, acuesta a la niña en la cama de la cual ella se acaba de levantar, pero cuando la coge para acostarla, la niña se despierta y se abraza a ella, llorando, extrañamente pidiendo perdón.
- ¡Lo siento, lo siento! - dice kaede - ¡No debí..!
- No tienes porqué disculparte, sé que lo harás lo mejor posible, no te sulfures - definitivamente esta niña no ha tenido a culpa – pensó.
- Está bien... - dice con mirada somnolienta – pero... ¿me puedes soltar..? - dice, y cuando le deja en el suelo, continúa – Hyûga-san...
- Por favor, llámame Hinata.
- Está bien, Hinata, si quieres, puedo intentar prestarte ropa, para que si quieres te laves, y te cambies...
- Está bien, ¿dónde es?
- Sígueme – dice, y en eso la conduce a la otra punta de la habitación, donde hay una puerta que abre la más joven y conduce a lo que a todas luces es un simple pasillo sin salida, pero al pulsar un botón la ojiverde las paredes se abren y muestran filas y filas de ropa, quedándose Hinata boquiabierta, a lo que Kaede explica – Todo esto es cosa de mi padre, según él, como princesa he de tener toda esta monstruosidad de ropa...
- Ya veo – dice la ojiperla – me recuerda a mí de pequeña, mi padre era así también – dice, y mientras pasa la vista por las filas y filas de prendas de ropa , se rinde y para ahorrarse un rato largo de elección usa el byakugan y en seguida da con un traje que le gusta, una blusa negra ajustada y unos vaqueros cortos por medio muslo de color celeste y aspecto cómodo, junto con unas deportivas estilo converse de color negro.
Por el contrario, Kaede, quien no tenía el ojo blanco pero conocía el ropero, cogió unas ropas similares a las de la mayor pero la camiseta y las zapatillas eran morados y los pantalones verde manzana, a juego con su pelo y ojos respectivamente.
Cuando la adolescente coge su ropa, le indica a Hinata donde está el baño y ella se dirige al siguiente en el pasillo, tras cambiarse Kaede le enseña la casa y Hinata la acompaña al entrenamiento.
Sé que este capítulo es extraño pero en el siguiente habra más accion y será más largo.
¡Espero que os haya gustado! ¡Sayônara, lectores y lectoras!
