Aquí os traigo la continuación, un poquito tarde pero aquí está.

Ayelén

Cuando la adolescente coge su ropa, le indica a Hinata donde está el baño y ella se dirige al siguiente en el pasillo, tras cambiarse Kaede le enseña la casa y Hinata la acompaña al entrenamiento.

Llegan al campo de entrenamiento, y al ver que el viejo se retrasa, se ponen a entrenar, pero cuando se disponen a empezar, Kaede cae sentada, Hinata oye un mierda, otra vez de la pelimorada, así que le pregunta, pero la más joven dice que está bien, la ojiperla no se lo cree, así que se sienta al lado de la adolescente y le pregunta:

- ¿Qué ha sido eso?

-Un mareo, nada más, por alguna extraña razón siempre me dan cuando tengo ganas de pelear o algo parecido.

- ¿Con las ganas de pelear? - dice, extrañada la peliazul - No había oído jamás una cosa así, ¿y como son esos mareos?

- Verás, cuando tengo ganas de pelear o cualquier cosa parecida se me… se me nubla la mente y tengo una extraña sensación, como si pudiera ver a través de las personas… veo puntos e hilos en los demás cuando me da…

- ¿Puntos e hilos? – la mayor sabe lo que le pasa, pero no da crédito, pues no sabe cómo la niña puede tener el byakugan, ya que no tiene los ojos del clan – Puede que yo sepa lo que te pasa…

- No lo creo, los médicos del reino llevan toda la vida viéndome y no han llegado a ninguna conclusión…

- No tienen la misma información que yo, verás…

- ¡Kaede-sama! – oyen ambas, el viejo ha llegado – ¡He de hablar con usted!

- ¿Sama...? – Dice la aludida, extrañada. – Jamás me llama así – le dice a la mujer peliazul- ¿Qué pasa, Ojii-san? – contesta, al tiempo que pega un salto - ¿Nos disculpas un momento, Hinata?

- Claro que sí, aquí espero.

Se van los dos un poco aparte, detrás de una estatua, donde el viejo, visiblemente alterado, empieza a explicarle en voz baja a su alumna:

- Kaede-sama, he de hablar con usted.

- ¿A qué viene eso de "sama", Ojii?

- Esa… mujer… se… llama… Hyûga Hinata, ¿no? – dice sin aliento el viejo, pues ha ido corriendo.

- Si, ¿por?

- Recuerda la última lección de historia, hablamos de…

-…El período ninja, ¿Y?

- Esa mujer… creo, no, más bien estoy seguro de que es de esa época.

- No digas tonterías, eso es imposible…

- No sé cómo es posible, pero me has llamado "–sama" y eso tú nunca lo haces… así que debes estar alterado, y estar creyendo que lo que dices es real, así que yo… te creo…

- Creo que se trata de la mujer del sexto Hokage, más claramente, ¿tú sabes de la montaña de las caras en Ayeni, no?

- Si.

- Antiguamente se le llamaba Monumento Hokage y cada cara esculpida en ella es el rostro de uno de los líderes de Ayeni en el pasado, que era una aldea independiente, llamada Konoha. Y ella, Hinata, es la esposa del Sexto.

- No me digas, de ser así sería mi antepasado, mamá me solía decir que descendía de las sombras de fuego, esas sombras perdieron su poder hace 500 años. ¡¿Y tú me dijiste que no podía hacer regresar a mamá, que tan solo hace 3 años que murió?! – Dice la niña con lágrimas en los ojos. - ¡¿Te crees que no me he dado cuenta de que ella es igual que mamá pero con el cabello azul?! Yo… esa mujer… es igual que mamá… me coge de la misma forma… ella… mamá… - y la joven, confusa totalmente, se marcha corriendo, se marcha corriendo no sabe dónde, sólo corre.

Hinata está sentada en la hierba, pensando en ir a buscarles porque están tardando demasiado, pero cuando se levanta y se dispone a hacerlo, ve a esa niña, Kaede, que casi ha adoptado correr, la ve correr con lágrimas en los ojos, y sin pensarlo siquiera la persigue, manteniendo una distancia para que no la viera.

Ya piensa que se quiere escapar por el bosque cuando se detiene en un claro, Hinata activa el Byakugan para verlo sin acercarse, es un claro con flores, en el centro del cual hay una lápida de mármol negro con letras de lo que parece ser platino, se lee el siguiente mensaje:

A la memoria de la Reina Hanako Uzumaki

Junto con el mensaje se ve un retrato, una mujer igual que Kaede pero con… no puede ser, se obliga a centrarse y lo vuelve a ver… esa mujer… la madre de Kaede … tenía los ojos y el pelo igual que Kushina.

Ahora lo tiene claro, sabe lo que ha pasado, pero no va a permitir que lo sepa nadie aunque consiga volver… si es que lo consigue.

Tras ese momentáneo ataque de histeria se decide a entrar en el claro y la chica de cabello morado le dice:

- Hablábamos de los mareos, dime qué sabes de ellos.

- Creo que sé de qué se trata, Kaede, cuando tienes esos mareos, ¿dijiste que te parecía que podías ver a través de las personas, que veías como puntos e hilos en el interior?

- Exactamente.

-¿Y se te ponen los ojos así? – dice la mujer activando el Byakugan.

- No.

- Creo que te puedo ayudar, ¿conoces los sellos básicos?

- Si…

- Bien, te enseñaré una técnica, pero ven conmigo, nos relajaremos en la casa y te la enseñaré, es inofensiva, por eso la podremos hacer en casa.

- Vale… - dice con expresión expectante – pero sólo si vamos a las aguas termales de la casa.

- Si así lo deseas… - dice con gesto afirmativo Hyûga.

Un rato después vemos en un pequeño estanque de aguas calientes a Hinata y a Kaede, la Hyûga le está enseñando a Nakamura una sucesión no muy larga de sellos.

-Asi, mira: caballo, tigre, sello byakugan (como el del tigre pero con un solo dedo extendido), conejo, perro, caballo, conejo, tigre.

- Vale… - dice, justo antes de recitar la retahíla de sellos – bien, ya me los sé, voy a probar a hacer los sellos – va haciendo los sellos, al tiempo que repite mentalmente la sucesión, llegando al último sello, el del tigre, que hace perfectamente – así es, dice al tiempo que un insoportable dolor le invade la cabeza, solo le da tiempo a preguntar - ¿Qué…?

Hinata se ha quedado sin palabras, con esa última pregunta, con esa última palabra, la niña había cambiado, ya no tenía los ojos verdes, pero tampoco los tenía blancos… La niña, esa niña… Tenía el rinnegan.

Bien, ya va tomando rumbo la historia, y ya sabéis, cualquier sugerencia, mandad reviews

Sayônara, lectoras y lectores!