Ya sé que he tardado la vida en actualizar y que este capítulo no es muy largo, espero que me perdonéis y prometo subir cosas más a menudo, por el momento... ¡Disfrutad de la lectura!


La niña, esa niña… Tenía el rinnegan.

Es un shock, pero tiene que actuar, poner a Kaede a salvo... Antes que nada coge un albornoz verde y morado con las iniciales de la chica bordadas y se lo coloca, luego se pone ella misma uno blanco. Tras ceñir bien las cintas de los albornoces coge en brazos a la inconsciente princesa y activando el Byakugan se dispone a encontrar en esa enorme mansión las habitaciones moradas y verdes que había visto antes, y con un extremo sigilo aprendido en su infancia, cuando se entrenaba para ser ninja.

Se interna en un laberinto de pasillos y salas secundarias, corriendo con sigilo para no ser vista llevando a Kaede en ese estado, pues si la veían con la chica inconsciente en brazos podía tener serios problemas. Tras un rato esquivando a la gente, llega por fin a la habitación de la pelimorada, característica porque estaba decorada con motivos florales por entero en dos colores predominantes: el verde y el morado, a juego con sus ojos y pelo respectivamente.

Hinata se fija en ese momento en la habitación, hasta que siente que alguien se acera a la habitación. Ha de actuar rápido, así que entra en el 'armario' y, como puede, encuentra un pijama consistente en una camiseta de tirantes y un pantalón corto. Asi que, lo mas rápido que puede, le quita el albornoz, le pone el pijama y la acuesta, no le da tiempo a ir a 'su' habitación (la que le ha dicho Kaede que le han preparado), por lo que se esconde en el armario, justo a tiempo para que la persona que en ese momento entra en la habitación no la vea. Se pregunta quién visitaria a la niña a esas horas, pues aunque era algo temprano para acostarse, era muy tarde para visitas comunes.

Hinata sigue en el armario, por lo que activa de nuevo el byakugan para verle el rostro al visitante y saltar si había señal de peligro. Quien llega a la habitacion es un chico de la edad de la princesa, de cabello claro entre amarillo y rosa, como a vetas, y ojos de un tono granate, y una pequeña mueca de decepción cruza su rostro al ver que la chica está dormida, pero se acerca poco a poco a la cama de Kaede y se sienta a su lado, despejándole la frente del flequillo con la mano y después depositando un beso, al tiempo que susurra unas palabras que Hinata no llega a oír. Después de contemplar cómo duerme la pelimorada durante un rato, se va de la habitación con parsimonia.

Pasado un rato y, tras confirmar que no haya nadie en la habitación, se mueve, y del armario coge un pijama, se ha dado cuenta en ese momento de que sigue en albornoz. Despues de ponérselo, recoge el albornoz que se ha puesto en la precipitada salida de las aguas termales y, con el en la mano, se dirige a la habitación que según Kaede, han 'acondicionado' para ella, una de las habitaciones contiguas a la de la chica.

Hinata se queda perpleja ante la 'habitación' aunque mas bien parece una suite, decorada enteramente con los colores lavanda y azul medianoche, que corresponden a su pelo y ojos respectivamente... le resulta si no siniestro lo siguiente lo rápido que la decoraron, con motivos japoneses, a su estilo, además.

Pero no es la decoración lo que le llama la atención, sino sus prendas apiladas con pulcritud a los pies de la cama... se apresura a revolver entre ellas y en uno de los bolsillos encuentra lo que buscaba, dos fotografías, una de su amado Naruto con Kushina el día en que nació y otra de sí misma y Sakura en su despedida de soltera..., que guardaba por lo divertido de aquella noche.

Agotada por el día que había tenido se durmió con la foto entre las manos.


Los rayos de sol se filtran entre las cortinas y Hinata abre los ojos, con una frase en los labios:

-Naruto-kun

Cuando recuerda que ya no esta en Konoha, sino en un misterioso lugar llamado Ayelén, y se siente apenada por no poder estar con su bebé, pero se leventa y busca su ropa de diario, la que llevaba al llegar alli, y lave donde la dejo anoche, con lo que se la pone. Sigue teniendo en la mente a su pequeña bebé y a Naruto, pero se concentra en ayudar a Kaede a entrenarse ya que intuye que solo así logrará regresar.

Cuando termina de acicalarse se dispone a salir y va a la habitación de Kaede, donde se detiene en el umbral al oír voces en el interior de la habitación, activa el byakugan y ve al joven de la noche anterior, por lo que desactiva el byakugan y entra en la habitación.

Kaede sonríe al verla y el muchacho la mira extrañado pues la princesa tiende a ser hostil con los desconocidos. Cuando la joven se da cuenta de que no se conocen se apresura a presentarlos:

-Hinata-san, él es mi prometido, Daisuke, Dai-kun, ella es Hinata-san, mi nueva maestra de magia, ya que Hiruzen-san esta algo mayor.

-¿Prometido? -inquiere la ojiperla- ¿no eres demasiado joven?

-Aunque fue un acierto, no fué idea nuestra, nuestros adres lo acordaron el día que yo nací y vieron que era una chica -dijo Kaede bajando la mirada y poniéndose levemente colorada, en lo que Daisuke le coge de la mano, le sonrie y le da un beso en la mano.

Hinata se sorprende al oír eso, pero se le llena el corazón de ternura por ver a los dos jóvenes enamorados y de un sentimiento amargo por no poder estar con Naruto y con Kushina.

-Encantado, Hinata-san -dice Daisuke rompiendo el silencio – permítame presentarle mis respetos y pedirle que no sea en exceso dura con Ka-chan.

-Tranquilo, Daisuke-san

En lo que un paje del palacio los cita a los tres en la sala principal. Kaede pega un bote al conocer quien los convoca y echa a Daisuke de la habitación para cambiarse, e indica a Hinata que entre en el armario para ponerse algo más elegante para conocer a su padre, y en la inmensidad del armario escoje un sencillo vestido largo y azul medianoche con escote en barco y mangas de tres cuartos de tela sencilla. "Muy elegante" piensa Hinata,pero al ver lo feliz y bella que esta Kaede con su ropa, también impaciente, pues casi empuja a Hinata cuando ve que se ha terminado de poner los zapatos negros de tacón fino.

Cuando salen de la habitación Kaede guía a Hinata a través de un laberinto de pasillos hasta una puerta doble que abre con impaciencia y cuando esta abierta se precipita corriendo al interior de la habitación, donde un hombre fornido y de cabello y ojos igual que los de la chica que en ese momento abraza con infinita ternura a Kaede, quien casi tiene lágrimas en los ojos, ya que como es rey, casi no ve a su padre.

Tras soltar el abrazo, Kaede pregunta:

-Padre, ¿Que haces aquí?

-Vengo para darte una noticia... hemos de volver a Ayeni.


Espero que os haya gustado, y ya sabéis, cualquier sugerencia u opinión, mandad review :3

Naylar