Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.
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Sasagawa Ryohei se encontraba tirado en su cama, aún con la ropa que había usado para ir a agradecer al bar. Su cabeza era un hervidero y necesitaba aclarar sus ideas o no podría dormir; por la mañana había despertado con resaca, una que se había provocado al descubrir que su hermana y su novia engañaban a Sawada y a él mismo… había entrenado, Yamamoto le había contado que una chica le llevó a casa y que debía darle las gracias… Había ido al bar y había conocido a la chica pelirroja, de tez blanca y de ojos verdes, y aunque tenía el corazón roto ella le había interesado… definitivamente estaba loco pero sus instintos le decían que la chica era diferente a Hana… Era menuda, pero emanaba de ella una fuerza interior que no había visto en ninguna chica antes, y eso le intrigaba… Le había pedido una cita y como ella pensaba negarse por su hermana le ofreció una cita doble (Sawada era el único que se le ocurría para ello y de seguro lo mataría cuando se lo propusiera)… definitivamente se le había zafado un tornillo, se giró y pensó en la chica, a pesar de lo frágil que era había sacado a un tipo que se había puesto pesado en el bar, ¡y el tipo medía como 2 metros! Sonriendo como un bobo se dijo que mañana visitaría a Shamal para que escaneara su cabeza a ver si no había algo mal, al cabo de unos minutos se durmió aún con la mujer en el pensamiento.
La mañana siguiente llegó antes de lo que él esperaba, y luego de ducharse y cambiarse se dirigió a desayunar, sus amigos le miraron preocupados pero él no se sentía triste, de hecho se sentía casi bien, desayunó siendo tan ruidoso como siempre y se dirigió al despacho de Sawada para el primer intento, esperando que no lo matara o le convirtiera en una paleta helada. Tocó la puerta y cuando escuchó el "pase" entró.
- Buen día al extremo Sawada – dijo sonriendo intentando mirar tras la pila de papeles que no permitían ver a su jefe
- Buenos días Onii-san – contestó el castaño con voz apagada.
- ¿Podemos charlar un poco? – preguntó algo nervioso.
- Claro – dijo Tsuna poniéndose de pie para dirigirse al sofá frente al que Ryohei se había sentado. Los años le habían sentado bien al castaño, quién seguía luciendo bronceado pero era más alto y con algunos músculos mas definidos, aunque en el fondo era el mismo chico de siempre.
- Verás… – el peliblanco no sabía cómo continuar pues veía el sufrimiento en los ojos de Sawada, el chico tenía ojeras y parecía que con un soplo de viento se le podría derribar - ¿Cómo estás? – decidió partir por lo más simple.
- La verdad… la extraño – murmuró el castaño – aún no logro comprender por qué nos hicieron esto… las amábamos… sé que a veces no les decíamos todo, que no estábamos en casa, incluso que no teníamos tiempo para ser románticos pero siempre intentamos protegerlas… la verdad es que duele Onii-san… – el castaño mantuvo la cabeza gacha mientras hablaba, y el chico extremo pensó que debía decir lo que sentía.
- Sawada… somos tan culpables como ellas… ¿lo sabes, no? – su jefe le miró – nos preocupamos tanto de protegerlas que les mentimos, les ocultamos cosas, estábamos ausentes grandes períodos de tiempo, exponíamos nuestra vida constantemente y no les dábamos una vida, casi no podían salir de la casa por el miedo que nosotros teníamos por ellas… no es justificarlas, pero esto nos pasó la factura al extremo – el chico hablaba con sabiduría, algo que aún se les hacía extraño a la mayoría pues él siempre había sido el más lento – creo que yo ya no amaba a Hana… si la quería pero el no verla y el ya no conocerla a fondo hizo que la alejara de mi… me duele lo que hizo pero no la extraño como creí…
- Onii-san… yo aún quería a Kyoko-chan… pero ya me había dado cuenta que ella no a mi… mi súper intuición me decía que había algo mas pero preferí no verlo… incluso Reborn me lo había dicho – parecía que a Tsuna le costaba decir todo esto – pero me aferré a los sueños de 10 años atrás… supongo que tienes razón al decir que también es nuestra culpa.
- Debe doler Sawada, cerrar un capítulo en la vida siempre es extremo pero debemos avanzar, no podemos quedarnos llorando: ¡los hombres extremos no hacemos eso!
- Creo que no Onii-san – dijo entre risas Tsuna, se le veía una expresión algo más feliz.
- Por eso te tengo una propuesta – el castaño dejó de reír en el acto y le observó – Tenemos una cita.
- EEEHHHH?! – el grito del décimo se escuchó por toda la mansión – ¿de qué hablas Onii-san?
- El día que me enteré de todo fui a beber a un bar y conocí a una chica… ella es especial Sawada, puedo sentirlo… la invité a salir pero dijo que tenía una hermana con la que cenaba a diario… entonces se me ocurrió lo de la cita doble. Es este viernes.
- Pero… yo… no… puedo – el chico se había sonrojado y miraba al mayor como si le hubiera crecido otra cabeza.
- Vamos Sawada, será una cita extrema, es solo en plan de amigos – intentó animar Ryohei.
- Yo… no creo… – pero fue interrumpido por una voz que le heló la sangre.
- Claro que dame-Tsuna irá – dijo entrando por una puerta secreta un hombre trajeado, alto y de patillas rizadas.
- ¡Reborn! – gritó el chico – no decidas esas cosas por mí.
- ¿Estás contradiciéndome? – un escalofrío los recorrió.
- No… claro que no… - murmuró el castaño.
- Decidido entonces – el moreno lo había hecho caer en su trampa – entonces el viernes, ¿no, Ryohei?
- Así es, el viernes a las 6, pero saldremos de aquí a las 5,30… he pensado que quizás un parque de diversiones estaría bien al extremo – dijo el chico sonriendo.
Poco quedó que decir pues el de patillas ya había decidido, así dieron por finalizada la conversación. Reborn había llegado esa misma mañana a la mansión, luego de recibir un llamado de Gokudera contándole todo, no se sorprendía del comportamiento de las dos chicas, pero si su dame-alumno lo necesitaba el ahí estaría (aunque no lo admitiría) y estaba dispuesto a regañarlo pero al ver como Ryohei lograba darle apoyo y tranquilidad pensó en lo mucho que habían madurado todos. Primero averiguaría más sobre las dos nuevas chicas y ya luego se vería el avance de las cosas.
El miércoles pasó volando, pero todos los habitantes de la mansión se dieron cuenta que el cielo Vongola estaba normal luego de su charla con Ryohei (quien lucía una sonrisa y actuaba tan extremo como siempre), aunque se podía apreciar que ambos estaban nerviosos, pues Tsuna hizo el papeleo sin rechistar ni decir queja y el sol incluso le ayudó, haciendo que todos creyeran que estaba loco o algo peor, el jueves parecía pasar en cámara lenta para ambos, pero llegaron al viernes por la mañana y leyeron juntos el mensaje que Bianca envió al móvil de Ryohei con la dirección, a las 5 ambos estaban listos con ropas informales, el castaño con unos jeans azules, camisa celeste y zapatillas negras, el peliblanco con jeans negros, camisa gris claro y zapatillas gris oscuro, a las 5,30 se subieron a uno de los tantos autos que había en la mansión y se dirigieron a la dirección que tenían, era un barrio modesto pero decente y se estacionaron frente a una pequeña casa amarilla, bajaron del auto y se dirigieron a la puerta con sendos ramos de flores (cortesía de Haru para las chicas, pues Reborn les había contado a todos de la cita). Ryohei tocó el timbre.
- Un momento – se oyó la voz de Bianca, quien abrió casi enseguida. Llevaba un vestido blanco de tirantes y según el chico se veía radiante – Buenas tardes – saludó.
- Hola – dijo Ryohei tendiéndole el ramo de tulipanes morados que la chica aceptó sonrojada – te presento a Sawada – dijo señalando al castaño detrás de él, éste asintió a modo de saludo y ella le sonrió.
- Pasen por favor – dijo con voz calmada guiándoles dentro hasta una pequeña salita, donde les hizo sentarse mientras iba por su hermana. Pocos minutos después apareció en el umbral de la puerta una chica algo más baja que Bianca, de tez más blanca aún que la de su hermana, de cabellos castaños y de ojos verdes que iba ataviada con un vestido similar al de la anterior, solo que de color amarillo.
- B…bbb…buenas tardes – dijo con voz nerviosa. Tsuna se puso de pie como un autómata, pero cuando conectó su mirada con la de ella casi se le olvidó respirar, su intuición le decía algo pero el solo podía observarla, dándose cuenta de su actitud le tendió el ramo de rosas blancas mientras saludaba.
- Es un placer conocerla – dijo sonrojado.
Las chicas dijeron que pondrían las flores en el agua y se ausentaron, el grupo salió poco después de la casa y subieron en el auto, charlaron de cualquier cosa por el camino, riendo y simplemente hablando. Al llegar al parque que Ryohei había elegido éste sugirió que se separaran y que a las 8 volvieran a reunirse para ir a comer, lo cual les pareció una buena idea.
Tsuna y Lucy hablaron nerviosos y sonrojados, ella era tímida y él parecía haber vuelto a sus tiempos de escuela, pero aun así congeniaron y pronto ella confió en él lo suficiente para contarle algunas cosas.
- Mi hermana ha sido quien me ha cuidado siempre, aunque nuestros padres murieron cuando teníamos 15 y 12 años siempre fue ella quien estaba conmigo, no eran muy buenos padres – dijo con tristeza – Murieron en un accidente y ella desde ese momento empezó a trabajar en lo que fuera para mantenernos, ahora estudia por las mañanas y trabaja por las tardes en un bar aunque odia ese lugar, no quiere que yo trabaje porque dice que es su responsabilidad cuidarme…
- Ya veo… Yo viví en Japón hasta hace 2 años – confesó Tsuna asombrando a la chica, quién le pidió que dijera frases en japonés o le contara cosas del país. Su cita había resultado mejor de lo que esperaba Reborn, quien les observaba desde un edificio cercano con unos binoculares sonriendo.
Por su parte Ryohei y Bianca habían subido en casi todos los juegos en tiempo record, pues el chico nunca había tenido una cita en un lugar así porque a Hana nunca le había gustado… Pero la pelirroja parecía divertirse y reía como una niña mientras corría con él de una atracción a otra, al final estaban en la rueda de la fortuna comiendo manzanas con caramelo mirando como el sol se escondía, el ascenso era lento y ellos charlaban contándose cosas.
- Así que llegamos hace 2 años… la mafia no es tan terrible como se cree – decía despreocupadamente Ryohei.
- En el bar a veces van tipos desagradables, pero puedo creerte en que no todos son malos, los Vongola y los Cavallone son unos caballeros… y dejan buenas propinas – rió.
- Pues desde que Sawada es el jefe estamos mucho mejor – dijo como quien no quiere la cosa y la chica escupió lo que comía y lo miró incrédulo.
- ¿Me estás diciendo que el chico que está con mi hermanita es el décimo Vongola? – parecía que le daría un ataque.
- Pues sí, Sawada es el jefe de los Vongola al extremo – dijo con tranquilidad. Esto había sido una bomba para la chica pero lo que el guardián del sol dijo a continuación la dejó sin habla – por cierto… me gustas – dicho esto se inclinó y presionó sus labios con dulzura sobre los de la chica, quien a pesar de lo atónita que estaba puso notar que el chico no mentía. Cuando él finalizó el beso siguió hablando de cosas triviales - ¿Cómo es que logras sacar a tipos grandotes del bar tu sola? – preguntó con curiosidad.
- Aprendí defensa personal en una academia – dijo ella aún shockeada.
- Yo era el capitán del club de boxeo en la escuela, quizás pueda enseñarte si quieres – dijo con un entusiasmo casi infantil.
- Claro, quizás… – dijo ella tocándose los labios.
A las 8 se reunieron frente al auto y fueron a comer a un local de pizzas, Bianca se mantuvo casi toda la cena mirando a otro lado o evitando las preguntas de Ryohei pero el ambiente fue animado, comieron una deliciosa pizza casera y bebieron refrescos, charlaron acerca del parque y a los juegos que habían subido, además de lo linda que había sido la puesta de sol. Los chicos pagaron y luego condujeron a las chicas a su casa, Lucy y Tsuna entraron a la vivienda pues él alegó que había olvidado algo en la salita y Ryohei quedó bajando más lento junto a Bianca.
- Bianca… - el chico extremo obviamente había notado que la chica estaba nerviosa – no tienes que decirme nada, yo solo sentí que debía decirte lo que sentía – dijo tranquilo y acariciándole la mejilla. Sawada salió en ese momento y se despidieron de las chicas, a pesar de que la pelirroja no había contestado a Ryohei este se encontraba animado y muy alegre de que su jefe también lo estuviera, llegaron a la mansión a eso de las 10,30 y se sorprendieron al ver a todos los guardianes esperándoles.
- Kufufufu… que tal la cita? – preguntó Mukuro burlón.
- Apuesto a que fueron a un lugar de herbívoros – dijo Hibari burlándose también.
- Tsuna-san! Ryohei-san! ¿les gustaron las flores a las chicas? – preguntó una emocionada Haru.
- Yare, yare parece que salieron con chicas bonitas después de todo – rió Lambo.
- Ma, ma al parecer volvieron más animados – dijo un risueño Yamamoto.
- Me alegro por ustedes, boss – dijo la tímida Chrome con una sonrisa.
- Judaime! – gritó Gokudera acercándose con algo en las manos – Reborn-san ya nos mostró fotos de las chicas y déjeme decirle que son muy lindas, tiene muy buen gusto Judaime.
Los recién llegados se miraron incrédulos, ese Reborn siempre iba un paso adelante… aunque no podían negar que lo habían pasado muy bien. Miraron al cielo pensando en las chicas y en que les esperaría.
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Originalmente esto iba a ser un two shot pero... reescribí el cap 2 y me quedó para un tercero, que es donde la historia si terminara... me alegré de saber que el chico extremo tenía bastante aceptación, en serio que me hizo feliz...
Espero sus reviews con críticas y opiniones.
Gracias por leerme C;
