Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.
.
.
Sasagawa Ryohei se paseaba por su habitación como si quisiera hacer un hoyo en el suelo, ¿la razón?, en su cita del día anterior con Bianca le había confesado de manera no muy sutil que Sawada era el Décimo Vongola, y por tanto él era su guardián. En el momento no había tomado el peso de esa confesión pero ahora se daba cuenta que no había sido lo más inteligente del mundo… Además le había confesado que le gustaba… Lo de Hana estaba muy reciente pero él sabía lo que quería, e iba por ello como siempre había hecho hasta ahora, ya vería lo que haría cuando pasara. Por su parte Tsuna estaba tirado en su cama mirando el techo con una sonrisa en el rostro, a pesar de que había sido forzado a ir a la cita doble se había sentido cómodo, Lucy era una chica realmente dulce, que irradiaba inocencia y tranquilidad como Kyoko nunca lo había hecho… habían intercambiado números de teléfonos y habían charlado por mensaje un rato, pero ella se había despedido pues al día siguiente debía madrugar, apartó todo de su cabeza pero no pudo evitar suspirar al pensar en el papeleo que le esperaba después de tomarse una tarde libre.
Los siguientes tres meses fueron felices para todos los habitantes de la mansión, los guardianes estaban alegres porque "los tortolos" (como les había bautizado Reborn) salieran con las chicas, les enviaran flores y hablaran por mensajes, se les veía contentos y con sonrisas bobas, pero era obvio que dejaban atrás el doloroso momento que habían pasado. Ese día en específico Ryohei luego de la guardia que le correspondía se dirigió al bar luego de una charla con Tsuna, pues ambos tenían un plan, nada más entrar localizó a la pelirroja en la barra y se sentó en el taburete que ya le era familiar.
- ¡Buenas tardes al extremo Bianca! – dijo con una sonrisa.
- Buenas tardes Ryohei – saludó la chica con una sonrisa idéntica, aunque en un principio había estado algo recelosa del chico, este había ganado su atención y parte de sus sentimientos con las salidas al cine, a comer, a tomar helado o al cine (aunque siempre en citas dobles, en que Tsuna y Lucy se desaparecían por su cuenta) – ¿qué vas a tomar?
- Una cerveza, por favor – el chico esperó que se la sirviera para empezar con su "ofensiva" – Oye… llevamos 3 meses saliendo y la verdad… nos gustaría invitarlas a la mansión – dijo con voz nerviosa.
- Ppp…pero… no podemos aceptar – respondió sonrojándose – no conocemos a nadie de su familia y además… mucho menos en la mafia – un vano intento de escaparse, pues Sawada se había adelantado a eso y le había entregado "algo" que él tendía en un sobre a la chica ahora: nada menos que una carta en que todos habían escrito algo, aunque el peliblanco ni se había molestado en leerlo.
A las señoritas Bianca y Lucy:
Estaríamos más que felices de recibirles en casa, ansiamos conocer a las chicas que pintaron una sonrisa en los rostros de Tsuna-san y Ryohei-san (Haru Miura)
No es molestia recibirles, de hecho sería feliz de poder conocerles, si no es molestia (Chrome Dokuro)
Kufufufu Tsunayoshi-kun y el Sol Vongola quieren que vengan y no tengo ninguna objeción (Rokudo Mukuro)
No me molesta si vienen o no, pero si son escandalosas las morderé hasta la muerte (Kyoya Hibari)
Judaime y el cabeza de césped son felices con ustedes, y me gustaría ver si son mujeres estúpidas (Hayato Gokudera)
Ma, ma Tsuna y el sempai están más felices desde que las conocen, deberían aceptar (Takeshi Yamamoto)
Yare, yare, el jefe y el sol son felices, mientras sea así las apruebo (Lambo Bovino)
Familia Vongola
Bianca sonrió con las diferentes caligrafías, además de espantarse ligeramente por la del tal Kyoya y no saber si sentirse ofendida con la del tal Hayato, pero por lo demás estaba bien… Miró a Ryohei que la miraba expectante, por la cara que tenía era obvio que no había leído la carta y ella tampoco se la mostraría.
- Bien – aceptó - ¿Cuándo y a qué hora?
- Mañana, a las 7 para cenar – dijo con una sonrisa aún más grande que la que ya tenía.
- Le avisaré a Lucy esta tarde – dijo la joven girándose para ir a atender a otros clientes.
- Creo que Tsuna ya se lo dijo – murmuró el chico por lo bajo, pero ella le había oído y solo sonrió, su tímida hermana que nunca había salido con un chico estaba perdidamente enamorada del tímido Tsuna… Estaba feliz por ella, miró de reojo al peliblanco que la había visitado cada día desde que se conocieron… sentía algo por él, eso no podía negarlo pero le asustaba pensar en ello. Ese día el chico extremo se retiró temprano, y se dirigió trotando a la mansión para darle la buena noticia a Tsuna, quien se puso nervioso pero alegre con la sonrisa. Los guardianes por su parte empezaron a planear la velada para las invitadas, pero se sorprendieron al escuchar a Tsuna decirles con voz de jefe que debían comportarse… como si nunca lo hicieran.
El día se hizo lento para "los tortolos", quienes poco habían dormido por la expectación, ambos estaban listos para jugar sus papeles y lo habían hablado entre sí, luego de la cena se separarían y verían que les decían las chicas, pero los nervios les estaban jugando en contra. A las 6,30 se paseaban por el recibidor de la mansión, se habían vestido semi informales como todos en la casa para no incomodar a las invitadas (excepto Reborn, quien se quedó con su atuendo habitual), y puntualmente a las 7 sonó el timbre, el mismo Ryohei fue a abrir la puerta y se quedó maravillado al ver a "su" Bianca, quien lucía un vestido azul, con tirantes ceñido en la cintura y acampanado hasta las rodillas, además se había soltado el cabello que le llegaba hasta la cintura, su hermana se encontraba un paso más atrás con un vestido violeta muy parecido al de su hermana (pero el chico extremo solo tenía ojos para Bianca), parecía que Ryohei se encontraba en shock.
- ¿Piensas dejarlas ahí para siempre, Ryohei? – intervino Reborn avergonzando al chico, quien las invitó a pasar y las presentó.
- Chicos, ella es Bianca – dijo señalando al objeto de su vergüenza.
- Y ella es Lucy – dijo Tsuna acercándose a saludarla. Los guardianes estudiaban a las chicas, y para bochorno de los muchachos empezaron a dar su opinión, partiendo por el sádico particular de la décima generación.
- Es un gusto – dijo el de patillas rizadas dirigiéndose a ellas con una sonrisa cordial, que se convirtió en sádica al mirar a sus alumnos – son demasiado bonitas para ustedes chicos – con este comentario logró sonrojarlos a ambos.
- Para ser herbívoras están bien – siguió con desparpajo Hibari (quien extrañamente estaba presente) – y es un placer conocerlas – añadió al ver la mirada enojada que Haru le lanzaba.
- Bienvenidas – dijo la castaña fijando su mirada en las chicas – ¡sus vestidos son muy lindos!
- Deberían considerarse afortunados de que chicas tan bonitas les miren – dijo Mukuro con su habitual malicia.
- Ma, ma, sempai debe agradecerme a mí por haberla conocido señorita, yo le dije que debía visitarla – dijo Yamamoto a Bianca haciéndola sonrojar, luego se volvió a su hermana – Tsuna sonríe mucho más desde que habla con usted – lo dijo como elogio pero consiguió sonrojar a la chica y a su jefe.
- Yamamoto-san tiene razón – dijo Chrome tímidamente – boss está mucho más alegre, y Ryohei-san más energético que antes.
- No parecen mujeres estúpidas – dijo Gokudera analizándolas – del Judaime me esperaba una buena elección pero del cabeza de pulpo… quizás no tanto – antes esto el chico extremo lo miró con ansias homicidas, y eso que el guardián de la tormenta creyó que decía un cumplido.
- Yare, yare me alegro por ustedes – Lambo fue el más simple solo haciendo pequeños asentimientos en dirección a las chicas, quienes estaban sorprendidas de ver lo loca que era la familia de Tsuna y Ryohei. Luego de esas raras presentaciones se dirigieron al comedor.
El comedor en que se había decidido realizar la cena era uno orientado hacia el jardín trasero, de proporciones normales (en comparación a las otras salas de la mansión), las chicas se habían encargado de decorarlo con flores, elegir la vajilla y los manteles, las velas y la suave música del ambiente y como era una noche cálida dejaron los ventanales abiertos. La cena había sido elegida por Reborn, quien a pesar de los instintos que tuvo para fastidiar a sus alumnos había decidido comportarse, eligió champagne como bebida principal, había ordenado que el padre de Yamamoto (quién tenía la mejor tienda de sushi en Italia, país al que se había mudado para estar cerca de su hijo) cocinara sus deliciosas piezas de sushi y otras preparaciones de pescado, además de postres (Haru le había ayudado en esta tarea). Comieron en amena charla, a pesar de que las peleas no faltaron a las chicas no les pasó desapercibido el cariño que todos se profesaban, aún si buscaban pelea entre ellos saltaba a la vista que eran una familia unida que se quería, las locuras que a veces decían les causaban gracia en vez de espantarlas (como habría sido con personas normales), y Lambo y Reborn se encargaron de contarles las anécdotas más vergonzosas de Tsuna y Ryohei. Para cuando terminaron el postre y ya charlaban más relajadas "los tortolos" intercambiaron una mirada significativa, el castaño le tendió la mano e invitó a Lucy a ver la mansión y Ryohei imitó el gesto mientras invitaba a Bianca a ver el estanque del jardín trasero. Cuando salieron de la habitación todos se miraron entre si y sonrieron, Reborn (con cámara en mano) salió siguiendo a su alumno y Mukuro (con una cámara idéntica a la del otro) en pos de Ryohei.
Tsuna le dio un tour por toda la mansión a Lucy (agradeciendo que ni Varia ni CEDEF se encontraban en casa, pues se encontraban en Mafialand de vacaciones), recorrieron las cocinas, los cuartos, su despacho, las salas de entrenamiento y por último se encontraban en la biblioteca mirando la vasta colección que a través de las generaciones se había engrosado, sin tener nada que envidiarle a una biblioteca nacional. El castaño estaba nervioso, pero no se echaría para atrás ahora.
- Puedes venir cuando quieras por libros – dijo con voz calmada (si algo le había enseñado la mafia era a poner cara de póker)
- ¿En serio? – dijo la chica con ilusión, pues amaba leer y ver todos esos libros la tenían extasiada.
- Claro – respondió el con una sonrisa sincera, cosa que ella correspondió. Fue ese el momento elegido por el chico para hablar – La verdad es que me gustaría hablar de otra cosa contigo – dijo sonrojándose ligeramente.
- ¿Qué ocurre Tsuna? – dijo ella clavando sus verdes ojos en los de él.
- Y…yyy…yo… la verdad te conocí en un momento difícil de mi vida – comenzó por algo simple – y pensé que sería difícil de superar pero… gracias a ti he logrado salir adelante, eres una chica dulce y siempre me sorprendes con lo que dices así que yo… me enamoré de ti – la chica parecía perdida en sus pensamientos mientras le observaba – me gustas.
- Yo… – la joven estaba muy sonrojada y le miró – también me gustas – susurró lo suficientemente alto para que el la oyera, al oír eso Tsuna se sintió inmensamente feliz, se inclinó apoyando su mano en la mejilla de ella y la besó, un beso dulce, lento y cargado de las promesas que él quería transmitirle, la chica le abrazó y juntaron sus frentes mientras se sonreían.
- Entonces ahora eres mi novia – dijo feliz y estaba a punto de volver a besarla cuando la súper intuición Vongola le hizo girar la cabeza hacia la puerta donde un sonriente Reborn grababa la escena – Reborn! – gritó consternado.
- Este es un momento memorable para Vongola – dijo aun sonriendo, sin duda usaría esas imágenes en algún momento pero por ahora dejaría que esos dos tortolitos disfrutaran, y quizás echaría un vistazo a como le iba al otro tortolo. Salió cerrando la puerta.
Ryohei por su parte había arrastrado a Bianca a los majestuosos jardines traseros, donde se pasearon por los senderos tenuemente iluminados por farolillos, hablaron sobre trivialidades hasta que llegaron a la fuente natural (el lugar favorito de Ryohei cuando necesitaba pensar), se sentaron en un banco de piedra a sus orillas y siguieron hablando de la cena y otras cosas sin importancia, la pelirroja se daba cuenta que el chico extremo estaba demasiado nervioso, por lo que evitaba hacer cosas sin sentido para no inquietarlo más.
- La cena fue magnífica Ryohei – dijo ella sonriéndole amablemente – son buenos chicos todos.
- Son extremos – contestó el riendo – aunque a veces son fastidiosos… no tenían por qué contarte todas esas cosas vergonzosas de mi – dijo haciendo un puchero infantil.
- Tu famiglia es muy divertida y cálida – dijo ella riendo mientras miraba al cielo.
- Y podría ser la tuya también – dijo el chico dejando escapar un pensamiento en voz alta, suerte que la chica seguía riendo y no estaba pendiente del todo.
- Fue divertido – logró decir ella entre risas, que pronto se apagaron. Luego de un silencio pareció que el peliblanco tomaba un firme decisión, pues se volvió a ella con sus ojos grises brillando.
- Bianca hay algo que me gustaría decirte al extremo – dijo tomándole una mano.
- Ccc…claro – contestó ella nerviosa - ¿de qué se trata?
- Hace un tiempo dije que me gustabas, pero no estabas lista para eso… he esperado pacientemente pero mis sentimientos no han cambiado, todo lo contrario, han aumentado con el tiempo… amo la forma en que sonríes, la forma en que eres independiente, como sacas a los hombres molestos del bar, amo tu esfuerzo y como has luchado por tu hermana y por ti misma… me gustas por todo eso…
- Ryohei… - dijo ella con lágrimas en los ojos, pues era la primera vez que alguien le decía algo así.
- Una vez le entregué mi corazón a alguien, pero ella decidió que no era suficiente… soy un hombre terco, despreocupado, a veces un poco lento, quizás olvido algunas cosas o a veces no podré estar ahí todo el tiempo… pero si me aceptas estoy dispuesto no solo a entregarte mi corazón ¡sino a mí mismo al extremo! – dijo trabando su mirada en la de ella – se mi novia – la joven le miraba con ternura, ahí estaba el hombre infantil que le había pedido una cita y le había robado el corazón, ofreciéndole su vida.
- Acepto – murmuró tomándole las dos manos, pero el chico extremo quería más, ya que la incorporó y a él mismo y juntó sus labios en un apasionado y largo beso, al separarse ella estaba sonrojada pero el acunaba sus mejillas y las acariciaba con los pulgares mientras restregaba suavemente sus narices, habrían seguido así de no ser porque apareció Reborn quien viendo la escena no pudo contenerse y avergonzar un poco a la pareja.
- Parece que no eres tan tonto Ryohei – ambos se giraron sobresaltados para ver a Mukuro sonriendo con cámara en mano y a Reborn sonriendo de igual manera – considérate afortunado, esta señorita es un tesoro – luego de esto ambos se retiraron lentamente en dirección a la mansión para mostrar los videos a los demás. Las dos parejas de tortolos solo estaban dichosos, Tsuna tomaba la mano de su nueva novia sonrojado pero sonriendo, Ryohei sabía que debía darle las gracias a Yamamoto eternamente, pues si no hubiera sido por él no habría ido a ver a la chica a la que ahora abrazaba… su novia… no cabía duda que el romance estaba solo comenzando.
- Bienvenida a mi famiglia – dijo sonriéndole y acunando la mejilla de la chica pelirroja, pues ahora sin duda la chica era parte de su vida.
.
.
Me divertí escribiendo para el chico extremo, y me sorprendió gratamente el ver que era mas querido de lo que yo esperaba. Les agradezco mucho a quienes se tomaron la molestia de leer mi fic, os agradezco de corazón.
Pienso que quizás podría escribir un capítulo 4 contando el tiempo después, pero me gustaría saber si les gustaría.
Como siempre espero sus reviews C:
Gracias por leer.
