Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.
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Sasagawa Ryohei se paseaba por el pasillo del hospital como si quisiera hacer un agujero en el piso, ¿la razón? Su amada Bianca se encontraba dando a luz en ese momento y Shamal lo había expulsado de la sala de partos luego de gritar algunos ¡Extremos!, porque eso solo ponía más nerviosa a la chica… así que ahora solo podía mirar a sus compañeros Guardianes y a su jefe. Cinco años habían pasado desde que conociera a la chica en el bar y un año atrás lo habían hecho oficial: se habían casado en una hermosa ceremonia doble con Tsuna y Lucy, ahora ella estaba dando a luz el fruto de su amor y por su hiperactividad no podía entrar y verlo.
Tsuna estaba abrazado de su esposa, Lucy lucía una pequeña panza que en 5 meses sería su pequeña hija que llegaría a alegrar la vida en la mansión, aunque ya eran felices viendo a sus pequeños sobrinos: el pequeño hijo de Yamamoto y Gokudera era una mezcla perfecta de los 2 chicos, su sonrisa era tan tranquilizadora como la del Guardián de la lluvia, la pequeña Hikari tenía la sonrisa de Haru y los ojos de Hibari, Ipin y Lambo estaban en su luna de miel y probablemente pronto aportarían sus propios hijos, los gemelos de cabello color índigo hijo e hija de sus guardianes de la niebla a veces les jugaban bromas pero eran unos pequeños adorables, incluso los pequeños hijos de Dino de vez en cuando se pasaban por la mansión… Supuso que la vida podía llegar a ser hermosa una vez que sigues el camino correcto y él estaba plenamente agradecido de cómo habían resultado sus vidas luego de lo ocurrido con Kyoko y Hana (con quienes mantenían una relación cordial pero a distancia), miró a su amigo y hermano que parecía tan nervioso como supuso que él estaría en unos meses, Shamal apareció de pronto.
- Bien, te dejaré entrar pero de manera que vuelvas a empezar a gritar te saco a patadas – dijo en tono tranquilo pero serio.
- Está bien – Ryohei habló en un tono bajo, cosa que sorprendió a todos pero supusieron que su mujer y su hijo eran suficientes motivos para hacerlo guardar la compostura.
- Vamos pues, está a punto de dar a luz – Shamal entró con Ryohei siguiéndole, la mansión contaba con un pabellón completo como enfermería y estaba mejor surtido que algunas clínicas, la habitación en que Bianca se encontraba tenía paredes color lavanda y ella estaba pálida pero feliz.
- ¡Ryohei! – exclamó aliviada.
- Aquí estoy amore – dijo él sonriéndole y tomando su mano, al ver su rostro recordó el día que le pidió matrimonio hacia un año y medio atrás… al volver de una misión en que había sido herido logró que los demás le dejaran moverse antes de que el doctor lo examinara y extrajo una sencilla caja de terciopelo azul del bolsillo, que le entregó a la pelirroja, al abrirla descubrió dentro una sencilla sortija de oro que encajaba con ella: sencilla y hermosa "Sé que soy un tonto, y no esperaba estar cubierto de heridas cuando te lo pidiera pero… ¿Te casarías conmigo?" ella se había largado a llorar y lanzándosele encima selló con un beso su respuesta "¡Sí!"… habían recorrido un largo camino y ahora daban un paso más – Falta poco, nuestro bebé debe querer conocerte.
- Y también a ti, después de todo le has cantado cada noche antes de dormir – dijo ella con una tierna sonrisa, pero apretando fuertemente la mano de su esposo por las contracciones, estaba asustada pero feliz – Ryohei… ¿qué crees que será? – ellos no habían querido consultarlo en la ecografía, por lo que sería una sorpresa para cuando naciera.
- No me importa, solo espero que tenga tus ojos y sea como tú – dijo él con una sonrisa boba.
- Creo… creo que ya viene – dijo casi gritando y apretando fuertemente la mano al peliblanco, ante esto Shamal y las dos enfermeras pusieron todo en posición.
- Necesito que pujes fuerte señorita – el doctor había dejado de lado sus comentarios mujeriegos por ahora – si pujas fuerte será menos doloroso y podrás ver antes a tu bebé – esbozó una sonrisa – entonces 1… 2… 3! – La mujer pujó, gritó y apretó la mano de Ryohei al mismo tiempo – un poco más Bianca, solo un poco más, ya veo su cabeza… – con un fuerte grito y un gran esfuerzo la mujer pujó con todas sus fuerzas y se escuchó un llanto en la habitación - ¡Es un niño! – gritó Shamal sosteniéndolo para que los demás pudieran verlo, se acercó a la pareja que miraban embobados a su pequeño bebé que se debatía en brazos del doctor luego de ser cortado el cordón umbilical, aún sin limpiar su madre pidió tenerlo en brazos y al sentir a la frágil criatura en sus brazos lloró de alegría.
- Nuestro pequeño – susurró besando su frente – por fin llegas a mis brazos – Ryohei había estado en silencio durante esos segundos pero abrazó a ambos y cuando su esposa le miró vio que también lloraba, su marido, el chico extremo, lloraba y sonreía a la vez.
- Es hermoso – dijo con orgullo – Muchas gracias al extremo – la besó en los labios y luego besó la mejilla pálida de su bebé, pero las enfermeras lo sacaron de sus brazos para revisarlo y transportarlos a la habitación – iré a avisarles a los demás – dijo dirigiéndose a la puerta-
- No tardes – dijo ella aun sonriendo. El hombre caminó por el pasillo y abrió de una patada la puerta, sobresaltando a sus amigos.
- ¡Es un niño! ¡Es un niño y está sano al extremo! – gritó y la alegría estalló, todos se acercaron a felicitarlo, abrazarlo y preguntarle cómo era el bebé, hasta que Yamamoto le entregó una caja de puros: había olvidado que en la famiglia era tradición que el padre repartía un puro a cada uno cuando el bebé nacía, los repartió y dijo que volvería con su esposa, todos querían acompañarles pero pensaron que quizás era necesario que tuvieran algo de privacidad por un rato. Ryohei llegó a la habitación de color amarillo que el mismo pintara para recibir a su hijo, su mujer estaba con un camisón limpio y lucía hermosa, sostenía en una manta blanca a el pequeño meciéndolo; la escena le conmovía y le llenaba de orgullo: sus dos grandes tesoros de la vida estaban ahí.
- Lucen hermosos al extremo – dijo en voz tranquila.
- Vamos, ven a verlo… tiene tus ojos y mi color de piel, tu nariz pero mi color de cabello… es una mezcla perfecta de nosotros – la linda madre observaba con adoración a su hijo.
- ¿Cómo le pondremos? – preguntó Ryohei sentándose junto a ellos y pasando su brazo sobre los hombros de su mujer.
- He pensado que me gustaría que se llame Kensei… es un nombre que dijiste que te gustaba – sonrió mirando al hombre que también sonreía.
- Entonces será Kensei Sasagawa… bienvenido a la famiglia – lo tomó en brazos con delicadeza y comenzó a tararear la canción de cuna que recordaba de su infancia, la que le había cantado al vientre de Bianca desde que supo que estaba embarazada y el pequeño abrió los ojos y le clavó su mirada en los ojos de su padre sonriendo tiernamente, realmente sus ojos eran iguales, estaba a punto de decir algo pero el resto irrumpió sin poder contenerse más tiempo por conocer al nuevo miembro de Vongola – Que bien que llegan chicos – dijo con una sonrisa – Yamamoto, ¿aceptarías ser el padrino al extremo? – dijo dándole una mirada cómplice a la chica pelirroja.
- ¡¿Yo!? – exclamó el aludido sorprendido.
- Claro, gracias a ti fue que nos reunimos, así que queremos que seas tú el padrino al extremo – dijo mirándolo con camaradería.
- Sería un honor – dijo Yamamoto sonriendo.
- Chrome, ¿serías tu su madrina? – preguntó Bianca a la peli violeta (que la había estado apoyando durante todo el embarazo) quien se sonrojó pero asintió.
- C..ccclaro – dijo muy contenta pero sorprendida.
- ¿Y cómo se llama? – preguntó Reborn con alegría… aunque su alegría era por motivos diferentes a lo que ellos creían.
- Les presento a Kensei Sasagawa – dijo con orgullo el hombre mientras que presentaba a su hijo de una forma digna del rey león, siendo regañado enseguida por todas las mujeres presentes.
- Dense prisa con sus hijos – rió Reborn mirándolos a todos, cuando le devolvieron miradas interrogantes dijo con voz divertida – Vongola necesita sangre nueva y por supuesto soy el más calificado para entrenarlos, me divertiré mucho probando mis métodos con ellos – Ante esto todos sintieron escalofríos pero sonrieron, después de todo las vidas de sus pequeños dependerían de ellos mismos.
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Muchas me escribieron pidiéndome una continuación... y pensé que bien podía contar parte de lo que pasó con todos los Vongola después de la llegada de las dos hermanas que curaron los corazones de Tsuna y sobretodo de Ryohei.
Espero haber cumplido sus expectativas y como siempre gracias por leer c:
G.
