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¿Seguro que está bien? Hoy se veía bastante enojado, eh~

Él dice que está bien, usa su mano.

¿Usa su mano? ¡Jó, eso es triste!

Ha sido la decisión de Sasuke, creo que deberías de dejarlo en paz un rato, y dile eso a Karin también.

No seas tan aburrido, Juugo~ Yo y mi novia solo le queremos dar una buena vida, quizá le compre un gatito para que no se sienta tan solo.

Usa su mano.

¿Y? No insistas con lo mismo, igual Karin ha salido ya, le dará a Sasuke un libro.

¿Un libro? … ¿No será una novela erótica?

No, no, el libro tiene apenas tres páginas impresas, es muy raro. Creo que Karin quiere que se masturbe con la imagen que sigue a portada.

Contraportada.

Lo que sea.

Eh, no lo sé. A Sasuke no le gusta la situación, se molestó conmigo.

Es Karin, tiene su encanto. Descuida, cuando vuelva le pediré que deje en paz a Sasuke.

¿Ella? Si quien me preocupa eres tú.

Por la otra línea se escuchó una risa, Suigetsu finalmente se despidió y colgó, sin darle una oportunidad a Juugo de aclararse.

Para su desgracia no había podido acompañar a su novia a la casa de su amigo para ese libro, sinceramente no se creé aquélla historia sobre el chico ese esclavo que todas las mujeres y algunos hombres desean, la verdad es un chico bien parecido pero… venga, era algo irreal. Algo así no puede existir. Miró una vez más la pantalla de su celular, que indicaba que la llamada había terminado y el tiempo que esta duró. Alzó sus cejas con tranquilidad, alargando su sonrisa.

Es cómico pensar que Sasuke se masturbará con una pintura, y nadie le quitará esa idea. ¿O qué, acaso mañana Sasuke vendrá a su casa y le presentará a ese bombón que estaba en la pintura?

Jhá, claro.

¿Y él se iba a creer semejante cosa, verdad?

No era tan idiota.

Lamentablemente para él, eso, es lo que todo idiota piensa.

Suigetsu era idiota, y los idiotas siempre serán idiotas.

Sentido común, por favor.

Caminó hacia el baño arrastrando los pies, después de una ducha iría junto a su novia a la casa de su querido amigo, si tiene suerte podrá encontrarse con Juugo de camino y, ¿Qué mejor que juntarse los cuatro en la casa de Sasuke después de una salida en la cafetería?


No era de noche ni mucho menos, pero Sasuke ya estaba cepillando sus dientes después de descongelar una lasaña que tenía guardada y a ver comido algo, un simple café no había aliviado su apetito. Por alguna razón Sasuke se sentía ansioso desde hace un rato, más bien desde que tocaron el tema de su abstinencia. Exactamente, ¿Qué tenía de malo?

Solo no quiere nada de "eso", nadie lo puede culpar. Su falta de interés es evidente, ni con una chica y mucho menos con un hombre.

Japón, era un país libre de toda homofobia posible, es un lugar en donde la homofobia NO existe.

Desde siempre ha existido la homosexualidad e incluso en tiempos de muchos años atrás el amor entre hombres era visto como el amor más puro, así que él no es homofóbico, pero tampoco se ha detenido a imaginarse con un hombre a su lado en una vida amorosa, o en una relación carnal.

Tomó un vaso de plástico lleno de agua y dejó que un poco de ese líquido vital se deslizara dentro de su boca, rápidamente usándolo para quitar la pasta dental de su boca y proceder a escupirlo en el lavamanos del baño, tomando una toalla de manos para pasárselo por su mentón y suspirar.

Ahora que está solo y tiene un buen par de libros y una novela ficticia en su posesión, podría pasarse la tarde comenzando uno, o al menos eso quería hasta que escucho el molesto pitido del timbre de entrada por absolutamente toda su casa, Sasuke suspiró de nuevo y colgó la toalla en un perchero de pared para salir de su baño y bajar las escaleras hasta la planta baja.

Casa sencilla para una sola persona: planta baja con un baño de visitas, el living, un comedor y un patio, y la segunda planta estaba llena por 3 habitaciones, dos baños, un armario de pared, y finalmente una terraza con una mesa de playa con sombrilla y dos sillas de plástico blancas a juego. Realmente es una buena casa, al menos para él. Acogedora, bien amueblada, y sobretodo privada.

En todo caso, apenas bajar las escaleras se dirigió a la puerta y la abrió, mirando con ojos aburridos a la pelirroja que, alegremente, sostenía un paquete cubierto por papel marrón contra su pecho y siento todo unido por un trozo de cinta.

— ¿Qué quieres? —Preguntó con su tono habitualmente aburrido, la pelirroja no borró su sonrisa en ningún momento.

— Tengo que mostrarte algo.

Sasuke enarcó una de sus cejas pero aún así asintió con la cabeza y se hizo a un lado, los tacones de aguja alta de la pelirroja resonaron un poco en la entrada hasta que llegó a la sala, el suelo de la sala estaba totalmente alfombrado por un elegante tono vino, la sala en sí era de cuero blanco, y la pared lisa de un tono obscuro bastante profundo, sin duda su casa era un sitio elegante aunque pequeño, incluso el ventanal con puertas que daba al patio resultaba lindo o elegante, al menos para Sasuke.

Nadie le ha dicho lo contrario aún.

— Después de lo que hablamos en la cafeterí-

— ¿En serio? ¿Vienes hasta mi casa solo para joderme, Karin?

— ¡Escúchame antes, retrasado!

Sasuke hizo una mueca, cerrando la puerta a su espalda para después caminar a la sala y tomar asiento en el sofá dobla, en donde Karin procedió a alegremente sentarse y dejar el paquete en el centro de la mesa de enfrente, justo a un lado de los nuevos libros de Sasuke aún con su plástico protector y un par de separadores de regalo encima.

— Ah, Don Quijote de la Mancha, sin duda un buen libro. —Opinó ella en voz alta, pero la mirada de Sasuke la hizo sonreír ligeramente con torpeza.

— ¿Y bien?

— ¿Por qué no me preparas un té antes, maleducado? Que soy una mujer, alábame.

— Oh vaya, lo haré. Solo no sangres encima de mi sofá o dejaré de alabarte.

— Intentaré de que mi princesa roja no lo dañe cariño, descuida.

Sasuke ignoró el guiño y se levantó de su lugar para dirigirse a la cocina y hervir algo de agua para el té, mientras la pelirroja desenvolvía el libro y botaba el papel de envoltura "seria" a un lado, antes de guardarlo en su bolsa.

Oh, si Sasuke ve algo tirado en su casa la matará.

Al cabo de unos minutos, Sasuke volvió de la cocina con dos tazas humeantes de té, Karin le sonrió mientras volvía a acomodarse sus lentes, movimiento muy común en ella.

No sabe por qué pero siempre le da por comprarse unos lentes más grandes a los que ella debería usar.

El ojinegro le dio una rápida mirada al libro al lado de los suyos, notablemente más grande y con muchas mas hojas, en realidad son muchas… Miró a Karin con curiosidad mientras dejaba las dos tazas sobre la mesa y volvía a sentarse a su lado, la pelirroja se le encimó de nuevo y lo miró con aquéllos ojos brillantes de alegría, eso solo confundió más a Sasuke.

— ¿Ves ese libro, ves ese libro~?

— Lo veo. ¿Y qué tiene de especial?

— ¡Es la respuesta a tu abstinencia!

Oh, así que eso era.

Un libro, un libro lo ayudará a dejar de tener su larga abstinencia, ¿cierto? Perfecto.

Un libro, un asqueroso libro.

Sasuke rodó sus ojos y dejó sus manos entrelazadas en su rodilla, mirando fijamente el libro.

— ¿Qué acaso es un libro erótico? —Preguntó, sin dejar de tener sus ojos fijos en el libro.

La pelirroja alargó su sonrisa y negó con la cabeza, sus manos tomaron su taza de té para acercarla a su boca y soplar un poco, tranquila.

Oh, Sasuke, si supieras~ Pensó Karin para ella, bastante entretenida soplando.

Ante la falta de respuesta, Sasuke alzó su mirada a la pelirroja, quien ahora daba un sorbo a su té antes de mirarlo de nuevo con aquélla sonrisa.

— Es mucho más que un libro erótico, es Naruto.

— Naruto. —Repitió Sasuke sin algún tono específico de voz, leyendo aquél mismo nombre como título del libro en la barroca cubierta del libro. ¿Sencillo? Bueno, no tanto, para él eran muchos detalles, y eso que apenas tenía el nombre.

— Naruto. —Afirmó la pelirroja, dejando la taza de nuevo en la mesa para ahora tomar el libro y dejarlo en el regazo de Sasuke, que lo tomó y dio la vuelta para leer una reseña atrás.

Nada, no hay reseña o resumen o nada, todo estaba liso, y en los bordes de la cubierta trasera habían ramas de rosas en pintura dorada.

Inconforme, Sasuke abrió el libro y miró las páginas del centro, pero nada.

Absolutamente todo en blanco.

Dio vuelta a algunas hojas y siguió buscando, pero nada. Las hojas tenían un aspecto viejo, los bordes estaban algo amarillentos y alguna que otra hoja un poco doblada, pero nada mas. Cerró el libro y miró de nuevo a la pelirroja.

— ¿Qué clase de libro es este?

— Ya te lo dije, la respuesta a tu abstinencia. Ven, acércate. Te cuento su historia~


Naruto estaba ahora ansioso, ignoraba la voz de la pelirroja y solo escuchaba la que creía era de Sasuke, sin duda hoy sería un buen día para él, ¿cierto?

Si la pelirroja le cuenta su historia él podrá salir para atenderlo y conocer a Sasuke~ Siempre y cuando sea Sasuke quien lo haga.

¿Esta cosa tiene historia?

¡Oye, más respeto, es Naruto!

¡Eso, más respeto!

Naruto se cruzó de brazos y se levantó de su sitio para mirar hacia arriba y después hacia los lados. Su impotencia creció de nuevo cuando no vió absolutamente nada, ni un solo brillo, solo voces y más voces.

Bhé… ¿No me ibas a contar su historia?

¿Te interesa?

No, pero no te irás hasta que o hagas, ¿cierto?

Oh vamos, ¿puedes contársela ya? Estaba ansioso, tanto que incluso usó algo de su fuerza para mover el maldito libro, un poco, pero solo logró moverlo un poco, los humanos continuaron hablando entre insultos antes de que la voz femenina finalmente se atreviera a comenzar con su historia.

Verás… se dice que si tienes este libro en una noche estrellada y de luna llena y dices tres veces el nombre de Naruto, él aparecerá y será tu esclavo sexual hasta cuando su tiempo se acabe. Ah, y debe estar contra tu pecho, ¿bien?

Ah, es verdad… nadie sabe su historia verdadera más que su propio hermano y él, quizá sus padres se han enterado ya.

— …

¿Y bien?

¿Esto es un clase de novela para niña, tiene tinta invisible? Iré por una vela.

¡No es mentira, ni una leyenda ni un cuento para damas, Sasuke!

¿Cómo sabes?

Por que confío en mi familia, Sasuke.

Naruto ladeó apenas un poco su cabeza, cruzándose de nuevo de brazos. Estaba claramente confundido, y nadie le podía dar respuestas ni escucharlo. ¿No era una pena?

Escuchó más charla, pero ni idea de qué hablaban, muchas noticias desconocidas para él, simplemente se sentó y suspiró, aburrido.

— Quiero salir'ttebayo… —Nadie lo escuchó, su hermano seguramente se estaría retorciendo de la risa ahora mismo.

Mira, solo… sólo ábrelo. ¿Bien? Soy también una Uzumaki, y no dudo nada de mis antepasados, Sasuke. Igual te dejaré el libro, confío en que Naruto te va a ayudar.

¿Una Uzumaki? Eso sí que llamó la atención del rubio, que solo abrió sus ojos, pero nada.

¡Era lo mismo siempre, nunca nada cambiaba!

Siempre, siempre…

Siempre que abre sus ojos, es como si los tuviera cerrados, nunca podía ver nada.

Escuchó más ruido afuera, antes de sentir un ligero estremecimiento en su cuerpo por segunda vez en lo que llevan el encuentro esos dos, sin duda esa sensación solo significaba algo: el libro acababa de ser abierto de nuevo.


Intentaba ver de nuevo algo, mientras pasaba rápidamente las hojas desde atrás, pero al final Karin se aburrió y después de acabarse su té quitó las manos de Sasuke del libro de un manotazo y ella misma buscó la primera página después de la contraportada con el título y algunas palabras en otro idioma.

Sasuke entonces sí se asombró un poco y lo dejó ver cuando abrió sus ojos un poco más de lo normal, la mano de Karin se apartó lentamente del libro y solo miró cada movimiento de Sasuke mientras tanto.

Mientras tanto, para Sasuke… no podía creerse que tal obra estuviera en un libro que él creía era inútil.

Paseó las yemas de sus manos lentamente por encima de los lomos de los libros, buscando con la mirada un título interesante. Desde que llegó a su casa no tardó en alimentar a su tan amado zorro y después darse una ducha para liberar tensiones, que ese día tuvo bastantes con sus amigos entrometidos. Y de hecho era bastante

El hombre del dibujo… era simplemente fascinante, glorioso en toda la palabra. ¡Era un hombre… increíblemente apuesto! La pintura estaba hecha a mano, con pasar suavemente un dedo por encima lo notó, no está impreso. Es en verdad una pintura. La pintura estaba hecha con asombroso detalle. Si no fuese por las marcas a los bordes de la página, pues estaba enmarcado por blanco, diría que era una fotografía actual de alguna antigua estatua.

No. Se corrigió Sasuke así mismo. Es un Dios. Estaba claro que ningún mortal podía jamás tener esa pinta tan… increíble.

Gloriosamente desnudo, el tipo exudaba poder, autoridad y una aplastante y salvaje sensualidad. Aunque su pose parece ser una casual, daba la sensación de estar contemplando un depredador listo para ponerse en acción en cualquier momento.

¿Quién la hizo? Estuvo tentado a preguntar. ¿Quién ha podido retratar tal hombre?

Las venas se le marcaban en aquél cuerpo perfecto que prometía poseer una fuerza inigualable, diseñada específicamente para proporcionar placer a toda fémina o ser que lo mirase, y sinceramente Sasuke sentía su enorme presencia aún sin que estuviera allí ahora mismo.

Con la boca seca, Sasuke observó los músculos, que tenían las proporciones adecuadas para su altura y peso. Contempló la profunda hendedura que separaba los duros pectorales, y bajó hasta el estómago –esculpido con forma de tableta de chocolate–, que suplicaba ser acariciado por una mano, y con mucho gusto su mano lo haría.

Y entonces llegó al ombligo.

Y después a…

No se les había ocurrido tapar aquello. ¿Y porque deberían de haberlo hecho? ¿Quién en su sano juicio, iba a querer ocultar unos atributos masculinos tan estupendos? Y siguiendo con aquélla línea de pensamiento, ¿Quién necesita un artilugio con pilas teniendo aquello en su casa?

¡Que le den a los vibradores!

Juugo estaría retractándose de sus palabras al aconsejarle usar un vibrador –incluso sin importarle que él fuera un hombre– si él tuviera a ese hombre a su lado.

Se humedeció los labios, volviendo a la cara de nuevo.

Mientras contemplaba los afilados y apuestos contornos del rostro, y sus labios –con una diabólica sonrisa apenas esbozada –, le asaltó la imagen de una ligera brisa agitando esos dorados mechones, bendecidos por el sol, que le soltaban por un poco más arriba del cuello, especialmente diseñado para cubrirlo de húmedos besos. Y de aquéllos penetrantes ojos de color azul eléctrico, mientras sujetaba una enorme Shuriken del viento, él ya había leído sobre esa clase de armas y… verlo allí, era increíble.

El sofocante aire que le rodeaba se estremeció ligeramente de forma repentina, y le acarició las partes de su cuerpo expuestas a la brisa.

Casi podía escuchar el profundo tono de voz del tipo, y sentir como aquéllos musculosos brazos lo envolvían y le atraían hacia un pecho duro como una roca, mientras su cálido aliento le rozaba la oreja.

Percibía unas manos fuertes y expertas que vagaban por su cuerpo, alterando sus sentidos de una forma increíble, proporcionando un deleite exquisito mientras buscaban su lugar más recóndito.

Un escalofrió le recorrió la espalda y su cuerpo comenzó a palpitarle en zonas que hace tiempo no palpitaban así. Sentía un dolor fiero y exigente que jamás había experimentado en su vientre bajo, Sasuke solo pudo desviar la mirada y dejar el libro una vez mas en la mesa de sala en el centro de la misma. Nunca… nunca había visto a un hombre así, vaya sensación tan nueva.

¡Si hasta se ha imaginado a su voz!

Y ahora, con esas sensaciones recién adquiridas, sintió que su vitalidad volvía a él, que sus mejillas tomaban aquél tono ligeramente rosado de antaño y que sus labios adquirían un tono ligeramente más brillante al de antes. Sasuke apretó los labios y cerró lentamente el libro, dejándolo una vez más en la mesa antes de suspirar y recargarse un poco más en su sofá, cerrando sus ojos.

Karin y sus amigos tienen razón, hace tantos años que no ha tenido ninguna aventura reciente, pero no cree en esos cuentos de hadas. Sí, el tipo está muy bueno, MUY bueno, pero sigue sin creer que ese espécimen tan increíble de hombre pudiera…

Es que no, era imposible.

No loco lo creería.

Pero… con sentimientos encon- ¡Con sensaciones encontradas, sería imposible de nuevo soportar tanto más..!

— Me lo he… pensado un poco ya, y tienes razón. Re-iniciaré mi vida sexual, pero no con un esclavo sexual de fantasía, Karin. Yo me conseguiré a alguien más bueno que ese rubio.

Y el libro cayó de la mesa.

Karin si soltó un ahogado grito, seguido de una risota, mientras que Sasuke solo se apretó más contra el respaldo de su sofá y miraba el libro tirado fijamente.

— ¡Dime por favor que tú lo has movido!

— No, estás loca. No lo he tocado. —Fue la única respuesta, entre gruñidos, que Sasuke pudo dar.

La risa de Karin no cesó en ningún momento, ni siquiera cuando Sasuke le dio una mirada gélida ni mucho menos cuando la pelirroja le golpeó varias veces el costado con su codo en una actitud amistosa.

— ¡No me dirás que sea ha movido solo!

— Tsk, yo no lo he tocado… loca.

— ¿¡Qué!?

— ¡Que no lo he movido yo!

— ¡Pero no se h podido mover so…lo..! ¡Dios mío, Naruto lo ha movido, es real!

Sasuke enarcó una de sus cejas. ¿"Naruto lo ha movido, es real"? Entonces, ¿ni siquiera la propia pelirroja lo ha..? ¡Entonces le ha estado mirando la cara! Diablos, y él… y él se sonrojó por la maldita pintura de un sujeto… Oh vamos, esto no puede ser cierto.

Qué penosa situación, y más con la risa de la aún desquiciada pelirroja.

La mirada de Sasuke viajó hasta el libro. Ese libro… Tragó saliva ligeramente y se levantó de su asiento para caminar al libro y tomarlo, pero al instante de tocarlo apartó su mano y la protegió con la otra, siseando.

— ¡Esa maldita cosa está caliente, Karin!

— ¡Así lo pones~!

Ambos ignoraron que afuera se escuchó un choque, seguido del movimiento de unos neumáticos al dar un acelerón en el pavimento, y alguno que otro grito de peatones.

— … Bruja.

— Amargado~

¿Qué le daba tanta risa?

Antes de que Sasuke pudiera contestar aquélla especia de insulto la puerta se abrió de golpe, los dos se alertaron y giraron al mismo tiempo la cabeza para ver al recién llegado.

Juugo, y no tenía buena cara.

— Un auto acaba de arrollar a Suigetsu.

Y eso bastó para que Karin se levantara de un salto, tomara su bolso, el libro tirado en el suelo –Sasuke se preguntó internamente si ella también había sentido esa quemazón como él– y saliera por la puerta cuando Juugo se hizo a un lado.

— ¡Apresúrate, amargado!

— ¡Sasuke!

El peli-azabache reaccionó al escuchar ese par de gritos, sacudiendo su cabeza para alejar pensamientos raros de su cabeza y simplemente tomar su abrigo, llaves de la casa y del auto y salir de su casa.

¿Y ahora que ha hecho su amigo idiota?


— Vamos, Suigetsu. Todos sabemos que te has lanzado al auto.

— Y también al conductor.

La pelirroja se evitó el insulto y simplemente suspiró, aún tomando la mano del peliblanco con fuerza, quería apoyarlo… Sasuke solo bufó, ante la falta de interés en la situación actual y ante la falta de habla de Juugo solo desvió la mirada hacia aquélla silla blanca, en donde el libro descansaba. Aún recordaba el ardor que sintió cuando lo tocó, le había dolido… Se miró la mano dañada por el rabillo del ojo. Nada, ni una ampolla o marca, nada que dijera que efectivamente recibió una quemadura, pero él la siente. Oh, y vaya que sí.

— Eres un idiota…

— Me has aceptado con todo cuando me diste el "Quiero", nena. No te arrepientas ahora…

Oh no, y ahora este par se pone de acaramelados.

Sasuke rodó sus ojos y se enderezó, bajando su pie del borde inferior de la pared al tiempo que relajaba sus brazos de nuevo y se acercó al libro.

— Me llevaré esta mierda a casa, Karin. —Sasuke ignoró la mirada reprobatoria de la enfermera cuando dijo aquello, tomando el libro de forma cuidadosa. No quería que lo volviera a quemar, pero no fue así. — Avísame si hay alguna novedad. —Cuando comprobó que el libro no hacía nada, abrió su abrigo y lo guardó en uno de los bolsillos interiores, ahora su mirada reposó en el encamado, alzando apenas una de las comisuras de sus labios. — Tú, idiota. Vendré mañana a verte.

La pelirroja se acomodó los lentes al sentir que el margen de estos se había caído un poco, cruzándose de piernas en su silla. Su mano aún sostenía la de su novio. Estaba feliz de que Sasuke accediera a llevarse el libro por voluntad propia, pero prefirió no decir nada sobre Naruto frente a una enfermera y menos frente a una cámara que posiblemente los grabe en una esquina.

Ya después podría molestarlo.

— Ah, yo también. Sasuke, vengamos juntos.

El peliazabache asintió con la cabeza y miró ahora a Juugo, pero este solo negó con al cabeza.

— Yo vendré por la tarde, no puedo temprano. Debo ir a trabajar, ya sabes. Quizá de camino te traiga algo.

— Eso me gustaría~

Sasuke asintió y simplemente se giró para abrir la puerta blanca y salir de allí. La enfermera apretó más su tableta de apuntes contra su pecho y miró con curiosidad al pelirrojo.

— ¿Es siempre tan mal hablado?

— Nah. —Contestó la pelirroja, encogiéndose de hombros. — Solo está ansioso, ya sabe. La abstinencia de años, es mala a su edad.

— … —La enfermera solo asintió y desvió la mirada, claramente extrañada por esa respuesta.

¿Abstinencia?

Pobre chico…


Sasuke llegó a su casa alrededor de las nueve ya de la noche, se pasó la mañana en la cafetería, parte del mediodía en búsqueda de sus libros y la otra parte restante en el hospital apoyando a su amigo con su presencia, porque palabras de aliento de sus labios nunca. Ahora dejaba su abrigo de nuevo en su perchero en la entrada, sacando de este sus llaves de casa y auto para colgarlas en unos ganchos para llaves al lado de la puerta y procediendo a sacar su billetera y celular de sus bolsillos para dejarlos en la mesa auxiliar también a un lado de la puerta.

Se dirigió a la sala y recogió las tos tazas abandonadas de té para ir a la cocina y lavarlas, ahora preguntándose lo que cenaría. La verdad, no tenía ganas de hacer mucho… Se dirigió al teléfono para marcar un número de aquéllos que tiene anotados en un pizarrón y llamó por una buena ensalada César y tiras de pollo, eso sería perfecto. Mientras pedía lo suyo, no pudo evitar ver de nuevo su abrigo, estando consiente de que allí dentro hay un libro que espera a ser abierto por él y a que siga los pasos indicados de Karin.

Su orden no tardará mucho en llegar, le agradecemos elegirnos para su cena y buenas noches.

Sí, buenas noches.

La llamada terminó, pero Sasuke no dejó el teléfono de nuevo a su base ni mucho menos de mirar el abrigo. Con el paso de los segundos, el pitido comenzó a ser un poco molesto, bajó el teléfono basta dejarlo en la base de nuevo y, tras un suspiro, esculcó en su abrigo hasta sacar el libro e ir de nuevo a la sala para dejarlo en el sofá individual y rápidamente subir en busca de su pijama. Un simple pantalón de pijama, la camisa de su pijama daba mucho calor y aunque el tiempo esté algo frío afuera dentro de casa da un poco de calor.

Una vez vestido con un único pantalón de pijama negro bajó a la sala de nuevo y se tumbó en su sofá individual, con su nuca en uno de los brazos de su sofá y sus piernas arriba del otro brazo. Extendió su brazo para tomar el control remoto de la mesa, en donde aún descansaban sus tres nuevos libros que ni siquiera acomodó. Buscó el canal de noticiero y allí le dejó unos momentos antes de cambiar de canal hasta encontrar uno interesante. Dejó el control en el borde de la mesa y ahora tomó el libro de Naruto, mirándolo fijamente.

— ¿Qué haré contigo..?

Ábreme…

Su cuerpo se estremeció ante una ráfaga de aire falsa y Sasuke cerró sus ojos ligeramente, soltando un ligero jadeo.

¿Abrirlo?

Era como si el libro le pidiera que lo abriera, como si una voz bastante agradable, aterciopelada y ligeramente infantil se lo pidiera.

Dilo…

¿Decir qué..?

El peliazabache se estremeció de nuevo y ahora sí abrió sus ojos, mirando de nuevo el libro ya descansando en su regazo y usando sus piernas juntas y flexionadas como apoyo.

Podría intentarlo, no lo cree y seguramente nada pasará pero podría intentarlo.

Decirlo…

¿Quieres verme, Sasuke?

Diablos, definitivamente esto ya era de su imaginación, porque eso no podía pasar. No tiene muchos amigos, y ninguno de ellos tiene esa voz tan… ¿Su nombre, lo dijo claramente, cierto?

¿Esta es la voz de Naruto? ¿No se quedó en un casi se imaginaba su voz sino que realmente se la está imaginando?

Yo sí quiero verte.

Tragó duramente saliva y se encogió un poco, esa reacción no era nada normal para Sasuke, algo pasaba. Quizá el calor de la situación, o de esa voz, o simplemente Karin le ha pegado lo desquiciado o la locura.

¿Cuándo… cuando era la siguiente luna llena?

Sasuke se levantó y dejó el libro allí, mientras corría hacia su habitación para ver el calendario y rápidamente buscar el ícono de luna llena.

Dos semanas.

Por pura curiosidad, lo haría, pero en ese lapso de tiempo igual intentaría con alternativas más… reales.

Quiero verte, Sasuke.

¿Y tú, Sasuke? ¿Tú también quieres ver a Naruto?