(Posición de reverencia exagerada: De un rápido movimiento se agacha. Rodillas, pantorrillas y pies contra el piso, estómago y pecho contra el piso, cabezazo contra el cemento(boonk!), brazos hacia el frente, manos sobre el piso a cada lado de la cabeza, codos hacia arriba. Reiterado movimiento ascendente/descendente desde la articulación de la cadera, haciendo fuerza con los brazos, flexionando los codos.)

P P P

E E E

R R R

D D D

Ó Ó Ó

N N N

Espero que sepan disculparme, he estado con algunos problemas y contratiempos (entiendase por facultad de arquitectura, finales, entregas, parciales, entregas, trabajos, entregas, etc.), y no he tenido ni tiempo ni mucho menos inspiración para dedicarles un rato. Cuando me di cuenta tenía mucho por escribir, y también mucho por leer...

Pero no os preocupeis más, he venido en vuestro encuento y traigo para vuestro deleite una nueva entrega, doble, con dos capitulos para que podais disfrutar de leer, tanto como yo he disfrutado escribidles.(jaja)

Por cierto, todo este tiempo me han llegado mails avisando que siquen la historia y que la han puesto entre sus favoritos. Estoy mas que feliz por eso, apesar de que no hubo acción en estos meses, han dado su apoyo. Gracias :D

Bueno, en fin! Espero que lo disfruten, he sido generosa con ustedes (y como no serlo, si los abandoné quien sabe cuanto tiempo), las iba a dejar con este capitulo insipido hasta tanto escribiera el proximo. Pero como soy buena escribí dos patis, para que tengan y guarden por un tiempo (por las dudas a mis profesores se les ocurra otro ataque facultativo... y me dejen con el cerebro quemado otra vez..).

Pasenla lindo...


CAPITULO4

-Kyoko-chan, podrías por favor hacer dos pasos hacia adelante por favor…?- Dijo la renombrada fotógrafa y publicista italiana Ana Donatello, haciendo que la chica se acomodara para la última fotografía donde posaría sola. –Muy bien Kyoko-chan, está listo; puedes ir a hacerte el cambio. Ren-san ven aquí por favor.-

Kyoko apenas la conocía, pero admiraba a esa mujer, tenía tanta determinación para con su trabajo. De decisiones firmes. Una mujer con vocación y sobretodo amor por su trabajo, que debía ser el mejor. Sus peticiones debían ser cumplidas, y al pie de la letra. Muy exigente, y con un excelente gusto. Y por ello su trabajo era de los mejores mundialmente hablando. Una bella y exitosa mujer. La chica caminaba a su camerino mientras la miraba atentamente. –Quiero ser como ella…-

Entró en su camarín y encontró su cambio. Ni bien lo vio se sonrojó de pies a cabeza. –Esto tengo que usar con Tsuruga-san…?- Una pollera, corta y acampanada color ladrillo con lunares blancos, en combinación con la pieza superior de una bikini torzada, del mismo color que iba acompañada de un chaleco corto, tipo torerita, tejido en color blanco, punto calado. Este cambio llevaba unos grandes lentes de sol en tono sepia con un juego de pulseras plásticas del mismo tono. Los pies, descalzos.

Ya resignada, se vistió y se dispuso a salir de su camerino hacia el sector de maquillaje, mostrando la postura segura y altiva de Natsu-chan. Ya con la especialista, le retocaron su sencillo maquillaje al natural y le recogieron el cabello (con extensiones en dos tonos más obscuros que el suyo) en una cola alta y torcida, despeinado muy. Una vez que estuvo lista salió rumbo al set.

Se sentía tan avergonzada de que su sempai la viera en esa facha, mostrando el vientre, al descubierto y esa falda tan corta, la piel de las piernas al aire libre, -…por Dios, qué vergüenza!- pensó mientras se concentraba para adoptar la postura de Natsu nuevamente. Pero su plan de hacerse la superada, falló en el momento crucial, quedándose estancada en el pasillo de ingreso al set, con las mejillas sumamente sonrojadas, y la boca medio abierta, cuando cruzó miradas con Ren, que por cierto era el causante de los desmayos del staff femenino de la sección publicitaria de Dolce & Gabbana, cistiendo unos jeans en color gris humo, descalzo y con una camisa de seda blanca de mangas largas, arremangada, y completamente abierta, mostrando su sombroso cuerpo. Tenía el cabello mojado peinado hacia atrás, como si hubiera salido del agua, y eso lo hacía ver extremadamente sexy.

Pero Kyoko no se quedaba atrás, aunque aún era una pequeña niña de 17 años, tenía un cuerpo espectacular, y aunque Ren estaba deleitándose con lo que sus ojos veían no tuvo otra opción que voltearse hacia otro lado, porque sentía devorarla con la mirada y que en cualquier momento se abalanzaría sobre ella para besarla apasionadamente. Su idea no fue la mejor, ya que al voltear notó como los babosos de los asistentes estaban desnudando a Kyoko con la mirada, mientras hacían comentarios de lo más desubicados entre ellos. Ni modo, tuvo que volver a concentrarse en Kyoko e intentar no tomarla por la cintura y secuestrarla para encerrarla en una torre donde pudiera hacerla suya. –Estas muy mal Ren…- suspiró en un imperceptible balbuceo.

El pequeño set se componía de apenas un piso de arenas blancas, una silla de roble antigua con tapizados rojizos colocada descentrada del set, casi de costado, y un fondo verde, para luego montar el verdadero fondo en forma digital. Ana dio las indicaciones a los actores y se dispuso a hacer su arte.

Al principio todo iba tranquilo para Kyoko, Ren iba sentado mirando al frente, en diferentes poses, mientras que Kyoko se colocaba de pie y de espaldas a la cámara, con una mano posada en el hombro de él, la otra en la cintura y girando la cabeza según exigía la fotógrafa. Luego comenzaron los acercamientos, los roces y el contacto. Detrás de todas las cámaras se encontraba Yukihito en modo fangirl fotografiando con su teléfono móvil todas las escenas protagonizadas por su cliente preferido y su amada aprendiz.

Ren parecía de lo más normal, aunque por dentro se estuviera muriendo por tenerla en brazos. Pero Kyoko mal que mal podía disimular su nerviosismo, apelando a Setsuka o Natsu, la que saliera primero. Aunque le gustara mucho estar tan cerca de Ren, no veía la hora de que terminara. Se sentía muy incómoda y cada vez más torpe.

..

.

*Toc-Toc*

-Adelante- Dijo la chica mientras terminaba de guardar sus guiones en su bolso.

-Mogami-san, vas a tu casa? Quieres que te lleve?- Pregunto Ren asomándose por la puerta.

La voz de esa persona la asustó, esperaba escuchar a cualquiera, pero no a él. Dejó caer el bolso que se abrió en el aire desparramando todo su contenido por la pequeña habitación.

-Oh, estás bien?- Dijo entrando y cerrando la puerta para poder ayudarla. La chica inmediatamente se agachó a juntar sus pertenencias, seguida por Ren.

-Ay! Que… que torpe… Estoy bien… Gracias… Solo se me resbalo de las manos.- Le contestó sin mirarlo a los ojos.

-Menos mal. Hace poco estuviste enferma, pensé que podrías haber recaído…- le dijo mientras levantaba un libreto de la chica.

-*MARIANELA*- Leyó el muchacho… -Dime, trabajarás en este drama?- preguntó acercándole el pesado cuaderno.

-Mhju… hoy confirmé mi participación en el… en tres semanas arrancamos con las grabaciones.- Le contestó de lo más contenta dándole una sonrisa amable.

-Ah…- Se quedó pensativo un momento -…Y dime, Mogami-san… No es este el drama donde participará Fuwa Sho…?-

-…- Los mini demonios de Kyoko comenzaron a salir alterados, volando en círculos buscaban a quien debían amenazar de muerte, hasta que se topaban con esa fastidiosa, irritante y radiante sonrisa del primer actor de Japón que los iba fulminando de a uno. – Pues… sí… el mismo drama… Tsuruga-san…- dijo la chica apenas audible temiendo por su vida, esa sonrisa no era un buen augurio. –Tsuruga-san no te enojes con migo… por favor…!- suplicó Kyoko haciendo una exagerada reverencia.

-Por qué habría de enojarme?- Preguntó el actor sosteniendo su "caballerosa" sonrisa falsa. Ella se incorporó y levantó la vista, para su desagrado el muchacho no había cambiado su expresión.

-Dicelo a tu cara entonces… Qué hago?...- Pensaba irónicamente Kyoko, mientras armaba su defensa.

–Tsuruga-san…-comenzó a defenderse la chica, de manera timida y mirando al suelo. -Ya habíamos hablado de esto… Yo… yo encontré en la actuación algo por lo que vivir, ya no pienso en vengarme de él. - …Por supuesto que quiero verlo derrotado, sufriendo y suplicando perdón de rodillas… -Quiero ser la mejor en esto, porque amo lo que hago y respeto mi trabajo. –Levantó la mirada buscando los ojos de Ren con una determinación que la misma Ana Donatello hubiera envidiado. -Y para eso tengo que ser lo más profesional posible. Soy actriz, quiero vivir de esto, por lo tanto no me puedo dar el lujo de andar rechazando un trabajo porque hay alguien que no me agrada en el reparto. Sería poco profesional… lamentable…- Lo soltó rápido como si le estuvieran estrujando el pecho. Ren había cambiado su caballerosa sonrisa por una llena de orgullo y al fin se sintió aliviada y le respondió con otra.

Como podía ser que ese hombre pudiera transmitirle tanta paz con tan solo una sonrisa. Se sentía tan a gusto, era tan cálido estar los dos sentados en el piso de su camerino, que no sintió cuando Ren le tomó una mejilla.

-Mogami-san… Necesito decirte algo… si no, creo que… voy a morir. – Le dijo mirándola seriamente a la cara. El mundo se les había borrado por completo. Ya no estaban en un estrecho cuarto de camerino, estaban en la nada misma, flotando, solos, cada segundo más cerca el uno del otro. –Mogami-san… tu…-

*Toc-Toc*

-Ren… ya es muy tarde… vámonos…- se escuchó detrás de la puerta la voz de Yashiro.

..

.

Definitivamente la vista desde la oficina de Ren, en el piso 23 de la torre de LME era espectacular. Era jueves, 14:54, tenía unos 40 minutos libres antes de su siguiente compromiso y cuando no tenía nada que hacer, se acomodaba tranquilo, en un sillón que acercaba a la extensa superficie vidriada de ese courtain wall que conformaba la fachada del edificio de LME, para pasar horas ahí, sentado, solo, mirando el movimiento de los autos, la gente que caminaba descontrolada hacia todas direcciones, y lo que más le gustaba, y le parecía fantástico, era el poder ver todo ese caos citadino y no escuchar ni si quiera el ruido de una mosca. Era como ver una película muda. Era la tranquilidad. Veía quien entraba y quien salía por la enorme explanada de ingreso a LME. Ya se sabía los horarios de entrada y salida de algunas personas que trabajaban en la empresa, pero no porque quisiera, si no que por el hecho de haberlo visto una vez, a su mente le bastaba como para recordarlo, involuntariamente.

Miró el reloj, marcaba las 15:02, volvió la vista a la entrada. Esperaba con ansias la llegada de una persona. Sonrió. Ella no llegaba ni un minuto tarde. Super puntual. Pero un retraso lo tiene cualquiera. El reloj marco las 15:03 y allí la vio aparecer por la plaza de ingreso, montada en su bicicleta. No podía verle bien la cara, pero sí que vestía el uniforme de la escuela y por ende traía la mochila colgada en la espalda que se mecía de lado a lado por los violentos y desesperados movimientos de la chica. Pedaleaba exageradamente para no retrasarse ni un solo minuto más. Vio como dejó estacionó en los bicicleteros y como corría con torpeza a la entrada, donde la perspectiva le impidió seguirla con la mirada.

Miró su reloj, marcaba las 15:05. Se levantó de su asiento, sonriente, se acomodó la chaqueta y comenzó a caminar hacia la puerta. Tenía ganas de verla, y ahora la escusa perfecta para hablarle, debía regañarla por llegar 5 minutos tarde al trabajo. La sonrisa no se desdibujaba de su rostro.

Abrió la puerta para salir y casi se choca a su representante que iba entrando.

-Y eso...?- Preguntó el joven manager.

-Qué cosa?- Cuestionó desconcertado el actor mientras se inspeccionaba la ropa en busca de algo desalineado, o tal vez era su cabello, tal vez estaba despeinado. Volvió y se miró en el espejo. –Qué tengo...?- dijo inspeccionándose de frente y de espaldas. -No tengo nada…- Afirmó mirando al su manager que lo miraba sorprendido desde la puerta.

-No nada… no tienes nada… solo que sonreías como un bobo…- Le contestó encogiendo los hombros y ladeando la cabeza, burlándose de él. –Si sales así al pasillo vas a hacer una masacre con las mujeres que andan dando vueltas por aquí.- Agregó riendo.

Ren le dedicó una mirada fría que erizó al joven Yukihito y volvió a tomar su posición en el sillón, reflexionando. Porque se pone tan feliz por haber encontrado una escusa para ir a verla. –Si quiero verla, debería ir…y verla… y ya… Demonios! - se agacha y agarra la cabeza –Iba a seguir actuando como su sempai…- suspiró y recargó la espalda con violencia sobre el respaldo del sillón.

Sin entender demasiado, Yashiro Yukihito dio un paso al frente entrando en el recinto, cerró la puerta, y posteriormente a haberse acomodado los lentes sacó de su maletín un grueso cúmulo de papeles para depositarlos en una mesa frente a Ren

-Guión. *El Amor en los Tiempos del Cólera*. Ya puedes empezar a leer. Mañana es la lectura del guión a las… -Mira la agenda- 4 p.m. y el lunes a las 10 a.m. empiezan tus grabaciones con Kyoko-chan… Ah, por cierto, me dijeron que anda muy ocupada, y que no va a poder ir a la lectura del guión mañana. Esa niña está trabajando mucho.- finalizó con alegría por la creciente actriz.

-Kyoko?- preguntó sorprendido Ren, mientras, con notable esfuerzo por permanecer calmado, abrió el guión para verlo. Las páginas pasaron rápidamente hasta que el joven encontró lo que buscaba.

-Qué… qué tiene Kyoko-chan?- Cuestionó el manager a su amigo y cliente, ladeando la cabeza.

Ya sin preocuparse por actuar calmado de un rápido movimiento se levanto dejando abierto el libreto sobre la mesa, y salió sin mediar palabra con su sorprendido amigo que se quedó con la palabra en la boca y los ojos abiertos como platos. El joven manager dio unos pasos para seguirlo, hasta que se percato que el actor había dejado el libreto abandonado y abierto sobre la mensa, sin mencionar que había dejado también olvidado su móvil y las llaves de su automóvil. Volvió por las cosas y al agarrar el guión comprendió el porqué de la reacción de su amigo.

[…

Mogami Kyoko: FERMINA DAZA (Joven)

Okazaki Youhei: FLORENTINO ARIZA (Joven)

Tsuruga Ren: JUVENAL URBINO (Joven)

...]

-Creí haberle dicho de esto antes… pero parece que no le había dicho nada…- Pensó el joven representante.

–Ups!- rió por lo bajo y guardando las cosas de Ren salió tras los pasos del actor, que por cierto, sabía que podía estar en camino a un único lugar. O más bien hacia una única persona. Tal vez debía dejarle un momento a solas.

..

.

-Hola?- atendió el móvil.

~-…-~

-Sí? Diga!- reiteró el saludo.

~-…-~

*Clack* Ella corta la llamada y se dispone a empezar con sus actividades ya vestida con el mono rosa chicle de LME.

*música*

-Hola?- atendió fastidiada.

~-Mujer demonio chupasangre, cómo te atreves a colgarme el teléfono!-~

-Sabía que eras tú idiota!...- Contestó indignada a la vez que sus demonios salían de a uno en busca de la amenaza.

~-Pues claro, quien más puede llamar a una chica plana sin atractivos como tú?- Redobló la apuesta, riendo a carcajadas~

-Pues mucha gente, la cual no necesita ocultar su número para que los atienda, por ejemplo, mis AMIGOS, personal de la empresa, compañeros de elenco, el presidente…- hizo una leve pausa – por ejemplo… Tsuruga Ren…- dijo con malicia mientras sus pequeños demonios practicaban tiro con un muñeco del molesto individuo al teléfono.

*Clack* Se cortó la llamada.

-Parece que di en el clavo.- Pensó la chica riendo y guardando su teléfono en un bolsillo. –No debería ir por ahí usando el nombre de Tsuruga-san para molestar a los idiotas- comenzó a caminar hacia la puerta que de repente se abrió.

-Tsuruga-san!- Dijo la joven actriz sorprendida.

-Kyo…. Mogami-san…- contestó entrando rápidamente y cerrando la puerta.

-Te persigue alguien?- preguntó riendo.

-Por qué no me dijiste que ibas a ser mi co-protagonista?- le dijo mientras se acercaba dando zancadas hacia ella.

-Ah? – la chica no sabía bien que contestar. Porque le sacaba ese tema tan de repente… -No me digas que…- no le gusta la idea…-

-Qué qué? Que no te diga que?- interrogó el joven que ya se encontraba de pie frente a ella, buscando sus ojos que miraban al blanco suelo. –Kyoko… Mirame…- le hablo suave mientras posaba su cálida mano en el mentón de ella, y así poder subirle la mirada.

-Ts…Tsuruga-…san- balbuceó Kyoko, perdida en la mirada del chico, tan cerca que lo tenía, tantas ganas de estrecharlo en un beso.

-Kyoko… hay algo que he estado tratando de decirte…que no puedo terminar, porque siempre nos interrumpen.-

-Es sobre el nuevo drama…?- preguntó asustada. –Es que… seguramente… es eso…- comenzó a llorar. –Es que no te gusta que… que yo sea tu co-protagonista…- soltó en un sollozo.

-Eh?... No… No es eso… Dios… Qué tienes en la cabeza?- Cuestionó riendo… -Es que no te das cuenta?- Le replicó muy calmadamente mirando directamente a los ojos, y a los labios.

Rápidamente Kyoko cerró sus ojos avergonzada, estaba viéndole los carnosos labios, cuando sintió que él intensificó su mirada hacia sus ojos. Él, por su parte intentó cerrar el espacio que los separaba, y así saciar sus deseos de una buena vez.

*música*

KyoKo, aún en cercanía a Ren, sacó el teléfono del bolsillo del overall rosa. Lo abrió con una sola mano, empujando con el pulgar. Ambos miraron la pantalla.

"NUMERO DESCONOCIDO"

-Maldito Shotaro… Me tiene cansada.- Murmuró a punto de cerrar el teléfono para colgar.

Ren se separo a penas de ella, y dejando una mano en su cuello, con la otra tomó rápidamente el móvil y atendió de manera calmada.

-Diga-

~-…Quién habla?...- gruñó reconociendo la voz.~

-Eso me gustaría saber a mí, quién está al teléfono?.- Refutó. Kyoko no daba crédito a lo que estaba presenciando.

~-Eso no es de tu incumbencia… Pásame con Kyoko-~

-Ella no está disponible… De hecho, acabas de interrumpir un momento importante. Me harías el favor de no molestar más?...- dijo Ren cortante, y sin que le falle el pulso procedió a cerrar el móvil, y así cortar la llamada.

Kyoko estaba petrificada. Aunque su mente quería reaccionar, su cuerpo ni siquiera daba señales de querer moverse. Ren guardó el teléfono en su propio bolsillo y guió su mano hacia una mejilla de Kyoko.

-En dónde me había quedado- le dijo aproximando su rostro al de ella, que era sostenido por sus manos, como método de retención ante cualquier signo de escapa por parte de la chica, que miraba sonrojada a los ojos determinantes de su sempai.

Pronto comprobó que el aire se iba humedeciendo, y comprendió que su aliento se mezclaba con el de Ren. Esa sensación le era familiar.

-Ren, ya debemos… i r… n o s…-

El sonido seco que aquellas simples palabras, resonó en toda la habitación de la sección LoveMe. El eco llegó a los odios de Ren y Kyoko y caló en lo profundo de sus cuerpos.

Yashiro Yukihiyo, el manager del primer actor de LME estaba incómodamente asomado de medio cuerpo en el umbral de la puerta, entre abierta, mirando a su cliente favorito y su amada aprendiz en una situación que podría ser vista como extraña por cualquier otra persona. Los pocos segundos que duró el engorroso momento parecía no querer terminar nunca.

Yashiro miraba a un descolocado Ren, Ren miraba a Yashiro, Yashiro miraba a Kyoko, Kyoko (sonrojada a más no poder) miraba a Yashiro, Yashiro volvió a mirar a Ren, Ren miraba a Yashiro. Yashiro se da cuenta que está de más.

-Lo siento.-

De un rápido movimiento el joven cerró la puerta y salió. Una vez afuera, el sonrojo le consumió hasta las orejas, y en el momento que cayó en cuenta de lo que había presenciado comenzó a saltar de felicidad por todo el pasillo, aunque en un momento temió perder su vida en manos de Ren, por haber interrumpido un momento que aquel, pero no mucho le importó y siguió con su festejo para luego retirarse al hall central, donde esperaría por su cliente.


Bueno muchachos, espero que les haya gustado el capi. Es medio insípido, lo se, pero es el intro al que sigue... El próximose viene con TUTI! jaja En fin, se agradece la lectura y las críticas, siempre sirven para crecer y escribir mejor.

Saludos!

ATTE. AGUS :D

p.s. : Feliz Sábado!

Feliz Mundial! Aguante ARGENTINA Campeón! :D