-Idiota, simplemente eso eres, un gran idiota.- dijo Isabelle que se encontraba tumbada sobre su cama limándose las uñas con Alexander sentado por un lado.

Era un otoñal Domingo por la tarde ambos hermanos llevaban sus clásicas prendas negras y Alexander se encontraba con su hermana narrándole su experiencia del día anterior que el describía como "desagradable" pero que en sí, no recordaba absolutamente nada…

-Ya deja de decirme eso, ni siquiera recuerdo los hechos y solo te estoy diciendo lo que según él fue -se interrumpió cuando vio la expresión de su hermana- ¿Qué?

-No te digo idiota por resultar herido en batalla con un demonio mayor- respondió burlona- A lo que me contaste Magnus prácticamente te salvo la vida, te digo idiota por que le dejaste tu número de celular y mira esto… - Isabelle levanto un teléfono celular y en la pantalla se mostraba: "46 llamadas perdidas" y "15 mensajes de texto"- Alguien está desesperado por hablar contigo-Isabelle rio aun con el celular en mano.

Alexander perplejo se lo arrebato y se quedó mirando la pantalla por un largo rato.

"¿Será él?" Pensó Alec, ya que, después del rompimiento, él había eliminado todo de Magnus, incluyendo su teléfono celular "Debe serlo, sí" lo confirmo cuando miro los últimos números que eran los que se había grabado de memoria. El joven cazador pego un brinco de la cama haciendo que su hermana se quedara perpleja.

-¡HEY! ¡Alexander!- grito, pero el oji-azul salió corriendo sin mirar atrás, dirigiéndose al Santuario.

[…]

Alec llevaba su respiración acelerada, sabía perfectamente que al Santuario era el único lugar donde los submundo podían entrar y el último mensaje de Magnus confirmaba que se encontraba en ese lugar "Te veo dentro del Instituto" se encontraba rojo de furia, la última vez que estuvo ahí había observado a Magnus acercase a Camille y hablar con ella… se arrepintió al instante al recordar aquello.

Se armó de valor y calmo sus impulsos antes de entrar, puso la cara más seria que pudo. Abrió las puertas… y ahí estaba él. Alec quedo boquiabierto al ver a aquel Magnus tan tranquilo y sereno, sinceramente se lo imaginaba destrozado, pero no pudo evitar preguntarse, que si al igual que él, Magnus ¿Estaría fingiendo?

El brujo se giró al escucharlo entrar y se encamino hacia el chico, con un chasquido de dedos cerró la puerta y Alec se sintió dar un brinco ante aquello.
Se detuvo delante de él y le sonrío ampliamente.

-Ah Alexander, disculpa la molestia es solo que olvidaste esto la otra noche- Dijo y extendió el equipo de cazador de sombras del joven: su cinturón de armas entre otras cosas.

Alec se estremeció, no sabía que responder, algo dentro de él lo invadía de coraje pero más lo llenaba la añoranza de lanzarse y abrazar a su ex –amado y darle las gracias, claro, era algo que ya no podía hacer…

-Ah Eso… gracias, n-no era necesario que lo trajeras ¿sabes? Tengo demasiadas como para perder las que sean - dijo con una expresión en su rostro entre triste y tranquila.

-Oh ya veo, si gustas puedo conservarlo, quizá otro día puedas enfrentar a otro "demonio mayor" por mi domicilio y no tener con que vencerlo- contesto el brujo con una amplia sonrisa.

-C-como gustes- Alec seguía con la cabeza gacha y rojo hasta las orejas, pero ya no sentía tal coraje, solo contenía los impulsos que deseaba liberar con toda su fuerza. Apretó los puños a sus costados.

"¿Cómo guste?" Pensó Magnus y dio unos pasos hacia el chico, dejo caer las pertenencias de este y lo acorralo en la puerta. Alexander simplemente lo observo con los ojos como platos, estaba sorprendido que no pudo reaccionar de otra manera.

-¿Mag…nus?- susurro Alexander sorprendido, pero antes de que pudiera decir otra cosa, el brujo se inclinó y se acercó demasiado al joven, rozando sus labios.

-Esto es "lo que gusto" Alexander- Fueron sus palabras antes de que presionara su boca contra la del joven cazador y comenzara a besarlo lentamente con mucha suavidad y ternura como había sido cuando estaban juntos.

Poco a poco el brujo rodeo con sus brazos al chico, que dejo de presionar sus puños y lentamente fue cerrando sus ojos, dejándose llevar, en un momento se encontraron abrazándose mutuamente. Alec tenía un lío en su cabeza "Debo detenerlo, estamos en el instituto ¿Y si nos descubren?" Pero estaba tan inmerso en el beso que sus pensamientos fueron cambiando repentinamente "No, no quiero detenerlo; Quiero más" y con eso ultimo procedió a apretarse contra el brujo, ahora no solo sus labios se encontraban juntos si no que todo su cuerpo: pecho, abdomen e incluso pudo sentir el miembro del brujo, esto último lo hizo estremecer y retrocedió un poco cubriéndose la boca de vergüenza…

-Y-yo lo siento mucho, n-no sé qué me sucede- hablo entrecortado y jadeante.

-Yo te lo diré- dijo el brujo tomándolo por la cintura seductoramente y acercándolo hacia el mismo- Me deseas tanto como yo a ti ¿No es así?

-N-no es eso, no debemos estar haciendo esto- contesto Alec nervioso.

- ¿Ah no? De acuerdo, entonces procede a detenerme, porque no pienso hacerlo por mí mismo.- El brujo se inclinó de nueva cuenta a besar al joven cazador, esta vez lo aprisiono por completo contra la puerta, pegando todo su cuerpo hacia él.-¿Me detengo ahora?- pregunto y continuo sus largos besos, comenzando a bajar lentamente dando ligeras lamidas que hacían jadear al chico, paso por su boca y se desvío hacia su mejilla continuando por su cuello, clavícula y pecho.-¿Continuo?- pregunto y el chico solo se limitó a mirarlo con su cara encendida y cubrió su rostro.-Eso es un sí para mí.- Respondió y comenzó a desabotonar la camisa del oji-azul y sus besos y lamidas fueron pasando por su abdomen, deteniéndose a jugar un poco en su ombligo para así continuar hasta que llego a la pretina del pantalón, volteo a mirar al chico y poso sus manos en el botón, como si lo fuese a desabrochar..

-M-magnus, N-no- dijo el chico casi sin poder respirar ya.

-¿No?- lo tentó el brujo y procedió a desabrocharle la prenda- Adelante, detenme.- Alexander trato de tomarle las manos y al hacerlo rozo ligeramente su propio miembro que se encontraba ya lo suficientemente duro.

-A-aah- jadeo el chico por lo bajo

-¿Ya estas así? ¿Con tan poco?- dijo el brujo y levanto su mirada, fue ahí, fue en ese momento que lo dedujo, la cara encendida del chico con un ligero sudor y una mirada de ángel lo decía todo… el joven lo deseaba y lo hacía con todas sus fuerzas que con tan solo unos besos y unas caricias pudo lograr tal reacción.- ¿Sabes lo hermoso que te ves de esta manera? Pareces un ángel, un ángel divino, pero atrapado en el infierno.- Le dedico una sonrisa al chico que ya respiraba aceleradamente y procedió a bajar su pantalón, luego sus boxers… El brujo comenzó a tocar al chico, no lo hacía con morbo ni nada salvaje, lo hacía con amor, todas sus acciones hacía él lo eran, llenas de ternura y cuidado, quizá Magnus no era perfecto haciéndolo pero la experiencia que poseía hacía que al menos fuera realmente placentero: sus lamidas y gran manejo de su boca hacían volver loco a Alec que no podía controlar sus jadeos y comenzó a soltar ligeros gemidos, mientras que el brujo combinaba sus labios y manos para estimular al chico acelerando sus movimientos: lamia de arriba a abajo disfrutando absolutamente todo el miembro del chico saboreándolo comenzó a introducirlo en su boca…

-M-m-magnus, d-deten-te estoy a p-punto – dijo tomando la cabeza del brujo, intentando detenerlo, no lo logro.- a-agh, ah, m-magnus…

El brujo disfrutaba tanto como se escuchaba el chico, suplicando y gimiendo a la vez, eso lo hacía excitarse poco a poco, continuo sin poder, más bien, sin querer detenerse… hasta que algo exploto en su boca, Alec se había venido.

El brujo se irguió y sonriendo saco un pulcro trapo blanco, se limpió un poco de la semilla del chico que había quedado en la comisura de su boca.

-¡AH POR EL ANGEL! ¡LO SIENTO TANTO MAGNUS Y-YO...!- Se interrumpió cuando el brujo lo miro fijamente.-

-No lo hagas, no te disculpes, fue un placer hacerlo.- Dijo y removió los cabellos negros de la frente sudada del chico.-

Alexander al darse cuenta que seguía desnudo dio un brinco y como un rayo procedió a subir sus boxers y pantalón así como a colocarse de nuevo su camisa. Dio un largo suspiro y quedo con su cabeza gacha.

-¿Sucede algo? ¿Alexander?- pregunto el brujo un poco curioso- ¿Acaso no fue de tu agrado lo que acabo de hacer?

-No, no es eso, me encanto, digo, no estuvo nada mal…-

-¿Pero?-

-Pero, no sé, no me gustaría quedar como el juguete sexual ¿sabes?-

-Lo sé, por eso te llamare mañana, espero contestes- dijo el brujo sonriendo y dedicándole un guiño- Ahora será mejor que me vaya antes de que alguien se percate de que estuve aquí.

Alexander desvió la mirada a un pequeño bulto que yacía a lado de ellos.

-Oh espera, si gustas puedes conservar esto.- dijo el chico recogiendo su equipo de cazador de sombras.- Quizás lo ocupe en alguna otra batalla cercas de tu loft.

El brujo no pudo evitar soltar una ligera risa al escuchar eso.

-Créeme, la próxima batalla que tengas cercas de mi domicilio, no será en plena calle, ni con un demonio mayor, bueno, si con un demonio, mas no mayor- y dicho esto tomo el equipo rozando ligeramente los dedos del chico- Gracias.

-D-de nada.- Rápidamente Alec se armó de valor suficiente para tomar de la barbilla a Magnus y darle un ligero beso en la boca, para después salir huyendo, dejando al brujo con ojos sorprendidos y una gran sonrisa en su rostro.

[…]