Cuanto tiempo sin hacer nada~. Bueno, mi única excusa es que mi cerebro se quedó en blanco así que si buscáis explicaciones quejaros a él. Al tema, en esta segunda parte de "cierto día en..." sigue siendo yaoi, pero advierto que he añadido una pequeña parte de LEMON que he subrayado para aquellas a las que no les guste el LEMON. Aviso que es mi primer Lemon y no tengo muy claro si lo hice bien o no... Bueno, que no os molesto más y os dejo a leer en paz... o/o espero que os guste.
El hecho de estar desmayándose cada dos por tres podría ser muy normal para algunas personas, pero entre ellas no se encontraba Antonio. Primero con la resaca de la fiesta de Inglaterra y ahora al andar hacia la salida de una casa. Sus parpados parecían pesar más de una tonelada, casi como si nunca hubieran sido abiertos, aunque con esfuerzo pudo entrever la realidad. Se encontraba en un lugar muy oscuro, sobre una cama que parecía aterciopelada. A primera vista no encontraba nada fuera de lo común en aquella habitación salvo, tal vez, el tamaño; sin embargo al borde de cama estaba sentada una silueta que le resultaba extrañamente familiar. No tardó en darse cuenta de a quien pertenecía esa sombra y no pudo menos que soltar un gruñido que pareció alertarle.
-Maldito Inglaterra ¡¿Por qué estoy aquí!? ¿Por qué estoy tan cansado? ¿Me has drogado…?- Una sensación de sueño volvió a apoderarse de Antonio, quien no podía permitirse el lujo de dormir frente a un enemigo que se atrevería a quitarle otro dedo de pie (Gibraltar). La sensación no remitía por mucho que intentase fijar su atención en Arthur, sus ojos comenzaron a caer lentamente- vete… al… infierno… Arthur…
Con eso España cayó rendido en los brazos de Morfeo.
(OLIVER'S POV)
Los cupcakes funcionaron igual de bien que siempre. ¡Que pena que haya caído tan rápido, parece que no podremos jugar! ¿A quién se le ocurría comerse 6 de mis cupcakes seguidos? Jopeta, Antonio morirá por ese exceso… Hace tiempo que no siento este cosquilleo en el pecho, es una sensación dolorosa y, a la vez, placentera. El amor. Todos los países son aburridos y poco cariñosos, pero este humano es diferente a todos los países y humanos que he visto, es algo extraño en su mirada, en su sonrisa, en sus movimientos y en su ser. Hay algo en él que no encaja o, mejor dicho, le falta algo. Se parece a alguien que conozco y a la vez no podrían ser más diferentes.
Acerco mis dedos a su cuello y espero por alguna señal de vida, aunque sé que es imposible que quede ninguna luz en este cuerpo después de comer tantos de mis cupcakes. "Pumpum pumpum" Imposible. No puede ser cierto que un simple humano sobreviva a mis dulces. Pero así es, compruebo varias veces los ingredientes y las cantidades que mezclé. Una sonrisa se forma en mi cara, una tan grande que temo que me quede con ella para siempre, aunque una sonrisa eterna no suena para nada mal… ¿Pero dónde están mis modales? No puedo dejar a mi amor congelarse en el suelo, mejor será que lo suba a una de las habitaciones. ¿A qué habitación debería llevarle? Todas las habitaciones de invitados están ocupadas por mis "ingredientes", y no pienso dejar que ninguno de ellos vea la belleza de Antonio, él es la cereza de mi cupcake.
Lo dejo sobre la cama de mi habitación, puesto que somos amantes. Después de taparlo me siento en el borde de la cama y me quedo mirando sus rasgos. Jamás de cansaré de ver esa piel morena, esa sonrisa siempre plasmada en su cara y sus ojos de un color verde intenso, aunque ahora estén escondidos tras sus párpados. Apenas me doy cuenta del tiempo que paso mirándole hasta que escucho un leve gruñido. ¡Es imposible que haya sobrevivido y es aún más imposible que en menos de seis horas ya este despierto! Antonio me mira fijamente con sus preciosos ojos verdes enturbiados por mis cupcakes y abre ligeramente la boca. ¡Que emoción, creo que gritaré! Me pregunto que me querrá decir. "Maldito Inglaterra ¡¿Por qué…" ¿Inglaterra? ¿Cómo sabe que soy Inglaterra? Los únicos que saben mi identidad como país son los demás países y mi jefe. "Vete… al… infierno… Arthur…" ¿Arthur? ¿Quién es Arthur? Yo soy Inglaterra, no ese tal Arthur. ¡¿Cómo se atreve Arthur a ocupar las fantasías de mi amante?! Creo que a esta relación le hace falta algo de comunicación. Por ahora será mejor que le deje descansar mientras voy a coger más ingredientes para mis cupcakes.
(GENERAL POV)
Antonio se despertó por el sonido de un gemido. Se quedó tumbado con los ojos entrecerrados, escuchando murmullos que parecían venir de otras habitaciones sin apenas pensar en ellos. Cuando se hubo despejado un poco inspeccionó la habitación, que era de un color amarillo y rosa pastel. Los gritos dejaron de sonar y algo dentro de España gritaba que debía salir de allí cagando leches si no quería saber el porqué de esos alaridos de dolor. Apoyó los pies en el suelo de madera y empezó a caminar. Fuera lo que fuera que le habían dado era algo que seguía teniendo efectos negativos en él, pues su visión era borrosa y sus movimientos más bien torpes. Aunque también se sentía ligeramente agradecido, puesto que le habían quitado el disfraz y le había puesto un pijama a rayas azul. Cuando llegó a la puerta se fue en la dirección contraria a los gritos, no quería tener que vérselas con lo que fuera que los provocaba en un estado en el que incluso un niño de primaria le dejara K.O.
Antonio siguió andando/corriendo hacia delante lo más rápido que podía aprovechando que el atontamiento se le había pasado levemente cuando escuchó unos saltitos a la vuelta de la esquina. Sin pensárselo dos veces salió corriendo hacia delante con la intención de embestir a el "eso" que estaba allí, pero paró en seco cuando vio quien era. Era Oliver, que estaba saltando hacia una habitación sin tener el mayor cuidado teniendo en cuenta que allí dentro podría estar el "eso". Apenas lo hubo visto cogió su mano y siguió adelante en dirección a la salida (o eso cree él) sin hacer caso a los quejidos y la lucha de Oliver contra su agarre. La resistencia y los sorprendentemente fuertes tirones de Oliver consiguieron que España se girara y le sujetara por los hombros.
-¡Oliver! Deja de luchar, tenemos que salir de aquí cuanto antes. Este lugar no es seguro
-¿pero de qué-?
-¡Escucha y entiende! Por ahí hay un "eso" grande muy peligroso que puede hacernos daño. Tenemos que salir ya y no pienso dejarte atrás. En mi vida he perdido muchas cosas importantes para mí y créeme cuando te digo que no estoy dispuesto a perderte a ti también ahora que nos hemos conocido. No dejaré que nada te haga daño, así que sígueme hasta la salida.
A lo lejos unas escaleras al piso inferior se hicieron a la vista y en la sala en la cual desembocaba la puerta de salida parecía brillar con luz propia ante los ojos del español. Bajando las escaleras de cuatro en cuatro y con Oliver de la mano, así se dirigió hacia la salida, hacia la salvación. Una sonrisa se formó en la cara de Antonio, su mano rozaba el pomo de la puerta y ya estaba dando gracias al señor por ayudarle a encontrar la salida.
-¿Dónde te crees que vas?
Alguien lo empujó contra la pared al lado de la puerta, dejándolo de cara a la pared y de espaldas al atacante, aunque por la voz quedaba bastante claro quién era. Era Oliver. Un escalofrió recorrió la columna de Antonio cuando las palabras del rubio empezaron a ser analizadas en su mente. Oliver pasaba lentamente un cuchillo por la espalda de Antonio con la fuerza suficiente como para romper la camisa del pijama que llevaba.
-¿O-Oliver? ¿Qué estás haciendo?- el comentario obtuvo como recompensa que el cuchillo se hundiera más en su piel. Varios hilos de sangre comenzaron a correr por la espalda desnuda de Antonio- tú no eres un "eso", tú no.
-Por supuesto que no, poppet- Oliver había decidido que murmurar en la oreja del chico sería una buena idea para conocerse… o eso pensaba España, que trataba de controlar su impulso de volverse y atacar. Después de todas las batallas que había mantenido con Arthur se preguntaba cómo no había podido escapar aun del agarre de Oliver, que era más bien delgaducho.
Mientras Antonio seguía ensimismado Oliver había dejado de hablar y dibujar en su espalda. Sin embargo los pensamientos de España se vieron interrumpidos por algo húmedo reptando por su espalda. Antonio aguantó la respiración mientras sentía la húmeda y caliente lengua de Oliver por su espalda, trazando las heridas que él mismo había hecho. Su respiración se volvió pesada y sus rodillas le temblaban. Aquella lengua y el aliento de Oliver sobre su espalda desnuda calentaban su cuerpo como las llamas. La lengua subía lentamente deteniéndose allí y allá de vez en cuando, mientras que con una mano rodeaba los hombros de España por detrás para que no se callera la otra mano se deslizaba sigilosamente por su estómago, escurriéndose por debajo de su pantalón. La mano de Oliver se cerró sobre el miembro erecto de Antonio y comenzó a moverla en un vaivén más bien lento. El cuerpo de España se estremeció bajo una oleada de placer inmensa y sus respiraciones agitadas pronto se volvieron gemidos. Una sonrisa se formó en la cara de Oliver, quién se sentó y colocó a Antonio entre sus piernas para después endurecer los movimientos de su mano bruscamente obteniendo un gemido más fuerte que resonó por toda la habitación. El miembro de Antonio crecía a momentos en las manos del otro lentamente y la mínima resistencia que le quedaba a Antonio desapareció tras un último movimiento que hizo que España se corriera. Tras eso Oliver sujetó a Antonio por la barbilla y le volvió la cabeza para juntar sus labios con los de él en un apasionado beso. Cuando se separaron, Oliver se lamió con lujuria los labios.
-Delicious (delicioso)- con este último comentario España se desmayó.
(OLIVER'S POV)
¿Qué podría haberme pasado? Lo vi ahí sujetándome la mano mientras huía de mí y diciendo que yo le importaba y…¡QUE DULCE! Aunque debo decir que su comportamiento no fue lo único dulce. Es una lástima que se desmayara tan pronto, pero no importa, ya que pronto le enseñaré como aguantar y podremos saborearnos más a fondo. Debo tomar nota de preparar nata, glaseado, canela, chocolate... ¿Y adivina qué~? ¡Esos ingredientes no serán justamente para cupcakes!
Bueno, llevo el cuerpo de Antonio a la habitación y lo pongo sobre la cama. Debo hacer algo para que cuando se levante no le dé por intentar huir otra vez del "eso", así que no me deja otra alternativa… Es una dulzura ¿no os parece? Aunque aún sigo teniendo la sensación de haberle conocido antes o algo, pero jopeta, no logro acordarme de dónde.
(ANTONIO'S POV)
Ugh… Mierda. Otra vez desmayado no… ¿Pero esta vez que fue?¡Oliver es el monstruo violador! No me puedo creer que sea tan cabrón, cuando despierte se va a arrepentir de haberme hecho eso. Parecía modosito el chaval, actuando tan dulce y buen chico, pero no, no es lo que parece.
Por fin empiezo a sentir algo. Intentaré abrir los ojos, pero creo que me costará la propia vida. Empiezo a ver luz y termino de alzar los párpados. La misma habitación en la que me desperté antes, pero hay algo que no me cuadra, algo que no estaba antes. Allí al fondo, sobre una silla hay alguien, alguien que sonríe mucho. Oliver. Me arde la sangre, no voy a dejar que me mangonee de esa manera y se salga de rositas. No dejé que Arthur me robara y conquistara parte del territorio, así que no pienso dejar que este enano lo haga.
Con toda la fuerza que puedo reunir me abalanzo contra Oliver, pero un fuerte tirón y un dolor en los brazos me avisa de que el cabronazo me ha atado. Miro mis manos y es como dije, tengo unas esposas que me atan a la puñetera cabecera de la cama ¡Que Mierda! Oh, parece que al fin se mueve, empezaba a creer que era una maldita muñeca de porcelana de las que dan tanto cague. Lo único que puedo hacer es patalear inútilmente, porque él está demasiado lejos, o gruñir e insultarle hasta haberme desahogado. Mmm, creo que escojo la segunda.
-Maldito cobarde maricón hijo de puta violador que no tiene cojones a soltarme y pelear- jejeje~ creo que Lovi no me reconocería. Casi no recuerdo la última vez que dije tantos tacos en una misma oración. Oliver parece sorprendido… Pues que se sorprenda, todavía no ha visto nada.
-Po- poppet?- Ahora me viene con inglés, menudo sermón le voy a soltar. Abro la boca para decir algo, pero creo que mejor la cierro, hay algo extraño en sus ojos, algo que ya he visto antes. ¡Son esas espirales rosas que dan vueltas en sus ojos azules! Pero hay algo más, su sonrisa feliz, ya no está, ahora tiene una de loco, asesino, psicópata… Compañeros, vosotros ya me entendéis. Su mano está en su espalda escondiendo algo. ¿Qué podría ser? ¡Mierda! Lo que tenía en su mano es el cuchillo que ahora tengo clavado a menos de cinco centímetros de mi cara. Parece que tiene más- cuidado con tu lengua, poppet. Si dices muchas palabrotas tendré que castigarte. ¿Sabes? Ahora que estas más tranquilo tengo unas preguntas.
(GENERAL POV)
Antonio ha dejado de retorcerse y maldecir tanto desde que le lanzaron un cuchillo, así que Oliver se había tomado la libertad de coger una silla y ponerla cerca de la cama, pero no demasiado cerca, no quería acabar con la nariz rota por una patada o algo por el estilo. Le había ofrecido té y cupcakes, pero por ahora lo único que había recibido de él por respuesta a su ofrecimiento habían sido gruñidos y una mirada asesina. Así que tras unos segundos más inició su pequeño interrogatorio.
-¿Quién es Inglaterra?- el silencio se hizo dueño de la habitación y los ojos de Antonio a pesar de mostrar sorpresa también expresaban claramente que no pensaba responder a nada. Poco a poco se acercó al español y después de inmovilizar sus piernas entre las suyas sacó el cuchillo de la pared y lo pasó suavemente por su estómago- ¿Quién es Inglaterra?
-¿Crees que con simples amena- Ahhhhh- El cuchillo se clavaba en la carne de Antonio, consiguiendo que le saliera bastante sangre de las heridas- ¡Arthur!
-Muy bien, poppet- Oliver había dejado de clavarle el cuchillo, pero lo mantenía cerca por si la situación lo requería- ¿Cómo es él?
-Ugh… Es totalmente igual que tú, salvo que él no es tan psicópata. Es inglés, de complexión delgada, es bastante baj…- España meditó un poco lo que iba a decir. Ahora que se daba cuenta Oliver tenía la misma altura que Arthur. En un principio Oliver le pareció bajito, pero ahora que se fijaba era más o menos igual de alto que él, y Antonio no se consideraba una persona baja-… Ejem, es de tu estatura, es rubio, tiene unas cejas que parecen orugas peludas de lo grandes que son, es decir, que son como las tuyas, tiene los ojos verdes y su cocina es horrorosa.
-Umm, que raro. Yo soy Inglaterra, no él. ¿Ese tal Arthur tiene magia?
-Sí, aunque no me fiaría mucho de esa magia.
-¿Puede que antes de despertarte en uno de mis corredores él te alcanzara con un hechizo?
-¡Si, antes de dormirme sentí que me alcanzó algo!
-Bien, poppet. Tú no te muevas (como si pudiera estando esposado), que yo iré a preparar unos cupcakes y a buscar sobre el hechizo con el que te lanzaron
-¿Eso quiere decir que me ayudarás a volver?
-No, pero me encargaré de que ese impostor que se hace llamar Inglaterra desaparezca de la existencia- Con una sonrisa de locura Oliver empezó a dirigirse a la puerta para irse, pero no sin antes decirle algo más a su "amante", algo importante- Ah, y será mejor que empieces a pensar cómo explicarme qué eres, porque las heridas de cuchillo no desaparecen en diez minutos, poppet.
Con eso último cerró la puerta y España se quedó anonadado ante la perspicacia de Oliver. ¿Cómo se pudo fijar en eso? Sin embargo Antonio prefirió dejar de indagar en el interrogante de porqué le había mirado el pecho tan minuciosamente como para darse cuenta. Después de varios intentos de quitarse las esposas se dio cuenta que la cabecera era desmontable y que si la levantaba lo suficiente podría sacar las esposas de allí y, al menos, ser capaz de levantarse de la cama. Puso ambos pies lo más cerca de sí que pudo y se levantó todo lo posible, después con ayuda de los brazos y de la fuerza de las piernas tiró el cabecero y lo mantuvo elevado el tiempo suficiente para sacar la cadena de las esposas. Sin embargo tras sacar las esposas del cabecero este cayó con estrépito sobre su hueco correspondiente haciendo retumbar el sonido demasiado fuerte, ni siquiera un optimista sería tan iluso como para pensar que Oliver no se habría enterado. Apenas unos segundos después de que el silencio volviera se pudo escuchar al inglés preguntando qué había pasado y sus pasos se hacían más fuertes a medida que hacia el camino de vuelta al cuarto.
Antonio se puso nervioso y miró alrededor de la habitación en busca de algún arma, olvidándose por completo de que seguía teniendo las manos esposadas. Cuando vio que en la habitación no había ni arma ni escape volvió corriendo a la cama y se escondió bajo ella. Oliver entró en la habitación dando pequeños saltitos o bailando (2p Inglaterra parece que haga ambas a la vez) y se paró justo frente a la cama. Sus pies estaban justo enfrente de la cara de España.
-Poppet~, Where are you? (¿Dónde estas?)- mientras lo decía se giraba a un lado y al otro ; y se puso las manos en las caderas, como si estuviera actuando- Umm, parece que no está aquí, me pregunto a donde se habrá ido.
DING DONG
-después vuelvo. Voy a ver quién es, poppet.
(ARTHUR'S POV)
Pasmado, aun no entiendo que estaba haciendo Antonio en medio del pasillo como un pasmarote. Un sentimiento de desesperación se apodera de mí y en mi campo de visión empiezan a aparecer circulitos negros. Me siento en el suelo para evitar caerme por el súbito mareo. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde se ha ido? Miro hacia delante, donde hace unos segundos se encontraba el español insultándome, y el miedo se unió a la desesperación. El sonido de la voz asombrada de América un poco más allá de la zona del conjuro me dio a entender que lo había visto todo, que ahora existía un testigo. No me importa, porque desde un principio no pensaba dejar a España estancado en el conjuro en el que le he metido.
-Wow, dude. What the fuck have you done to Spain? (Wow, tío. ¿Qué cojones le has hecho a España?)- los ojos azules de Alfred estaban abiertos como platos, al igual que su boca- tenemos que decírselo a los demás y-
-¡Alfred! Cálmate, no digas nada a los demás- empiezo a estabilizar mi respiración y a pensar con más claridad. Estados Unidos intenta protestar, pero antes tengo algo que añadir- todavía no se lo digas a nadie. Piénsalo bien, si se lo decimos a los demás ahora todos armarán mucho alboroto y organizarán una junta para decidir qué hacer y la junta, por mucho que tema decirlo, no arreglará nada. Si lo dices todo se retrasará.
-¿Entonces qué quieres que haga? ¿Quedarme con los brazos cruzados? I'M THE HERO […] –aquí viene con otro de sus discursitos de héroe y todo eso-[…] y por todo eso yo, el héroe, tengo que ayudar a los que están en peligro.
-Shut the fuck up (cierra la puta boca) y ayúdame a buscar a España, puede que lo haya transformado en algún insecto o un ratón o en polvo- solo de pensar en todas las cosas que podrían haberle ocurrido me dan dolores de cabeza. Alfred parece estar buscando minuciosamente, tal y como yo estoy haciendo. Un hada vuela hacia mí y le digo que no puedo jugar ahora, pero me dice que sabe dónde está Antonio- Alfred, tengo una misión para ti. Es una misión de alta importancia que solo un héroe puede conseguir.
-Estás hablando con la persona adecuada- lo conseguí, parece que Alfred está encandilado con todo la misión y con ser el héroe. Así no habrá problemas.
-No queremos que nadie sospeche de la falta de España, así que tu misión es hacer que empiece la fiesta y que todos se lo pasen genial. Cuando veas a alguien con intenciones de dejar la fiesta anuncia en voz alta la noticia de la desaparición de España, pero deja claro que estoy intentando solucionar el problema.
-Claro, eso es fácil para un héroe como yo. JAJAJAJAJAJA- todo parece estar bien y con Alfred liderando la fiesta está claro que los invitados tardarán bastante en aburrirse y todavía más en ser capaces de dejar la casa- ¿entonces tu que harás?
-yo iré al sótano a revisar unos libros para averiguar más sobre el paradero de España.
Alfred se da la vuelta para volver al salón principal y yo voy al sótano seguido por el hada que dice saber cómo llegar hasta Antonio. No tardo mucho en llegar al sótano y encender algunas velas para ambientar el cuarto. Entonces me giro hacia el hada y le pido que me esplique.
-Jijijiji. Tal y como te decía sé dónde está ese españolito. El conjuro que le lanzaste lo llevó a otra dimensión, una muy oscura y retorcida en la cual existís todos vosotros, pero no sois vosotros, sois contrarios- parece que el hada no sabe cómo explicarse demasiado bien, pero por ahora lo entiendo- allí son todos lunáticos o asesinos. Gente mala. El hechizo para ir a esa dimensión está en la página 486 del libro quinto de la saga 666 del roble caído. Date prisa, porque Olli quiere robarte a Antonio, quiere convertirlo en su amante.
-¡An-Antonio no es mi nada! ¡Es imp-imposible que me guste ni nada po-por el estilo!-mis mejillas están ardiendo. Es verdad que cada vez que lo veo siento un calor intenso dentro de mí, pero eso lo siente cada guerrero al mirar a los ojos a su rival ¿No es así? Me enfrío un poco la cabeza y miro al hada, que ahora que me fijo es bastante rarita. A primera vista parece totalmente normal, pero una vez te fijas en ella hay ciertas cosas que no he visto jamás, como su piel de color rosa chicle que parece formar uno con su pelo. Sin embargo lo más raro y más acojonante del asunto son sus ojos o, mejor dicho, su falta de ojos. En vez de ojos tiene dos cuencas vacías de las que cae un líquido azul. Este hada no es normal para nada y algo me dice que no debo acercarme mucho a ella- tú no eres un hada ¿Qué eres?
-JI-JI-JI. Si quieres volver a ver a Antonio será mejor que vayas a la otra dimensión, poppet.
Con esto el hada se deshace lentamente convirtiéndose en un líquido negro que cae al suelo dejando en el aire el horroroso esqueleto del hada, que tras unos segundos de demora cae al suelo y se convierte en ceniza.
¡ESTO ES UNA TRAMPA! Mi cabeza no parece tener ningún problema en aclararme una y otra vez lo que mi corazón y mi cuerpo se niegan a aceptar. Sé que es una trampa, pero algo dentro de mí me impide dejar a Antonio solo.
-¡Pues a la boca del lobo se ha dicho!
(ANTONIO'S POV)
Buff, por un momento pensé que sabía dónde estaba. ¡Menos mal que el escondite debajo de la cama nunca falla! Por experiencia propia sé que si salgo ahora me estará esperando y me atrapará, así que me quedo quieto mientras pienso en todo. ¿Realmente me conviene huir de Inglaterra nº2? Si lo que dice es cierto intentará ir a mi dimensión para cargarse a Arthur, así que si me quedo con él y espero seguro que podré escabullirme en el conjuro y volver. ¡Lo único que no permitiré es que se cargue a Inglaterra! Con el cejotas tengo asuntos pendientes y creo que sería más productivo arreglar esos problemas si está vivo que si está muerto. Bueno, pues está decidido, me quedo con este psicópata hasta que encuentre el modo de viajar a mi dimensión, entonces me vengo de el con un arma, aquella que voy a encontrar en esta enorme casa. Nosotros pelearemos con todos nuestras fuerzas, aunque finalmente yo ganaré y me iré a mi dimensión a vengarme de Arthur con MI alabarda, que si mal no recuerdo está en el sótano de mi casa. Ahora lo mejor que puedo hacer es ponerme en marcha y dejar de soñar, no vaya a ser que me pase como a la lechera y me quede sin tomates.
Salgo de mi escondite y empiezo a andar por los pasillos de la mansión de Inglaterra 2 sin rumbo aparente. No creo que pueda memorizar este laberinto y si dejo alguna marca en la pared seguro que se enfada conmigo, así que me guio por mis instintos o, mejor dicho, por mi oído. Hace rato que escucho a lo lejos las voces de dos persona, seguramente Inglaterra 2 y otra persona, por lo que ya tengo un destino claro. Ando hacia donde están las voces y me lleno de orgullo cuando noto que me estoy acercando bastante rápido a ellos. Llego a las escaleras que llevan al piso de abajo y me escondo entre las barandillas de las escaleras como puedo. Desde aquí puedo ver la puerta de entrada, donde Oliver y alguien que me resulta familiar están hablando. Veo como Oliver invita pasar al invitado y cierra la puerta tras él. Mi corazón da un vuelco. ¡Por supuesto que me resulta familiar esa persona! Mi corazón parece detenerse por unos segundos, casi no puedo respirar. ¡El país que acaba de entrar en la casa no es otro que…!
Continuará…
