Hola~ Bueno, pues este es uno de los finales que os prometí, el de Arthur para ser exactos. El de Oliver todavía no está listo, pero creo que no tardaré mucho, jejeh. Solo quería avisar de que tal vez este final tenga una zona Lemon que os será indicada por si no queréis leerla. Soy inexperta escribiendo lemons, así que tened un poco de paciencia y avisad si preferís que el de Oliver no tenga un lemon. Aparte de eso muchísimas gracias por leer este fanfic y hasta pronto~


CAP FINAL A

ANTONIO'S POV

De alguna manera o de otra hemos conseguido salir de la mansión, pero tenemos un pequeño problema.

-¿Y ahora cómo piensas volver? ¿Tienes algún plan?- Geez, para una vez que le dejo ser el caballero que salva a… Ejem el líder que ayuda a un camarada va y no tiene plan de huida- creo que ya sé por qué dejaste de ser la primera potencia.

-SHUT UP! (Cállate) Ni se te ocurra sacar ese tema, ni se te ocurra- ¡Ah! Y ahora me viene con inglés. Que maleducado- ¿Y a ti que con tus colonias? Parece que Sud-América te dio una patada en los huevos por gilipollas.

-¡Como se te ocurre decir algo así! Pareces un niño pequeño tratando de llamar la atención de un adulto- Elevo un poco la voz, pero la vuelvo a bajar enseguida. Estamos escondidos tras unos árboles cerca del aparcamiento, así que no conviene llamar la atención- Además, si ellos se fueron fue porque yo los dejé marchar como el adulto que soy.

-Sí, claro. Eso no fue lo que iba gruñendo por ahí Romano- Inglaterra pone una cara de cabreo y me mira-'Ese bastardo de los tomates no me deja descansar ni un segundo con sus llantos, maldito sea '

-Eso no es-

-¡Calla!- ¡COMO SE ATREVE A HACERME CALLAR! Abro la boca todo lo que puedo para gritarle, pero me la cubre con la mano.

Hago lo que me dijo a regañadientes, no quiero que nos pillen por armar mucho escándalo. Además, cuando Arthur empieza a hablar con sus amigos especiales es mejor no acercarse mucho. Llevan hablando unos cinco minutos cuando Arthur se levanta y me coge del brazo. No estoy de humor para fiestas de las suyas y voy hacia un coche que se abre por sí solo. Aprovechando el silencio Inglaterra me cuenta que las hadas de Oliver le dijeron que para volver tenían que ir a la casa de Oliver y abrir un portal en el ático.

-Creí que eras lo suficientemente inteligente como para darte cuenta de que eso es una trampa.

-Mira, españolito. Si quieres volver con ese psicópata para que te ponga contra la pared y te dé por culo entonces dilo, pero no te quedes dándome la brasa. Es el único plan que tenemos, así que cierra el pico.

- A mí nadie me cierra el pico, maldito inglés. Que Francia te diera mandanga de la buena cuando eras pequeño no es mi- Arthur enciende la radio y sigue conduciendo, pero sé que puede oírme, por eso sigo desahogándome gritando un poco más alto hasta llegar a nuestro destino.

La mansión de Oliver nunca me había parecido tan siniestra como me lo parece ahora, pero supongo que eso se debe a que es lo único que nos separa de nuestro mundo y que si Oliver nos pilla nos pasará algo bastante malo. Hemos llegado hasta aquí, pero sigo sin saber cómo nos las arreglaremos para entrar. Miro a Inglaterra, que a su vez mira fijamente a la nada. Voy a sacarlo de su mundo de fantasías y flores del bosque cuando vuelve en sí y levanta el felpudo para encontrarse más de las losas de piedra de las que está hecho el camino del jardín. Fusososo~ ¿De verdad pensaba que un asesino dejaría sus llaves en un lugar tan simple? Pues claro que no lo haría, si hay que esconderlo siempre es mejor en una maceta ¡Nadie busca en las macetas! Me acerco a una maceta para buscar la llave cuando escucho como la puerta se abre. Miro a Inglaterra sorprendido y veo como deja una losa de vuelta a su sitio para después hacer lo mismo con el felpudo. Me lanza una mirada de lado con una de sus odiosas sonrisas socarronas.

-Ya sabes, la sangre de los grandes detectives corre por mis venas, querido Watson.

-Cállate- siempre está igual con eso, buff.

Dentro de la casa es como siempre, un ambiente feliz y 'familiar' que puede ponerte los pelos de punta. Al principio fue duro estar en esta casa, pero ya no tengo la abrumadora urgencia de huir de Oli… Quiero huir cuanto antes de aquí, pero no es una urgencia. Inglaterra sigue mirando a la nada.

-Ya sé cómo ir al ático.

- He estado aquí por bastante tiempo y en vez de preguntármelo a mí se lo preguntas a unos seres fantásticos. Me parece increíble.

-¿Estás celoso?- siento el calor subirme a la cara y por una razón desconocida no puedo mirarle a los ojos. Joder, a este paso se creerá que sí que estaba celoso- Después hablamos de eso, ahora tenemos que huir ¿recuerdas?

ARTHUR'S POV

Las hadas de mi otro yo me dan todas las instrucciones necesarias para llegar al ático por alguna extraña razón. Les pregunté antes, pero evadieron la pregunta diciendo que si no nos dábamos prisa nos pillaría Oliver. Por otra parte está el extraño comportamiento de España, que parece como una chica celosa. No puedo quejarme, por alguna razón me gusta eso y no puedo evitar sonreír. Cuanto antes salgamos de este lugar antes me desharé de estas emociones innecesarias.

Corremos pasillo tras pasillo sin detenernos aunque nos parezca ir en círculos. La cosa es que hace unos minutos escuchamos un coche aparcando y eso quiere decir que mi otro yo ha vuelto en busca de España y de mi cuello. Voy a abrir otra puerta cuando las hadas vuelven a aparecer.

-No conseguirás llegar, Flying Chocolate Bunny (es la versión marrón y mortífera de Flying Mint Bunny, el conejito volador verde que acompaña a Arthur a veces) ha sellado el camino- El hada informa como si fuera un robot, sin emoción alguna. Al igual que la anterior hada esta tampoco parecía normal por su color de pelo azul eléctrico, su color de piel rosado y otras cosas. Solo espero que no se deshaga como la otra- Vosotros quedaos aquí mientras nosotras rompemos el sello.

Solo afirmo con la cabeza y me acerco a Antonio, que ha estado bastante nervioso desde que escuchamos como Oliver entraba en casa y nos llamaba. La manera en la que lo hacía es algo que aparecerá en mis pesadillas por algunos años. Parece un niño pequeño jugando al escondite, pero si te fijas bien el tono que utiliza esconde algo horrible detrás y parece que Antonio, aun siendo un desastre en darse cuenta de estas cosas, sabe que es lo que hay detrás del chico feliz.

El hada me indica que puedo pasar, pero me advierte que ChocoBunny sabe que el sello está roto y ahora viene tras nosotros. Tenemos que darnos prisa si no queremos acabar como ingredientes. Vuelvo a intentar abrir la puerta, pero de nuevo me detienen las hadas.

-No sé si sobreviviréis, pero mantendremos al conejo y a nuestro amo entretenidos todo lo que podamos- a medida que habla se le deshace la piel dejando solo huesos y músculo a la vista. Puede que sea porque están demasiado débiles como para mantener ese disfraz- Oliver lleva torturándonos durante siglos y nosotras hemos aguantado todo eso hasta ahora. Por favor, no dejéis que vuestro mundo acabe como este. No dejéis impune el maltrato de seres fantásticos… ni de animales, evitad… las guerras y, y… por favor, huid de aquí y sellad el portal para siempre.

Después de presenciar esto y afirmar con la cabeza cojo la mano de Antonio y abrimos una puerta que nos lleva a unas escaleras hacia lo que creo que es el ático. Al final de las escaleras hay una trampilla que, efectivamente, lleva al ático. El ático es… bueno, es como cualquier ático situado en el techo que aparece en las películas americanas, excepto por el hecho de que está vacío. Está iluminado por unos extraños signos que están pintados a la pared, el portal de vuelta a nuestro mundo supongo, aunque me resulta muy raro que Oliver tenga algo así abierto, es como si lo hubiera dejado así para que podamos salir de aquí sin problemas. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que es una trampa.

-Antonio, ve con cuidado.- miro a mi compañero, que deambula por el cuarto como si nada- ¿me estás escuchando? Esto parece una trampa.

-¿Una trampa?- a veces no sé si lo suyo es una inocencia increíblemente dulce o simplemente ineptitud- No puede ser. Oliver no es una persona tan cruel como para dejarnos la libertad a escasos centímetros y después arrebatárnosla.

-Jijiji, por nuestro amor haría eso y otras muchas cosas, poppet- SHIT (mierda). El psicópata nos acaba de encontrar. ¿Cómo podríamos escapar sin que nos siguiera a nuestro mundo?- incluso me desharía de ese estúpido Inglaterra falso, porque es mi deber como buen país y como amante. Jijiji.

-Espera. ¿D-dondé están las hadas?- cuando Oliver sonríe sé que no quiero saber que les pasó.

-¿Flying Chocolate Bunny, podrías traer al hadita, porfi~?

No puedo describir exactamente lo horrible que era lo que vino por la puerta. Un conejo marrón y de aspecto feroz entró por la puerta cerrándola tras de sí con una pata. Escupió al suelo al hada con la que había hablado, o mejor dicho lo que quedaba de ella. Sus brazos y piernas habían sido arrancados y a lo largo de su torso había agujeros y cortes profundos. El hada apenas respiraba y parecía haberse rendido completamente a su nefasto destino.

-Choco siempre se deja lo mejor para el final. ¡Le encanta arrancar los ojos de sus amiguitas!- aparto la mirada del hada mientras chilla hasta perder la voz- pero como a todos los que se oponen a mí su muerte deberá esperar hasta que su cuerpo se quede sin una gota de sangre sangre… ¡Eso es lo que te espera a ti!

Varios cuchillos se clavan en mis pantorrillas sin darme tiempo a reaccionar. Oliver se abalanza hacia mí con varios cuchillos de cocina en mano mientras lo único que puedo hacer es alzar los brazos para evitar que alguno de ellos llegue a alguna zona vital. Nada de lo que entrené o escuché de Allen podría haberme preparado para esto. La precisión y la velocidad con la que arremetía una y otra vez contra mí son increíbles incluso para ser un país. El dolor aumenta con cada corte y no puedo hacer otra cosa que no sea cubrirme.

-Volverá conmigo. No vas a impedírnoslo- digo eso para intentar darme valor para lo que viene. Es lo único que me queda, esperanza- ¡Lo haré mío!

-¡JAMÁS!- y estupidez, también me queda eso- ¡NI SE TE OCURRA-!

Lanzo mi puño hacia el frente aprovechando el momento y le doy en toda la boca. Oliver se queda quieto y no sé si lo he dejado fuera de juego o está sorprendido. Es entonces cuando empieza a reírse como un maniaco y me grita cosas como: como te atreves, me las pagarás, vas a vivir muchos años… No sé si darle otro golpe, así que miro a Antonio, que parece estar en estado de shock. Me vuelvo hacia Oliver y le propino otro puñetazo para que se desmaye, pero esta vez ni siquiera retrocede por el golpe. Sigue encorvado de manera extraña sin parar de murmurar para sí mientras yo empiezo a retroceder sin apartar mi mirada de él en ningún momento. Estoy a una distancia 'segura' de mi otra versión cuando este decide alzar la mirada para mirarme directamente a los ojos. No hace nada, solo me mira a los ojos. Apenas me doy cuenta, pero ya no estamos a una distancia 'segura', ahora estamos cara a cara. Intento moverme, pero me veo incapaz de hacer otra cosa que no sea mirarlo a los ojos. Unas espirales rosas girando sobre un fondo azul me atrapan en la paz, en un mundo perfecto en el que solo existe una nación: El Imperio Británico.

ANTONIO'S POV

Lo va a matar, lo va a matar y yo no podré hacer nada. Solo estoy mirando como sucede mientras mi cuerpo se niega a hacerme caso. Arthur está de rodillas aguantando los ataques de Oliver mientras yo miro. Arthur empieza a balbucear algo extraño y después grita 'Lo haré mío'. No sé de qué están hablando, como no sabía lo que pasaba cuando la puerta se cerró por si sola y Arthur miraba al suelo con cara de terror, pena y rabia. Sin embargo parece que lo que ha dicho hace que Oliver cese en sus ataques para reprocharle que jamás lo sería. Me sorprendo como Inglaterra aprovecha esa oportunidad para contraatacar. Después de eso todo se vuelve tenso y confuso. Arthur y Oliver se miran sin hacer ni decir nada, ni siquiera cuando Oliver empieza a acercarse a él. Hay algo que no está bien, se me está olvidando algo, pero realmente no sé qué será... ¡Ahora recuerdo! Tengo que intentar que Arthur deje de mirar a Oli a los ojos antes de que sea muy tarde. Abro mis ojos para gritar, pero no lo consiguo, mi cuerpo sigue sin responder. Oliver tiene algo en las manos, pero no logro ver lo que es. Él alza las manos y lo veo todo claro. Como en una película o cuando nos caemos, todo va a cámara lenta. Solo me queda esta oportunidad antes de que le clave ese cuchillo en el corazón.

-¡PARA YA, OLIVER!- para mi sorpresa la mano de Oliver para y sus ojos se vuelven para mirarme.

-Pero, poppet…- Un puño se encaja en la mandíbula de Oliver.

No entiendo muy bien que está pasando hasta que soy empujado al portal. Arthur salta después junto a mí. No pasan siquiera tres segundos y ya salimos en el sótano de la casa de…Inglaterra supongo. Me giro hacia el portal y me quedo mirándolo. Todavía me parece mentira que pudiéramos salir de ese lugar por esta cosa, pero por mi está bien. Creo que si sigue activo el portal podrá venir gente del otro mundo y, a decir verdad, no creo que a la tierra le venga bien. No sé cómo desactivarlo, así que borro varias de las letras que formaban el portal con la suela de mis zapatos. Lentamente la luz que soltaban las letras se apaga y me quedo más tranquilo. Pasé algunos buenos momentos, pero la mayoría fueron más bien horribles.

-Lo conseguimos… ¡Lo hemos conseguido!- mis ojos se llenan de lágrimas, voy a ver a todos de nuevo- Arthur, por fin podremos volver a casa ¿no estás contento?

A falta de respuesta me giro hacia Inglaterra sin ver a nadie. Realmente no quiero admitir que el bulto que tengo a los pies sea él. Está tirado en el suelo inmóvil y llenos de cortes y algunos cuchillos siguen clavados en su cuerpo dejando un charco de sangre en el suelo de madera. Las rodillas dejan de funcionarme y caigo frente a él.

-¡Arthur! - abre un poco sus ojos y me sonríe débilmente.

-Por fin de vuelta…- su voz es débil y el miedo tira de mí para que le coja la mano. Temo que sin darme cuenta cierre los ojos y desaparezca su calor- ¿Mira los líos *Cough* *cough* en los que te metes, eh?

-No hables, por favor. Ahorra fuerzas.

-¿Sabes? –Intenta poner un tono más fuerte y serio de lo que normalmente es, por eso lo miro a los ojos -lo que le dije a mi otra versión… era verdad.

Si no fuera por varios de los cortes de su cara diría que está sonrojado… A veces puede ser algo mono. Me doy cuenta de que no sé a qué se refería, así que me quedo en blanco unos minutos tratando de recordar que fue lo último que se dijeron y cuando por fin lo recuerdo no le encuentro ningún sentido. No hablaban en inglés, pero no tengo ni idea de lo que estaban hablando. 'Lo haré mío'. Puede ser que estén hablando de sus fantasías otra vez o conejos o de yo qué sé. Lo más extraño es que me molesta que hable de uno de sus amigos imaginarios así, hace que mi ceño se frunza involuntariamente y me duela el pecho un poco.

La mano de Inglaterra suelta la mía.

-Arthur, mírame, Arthur- me estoy empezando a asustar, no responde a nada. Pongo mi oreja contra su pecho y doy gracias a dios. Siempre hace que me preocupe por él.

Cojo a Inglaterra como puedo y busco a alguien como su jefe para que lo cuide. En estos momentos solo los habitantes de su país y los buenos deseos de su gente pueden hacer que mejore, no un viejo enemigo que lo único que hace es meterse en problemas…

(GENERAL POV)

Arthur empezó a agitarse bajo las sábanas, el frio empezaba a apoderarse de su sueño y no podía hacer nada para mantenerlo consigo. Enseguida algo se puso sobre él y volvió a regocijarse en el calor de las mantas. No recordaba por cuanto tiempo había estado así, pero abrió los ojos lentamente sin saber lo que esperarse. Lo último que recordaba era la batalla contra su otra versión y realmente temía estar muerto. Armándose de valor terminó de abrirlos y suspiró cuando reconoció el lugar como su cuarto. Ha acabado todo, estoy de vuelta en mi casa, en mi mundo. Empezó a sentarse cuando notó un peso en su abdomen que resultó ser la cabeza de Antonio. Habían pasado tantas cosas que ya no le sorprendía nada de lo que pudiera pasar, pero realmente no pudo hacer nada con la sensación de calidez que le embargaba al verlo ahí durmiendo tan plácidamente. Levanta una mano para acariciar su cabellera y sentir sus suaves mechones castaños contra su mano, pero la retira al ver que este se despertaba. Antonio se incorporó sobre su asiento y se desperezó mientras Inglaterra escondía su mano tras su espalda y donde antes había estado la cabeza del otro.

-Umm ¿España?- Antonio pegó un pequeño salto y miró con los ojos muy abiertos a Arthur, parecía estupefacto- ¿Salimos, eh?

-…- España aguantaba las lágrimas de sus ojos, todavía no podía creerse lo que estaba viendo, por eso posó su mano en la mejilla de Inglaterra y la acarició un poco utilizando el pulgar- Si, sí que salimos, fusosososo

-¿Cuánto llevo en coma?- No hacía falta saber mucho para entender que la reacción de Antonio al verle despierto significaba que había estado durmiendo por bastante tiempo. Antonio retira la mano y sonríe amargamente- ¿cuántos años?

-¿Años?- la incredulidad de España es reemplazada rápidamente por enfado- Llevo seis meses encerrado en esta torre contigo.

-¿Has estado cuidándome por medio año?- ahora el que no se lo podía creer era Inglaterra, no creía que alguien pudiera hacer algo así por él y menos aún España. No pudo hacer otra cosa que sonreír y la felicidad se hacía patente en su sonrisa.

- Fue porque cuando volvimos y no despertabas tus jefes me obligaron a quedarme aquí para que ningún país supiera de tu 'estado de debilidad'- La sonrisa de Arthur cambió de ser una de felicidad a una arrogante y, a la vez, divertida. Antonio se había levantado y deambulaba por la habitación.

-Ambos sabemos que si en verdad hubieras querido irte lo habrías hecho aun si todo un ejército se pusiera en tu camino.

-Lo que pasa es que- Arthur se había levantado y abrazaba a Antonio por detrás con fuerza.

-Thank you- hubo una pequeña pausa antes de que añadiera algo- espero que recuerdes lo que te dije antes de entrar en coma.

(LEMON)

De un tirón Inglaterra se sentó en la cama llevándose a Antonio consigo, de manera que este estaba sentado entre sus piernas. El hecho de que España se hubiera quedado mudo de repente le hacía gracia y no la idea de ponerlo aún más nervioso era demasiado tentadora. Acerca su boca a la oreja de Antonio y la mordisquea. La reacción fue inmediata, España empezó a luchar para salir de entre los brazos del inglés, pero este se lo esperaba, así que lo sujetaba con fuerza.

-¡Suéltame!- las orejas de Antonio ahora mostraban un color rojizo realmente tentador que no hizo más que aumentar el hambre de Arthur. Antonio notó algo rozándole la espalda y no le hizo falta pensar mucho para saber de qué se trataba- ¿Eh? NO, no, no, no, no. No sé lo que estás pensando, pero no soy ni la persona adecuada ni este es el mejor momento cuando tú estás tan débil.

-Te quiero, no me importa si eres mi enemigo ni si tienes unos cien años más que yo- dejar su lado tsundere de lado era duro y vergonzoso, pero si para que sus sentimientos alcanzasen a España tenía que salir de su zona de confort entonces que así sea- I love you.

-yo…- tal vez hubiera logrado enterrar esos sentimientos, pero siempre lograban salir en algún momento o en otro. Había pasado muchos años odiando al inglés, pero siempre quedaba algo de ese sentimiento engorroso. En un momento se vio diciendo 'no', pero su cuerpo se negaba soltar una trola tan obvia y perder la oportunidad de estar por lo menos una vez con la persona que amaba- yo también.

-¿Tú también qué?- la voz de Inglaterra junto a su oído y el calor de su aliento solo consiguió aumentar el sonrojo de España. Para Antonio era más que obvia la sonrisa que tenía Arthur en aquellos momentos aun si no podía verle la cara- Dilo.

-¿Te dicen a menudo lo cabronazo que eres?- Tras soltar un tembloroso suspiro para ganar valor se tensó y la sonrisa de Inglaterra se ensanchó, había ganado la batalla- Tú también me gustas.

-Ahora en inglés.

Antonio frunció el ceño y se preparó para soltarle un 'jódete' al estilo Ibérico que no olvidaría cuando una mano le cogió de la barbilla y le giró la cara un poco. No tardó mucho en sentir los labios de Arthur presionándose con ansia sobre los suyos. Era un beso lleno de hambre y deseo. La lengua del inglés entra en su boca sin permiso y busca la suya. La sensación del roce entre lenguas era excitante para Antonio, quien no pudo reprimir varios gemidos. Ambos se separan para respirar y en esos momentos Inglaterra aprovecha para atacar el cuello de España. No tarda mucho en encontrar una zona sensible justo bajo su mandíbula y se esmera en atacarla con algunos mordiscos. Antonio no tarda en reponerse y quitarle la camisa a Arthur para después quitarse la suya y lanzarse una vez más a los labios del inglés. Antonio nunca lo admitiría, pero Arthur sabía besar demasiado bien. Inglaterra se separa y empieza a dejar un camino de besos a lo largo del abdomen de Antonio hasta llegar a los pantalones. Se dispone a revelar los que se encuentra debajo de ellos cuando España se levanta de la cama, confundiendo a Arthur. Inglaterra se sentó y miró sus manos para evitar descubrir lo inevitable, que nadie le quería. Para él estaba claro que España se lo había pensado mejor y se iba para no volver.

-¿Qué haces ahí parado?- la voz lo sorprendió y, por fin, alzó la mirada para ver a España llevando puestos únicamente unos calzoncillos que el inglés se prometió arrancar más tarde- Desnúdate

Hacía tiempo que Arthur no recibía órdenes de nadie, pero tenía que decir que si era España el que las daba medio desnudo y ruborizado entonces aceptaría cuantas hagan falta. No tardaron mucho en estar completamente desnudos y contemplarse brevemente. Antonio acababa de descubrir que Arthur estaba bastante más fuerte de que él pensaba. España desvía su vista del cuerpo a la cara de su compañero y se queda petrificado cuando ve la lujuria en los ojos del otro cuando mira su cuerpo. Arthur mira a los ojos a Antonio y se lame lentamente los labios. Iba a ser una noche bastante entretenida.

Inglaterra y España se acercan a la cama mirándose, desafiándose como dos animales preparados para la batalla. Finalmente es España el que aprovechando un descuido de Arthur lo coge del brazo y lo lanza a la cama. Antonio sube a la cama y empieza a hundir la cabeza entre las piernas del inglés cuando siente como las piernas de Arthur lo empujan un poco para atrás. Tras varios intentos de empezar algo España ya estaba confuso, pero pronto sintió algo húmedo y caliente envolviendo su género, consiguiendo que su espalda se arqueara de placer. Poco a poco abrió los ojos y sonrió para sí mismo al descubrir la postura en la que habían acabado, una bastante conocida como el 69. No tardó mucho en alzar un poco la cabeza y envolver el glande con su boca. Un gruñido escapó de la boca de Arthur y reverberó en su pene haciendo que la sensación de placer aumentara. En un intento por darle más placer dejó que la mayor parte del cuerpo del pene entrara completamente en su boca y después acarició la parte baja del mismo. El pene de Inglaterra se endureció más si cabe dentro de su boca y Antonio supo que solo faltaba un poco más para que llegara, su propio orgasmo no estaba muy lejos tampoco. Fue en ese momento en el que sintió algo presionar ligeramente su ano. En seguida dejó su tarea e intentó levantarse, pero Arthur dejó lo que estaba haciendo y se lo impidió.

-No hay vuelta atrás- su voz sonaba un poco rasposa por el deseo y sus ojos no se separaban de los de Antonio- No cuando hemos llegado tan lejos

España intenta decir algo, aunque nada más consigue gruñir. Pronto un par de manos están situadas en sus caderas para. La legua húmeda y caliente de Arthur empieza a rozarle y a meterse poco a poco dentro de él. Por un momento Antonio olvida como respirar para después hacerlo con fuerza. Antonio deja de sentirlo y aprovecha para respirar, pero no tarda en sentir varios dedos de Inglaterra entrar y salir de él lentamente.

-Ahhh- accidentalmente suelta un pequeño grito que tapa con la almohada.

-Que voz más sensual- Arthur está inclinado contra él y gruñe en su oído- Grita más para mí.

-Ughh… no seas- Antonio siente como el inglés añade un dedo más en su interior y ahoga un grito. La velocidad aumenta y pronto España siente que su final está cerca- ¡Arthur!

El inglés detiene todo movimiento y saca lentamente sus dedos. Después coge ambas piernas de España y se las coloca sobre los hombros.

-¿Sabes? He escuchado que esto duele bastante al principio- Una mirada de culpabilidad aparece en su cara.

-¿Ahora me vienes con esas?- Antonio replica molesto y no separa su mirada de la cara del otro. España se sonroja un poco mientras que fruñe el ceño- No seas cobarde y hazlo YA. No me tengas aquí esperando, te quiero.

Arthur sonríe pícaramente y empieza a meterse dentro de España. El cuerpo entero de Antonio se tensa y se agarra con fuerza a las sábanas. Arthur lucha por no dejar rienda suelta a sus deseos y hacerlo de un solo golpe, pero la tirantez del interior del otro empezaba a volverle loco. Se vuelve a inclinar una última vez sobre España hasta que sus pectorales están juntos. Un 'I love you' escapa de los labios de Inglaterra antes de entrar completamente en él y besarlo para intentar distraerlo del dolor. Antonio se separa y empieza a quejarse del dolor y pedirle que salga, pero no le presta atención. Unos minutos pasan y España ya está mejor. Inglaterra empieza a moverse lentamente y sin entrar mucho, no quería herir a su compañero. La respiración de ambos se acelera un poco y por fin parece que ambos lo disfrutan.

-A-Arthur- un gemido se hace audible entre los jadeos y hace que Arthur empiece a parar, pensando que tal vez lo hubiera herido- ¡No pares!

Antonio coge la cara de Arthur entre sus manos y lo besa suavemente en los labios. El cuerpo de Arthur se tensa ante la inaudita gentileza que Antonio le muestra. Coge una mejor sujeción de las caderas del otro y empieza a entrar y salir de él dejando que su lujuria tomara control de su cuerpo. El interior de Antonio se tensa aún más de lo que ya estaba e Inglaterra supo que no faltaba mucho. Cogió el pene de Antonio y empezó a masturbarle con su mano a la misma velocidad a la que él entraba en su cuerpo. La visión de Antonio se volvió borrosa cuando una nueva oleada de placer lo envolvió y no pudo aguantar más. Dejó salir su esperma, manchando las manos de Arthur. Inglaterra siguió por unos pocos segundos más, dando unas cuantas estocadas más antes de terminar y desplomarse junto a España. Ambos quedaron boca abajo, uno al lado del otro y sujetándose de las manos mientras el sueño los dominaba y caían rendidos. Una sonrisa decoraba sus rostros.

No había tiempo para preocuparse en qué pensarían los demás ni si pondrían una excusa. En aquel momento solo importaba que eran felices al lado del otro.