Capitulo 2: "Reconocimiento"
El sol se alzaba fuerte y poderoso en el poblado de Appleloosa, mientras los pueblerinos se levantaban de sus camas para empezar su día.
Para Mealstrom, todo le parecia extraño: sentia esa sensación de familiaridad en sus tripas de todos los días cuando se levantaba en su mundo natal. "No debe ser nada", pensó el, por que, siendo honestos, ¿como podia ser ESE su mundo? No tenía el mas minimo sentido... ¿O sí?.
Para las diez de la mañana, Maelstrom se encontraba desayunado manzanas con su nuevo amigo. Todo le parecia aún mas extraño: primero que nada, ¿como era posible que un caballo enano le hablara? Y aún mas extraño: ¿por qué Maelstrom le respondía? Mealstrom suponía que para su actual situación, peor era no tener respuestas, pero su fuente le originaba dudas aún mas dificiles de responder.
Mientras desayunaban, Apple Leaves notó el brillo metálico de su piel, y decidió preguntarle a ese respecto:
-emm, ¿por qué tu piel brilla, amigo?
-no es piel, es una armadura altamente avanzada tecnológicamente recubierta por una aleación metálica flexible llamada zuarananita, o zua, como le deciamos coloquialmente. Mi piel real se encuentra debajo de veinte centimetros de blindaje.
-¿y no te molesta traer eso todo el tiempo?
-a decir verdad, no. Creo que me acostumbré a tenerla puesta la mayoria del tiempo, y ademas, no puedo quitarmela, al menos no todavia.
-¿y para que tanta protección?
-por que mi piel ya no era lo bastante gruesa como para soportar los proyectiles adyi-kal.
-¿a qué?
-el enemigo del que te hablé anoche.
Cuando terminaban de comer, una pobre ama de casa entró despavorida con el sheriff:
-¡SHERIFF! ¡LOS BANDIDOS! ¡SE LLEVARON A MI HIJO! ¡AYUDEME!
Maelstrom miraba atónito, e instintivamente respondió:
-yo iré por su hijo señora, deme su nombre, y traeré a esos bastardos
-Maelstrom, no creo que sea una muy buena idea: hay unicornios entre ellos, y dudo que ese armatoste te proteja de su magia- Maelstrom parecía no hacer caso de las advertencias del sheriff
-no existe tal cosa, Apple. Traeré a su hijo. Solo deme localización, nombre del grupo, y cualquier cosa que le hallan dicho a ese respecto.- la señora apenas y podia articular palabra:
-se llama Iron Hoof, mi hijo se llama Iron Hoof.
-¿y la banda? ¿Algun cabecilla?- El sheriff respondió por la preocupada señora:
-se hacen llamar Marshalls, son una pandilla de seis integrantes: dos ponies de tierra, dos unicornios, y dos pegasos. Es todo lo que sé
-con eso basta, ¿no le dijeron algo, o dejaron una nota señora?
-me dijeron que debia ir sola a los campos de manzanas hoy a las cinco de la tarde en punto, con el dinero que les debia, o si nó, nunca lo volvería a ver de nuevo- en ese momento la señora no aguantó mas y rompió en llanto.
-despreocupese señora, yo le juro que traeré a su hijo sano y salvo, tengo una buena idea.
Eran yá las tres y média y la señora estaba en el campo de manzanas, con un saco de lona pequeño a un costado. La preocupación se veia en su joven, pero cansado rostro, mientras pensaba que la idea de Maelstrom fracasaría. A los cinco minutos aparecio un pegaso joven, no mayor a su hijo con un sobrero de paja bastante viejo y gastado que le cubria parte de la cara, hasta la naríz, y con aire altivo habló a la señora:
-el dinero- la señora se quitó el saco, y lo lanzó al pegaso, pegandole accidentalmente en el rostro.
-¡MALDITA PERRA!- gritaba el adolorido pegaso, mientras se preparaba para cargar hacia la pobre mujer, mientras Maelstrom se lanzaba agilmente del manzano en el que se encontraba trepado, para quitarla del camino al tiempo que ponia su brazo en la trayectoria del enfurecido pony. La fuerza del golpe fué tal, que el pegaso escupió tres dientes y vomitó sangre antes de poder siquiera levantarse. Antes de que se pudiera incorporar, Maelstrom lo tomó por el cuello y lo alzó por encima de su cabeza.
-¡el muchacho! ¿¡Donde lo tienen?!, preguntaba colérico Maelstrom, retorciendo el ala izquierda del pegaso:
-dije... donde... tienen... al... muchacho! ¡Habla o te la arraco del hombro con todo y húmero! -el pegaso no soportó mas la horrible agonia y decidió hablar en un intento por salvar su vida.
-¡bién! ¡bién! ¡hablaré!- Al oir esto, el soldado soltó el ala del adolorido y humillado pony. Estaba horriblemente retorcida al revés, con casi todos los huesos rotos y los ligamentos colgando en el costado de lo que solía ser el ala.
-¿y bién?
-ese bastardo está a un kilómetro de aquí, en una cueva. Bién defendida. Dudo que seas lo suficientemente estúpido como para ir allí.
-localización. Exacta, no quiero mas juegos. Y tú me llevarás ahí personalmente, si nó, te arracaré las piernas pedazo a pedazo.
-está al sur, rumbo al desierto, por favor, te lo ruego, no me mates- suplicaba el notablemente asustado pegaso
-mientras no me des un motivo, no tengo por qué hacerlo. ¿Como te llamas?
-Blue Rider, me llaman Blue
-OK, Blue, así está el asunto: tu me llevas a la cueva, con el chico, y me llevo a tus amigos con el sheriff, incluyendote, si cooperas, veré que tu sentencia sea leve, ¿te parece bién?
-¿y si me niego?- Maelstrom volvia a tomar al pegaso azul, esta vez por el ala derecha:
-te arranco esta y hago que te la comas cruda, y de todos modos te obligo a que me lleves hasta ahí- Blue, al ver que era mejor cooperar, dijo:
-acepto.
A las seis y media de la tarde, Maelstrom y el maltrecho Blue Rider llegaban a la cueva. Al llegar a la entrada, una hermosa pony de tierra color vede menta con ojos de un rojo casi safiro salió a ver:
-la jefa dijo que sin visitantes, ¿quién es este imbécil?- Mientras la pony decia eso, las manos de Maelstrom irradiaron un intenso brillo azul, que cegó a los dos ponies momentaneamente. En la derecha habia un rifle de aspecto aterrador, que tenía un eje giratorio rotando a una velocidad tal, que generaba una luz roja, en la izquierda, una pistola de aspecto no menos intimidante, que apuntaba a la cabeza de la pony
-no me obligues a jalar del gatillo, mejor vallamos al grano: vengo por un muchacho de nombre Iron Hoof, que aparentemente les debe dinero, si no es mucha molestia, su preocupada madre lo nescesita, así que si fueras tan amable de llevarme hasta el, te lo agradeceria- la pony miraba intermitentemente a Maelstrom y a Blue, y se horrorizó al ver el estado del ala izquierda del pegaso:
-¿que, que te pasó en el ala?
-yo se lo hice, y si no quieres que te arranque algo a tí también, mejor te apuras- la pony no soportó la imagen y se desmalló.
-maldita sea, pegaso, parece que tu me llevarás adentro.
