Capitulo 3 "Consecuencias Imprevistas"

La entrada de la cueva estaba tapada por una puerta de madera vieja y podrída, cerrada con un candado mágico.

-¿por que la cerradura brilla así?- el pegaso miraba a Maesltrom como se mira a alguíen en extremo ignórante

-es magia, ¿que no la conoces?

-no existe la magia, debe ser alguna especie de cerradura psiónica, quizá de origen almasuori… - Maelstrom escaneó el candado, su analisis desplegó la siguiente información en forma de una voz automatizada: "Radiación anómala detectada. Dispositvo no manipulable por medios electrónicos. Posible origen: Alicornio. Proceda con discreción", a lo que el soldado dijo: -creo que la puedo tirar con un explosivo

-¿que no existe la magía? Que, ¿estás loco o qué?

-cállate y retrocede mientras pongo la carga- de sus manos salió otra vez el mismo resplandor de antes y apareció en ellas un paquete de aspecto extraño no mayor en tamaño a una sandía, de color grís metálico. Avanzó hasta la puerta y lo colocó firmemente en el suelo, mientras Blue lo veía de espaldas presionando la pantalla de luz que el artefacto había desplegado.

-explotará en dos minutos, mejor quitemos a esta tipa de aquí- Maelstrom cargó a la pony en su espalda y la recostó cuidadosamente en el suelo de arena del desierto, mientras el contador del explosivo mostraba extraños simbolos de color rojo

-está por detonar, mejor mantente aquí.

-dices que no existe la magia y aún así la utilizas.

-por ultima vez: no existe la magia, si te refieres al brillo, se llama Desmaterialización, me permite reconstruir cualquier cosa.

-magia, pura magia.

-tecnología- en eso estaban, cuando la carga detonó, creando una estrepitosa explosión de plasma color verde pálido, que fundió la arena adyacente y la transformó en cristal. Maelstrom ni se inmutó, mientras Blue estaba tirado en el suelo del susto.

-¿llamas a eso magia?

-¡sí!, ¡¿que fué eso?!

-una carga de demolición electroplasmática, o CDE.

-¡ah! ¡Genial!

-mientras tus amigos no nos ataquen todo esto deberia ir bién y no trendría que utilizar otra. Movámonos. ¡Ah sí!-Maelstrom se detnía subítamente para amarrar a la pony, cuando terminó, la llevó con ellos hasta la entrada de la cueva.

En esa cueva habia un aire de extrema familiaridad para Maelstrom, era como si, de la nada, hubiera entrado a una especie de cápaula del tiempo, y se veia notablemente consternado ante la idéa.

Blue Rider sabía exactamente a donde iba, pero Maelstrom no confíaba en el: aunque el pegaso tenia un ala casi destruida, y le faltaban tres dientes, el sabía que tramaba algo, por lo tanto, le apuntó con su rifle todo el tiempo.

Los Marshalls, al ver el estado de rehén de Blue, no repararon en atacar y Maelstrom vació su rifle con una pony de tierra, desparramando sus viceras por el suelo pardo de la cueva, mientras los unicornios le disparaban rayos mágicos multicolores que apenas y rozaban al templarian. Dada su experiencia en el combate cercano, doblegó a los dos ponies a golpes antes que Blue Rider siquiera se puediera mover.

Un increible sentimiento de desesperación invadió al templarian al ver en donde tenían a Iron Hoof: era una camara que brillaba en un intensísimo y casi cegador color violéta, y el pequeño pony anaranjado se encontraba encadenado a la pared de cristal. Su rostro estaba cubierto por un saco de lona de color café muy pálido

-ahí está, sano y salvo

-sabes que no puedo dejar que salgas conciente de aquí- al decir esto, Maelstom le dió un culatazo con el rifle por debajo de la nuca, noqueando al pony, posteriormente, se dirigió con el prisionero para liberarlo de sus cadenas

-soy el Comandante Supremo Maelstrom Tarkord, no te preocupes, ya estás a salvo, te sacaré de aquí

-¿por qué?

-tu madre me envia, está muy preocupada por tí- mientras desataba al aterrorizado potro, oyó un ténue sonído de aleteo, como si una paloma estuviera atras de el haciendo un ruido mínimo, antes de que se pudiera dar la vuelta, una piedra del tamaño de un librero le calló encima. Enterrado, Maelstrom escuchó el ahogado grito de dolor del potro. Cuando se liberó de la roca, vió al pobre animal tirado en el resplandeciente suelo morádo de la cámara, con sangre saliendo a borbotónes de su pierna derecha, con una cortada hecha por una pegaso color negro, de apariencia macabra. Su melena respladecia en un color grís muy claro, y su ojo izquierdo estaba tapado por una venda que otrora pudo haber sido blanca, el ojo sano era de un color morado tan brillante como el de la cueva misma. Su Cutie Mark era un extraño diseño, con forma de glifo de aspecto ancestral. Sotenia una daga cullo filo era de la misma piedra de la cueva, que apuntaba directamente al templarian tirado en el suelo.

Un tiempo indeterminado despues el era el que ahora estaba encadenado a la pared, con un herído Iron Hoof retorciendose de dolor. Le habian curado tóscamente la herida con una venda de apariencia insalubre, color marrón oscuro. A los pocos segundos de recuperar por completo la conciencia, Maelstrom habló al pegaso:

-¡liberenme!

-callate, miserable imbécil

-¿y quién te dá el derecho a callarme?- diciendo esto, el templarian forcejeó con las cadenas, y lentamente estaba provicando fisuras en la dura roca, pero estas desaparecian casi al instante.

-zaemdharín... puro. ¿Como es posible?- Maelstrom estba comfundido, el zaemdharín solo existia en Templarian, ¿como era eso posible? debía haber otra explicación.

-¿comfundido? eso parece. Sé quién eres, Maelstrom, no llevas ni tres dias aquí, y casi toda Equestria te conoce. Increible, debo decir que te envidio, ojalá mi gente tuviera tanta fama.

-¿como sabes de mí?

-en este país las noticias vuelan. Vienen y ván todo el tiempo. Tenemos ojos y oídos en los mas altos cargos equestrianos

-¿de que país hablas?

-de Equestria por supuesto, uníco país civilizado del mundo

-y, dime, ¿cual es tu nombre, pegaso?

-me dicen jefa, y así me gusta- terminando esta frase, la pegaso se acercó al cuello de Maelstrom con la daga rosando su armadura, la cual era menos densa en esta parte, y el filo del cuchillo podría facilmente cortarle la aorta.

-ahora tu eres mi prisionero.