Capitulo 7 "Dias de entrenamiento"
Esta vez, Maelstrom sí pudo dormir, parado, pero lo hizo, mas hubiera preferido no hacerlo. En esta ocación las pesadillas se hicieron mas vívidas que nunca.
Era una hora indeterminada del día. El cielo rojo estaba cubierto por una enorme nube negra, que tapaba todo el firmamento. La ciudad capital de Templarian, Zu, habia visto mejores dias: todo la ciudad se habia perdido sector a sector, y el Sector 21, unico sector que quedaba bajo dominio templarian, estaba desierto. Los civiles que tuvieron la mala fortuna de quedarse en el lugar, tuvieron que ayudar a repeler a los invasores alicornios, lo cual no era sencillo, puesto que solo los atacaban desde el cielo, con magia, radiación a la cual los templarian eran en extremo vulnerables.
Maelstrom veia al deprimente yermo en que se habia convertido su amada ciudad. Esta fué la ciudad que lo vió nacer, y ahora seria la que lo veria morir. El creia firmemete en que moriria defendiendo Zu. El despedazado sector comercial estaba rodeado por murallas gríses descoloradas, que aunque viejas y de apariencia inestable, eran en extremo resistentes, incluso a los desconocidos poderes de los alicornios. No cruzaban por arriba gracias a los cañones antiaereos que pululaban en los techos de los altísimos edificios monocromáticos del sector administrativo, adyacente al comercial.
El ambiente estaba plagado de ruidos de batalla: órdenes, disparos de distintas armas, e incluso de magia alicornio poblaban el lugar. Pero Maelstrom no queria oirlo. Simplemente no queria oir los gritos de sufrimiento de sus hermanos y hermanas. Un ruido aún mas fuerte se escuchó por sobre los demas, y atrajo su atención, desde la Torre Tarkord lo vió todo: en el muro norte se habia abierto un hoyo en la gruesa pared metálica, provocado por una explosión roja. Cientos de miles de Zaratiyue, o Infanteria, entraron como un rio color rosa oscuro, inundandolo todo. Despertó. Justo a tiempo para ver el amanecer. El sol dorado adornaba hermosamente el resplandeciente y despejado azul cielo de Equestria.
El volteó su cabeza de tal forma que pudiera ver sus nuevas responsabilidades sin darse la vuelta el: ya no era solo una princesa parrandera, sino seis seres con capacidades que iban mas allá de lo que su avanzado conocimiento de las ciencias psiónicas le permitia discernir.
Aprovechando que estaban profundamente dormidas, Maelstrom lanzó un nuevo escaneo, pero sus resultados fueron, aterradoramente, los mismos. Mas la contaminación de dharín habia aumentado. De alguna manera, habían fusionado sus cuerpos con los seis tipos mas poderosos de dharín, y habia, al menos a la unicornio color lavanda, aumentado su yá de por sí inmenso poder. Poder equiparable al de la mítica raza de los paalue, y el sabia que, con el debido estímulo, seria incluso capáz de desbaratar la fibra misma de la realidad.
Aprovechó el tiempo de soledad para reflexionar, ¿exactamente que diantres haria ahora? apenas y conocia el terreno, y por como atacó el Espectro, se notaba que conocia a sus enemigos, algo que ciertamente molestaba a Maelstrom.
-¿debemos irnos?, ¿o quedarnos?, si nos vamos, las matan, si nos quedamos, nos matan, si me voy, las matan, si se van, las matan, pero si les enseño a que nos enfrentamos, puede y solo puede, que tengamos oportunidad. Tengo que armarlas.- determinó el soldado. Pero se enfrentaba a un dilema moral que pocos en su situación siquiera considerarían: ¿sacrificaría la inocencia de seres tan puros como esos? ¿dejaría que su alma blanca y limpia se manche con sangre? por mas que le doliera, se dijo en voz alta y firme:
-si es mi deber, que así sea. ¡DESPIERTEN, CABALLOS!-gritó lo mas fuerte que pudo, todas abrieron los ojos inmediatamente.
-¡así no se despierta a una dama! ¡bárbaro!
-¡acostumbrese al trato militar, cabo Rarity!- el soldado aumentaba su volumen de voz, así como su enojo, y las hizo salir a trotar al campo, lejos de la ciudad, sin siquiera desayunar.
Ya en el campo, Maelstrom las hizo formarse, y con un tono de voz de instructor militar, les habló a las hambrientas ponies:
-sin duda se preguntan que hacemos aqui. Y por qué casi las saqué a patadas del lugar ahora denominado como "Refugio", y sin comer. Bueno, su respuesta está aquí- y señaló con un gesto de la mano.
-¿en el campo?- preguntó Fluttershy.
-¡claro! ¡el siempre buén campo! tomando en cuenta que puedes defenderte de una adyi-kal ¡con tierra!- el sarcasmo se oia como una patada en los oidos de la pegaso- ¡POR SUPUESTO QUE NO CABO!
¡AQUI APRENDERAN A PELEAR SI QUIEREN RECUPERAR A SUS LÍDERES! ¡YÓ LES ENSEÑARÉ LA FORMA!.
-¿y como se supone que lo harás, soldadito de plomo?- le preguntó altivamente Rainbow Dash.
-con las cinco reglas, pegaso: Unión. Deber. Honor. Valor. Espiritu.- y lentamente se alejó sin cortar el contacto visual- pero un soldado no solo usa eso en batalla, esas son una guia, una senda por la cual llevarán sus espadas. La mas importante de esas es el Honor, pocos saben lo que el verdadero honor es. Y hoy se los voy a enseñar.-
Todo el dia, hasta bien entradas las cuatro de la tarde, las mantuvo entrenando como locas. Hasta que tuvo compasión de ellas, y les dijo que podian descansar:
-sufiente. Tomen- y les dió seis paquetes de aluminio. En su interior contenian una pasta extraña, de color gris.
-comanlo. Son nutrimentos en el estado mas puro posible, sazonados con emuladores de sabor, solo piensen en lo que les gustaria estar comiendo, y eso van a saborear. Buen provecho- las cansadas y hambrientas ponies empazaron sin siquiera ver lo que era, ni Rarity se quejó del aspecto repulsivo de la pasta informe que Maelstrom llamaba comida.
Al anochecer, volvieron todas a sus casas, no sin antes que Maelstrom les colocara unos dispositivos de aspecto extraño en la nuca.
-¿que es esto? ¿una nueva joya? por que si lo es, no van en la nuca, querido- comentó Rarity.
-nahl, quiero decir no, es un localizador. Los usabamos en entornos desconocidos por si nos perdiamos, pero eran colocados en el mentón, y me servirá para saber donde están en todo momento del dia, solo quedan seis dias para partir a rescatar a su princesa, y quiero que todas lleguen al menos completas.
Estas palabras fueron duras, pero era mejor decirles la verdad, por que, ¿que posibilidad tendrian seis simples yeguas contra una horda de miles de millones de integrantes? Nulas, si se consideraba su inexistente nivel de destreza siquiera en alguna arte marcial, el sabia que si no les ensñaba, los Espectros las matarian horriblemente rápido.
Y así fue el resto de la semana, en tan solo siete dias, habian aprendido tácticas que a Maelstrom le habian tomado miles de años desarrollar. Habian aprendido a usar armamento, a cobrirse del fuego enemigo, los puntos mas débiles de una adyi-kal, y muchas otras destrezas militares. Incluso sus personalidades se habian alterado en cierta forma. Sí, Pinkie Pie seguía siendo la pony mas feliz de Equestria, pero se habia vuelto mas seria, mas conciente de la situación no solo suya o de sus amigas, sino de toda la nación.
Al termino de la semana, Twilight le envió un pergamino a Celstia, avisando que ya estaban en marcha. Antes de partir, se aseguró de llevar cosas útiles: libros, papel, tinta, plumas, y todo lo que le pudiera servir para investigar. Guardó su indumentaria en una mochila, y se la dió a Spike. El dragón habia recibido entrenamiento también, pero mas duro que las ponies, mas el no tenia cambios en su persona. Maelstrom también se estaba preparando: rematerializó sufientes armas y municiones como para una pequeña milicia, mas volvió a guardar las que pensó serian inutiles para el combate. Mantuvo activadas unicamente tres armas de fuego: un rifle color negro con un extraño mecanismo en forma de circulo a los costados, una pistola con un sistema similar, y una escopeta de seis cañónes, todas guardadas en su espalda y a un costado de su pierna derecha, para los rifles y la pistola, respectivamente.
Acordaron reunirse en la entrada de la casa de Twilight a las seis de mañana. Con todo listo, se dirigieron en dirección hacia Canterlot.
-ojalá tengas un plan, Maelstrom- le comentó Applejack -no me gustaria llegar y que nos acribillen o algo peor-.
-algo se me ocurrirá, ten fé.
-de acuerdo.
Y así partieron, antes que cualquier pony despertara. Applejack nisiquiera se despidió de su familia al salir, y solo les dejó una nota, explicando por qué se habia ido y con quienes, mas no a donde.
