Capítulo 16 "Asedio"

Ponyville estaba desierto y cubierto por una nube tan gruesa y negra, que la luz solar casi no atravezaba la capa de vapor superdenso, haciendolo parecer una perpetua y lujubre noche sin estrellas. Toda la ciudad había evacuado a Fillydelphia para huir de las adyi-kal. Atravesaron la Cortina, y las tropas aliadas se replegaron hasta Canterlot, para montar ahí una defensa efectiva. Los dragónes repelian lo mas que podían la invasión, pero eran demasiados enemigos, así que también se replegaron. Lo único que se oia en el desierto pueblo eran los sonidos ahogados de unos golpes, hasta que Maelstrom salió disparado hacia arriba de su tumba.

-OK, ¡PAREMOS ESTA MADRE!.- se dijo al caer al pasto, levantando mucha tierra seca, y salió corriendo hasta Canterlot. Comfiaba en que Twilight y Celestia habian entrado yá al Mausoleo, de modo que buscó un vehiculo. Para su buena suerte, habia un TX-43, un vehiculo similar a una motocicleta, estacionado enfrente de la bibliotéca de Twilight. No perdió el tiempo y se subió en el, llendo a toda velocidad hasta la asediada ciudad. Por donde pasaba veia cientos de cuerpos achicharrados de adyi-kal, zebras y grifins.

-lanzallamas… y dicen que yo soy sádico.- se decia el soldado.

A los pocos kilómetros de Canterlot, divizó la batalla: los minotauros y ponies estaban repeliendo muy bién a sus atacantes, con algunos unicornios disparando esferas mágicas y otros generando escudos para sus compañeros, pero el sabía que si por lo menos uno de ellos era superado por una adyi-kal, grifin o zebra, el resto de la falanje se derrumbaria con el o ella, de modo que condujo a la máxima velocidad que el vehiculo impulsado por plasma le permitia. Llegó al campo de batalla a los cinco segundos y saltó de la motocicleta, la cual se fué recto, atropellando salvajemente a todo lo que se le cruzó en su camino. Maelstrom desenvainó su espada y atacó a los enemigos por la retaguardia, indirectamente ayudando a los equestrianos a contenerlos. Öhnren notó la conmoción mientras disparaba dulamente dos subfusiles de plasma, hacia las adyi-kal que estuvieran todavia cerca.

Las zebras poseian un uniforme militar bastante primitivo: si bién era estandarizado, la ropa de algodón no afrecia nada de protección al usuario. Lo único que mas o menos los protegia parcialmente era el peto metálico que poseian debajo de la chaqueta color verde olivo. Los grifin por el contrario peleaban desnudos, armádos con rifles de plasma creados por las zebras con tecnología adyi-kal experimental, dando apoyo aereo y terrestre. Las adyi-kal peleaban en segunda linea, dando apoyo a sus aliados como granaderos o artilleros, mientras las zebras y los Dretyu, los infantes pesados adyi-kal, atacaban en primera linea.

La batalla se convirtió en una masacre, mientras el templarian despedazaba furiosamente a todo lo que viera moverse, adyi-kal, zebra o grifin por igual. Los proyectiles de plasma disparados por los enemigos rebotaban en su armadura, dejando solo manchas negras. En una ocasión, tomó la cabeza de un grifin, la separó de su cuerpo, y con esta a modo de guadaña, destripó a una zebra que intentaba huir, mientras con la otra mano vaciaba su rifle, peinando la zona, con las balas de alta penetración del CS-4 atravezando todo lo que tuvieran en frente como si sus objetivos estuvieran hechos de mantequilla caliente. La batalla que había durado más de siete horas, terminó en poco menos de diez minutos.

El fin tan abrupto de la escaramuza dejó a las tropas equestrianas tan conmocionadas que nadie habló; ninguno creia que existiera algo que podiera acabar con tantos seres juntos en tan poco tiempo. El silencio se cortó cuando un minotauro gritó, señalando al templarian que esprintaba a toda velocidad hacia Canterlot:

-¡HEY! ¡ALGO VIENE!.- inmediatamente todos apuntaron hacia la figura que corría a la ciudad, esperando ordenes.

-¡FUEGO!.- gritó un unicornio de armadura blanca y de melena azul. Y todos los soldados abrieron fuego contra la cosa. Las balas penetradoras pasaban peligrosamente cerca de la revestidura de Aaz azul, por encima de la zusiranita de su armadura, y una de ellas se le clavó en el pecho.

-¡¿pero qué…?!.- ¡SOY YO IMBÉCILES!.- gritaba Maelstrom, con su escudo azul puesto hacia adelante mientras corria hacia la ciudad. El unicornio vió con su visor frontal de datos que el ser tenía una baliza aliada, de manera que ordenó a sus soldados:

-¡ALTO EL FUEGO! ¡ES AMIGO!.- y todos bajaron las armas, permitiendo a Maelstrom llegar a Canterlot. Dió saltos en las salientes de la pared del volcán hasta alcanzar el suelo de marmol de la ciudad. Un par de pegasos de armaduras verdes lo ayudaron a subir.

-identifícate, soldado.- ordenó el unicornio.

-Supremo Comandante Maelstrom Reginát Metalex Tarkord.- la cara metálica del unicornio súbitamente se transformó.

-pero… tu… estabas muerto…

-exacto, estaba. ¿quién demonios eres tú?.

-Comandante Shinning Armor, hermano de Twilight Sparkle, me ha hablado mucho sobre tí y tu gente, mucho gusto.- y el unicornio extendió su pezuña. Maelstrom devolvió el gesto con su puño, el cual tenia pedazos de hueso y carne roja incrustados.

-igualmente, ¿y Celestia?.- preguntaba Maelstrom.

-en el palacio.- oido esto, el templarian corrió hacia el palacio real, haciendo Parkour en los edificios, moviendose los más rápido que podía. El sabia que Celestia le podría decir el paradero de Twilght, y aún mas importante para el: el de Fluttershy.

La ciudad estaba cubierta por la misma nube negra de cuando las adyi-kal atacaron Zu, algo que le traia horribles recuerdos al templarian, los cuales le venian periodicamente y en forma de dolorosos Flashbacks, mientras tourtuosamente corria lo más rápido que sus piernas casi necróticas le permitian. Llegar hasta el palacio fué aún mas dificil para el de lo que pensó en un principio: aunado al hecho de que sus músculos estaban en proceso de regeneración celular, los contingentes minotauros que se quedaron dentro de Canterlot le boqueaban el paso constantemente. Aprovechó la relativa calma del camino para pensar sobre algo que no había notado antes: los diseños que los ponies tenian en sus costados. ¿De donde los sacaban? ¿y qué significaban? lo único que medio sabía era que las mismas se llamaban Cutie Marks, y que de una forma u otra, los obtenian llegando a cierta edad. Pero había otra duda que le asaltaba el cerebro: ¿sería correspondido? despues de todo, el volvió por Fluttershy, de manera que en verdad sería devastador para su morál si ella no lo quería también. Pensó en cientos de planes por si ocurria lo peor, de modo que estaba bién preparado: uno de ellos consistia en solo tragarse el enojo y la decepción, salir corriendo a donde fuera que las adyi-kal tuvieran su base de operaciónes, y descargar su cólera ahí. Sabía que sería una masacre, pero le daba igual.

Terminó llegando al palacio tres horas después, por una causa u otra, que iban desde frenadas por algún minotauro, o por preguntas de su nombre. La noticia de su resurrección se expandia rápidamente, y para antes del medio dia, casi toda Canterlot yá sabía de su regreso. Esto resultó ser un arma de doble filo para el, ya que quería darle a Fluttershy la sorpresa el mismo, pero por el otro lado, los soldados lo dejaban pasar a donde queria: la sala del trono, donde según le habian dicho, Celestia y Luna estaban. Fué recibido como un heroe por Celestia:

-¡el Último Templarian! ¡pasa, soldado, pasa!.- le gritaba alegremente la alicornio. El todavia no se acostumbraba a recibir un trato tan benevolente de parte de un alicornio, ni mucho menos de alegrarse de ver a uno.

-gracias, princesa.- y entró a la habitación. Lo primero que notó fué que el vitral ya había sido reconstruido.- vaya, parece que ya no me procuparé por haberlo roto.

-no hay cuidado, despues de todo, salvaste a mi hermana.

-y le doy las gracias por ello, Maelstrom.- completó Luna.

-no hay de qué. Oigan, ¿y las demás? ya saben, las ponies.

-¡oh! Twilight y sus amigas están en los Archivos Reales, por protección, ven, te llevaré ahí.

-no princesa, deben quedarse ahí. Las adyi-kal volverán, mejor prepare a sus tropas.- las palabras de Maelstrom destruyeron la sonrisa de las princesas instantaneamente:

-¡¿QUE?! ¡¿QUIERES DECIR QUE ESTE INFIERNO AÚN NO ACABA?!.

-me temo… que nó.- en cuanto Maelstrom terminó de decir esto último, los soldados daban la alarma de proximidad.

Maelstrom salió del palacio para ver una escena que jamás pudo olvidar: el cielo anaranjado por el atardecer estaba tachonado de puntos negros, en un enjambre interminable de vihículos aereos. Cual fué su sorpresa al darse cuenta de que no eran vehículos: eran adyi-kal.

Los soldados, minotauros, dragones, y ponies por igual, disparaban todo lo que tenian hacia los atacantes con forma de pájaro, mientras Maelstrom materializaba un arma bastante grande y pesada, aún para el. El arma, que asemejaba una bazooka, era de un metal color mora, con una mira holográfica a un costado. Maelstrom apretó el gatillo, y unos segundos despues, una esfera transparente de sonido inaudible atravezó el cielo, e impactó en uno de los millones de enemigos, causando tremendas bajas, solo con el primer dispáro. Mientras Maelstrom corria hacia donde estaban sus aliados, iba disparando mas esferas sónicas, hasta llegar a primera linea. Una vez que se le acabó la munición sónica, cambió a otra arma: esta no era mas pequeña que la anterior, solo que en vez de ser una bulbosa y poco manejable bazooka, esta parecía mas bién un rifle de francotirador inmenso. Apuntó la masiva arma hacia el cielo, y apretó el gatillo. Lo que pasó despues conmocionó incluso a los dragónes: una descarga eléctrica roja salió del arma, conduciendose atravez del enemigo, electrocutandolos a casi todos. Pero ni el ataque anterior pudo repeler a las adyi-kal. Los equestrianos rompieron las defensas y se retiraron sin dejar de disparar. Y Maelstrom recordó ese fatídico dia. La furia pudo mas que su sentido común y corrió hacia las aves bípedas (nota: se parecen a los Jackals de Halo 3. Nota 2: estos son otro tipo de adyi-kal), y con sus ballonétas duales, cortó a cuanta adyi-kal se le cruzó en su camino. Los minotauros siguieron su ejemplo y también embistieron a los atacantes, mientras los dragónes estaban en el cielo, peleando con los refuerzos que continuaban llegando. Los ponies cedieron la batalla a los minotauros y los dragónes, mientras Öhnren también mataba a puñetazos toda adyi-kal que viera. Los guerreros siguieron peleando sin descansar hasta el otro dia. Las bajas enemigas se contaban por millones, no solo en las calles de Canterlot: todos los edificios estában cubiertos de cuerpos quemádos, algunos tan brutalmente que solo quedaban las cenizas.

Para el medio dia, los pegasos de toda Equestria que no hayan peleado o muerto, habian limpiado la nube negra, y el sol resplandecia otra vez en el despejado cielo azul. Öhnren decretó que el estado de emergencia no debía terminar, pero lo único que Celestia hizo fué reparar la Cortina, y poner escuadrones de minotauros patrullando el perímetro exterior. Celestia declaró un dia de fiesta nacional, pero Maelstrom estaba intranquilo: las adyi-kal no podian simplemente haberse quedado sin tropas, en mas de ochenta mil años de guerra anterior, jamás habia habido un cese al fuego a menos que todas las adyi-kal de determinado planeta hayan sido erradicadas, y para Maelstrom y Öhnren esa era la cuestión. Pero igual sabía que un soldado feliz es un soldado vivo, de manera que se olvidó de todo y buscó a Fluttershy. Para su mala suerte, esta era muy superticiosa, de modo que cuando quizo hablar con ella, lo único que recibió fue un grito:

-¡CÁLMATE! ¡SOY YÓ NIÑA! ¡MAELSTROM!

-¡pero t-t-t-te ví morir! ¡vete de aquí señor fantasma!

-¡no soy un fantasma por todos los dioses! ¡estoy vivo!.- y el soldado estiró sus musculosos brazos y cargó a la aterrada pegaso, tomandola por sus axílas.- ¿ves? ya no estoy muerto, lo estaba, en verdad morí, pero he regresado.

-n-n-no entiendo… ¿como?

-larguísima historia.- dijo mientras bajaba a la pony.- busquemos a las demás, ¿OK?.

-OK.- pasaron todo el dia buscandolas, hasta que Celestia lo teletransportó a centro de Canterlot, donde estaba el epicentro de la fiesta, y con aire glorioso, agradeció públicamente al "Resucitado" como le llamban ahora las princesas.

-¡Y ESTE, MIS AMADOS SUBDITOS, ES EL QUE NOS LIBRÓ DE ESTA PLAGA CONOCIDA COMO ADYI-KAL! ¡REGOSIJENCE! ¡LARGA VIDA AL RESUCITADO!.- y todos los ponies de Canterlot gritaban con total felicidad la palabra "Resucitado". Las ponies y Öhnren, que estaban oyendo todo el alboroto, le preguntaron a un unicornio rojo de melena negra que pasaba por ahí lo que ocurria.

-¿que no lo saben? ¡es el homenaje de las princesas al Resucitado!.

-bueno, ¿y quien es?.- pregutó Twilight.

-¡el templarian! ¡Maelstrom Tarkord!.- los rostros de todos cambiaron inmediatamente, y Öhnren habló, conteniendo la sorpresa y el eceptisismo:

-a ver, dices que mi hermano, ¿vive?.

-¡si, señor Öhnren! ¡Maelstrom vive!.

-pero, ¿de donde salió?.- preguntó Rainbow Dash, ya sin la armdura.

-nadie sabe, dicen que salió del sol mismo y bajó a ayudar a nuestras tropas, y que después, ya en Canterlot, lanzaba fuego rojo de su boca… ¡todo un heroe si me lo preguntan a mí!.

-Maelstrom… vivo, pero cómo… a menos… - decia Öhnren, pensando en voz alta, sobandose el mentón.

-¡uh! ¡vamos con el pués!.- dijo alegremente Pinkie.

-¡no!… espera… ¡ahí está!.- y Öhnren señaló al frente de ellos. Maelstrom estaba parado en una estructura cilindrica de piedra del característico color blanco de la ciudad, a modo de podio, y con cierto nerviosismo, le preguntó en voz baja a Celestia:

-¡¿que demonios digo?!.

-lo que quieras, es tu fiesta.

-preferiria no hacerlo: tengo pánico escénico.- el silencio incómodo se apoderaba del ambiente mientras Celestia le susurraba, a modo de regaño:

-¿puedes lanzarte a pelear con millones de enemigos solo con una espada y no puedes hablar en público?.

-pues sí.

-¡ay, esto es el colmo! ¡déjame pasar!.- y Celestia quitó a Maelstrom con su pezuña izquierda.- siento eso, el Supremo Comandante está… indispuesto, ¡QUE LA CELEBRACIÓN CONTINUE!.- y todos los ponies grtaron y la música folklórica empezó a sonar mientras se dispersaban. Maelstrom estaba avergonzado, pero los discursos jamás habian sido su fuerte a menos que se tratara de algo en verdad importante para el, como dar discursos alentadores improvisados a sus tropas, de modo que fué a buscar a las ponies para reunirse con ellas.