Capítulo 22 "Tenemos deudas que saldar…"

Sueños. Para Maelstrom, la palabra había perdido todo significado agradable. Desde hacía ya un tiempo, el templarian había desarrollado un miedo terrible, no a dormir, si no a soñar. Casi siempre tenía horribles pesadillas, muchas surrealistas y extrañas, otras eran meros Flashbacks de las escenas mas salvajes de la guerra. En cualquier caso, siempre que despertaba abruptamente, solo miraba a Fluttershy, y todo se resolvia como por arte de mágia. Maelstrom no se permitía sentir miedo, y siempre trataba de evadirlo o transformarlo en furia o en otra emoción mas productiva para el. La noche transcurrió de la misma forma que siempre: con el reviviendo escenas traumáticas de su propio pasado. Pasado que prefería olvidar de una vez por todas, para ya por fin vivir sin temor de herir a alguien inocente. Ya muchas veces atras habia hecho daño de muchas formas a las persónas que el amaba, y ya no quería volver a cometer el mismo error en este nuevo mundo.

A la mañana siguiente, Maelstrom bajó a prepararse el litro de café matutino. Puso a hervir el agua, y salió a comprar el periódico. El repartidor era un potrillo de la edad de Apple Bloom, que tenía una puntería excesivamente buena en cuanto a lanzar periódicos se tratase, ya que lo lanzó directo a la mano abierta del templarian. Se sentó en el sillón de la sala a leer mientras tomaba su café:

-ok… que tenemos en los encabezados políticos… meh, lo mismo de siempre…- se detuvo súbitamente ante un encabezado muy extraño:- "Carniceria en Jelly Town. Una matanza en el pueblo fronterizo productor de jaleas y mermeladas"… -siguió leyendo en voz alta:- "A las siete horas del pasado martes, una ama de casa volvia de realizar las compras de la semana, cuando encontró a su mascota mantícora despedazada y sin la mayoria de su carne. Los vecinos reportan también extraños ruidos procedentes del Everfree, y mas de uno asegura haber visto siluetas de lo que aparentemente son las temidas adyi-kal. No se sabe mucho de este extraño ser, solo que es casi tan corpulento como un minotauro"… -Maelstrom seguia leyendo en voz alta:-…"La noticia ya se hizo saber hasta Canterlot, y la Princesa Luna ha dicho que se encargaría ella misma de la situación, coordinando a las guaridias locales para tal fin. Seguiremos informando acerca de este extraño accidente". Valla… eso si que es raro… MUY raro, incluso para este lugár- Fluttershy bajó unos segundos después, con su melena tiernamente enmarañada. Voló a saludar al templarian, abrazandole el cuello

-hola…

-buenos dias. ¿Dormiste bién?

-mucho, ¿hoy vas con Twi, verdad?- Maelstrom suspiró, y tragandose el café de un solo sorbo, habló con cierta flogéra:

-si… hoy también toca ir con ella, no te preocúpes… volveré temprano, ¿ok?- su casco se esfumó y le dió un beso. Se levantó y se volvió a colocar el casco, dejando el periódico en el sillón.

Apesar del ambiente pesado y monótono de Ponyville, el Sugarcube Corner estaba lleno como siempre, con una fila de ponies que incluso salia del local. Blue Rider había dormido sentado a un lado del local, con sus alas apretadas contra su cuerpo para soportar el frio matutino. A poco menos de las siete de la mañana, se despertó con el delicioso olor del pan recién horneado, y abrió lentamente sus ojos. El dia estaba nublado, el aire se sentia aglutinado, y cargado de tristeza y pesár. Blue se levantó, sacudió su cabeza para espabilarse, y se dirigió al local, mirando a su alrededor. La señora Cake estaba en la barra, y tenía una mirada triste y apesarada, nada compatible con ella:

-buenos dias, ¿en que lo puedo ayudar joven?- dijo cuando Blue se acercó al mostrador, Blue vaciló un poco antes de hablar:

-¿que ocurrió aquí?

-nos atacaron unos Diamond Dogs… de no ser por el templarian, ni Celestia sabe que hubiera ocurrido…

-¿el templarian? ¿no es un tipo bastante alto con una armadura azul?

-exacto… ¿te apetece algo de comer? la primer visita todo es grátis- dijo con una apagada, aunque amigable sonrisa, a Blue le rugieron las tripas en cuanto dijo esto último

-si… uhh… ¿tiene panqué de nuéz?

-claro, ¿cuantas rebanadas?

-deme siete… y un vaso de leche con chocolate por favor

-desde luego joven- tomó un plato, partió las siete rebanadas del bastante apetitoso panqué, las colocó en el plato y se lo entregó a Blue, acto seguido, le preparó el vaso de leche. Blue lo tomó con su ala derecha, le dió las gracias, y se sentó a comer en una mesa cerca de la puerta.

Magma logró evadir a Luna, escabulliendose por el bosque, causando gravísimas bajas a los soldados. Se dirigió hacia el noroeste, siendo perseguido por los pocos soldados que aún quedaban en pezuñas. El otrora soldado templarian había mutado y degenerado considerablemente: su masa muscular había sido aumentada aún más, sus colmillos sobresalían varios centimetros mas allá de su mandíbula, el pelo cubría sus brazos y piernas, y sus facultades mentales, antes sagazes y atentas, decrecieron hasta reducirse a las de un niño de seis años. El control que la Kyrila ejercía era tal, que incluso, si hubiese querído, podría haberlo manejado directamente, cuál marioneta.

Luna estaba desesperada: volaba lo mas bajo posible, esquivando ramas para dar con su objetivo, que agílmente la evadía, atravezando el follaje del bosque con total grácia y poder. En un momento de la persecución, Magma le tendió una emboscada, lanzandose por un árbol a la espalda de Luna, cayendole encíma a la princesa, entorpeciendo su vuelo, mientras el salvajemente le golpeaba la cabeza, aturdiendola. En el momento que calléron al suelo, Magma siguió su camino hasta Ponyville, donde Maelstrom, su eterno enemigo, producto de generaciónes de lucha familiar por el control del armamento, se encontraba.

Maelstrom, por su parte, estaba enzeñandole a Twilight lo que ella quería: la parte práctica del dominio de la Fúria

-ahora… solo quiero que te relajes… quiero que vacíes tu mente de todo que no sea algo que te enfuresca- Twilight lo hizo, mientras fruncía el seño de una manéra un tanto preocupante, al tiempo su cuerno, en vez de brillar en el agradáble y familiar color púrpura de la unicornio, brillaba en el hostíl color verde de la Fúria templariana- bién… ahora… repite: "la Fúria es mía, yo soy sino el instrumento para que esta, mi Ira se canalize y destruya a mis enemigos" dilo hasta que te dé otras instrucciónes- ella lo hizo, mientras su voz resonaba fantasmagóricamente, haciendose progresivamente mas y mas amanazadora. Ella estaba empezando a levitar, mientras algúnos ponies se congregaban alrededor de ella.

-¡SUELTALO!- ordenó Maelstrom. Twilight gritó de manera casi animal, liberando un rayo color esmeralda hacia el cielo, tan potente y duradero, que incluso Rarity y Rainbow, ambas aún en Manehattan, lograron verlo.

Magma lo había logrado: el estallido fúrico de Twilight le dio la baliza que necesitaba… solo estaba a medio kilómetro de Ponyville. Sin embargo, un impulso muy animal lo dominó: hambre. Brutal, y salvaje hambre.

Spencer estaba a la orilla del rio cuando vió a Magma. Al comfundirlo con un minotauro, lo saludó alegremente, sin embargo, su alegría pronto se transformaría en terror cuando Magma saltó hacia el, colmillos y garras primero. Los afilados talones de sus dedos se clavaron en la dura piel escamosa de la serpiente. El tem-kal empezó a destrozar y a excavar en Spencer, liberando chorros insulsos de sangre, devorandolo de adentro hacia afuera, hasta salir del ojo derecho de la criatura, explotadolo en sangre y visceras, al tiempo que Spencer dejaba de gritar, muriendo de forma lenta y agónicamente dolorosa. Magma siguió con su festín hasta la saciedad, dejando solo el tracto intestinal del animal. Sin embargo, Magma recuperó lentamente su propia sapiencia mientras consumia a su presa, al punto de recuperarse por completo. Llegó a Ponyville a la media hora, Mientras Maelstrom le seguia enseñando a Twilight, algo lo tacleó, azotandolo en el suelo, Magma habló con un tono gutural y bestial:

-¡TE TENIAS QUE SALVAR MALDITA SEA!- Magma golpeaba la cabaza de su oponente, al tiempo que Maelstrom tomaba el antebrazo del tem-kal, estrujandolo y rompiendolo. Magma rugió de dolor, dandale a Maelstrom la oportunidad de patearlo lejos de su cuerpo, incorporandose tan rápido como pudo. El soldado retrocedía mientras su armadura escaneaba a su rival

-tem-kal… por los Dioses… - Magma se levantó, reacomodanse su cúbito roto, poniendose en cuatro apendices, rodeandolo de forma depredadora, enzeñando sus colmillos. Los ponies se introdujeron a sus casas, todos cerraron sus ventanas y bloquaron lo mejor que pudieron sus puertas, mientras Twilight miraba la escena de forma atónita.

En Manehattan, Öhnren, Rarity, y Rainbow Dash, estaban despidiendose. Era el último dia de Rainbow en recuperación desde el accidente de su ala en la que la prensa llamo "El Asalto a Ponyville".

-muchas grácias por todo, Öhnren, yo y Rainbow te lo agrádecemos enormemente- dijo Rarity con su sombrero de ciudad y un par de lentes oscuros de armazón de safíro

-si, grácias amigo, sin ti no se que hubiera hecho sin mi ala- dijo Rainbow, volando a la altura del golem

-no tienen por que agradecerme, para eso estoy. Vengan a verme cuando quieran, y puedan, en el edificio de ahí- el señaló a un altísimo rascacielos de apariencia futurista- ahí estoy la mayoría del tiempo, en mi taller

-será todo un encanto, querido. ¡Nos vemos!- Rainbow se despidió de el con un brohoof, mientras aterrizaba y se dirigía con Rarity a la estación de trenes. Un miembro de la Overwatch las miró fijamente y les hizo un frío saludo militar, sus ojos color naranja brillaban de forma fantasmal y aterradora, que se complementaban con su tosca, pero efectiva, armadura post-templariana. La armadura de la Overwatch no fué diseñada por Öhnren, mas fué amalgamada por el, usando los diseños de antiguas armaduras de minotauros, dotandolas de sistemas templarian, tal y como el exoesqueleto, o los sistemas de diagnóstico del VFD. Era orden directa de Celestia que la Overwatch tuviera su armadura equipada en todo momento de su turno para las unidades que patrullaran en las grandes ciudades y en las areas rurales por igual. No quería que las Adyi-kal atacaran su nación otra vez, al menos, no por sorpresa. Rainbow lo observó mientras el minotauro continuaba su patrulla

-…la Overwatch me asusta…- dijo Rarity, refugiandose bajo el ala derecha de Rainbow- protéje a tu dama…- Raibow la envolvió, manteniendola cerca, a un costado, hechando una risita

-no te preocupes preciosa… aqui estoy…- ambas rieron suavemente, Rarity frotaba su hocico en la mejilla de Rainbow mientras llegaban a la estación.

-¿como crees que estén en Ponyville, Rarity?

-asumo que bién, no veo por qué no

-ya se… pero… tengo un mal presentimiento

-¿ah si?

-…si…