Capítulo 2
No tuvo suerte con el tiempo al día siguiente. Amaneció nublado, y antes de las doce de la mañana, habían caído dos tormentas. Aunque eso no impidió que Hotch disfrutara de sus vacaciones. Compró un paragüas, y visitó los lugares que Alex le había recomendado. Comió en un restaurante italiano, sacó una foto a los tortellini que le sirvieron y se la envió a Rossi con un comentario de "así se hace la comida italiana" , a lo que su compañero le correspondió con un insulto en italiano, lo que hizo sonreír al agente.
Por la tarde, y después de descansar un rato en el hotel, simplemente paseó por la ciudad. Se sentía bien, libre, sin cargas de ningún tipo. Eso era lo que necesitaba, unos días para él. Dave tenía orden de no molestarlo a no ser de tener un caso de extrema importancia, y sabía que Jack estaba bien cuidado con su tía.
Fichó algunos sitios para comprar recuerdos a su hijo y a su cuñada unos días después, y decidió cenar en el restaurante de su hotel. Había sido un día intenso, y después de tomarse un par de copas, subió a su habitación a descansar.
Al día siguiente, un sol radiente brillaba en toda la ciudad cuando Hotch salió del hotel. Se puso las gafas y se dispuso a disfrutar del Miércoles en Boston. Después de un día prácticamente igual al anterior, alquiló un coche para moverse mejor, compró una botella de vino y se dirigió a la casa de Alex.
Alex vivía en un barrio a las afueras de la ciudad, bastante tranquilo. Tenía un pequeño jardín a la entrada de la casa, lo que ya a primera vista, la hacía acogedora. Cuando se acercó a la puerta, se dio cuenta de que estaba nervioso, sin saber muy bien porqué.
-Hotch, bienvenido a mi casa -Blake lo recibió con una amplia sonrisa, que inmediatamente le contagió a él. Ella llevaba una camisa blanca sin mangas, un pantalón corto y sandalias. Hotch se fijó que a pesar de su edad, tenía un cuerpo esbelto.
-¡Qué bien huele! He traído un vino, espero que os guste.
-Claro, vamos a abrirlo. James todavía no ha llegado, pero podemos ir probándolo nosotros.
Alex lo guió al salón, donde un instante después ella apareció con las dos copas de vino. Mientras tanto, él pudo observar cómo era la casa estancia. Tenía una gran chimenea, con varias fotos en la parte superior. Entre ellas, una foto del equipo, lo que hizo sentir bien a Hotch, pues sabía que para Alex ellos todavía eran importantes. La mesa estaba puesta para tres personas, y el sofá amplio hacía juego con los dos sillones. Un gran ventanal daba paso al jardín trasero de la casa.
-La cena estará lista en unos minutos -dijo ella sacándolo de sus pensamientos.- No creo que James tarde mucho en llegar.
-De acuerdo
Estuvieron hablando un rato más, pero Hotch notaba a Alex inquieta, mirando el reloj cada pocos minutos, hasta que al final cogió el teléfono y llamó a su marido. Ella se paseó durante toda la conversación, apenas hablando con monosílabos, y por su lenguaje corporal, Hotch diría que algo no iba bien. Colgó el teléfono y lo dejó en la mesita de café, y sin mirar a Hotch, empezó a recoger uno de los platos de la mesa
-¿Qué pasa, Alex? -preguntó el agente levantándose y colocándose a su lado.
-James no va a venir, así que no hace falta este plato -su voz era apenas un susurro.
-Deja que te ayude -él cogió los cubiertos y la copa y la siguió a la cocina.- ¿Ha pasado algo para que no pueda venir? -preguntó con cautela, mientras dejaba los utensilios en la encimera.
-Ha salido con unos amigos después del trabajo y dice que se le ha hecho tarde, que cenará con ellos y se quedará a dormir en casa de Peter, su ayudante. Mañana irá directamente al trabajo. Dice que le disculpes, que espera verte antes de que te vayas -seguía sin mirar a su compañero, no sabía si por vergüenza o por la pena que la consumía en ese momento.
Hotch no dijo nada, pero sin saber muy bien porqué, en el fondo se alegraba de que James no estuviera, prefería cenar a solas con Alex. Vio la cara de tristeza de su compañera y le apretó la mano con cariño. Ella levantó la mirada por fin y sonrió. Esa sonrisa le calentaba el alma.
-Será mejor que cenemos nosotros, antes de que la cena se enfríe del todo -él simplemente asintió.
Disfrutaron de la cena como habían disfrutado sus encuentros anteriores, charlando, riendo y olvidando por unos momentos todo el horror del mundo que normalmente los rodeaba. Al principio Alex todavía estaba un poco nerviosa y triste, pero poco a poco se fue relajando. Entre los dos recogieron la mesa y fregaron los platos, y no dejaron de reír en ningún momento. Interiormente, ambos pensaron que parecían una pareja, en una noche cualquiera, haciendo lo que hace cualquier pareja, y en un momento, sus miradas se cruzaron. Estuvieron así durante diez largos segundos, hasta que Alex desvió la mirada por fin, sonrojada.
Se sentaron en el sofá a tomar unas copas, y ella comentó que le parecía que Hotch estaba irreconocible. En apenas dos días, lo había visto reír más que en dos años, lo que hizo que el hombre soltara una carcajada todavía más fuerte.
-Todos actuamos de forma diferente cuando no estamos trabajando -contestó él.- Aunque reconozco que no suelo ser ni divertido ni demasiado abierto -dijo tomando un sorbo de su copa.
-En eso estoy de acuerdo contigo -ella se rió.- Pero me alegro ver que estás cambiando un poco.
-La compañía lo merece -Hotch la miró intensamente a los ojos, con una media sonrisa
El corazón de Alex se aceleró, y sin pensarlo, se mordió el labio inferior. Hotch se lamió los labios y sin casi darse cuenta, se acercaron uno al otro. La respiración de ambos se aceleró y Alex cerró los ojos cuando Hotch desabrochó el primer botón de su camisa.
Continuará...
