Éste es el último capítulo. He disfrutado mucho escribiendo ésta historia, y espero que no sea la última de ésta pareja, jejeje. Quiero agradecer a todos los que la habéis leído, y en especial a Lenika08, Ana-List y NarcissaMinerva por tomarse dos minutos de su preciado tiempo y dejarme un comentario.

¡Disfrutar!

Capítulo 4

Quince meses después

Era la mañana de Navidad y en el cielo, a pesar del frío, brillaba un sol radiante. Acababan de abrir los regalos, y Jack jugaba en el salón con todos sus juguetes. Alex cogió una manta gruesa, una taza de café humeante y salió al porche. Iba bien abrigada, y le encantaba sentarse en el columpio que habían instalado allí. Era su refugio favorito para pensar y estar a solas un rato. No le duró mucho tiempo, pues enseguida Aaron fue a su encuentro.

-Cariño, ¿qué haces aquí fuera? Hace frío -dijo acurrucándose a su lado.

-Pensar -lo miró y sonrió.

-¿En qué? -la atrajo hacia él, abrazándola con fuerza y acariciando su mano, su dedo, en el que ahora llevaba un anillo de plata y circonitas, que él le había regalado por su cumpleaños, y dónde hasta hacía unos meses llevaba su alianza de boda.

-En estos meses, en nuestra vida, en nosotros.

Y es que aquella mañana, cuando Aaron la dejó sola en su despacho y ella fue a hablar con James, todo cambió. Cuando Alex le dijo que sabía toda la verdad, que sabía que la engañaba, él intentó negarlo, pero ella no se amilanó. Estaba harta de que jugara con ella, ambos sabían que su relación estaba muerta y no llegaría a ninguna parte, y lo mejor sería dejarlo ahí. Después de pensarlo, James estuvo de acuerdo. No llegó a contarle nunca a su marido que ella había echo lo mismo con Aaron. No era lo mismo acostarse con una persona tres veces a hacerlo durante varios meses. Esa misma tarde, Alex abandonó la casa que ambos compartían.

Tardó tres semanas en decírselo a Hotch. No quería que pensara que lo había hecho por lo que había pasado entre ellos, pero una parte de si misma sabía que ésa era la principal razón. Hotch, al igual que el resto del equipo, la apoyaron y le ofrecieron su ayuda, que ella agradeció. Hablaba con Aaron casi todos los días, pero ninguno quería ir más allá de momento, era demasiado pronto, aunque cada vez que hablaba con él su corazón le decía que no lo dejara escapar, a pesar de que ella se estaba divorciando, y no estaría bien visto a ojos de nadie. Viajó a Quántico para Navidad, y a pesar de lo que habían hablado, fue la mejor Navidad para los dos. Se estaban enamorando, y eso todos lo habían visto ya.

Cuando el trabajo lo permitía, él viajaba a Boston y pasaban fines de semana maravillosos. Habían hablado de que al terminar el curso, en Junio, Alex volvería a Quántico, no pensaban seguir así para siempre. Ambos habían vivido relaciones a distancia y por muy enamorado que uno esté, al final el amor siempre se rompe. No volvería al equipo, pero se había puesto en contacto de nuevo con la Univerdad de Georgetown y tenían de nuevo un puesto para ella en Septiembre.

Así que aquí estaban, en su nueva casa, que habían estrenado con una gran fiesta hacía tan sólo un par de semanas, en su nueva vida, y con la gente a la que querían de verdad. Era todo lo que Alex quería, un hombre que la amara como Aaron, y una familia perfecta.

-¿Te he dicho alguna vez que te amo? -le susurró él al oído. Ella se rió divertida.

-Sí, todos los días, pero no me canso de oírlo -lo miró a los ojos y sonrió.

-Me alegro, porque no pararé nunca de decírtelo.

La besó con ternura y la abrazó todavía más. Sentirla cerca lo hacía sentir vivo, sentir que había algo por lo que luchar cada día, porque para Aaron Hotchner, su hijo, y ahora Alex, eran lo más importante de su vida, y sabía que sólo con ellos, era un hombre completo.

FIN