Cap. 4

Beatrice arrastra al chico con nosotros y nos dirigió al cuarto de control, desde donde se controla la simulación. No íbamos tan sigilosos como al principio porque la chica y su padre comenzaron a discutir por el hecho de que ella le disparó a Peter; hasta que Caleb los calmó un poco.

-Para llegar a la sala de control hay que subir en el elevador- dijo Peter –y da por seguro que encontrarás compañía allá arriba.

-Si vamos todos llamaríamos mucho la atención- añadió Beatrice.

-Iré contigo- dijo Andrew

-También yo- se ofreció Caleb

-No- interrumpí -. Yo voy, soy mejor con el arma.

Los Prior voltearon a verme en cuanto lo dije. Y ella se quedó pensando (o eso simulaba).

-Tiene razón, Caleb- dijo finalmente -. Mejor cuida la nuestro camino a la salida mientras volvemos.

Su hermano se veía frustrado por la decisión de Beatrice. Pero terminó asintiendo.

Sentía la mirada de Marcus sobre mí y no se la iba a devolver.

-Será mejor que nos apuremos- el señor Prior y yo asentimos y corrimos tras ella.

Las puertas del elevador no tardaron en abrirse y entramos en él.

-Gracias, Tobias- dijo Andrew -, por mantener a salvo a Caleb.

Asentí.

No lo hice por Caleb. Lo hice para cumplir mi promesa de mantener a salvo a Beatrice, pero si eso también ayuda a salvar más vidas, mejor.

Cuando las puertas del elevador volvieron a abrirse, los disparos comenzaron y nos cubrimos como pudimos, así como también respondimos los disparos.

Mi mano dejó de temblar cuando jalaba el gatillo desde que Natalie Prior se había sacrificado por nosotros, aunque todavía me sudaba la mano. La adrenalina comenzaba a crecer dentro de mí a cada segundo. Mis músculos de los brazos estaban tensos y mi corazón latía rápido.

-Deben ir- gritó Andrew por encima del ruido -, yo los cubriré.

-Pero papá- objetó la chica.

-No. Tienen que ir, hija.

Los soldados habían caído, pero seguro que ya venían más en camino.

-Es nuestra oportunidad- dije.

La chica no logró decir palabra alguna, pero su padre la empujó fuera y cuando yo salí para correr tras ella; él me detuvo con un apretón en el hombro y artículo: Gracias.

No pude responder porque también me empujó fuera.

Casi alcanzaba a Beatrice cuando comenzaron a escucharon disparos detrás de mí. No me atreví a voltear, así como ella. Con el arma enfrente la seguí.

Nuestros pasos hacían eco en el pasillo y nuestras respiraciones agitadas apenas se lograban a escuchar.

-Aquí tiene que ser- me dijo.

-Entremos

No pude dar un paso más después de hablar, alguien me jaló de la playera para acorralarme contra la pared.

-¡Corre!-grité.

Beatrice quedó fuera de mi campo de visión. Tenía que concentrarme, era un combate cuerpo, ya que mi arma se había caído cuando me jalaron. El hombre era un osado, lo que significa que si no planeo mis movimientos terminará dándome una paliza. Trato de golpear su abdomen con mi rodilla, y solo consigo que se enfurezca y me suelte un puñetazo en la cara. Luego intenté patear su rodilla para desestabilizarlo, teniendo como resultado quedar yo en el suelo con el sujeto sobre mí golpeándome.

No hay escapatoria pienso ¡No! No a menos que lo permita.

Es entonces cuando recuerdo la navaja escondida. De alguna forma logro sacarla y se la clavé en un ojo. El tipo gritó de dolor y se quitó de encima retorciéndose. Me paré inmediatamente y cuando miré hacia la entrada de la sala de control, vi que le estaban apuntando y estaba desarmada.

Corrí lo más rápido que pude.

-Zeke- dijo -, estás en una simulación.

De repente fue como si todo fuera sucediera más lento. Me faltaba poco para llegar, solo unos cuantos pasos. Sentí una gota de sudor recorrer mi espalda. Fue como si mis sentidos se intensificaran: sentía la fuerza con la que la planta de mi pie chocaba con mi zapato a cada paso, cuando mi pecho se contraía y expandía al respirar, noté el brillo de los ojos de la chica ante el peligro que estaba frente a ella. El chico estaba a punto de jalar el gatillo cuando salté.

Oí el disparo, mi cuerpo chocó contra el de ella y un dolor insoportable se situó en mi hombro haciéndome gritar. Beatrice y yo caímos al suelo.

-¡Tobias!

Todo volvió al ritmo normal. Toqué mi hombro y para cuando volví a ver mi mano, estaba llena de un líquido caliente y rojo. Mi vista comenzó a nublarse, no sé si por el dolor o porque comienzo a perder sangre; tal vez ambas.

-Detén la simulación- le dije -o será muy tarde.

Beatrice corrió sin cuestionarme y el chico intentó ir tras ella. Con mi brazo sano lancé el cuchillo, haciéndole una buena cortada en el muslo de la parte de enfrente. Cayó permitiendo seguir a Beatrice con lo suyo.

Con ayuda de la pared logré levantarme. Duele mucho. Me encaminé a donde estaba ella soltando algunos quejidos. Ella miraba con confusión la máquina.

-No sé cómo hacerlo- admitió.

-Déjame intentarlo.

Durante un tiempo fui voluntario en un lugar con computadoras, así que tengo u poco de experiencia con ellas. Observé cómo era el programa y me recordó a uno que me enseñó a utilizar la mujer erudita con la que fui voluntario.

-Vamos, Tobias- decía Beatrice a mi lado -, están acechando a los otros.

Moví más rápido mis dedos, como si ellos supieran qué hacer exactamente.

-Listo

Ambos soltamos un suspiro. Me di cuenta de que había guardado el programa en un pequeño disco duro, aunque eso no haya sido la mejor idea, no había tiempo.

-¿Qué sucedió?- preguntó el chico a mis espaldas.

-Terminamos con la simulación- explicó ella.

-Y ahora está aquí- mostré el disco duro y se lo tendí a Beatrice. Ella lo tomó.

-Ahora, hay que irnos- dijimos ella y yo a unísono.

Comenzamos a correr aunque nos detuvimos en el elevador. Zeke se hizo un torniquete, y no sé exactamente con qué. Yo no podía hacer lo mismo, la bala dio en mi hombro del lado del pecho; de hecho, ahora que lo pienso, bien pudo terminar en mi pecho y ya podría estar muerto. Mientras tanto, Beatrice se recarga a un lado del elevador, donde hay mucha sangre. Debe de estar pensando en su papá.

Después de lo que parece una eternidad, estamos abajo. Corremos y en cuanto vemos a Caleb, Marcus y Peter, Beatrice les grita que corran.

Cuando los alcanzamos, Zeke nos va indicando el camino para salir de este lugar. No recuerdo ninguno de los pasillos que recorrimos después del que conducía al elevador, el dolor me impide retener mucho. Reaccioné más cuando la bocina del tren sonó y tuvimos que correr para subirnos. Sentí la adrenalina en cada rincón de mi cuerpo, y la utilice para subir de un salto al tren en movimiento.

Al poner un pie dentro, ya no pude más. Estaba tan débil que ya ni siquiera podía soportar mi peso. Resbalé mi espalda por la pared para que mis piernas ya no batallaran más por el momento.

-Tobias- Beatrice me dijo, apenas reconocí su voz

Todo daba vueltas y mi vista se empezaba a oscurecer.

-Resiste- volvió a hablarme.

Gruñí de dolor cuando alguien tocó mi hombro.

-Creo que la bala llegó al hueso- dijo… ¿Caleb?

Después de eso, solo recuerdo oscuridad. Ya ni siquiera podía entender lo sonidos a mi alrededor, todo sonaba muy lejano. Pero el dolor seguía presente.