Aburrido, esa era la palabra. Ser un adolescente que no tiene amigos cerca, no tiene que ir a clase, ni un equipo de deportes, ni siquiera una consola de juegos aceptable, era aburrido.
Y más si se vivía rodeado por dos adultos como Sam y Cas.
Sam vivía por y para la investigación, que sólo interrumpía para hacer comidas saludables en aras del buen crecimiento de Dean. Se había ofrecido a cocinar, para entretenerse y poder comer como una persona, y no como un conejo. ¡Pero si Meg comía mejor que él! Cualquier día Dean se comería las latas de la gata en un ataque de desesperación por comer algo que no fuera de color verde. Pero Sam se había negado diciendo que era reponsabilidad suya que Dean se alimentara adecuadamente.
Castiel era más divertido, al menos se le podían gastar bromas sin que se enterase y núnca se enfadaba ni le regañaba. Pero entre que desaparece cada dos por tres, a veces incluso en medio de una conversación o película, para arreglar asuntos celestiales. y que siempre estaba con la cabeza en las nubes, No es que fuera raro siendo un ángel, sentado en una silla acariciando la tripita de Meg como si tocase un arpa,...Pensando en Dios sabe que.
Bueno, seguro que ni Dios sabía en qué pensaba Cas.
Casi la mejor compañía, a pesar de los estornudos que le provocaba, era la de Meg, al menos sabía jugar con una pelotita, y Dean se pasaba horas haciéndola perseguir un papel atado a un hilo por el bunker, o iluminando la pared con la luz de una linterna que la gata intentaba atrapar en un desconocimiento profundo de las leyes de la física.
Dean estaba deseando que viniera Charlie, por lo menos podían compartir juegos de ordenador y maratones de películas. Pero Charlie tenía los días de diario ocupados con las clases y los fines de semana estaba junto a Carla dando cursos de informática gratuitos para desempleados.
Por suerte sonó el teléfono:
-¡Hey Jimmy!
-¡Hello Dean!
-¿Cómo te vá?
-Pues muy aburrido,..Me muero de aburrimiento.
-¡Ojalá vinieras al Instituto conmigo! ¡Lo pasariamos genial!
-Fijaté si estoy aburrido que no me parece una mala idea.
-A lo mejor esto te anima ¡Tengo un plan genial para el fin de semana!
-Con que sea un plan me conformo.
-Tengo tres entradas para ir el Sábado al Parque de Atracciones Kings Island. Se las dieron a mi padre en el trabajo. Íbamos a ir mis padres y yo. Pero mis padres tienen que ir a ver a mi tía que está hospitalizada. ¿Crees que Sam nos llevaría a los dos?
-Pues tendría que preguntarle. Hablaré con él.
-Si anda, pregúntale. Yo ya estuve y esta muy divertido. Pero no pude montar en todo porque no era aún suficiente alto. Ahora podré montar en Delirio. Alcanza los 41.758m . de altura.
-Impresionante,... ahora ya no sé si quiero ir. ¿No habrá payasos por casualidad?
-Pues creo que no.
-¡Qué mala suerte!
-Vamos Dean. Los payasos son para crios.
-Si, pero asustan a un gigantón que conozco y eso mola.
-¡Eh! ¿Sam? No me lo puedo creer…
-Si,... Pero no le digas que te lo dije. Es un secreto.
-Promesa. Entonces ¿Cuento contigo?
-Claro Jimmy. Ahora ya tengo algo divertido que hacer: Incordiar al gigantón.
-Si, suerte con eso. Ya me contarás.
-Te cuento Jimmy. Y gracias por llamar.
-Si eso después de cenar me conecto y chateamos un rato. Quiero pasarte un juego muy chulo.
-Eso sería estupendo.¡Gracias!
-Cuando quieras Dean. ¡Adios amigo!
-Ya te cuento lo que hay. ¡Adios!
"Bueno, ya tenía algo que hacer. Es bueno tener un amigo" Dean sonrió.
