Esta semana no he dormido, y quizás la siguiente tampoco. Me pidieron un presupuesto para este fin de semana y tengo que hacer matrices...
Pero no debo desistir, ya casi acabamos
.
.
Jueves 1 de Mayo, 1851 Día de la Gran Exposición
IV
«En el sótano de la tienda a media luz mi padre y Lord Leonhardt estaban enfrente de Hanji que estaba sentada en una silla inmovilizada de las alas con más cadenas y grilletes a los pies desnudos. Las manos sujetas por estos también. Estaba vestida elegantemente con un vestido que se salía de la época, era de una tela de seda trasparente negra, las faldas vaporosas, capa sobre capa, tenía una caída natural lisa, mangas haciendo lo más parecido a una odalisca; de corsé, sin embargo los hombros descubiertos y asumí que también la espalda, y la habían enjoyado con un collar de perlas y una tiara, el cabello recogido en un peinado alto. Se veía increíblemente distinta, y había un barrunto de salvajismo en su cara entre incómoda por lo que usaba. Su tez era trigueña, no blanca.
—¡Eren! —gritó Mikasa que enfundada en su kimono estaba atada en una esquina siendo resguardada por un desconocido y a la que llegaron Fubar y Reiner a cuidarla con pocas energías de querer hacerlo.
—¡Mikasa!… —me vi alarmado.
—¿Qué estás haciendo aquí? —una voz caminó un metro hacia mí pero yo estaba muy lejos detrás de Levi para considerarme cerca de él o de Mikasa. Era al que tenía que convencer de abandonar a Leonhardt por su bien y por el mío.
—Padre. He venido a detenerte, han hecho mal llevándose a Hans de Yorkshire, ¡ella no debe estar atada!
Hanji me envió una mirada sorprendida.
Por un instante mi padre me vio cómo si no fuera su hijo.
—¿Mal según quién? —cuestionó. Sentí terror por lo que el demonio me había dicho sobre no convencerlo de dejar atrás sus planes, pues tendría que morir.
Me atraganté ante la idea. ¿Cómo iba a ver a mi madre a los ojos si esto pasaba? ¿Iba a desviar la mirada cuando Levi fuera a matarlo? Yo no podía pensar en ninguna de estas posibilidades.
—¿Esta es tu forma de tomar el control de las cosas Zöe? —se dirigió Levi a su esposa capturada entre los humanos que tanto él despreciaba —te advertí sobre ese estúpido humano, ¿Por qué nunca me escuchas?
Hanji se encogió en hombros entre sus cadenas y grilletes.
—Ya me conoces, tengo debilidad por los nombres germanos… y por los hebreos…
Levi chasqueó la lengua.
—¿Es esa tu única respuesta?
—No había ningún peligro al principio…
—¡Y las cadenas solo son de adorno!
Lord Leonhardt se acercó tratando de sonar diplomático.
—Señor Ackerman debo asumir. Permítame presentarme, mi nombre es…
—¿Quién se ha dirigido a ti? —brillaron los ojos de Levi poniéndose rojos y demoniacos de nuevo. Vi a Leonhardt rechazado con un golpe a su ego, sobre todo porque estaba enfrentándose a lo que no estaba en sus manos ganar. El terror de poder estar muerto con la sola presencia de Levi era menor comparado con sus grandes planes para Hanji, esto lo mantenía concentrado.
—No puede ser tan malo Levi, al menos su hija no lo es… —intentó decir Hanji para tranquilizar a su esposo. No sirvió de nada.
—¿Y tú por qué lo estás defendiendo?
El ángel movió la cabeza a un lado.
—Simpatía por el Diablo quizás...
Él intentó mantener la calma volviendo con Leonhardt.
—Dejaste un cabo suelto. Una prostituta
—Hitch —barbulló ardido de que en sus planes hubiera dejado una brecha—. La idea no era hacer ningún daño
—Pixis y Verman están muertos —se quejó mi padre con su socio.
—No tenían porqué ofrecerse a quedarse, nadie debía quedarse
—¡Sir Arlert se voló la cabeza! —grité acusándolos por lo que todo su plan de fama y fortuna con Hanji había desatado. Me sentí terrible al comprobar en sus caras que esto no les sorprendía sino que ya era parte de su conocimiento, por eso no quise creer que era el hombre que me había criado desde niño el que dijo las siguientes palabras quizás como justificación:
—Sir Arlert estaba agobiado por muchas cosas, era nuestro amigo…
Pero luego Hanji ahogó un quejido, ella no estaba enterada de ese asunto y si era así no podía leer las mentes tanto o tan bien como su esposo podía.
—No… ¡No! Levi, dime que lo que acaba de decir Eren no es cierto
El demonio se mantuvo serio y parco. No iba a ocultar la verdad, tampoco quiso guardar silencio.
—Está muerto
Hanji se mordió un labio afligida, lágrimas cayendo de sus castaños ojos cerrados con fuerza. El pesar era grande, yo no pude dejar de reparar en que solo conocía a Sir Arlert como un caballero entrado en años y no en su infancia como hiciera Hanji. Para ella tuvo que haber sido el equivalente de haber tratado a alguien como a un hijo.
—¿Estuviste ahí cuando pasó?... —le preguntó a su marido —¿Por qué no lo detuviste?
—Él quería morir
—¡Querer no es merecer! —vociferó herida profundamente en el pecho, pero Levi estaba igual de herido por haber estado tan cerca de no encontrarle, por eso no se contuvo en reclamarle por igual.
—Confiar es no largarse con humano
Ella se quedó callada un instante. Respiró tratando de calmar su llanto. Era de Bertholdt Fubar de quién hablaban.
—Yo confiaba en él
—Y te traicionó…
Quedándose sin argumentos cedió derrotada.
—Sí, es cierto… —Bertholdt junto a Mikasa debía sentirse cual gusano —confié en él y no guardó el secreto...
El primero en interrumpir la plática del matrimonio fue Leonhardt.
—¡No debería ser secreto! —intentó ser afable y atento, más odio por ese hombre no se podría sentir. Expuso sus razones para sus drásticas medidas con venenosa elocuencia y locura —¡Tan solo mírense! Un ángel, alguien que reina en el paraíso, y tú mi estimado amigo, alguien igual de formidable, un guerrero perfecto
Hanji se veía acabada, Leonhardt no estaba ayudando.
—¿Paraíso?
—No soy tu amigo asqueroso humano —los ojos de Levi, rojos aún, ardieron —yo soy un demonio
Leonhardt se vio maravillado aún más por lo que estaba escuchando.
—¡Un ángel! ¡Un demonio! ¡Casados! Esta es la historia más antigua, ¡un secreto exquisito!
La castaña aún no superaba lo de Sir Arlert, podría adjudicarlo a alguna reminiscencia de maternidad aún si no sabía lo suficiente de ella para derivar a una imagen así.
—Los humanos no deben saber de nuestra existencia —murmuró triste, quizás recordando al abuelo de Armin cómo yo lo imaginaba.
—¿Por qué? —preguntaba Leonhardt borracho de euforia.
—Está prohibido —respondió Levi.
—¿Por qué? —reclamó de nuevo convencido de que podría hacerlos cambiar de opinión —¿por qué tiene que estar prohibido que nuestras especies converjan? Ustedes se han unido, ¿por qué nosotros no podemos ser amigos, aliados?
Mi padre ya le veía cómo a un loco.
—¿Por qué un ángel y un demonio se unirían? —trató de hacer clara su idea de lo que Levi había revelado como su raza. Mi padre preguntó lo mismo que yo le había preguntado a Levi.
—Ese es un asunto que no te importa humano —levantó su arma de fuego contra el primero que tenía a la mano. El padre de Annie.
—¡Insisto! —volvió a hablar Lord Leonhardt embebido en tener la razón—. ¡No hay razones para ser enemigos!
A Levi le habían colmado la paciencia pero Hanji le miraba cómo si no pudiera creer que su esposo estuviera sosteniendo un arma de fuego contra alguien.
—En primer lugar Leonhardt, somos enemigos porque secuestraste a mi esposa… —se vio levantando el arma hacia el techo y luego lanzándosela para que la atrapara —Defiéndete —desenvainó el sable de su bastón—. No voy a matarte cómo una rata, tienes una sola oportunidad
Leonhardt se vio incrédulo, mi padre no se movió de su sitio, al ver que Levi venía hacia él disparó al aire en medio de algunos gritos propios y otros de los espectadores. Falló la primera bala, la segunda, la tercera de la que me cubrí si disparaba sin técnica ni dirección, y a la cuarta Levi ya había atravesado su corazón con el filo de su arma haciéndolo escupir sangre en el estertor del impacto recibido a cortar hasta los huesos. Hanji aunque inquieta no se mostraba asustada, no cómo yo y Mikasa lo estábamos. Bertholdt y Reiner se ponían nerviosos. Uno ya había caído, moría en un ataque donde su cuerpo resentía la herida, este estaba siendo el primer asesinato, Levi no tenía la delicadeza de procurar una muerte lenta sino que lo observaba aguardando a que dejara de moverse. No iba a volver a ensuciarse las manos y aún faltaban los demás partícipes del secuestro de Hans Zöe. Aún faltaba mi padre.
Vi a Lord Leonhart sangrar de la herida y del pecho, toser, y luego morir en un agonizante sonido. Mi padre seguía regio e inamovible. Levi no reaccionó a él quedándose en su sitio. El que cedió fue mi padre.
Sentí miedo.
—¡Padre! ¡Déjala ya! No hay porqué obligarla, ella era amiga de Sir Arlert, ¡te pido que recapacites!
—¿Qué tengo que recapacitar Eren? La ciencia en la que he creído toda mi vida se queda tan corta con esto… —caminó hacia Hans con las manos en la espalda —encontré a un hombre, un hombre brillante, atado quizás por su credo mismo al que ahora me he aferrado… tiene ideas innovadoras, es inconcebible. Evolución. Él quiere saber de dónde viene el hombre… Apréndete su nombre Eren, yo sé que será grande algún día, tildado de loco y odiado, pero grande... es un maldito investigador, lo conocí en la Universidad, Charles, se llama Charles Robert Dar…
—¡Papá!… —le veía en una actitud tan fuera de sí que estaba empezando a alterarme a mí también.
Apuntaron sus ojos al techo un momento. Hasta Hanji estaba atenta a él.
—Ese hombre, ¿Qué crees que diría si viera que hemos encontrado un ángel? ¿Qué rumbo crees que tomara? ¡Es un ángel Eren! ¡Tus ojos no te engañan! —anduvo hacia ella, le quitó la tiara arrojándola al suelo y le soltó el cabello —¡Mírala! —la tomó del mentón mostrándome su cara.
Un disparo sonó, Hanji retiró la cara de la mano de mi padre. Levi tenía el arma en la mano.
—Vuelve a poner tus manos en mi esposa y desearás morir antes de saber lo que podría hacerte —escupió entre dientes por la agresión cometida contra ella.
Hanji fue dejada en paz pero estaba preocupada por mi padre también.
—Grisha ¿Qué pasa si solo soy una mujer con alas y no un ángel?... — le preguntó—. Aún con todo lo que he vivido no te puedo decir sobre el origen del hombre ni el de mi especie ni el de ningún otro… Cuando mi existencia empezó la de tu especie era menos vieja que la nuestra pero ya tenían esta fisonomía. Nosotros vivimos por un tiempo en el desierto, el sol y el río, vivíamos junto al humano y tu especie Levi, construíamos pirámides perfectas, y nos alababan… pero nosotros no somos dioses ni debemos volver a regir sobre ustedes. No hemos vuelto a erigir ninguna otra edificación para no alterar el mundo que les hemos cedido. Se hizo un pacto, no volveríamos a tener contacto entre ninguno, quienes lo declararon ya están muertos, nosotros podremos parecer inmortales pero no lo somos, moriremos algún día, en ello no hay nada de divino...
—Hans —la instó Levi a callar.
El matrimonio compartió una mirada absoluta.
—Se rompió ese pacto porque tanto tu especie como la mía veíamos demasiado a los humanos, y porque también influíamos demasiado en ellos, ¡nosotros desde lejos, ustedes entre ellos!
—Hanji
Mi padre escuchaba con otros oídos lo que decían, todos en ese cuarto prestando atención.
—No sé cómo fue que surgieron tres especies, ni siguiera sé si solo somos tres, ni de dónde venimos, solo sé que nosotros adoramos las estrellas y las estudiamos con suma religiosidad… No tengo idea de porqué nosotros tenemos alas, ¡¿crees que esto es una bendición?! Nuestra anatomía es casi humana, cuando naces simplemente son membranas, no tiene sentido el plumaje posterior, es obsoleto y hogar de parásitos. Tenemos la misma estructura ósea, más fuerte, casi igual pero no en las costillas y mucho menos en los omóplatos, ¿por qué debemos tener manos? No tiene sentido... No tenemos la mitad de las costillas de la espalda, estas están solidificadas en un solo hueso que se une a las costillas de enfrente y sirve de peso para sostener estas alas. Incluso respirar es complicado, es casi una coraza interna para los pulmones... Y son tan fuertes que pueden cargar todo mi peso solo en las puntas, cada una tan larga como mi altura con el brazo extendido, solo que no es algo fácil y se sufre al tenerlas. Duele ser herido, duele que crezcan rápido cuando niño. No ha habido un nacimiento registrado en más de mil años, pero comparado con sobrevolar los cielos se perdona todo, aún el dolor… Es una tortura también vivir tanto con ellas… ¿No te das cuenta? Ustedes nos llaman ángeles y a su vez nosotros sabemos que iremos a desaparecer más rápido que tu raza...
Hanji dejó de hablar. Mi padre le veía habiendo recibido demasiada información pero quizás para él era insuficiente. De su manga sacó un cuchillo y lo puso en la garganta de Hanji. No sé por qué razón lo hizo.
—¡No! ¡Padre! —temí acercarme a él y que esto provocara que hiriera a Hanji
—En el juego de la policía cómo el único sobreviviente de la masacre de los presentadores del 'Magno Descubrimiento' que la reina esperaba perderé mi credibilidad. Me iré a la ruina, nuestra familia será señalada, yo seré el principal sospechoso de Scotland Yard por todas estas muertes
—Padre, tranquilo, encontraremos una solución, volveremos a Berlín, ¡podemos hacer algo! Empezar de nuevo —osé querer disuadirlo.
—No Eren, no quiero empezar desde cero, tu madre no podía aceptarlo, no lo haría…
—Padre
El cuchillo se marcó en la piel de Hanji pero no se hundió. Levi levantó su arma contra mi padre.
—Hazlo hijo de Jacob, yo no tengo el valor
—¡No! ¡Levi no!
Levi mantuvo el arma sin disparar, entonces la bajó. Hanji le miró con una sonrisa tranquila. Mi padre se sintió desairado, su siguiente acción iba a ser cortarle el cuello a Hans, la primera gota de sangre corrió.
—¡No! —grité.
Y mi recuerdo de ese momento fue el de haber disparado mi propia arma a herir a mi padre...»
.
.
Les había contado que el jueves era el día más largo? Bueno, esta es la cuarta parte y aún falta otra...
Después vendrá el viernes con la despedida.
.
