Capítulo 3
(Final)
-Al final, no importa.
-¡Pero, sargento! –Eren estaba cansado por la carrera. Al despertar del trance, Levi lo había sacado a rastras del sótano, ensilló un par de caballos y lo llevó con un veloz ritmo a un destino incierto.
No sabía cuántas horas llevaba galopando, Levi sudaba y apenas podía respirar cuando decidió que ya era suficiente. El sol amenazaba con ponerse tras las murallas y él había tenido mucho aire fresco azotándole el rostro para pensar con claridad.
-Ella no hará nada. No se lo dirá a Erwin. –No lo miró, pero Eren se las arregló para hacer que el sargento le diera la cara poniéndose frente a él. Los caballos bebían, sedientos en un arroyo que corría cerca. Levi cayó intencionalmente, verticalmente, sentado en el pasto.
Eren hizo lo propio, quedando al nivel de Levi y le agarró el mentón torpemente, para que no le evitara. Sorpresivamente, Levi no le propinó el golpe correspondiente por el atrevimiento.
-Pero Hanji… Ella no se quedará así tras saber…
-¿Tras saber qué? ¿Qué los titanes también pueden tener erecciones? ¿Que me buscas cuando estás caliente y te abres de piernas con gusto? ¿Y que, gimes, gritas mi nombre como si no hubiera un mañana, sobre el heno de la caballeriza mientras los animales intentan dormir?
-Tras saber que te quiero.-Le cortó Eren, con la mirada baja.
-Deseo no es lo mismo que… -Le respondió meneando la cabeza.
-¡Pero yo te quiero, Levi! Te quiero y te deseo. Y si nos separan… si nos separan no sabría qué hacer de mi vida –le interrumpió en una exclamación que fue decreciendo hasta convertirse en un susurro.
-Yo también te quiero, mocoso. Yo… sabía que eso podría costarme la carrera dentro de la legión de reconocimiento. Pero Erwin se coge a la loca cuatro ojos y al rubio de tu amigo, y nadie hace nada. El mismo discurso para Ymir y Christa.
Levi bufó, malhumorado de solo pensarlo. ¿Por qué tanto escándalo? Agarró las manos de Eren, que temblaban. Levi observó un poco el panorama. No sabía exactamente dónde estaban, pero tendrían una cálida noche veraniega, las cigarras comenzaban su música y las libélulas danzaban por allí.
-La vida que tenemos es corta, Eren.
-Si tengo que huir contigo, lo haré –Eren trataba de guardarse las lágrimas. Pensaba, que de por sí la humanidad ya lo consideraba un peligro. Ahora tenían otro motivo para odiarlo. Un titán homosexual, el colmo de la antinaturaleza.
-No será necesario. Hanji no abrirá la boca, si sabe lo que le conviene.
Levi no podía garantizarlo. Pero si Hanji aún conservaba un poco de estima hacia él, tendría que aguantar sus ganas de saber al máximo, hasta que le contara la historia completa. Y suplicaría al cielo si es preciso, para que el privilegiado cerebro de la científica pudiese comprender al comprometido corazón del sargento.
Se recostó abrazando a Eren, sobre el pasto aún cálido de los rayos solares que terminaban por desaparecer, dando paso al hermoso infinito, salpicado de estrellas. El niño aún no terminaba de dominar la batalla con las lágrimas que pugnaban por ser liberadas, entonces procedió a acariciar la castaña cabeza, que yacía sobre su pecho.
No había mucho qué decir. Si Erwin ya lo sabía, ¿qué remedio?
Y, si había algo cierto tras las murallas, era esto: Levi no se arrepentía de nada.
De nada. Y particularmente, de la primera vez. Levi comenzó a recordar lentamente, y las imágenes se sucedieron parsimoniosamente ante sus ojos, aún absortos en las estrellas.
Flash back
El perfume del cabello de Eren era inusual, como si el mocoso hubiera ido a revolcarse en un campo de violetas. La primera vez que pudo percibirlo fue al regresar de una misión. Todos los reclutas estaban en las duchas haciendo lo obvio, cuando Levi se dejó caer por allí, dado que en su habitación las provisiones de jabón habían desaparecido mágicamente.
Le indicaron que hacia el final de la gran y vaporosa habitación estaba el almacén, y él emprendió el camino plagado de novatos en cueros haciendo bromas subidas de tono. Alguno dejó caer una pastilla de jabón de grasa de res, haciendo que otro se resbalara, empujando accidentalmente a otros tres que, en línea, trataban de comparar medidas. Al final, el tercero y más favorecido por la naturaleza, empujó ligeramente a Eren, quien llevaba los ojos ligeramente enrojecidos por la espuma se desequilibró totalmente y fue a parar a los brazos del sargento.
Levi sintió el dulce aroma ascender por su nariz, y su ropa irremediablemente húmeda y espumosa. No se había dado cuenta de que la habitación entera había caído en un silencio sepulcral.
El miedo hizo del ambiente una sustancia increíblemente densa. Los muchachos que estaban alegremente bañándose terminaron con su limpieza en segundos, y la habitación quedó vacía, a excepción de Levi y el titán.
No quedó más remedio que bañarse ahí mismo, en silencio y junto al joven de ojos verdes que no se atrevía a proferir ni una palabra.
Para Levi tal episodio no fue gran cosa, pero al parecer, había mellado profundamente en la psique de Eren.
End Flash back
Aun así, no se sorprendió cuando, días después, Eren se presentó totalmente ebrio en su despacho, se subió a la mesa tirando todos los papeles que había en ella, y le pidió que lo follara. Apenas levantó una ceja antes de agarrarlo y llevarlo a tomar una ducha de agua helada, por ser un mocito calenturiento y deslenguado. Luego lo llevó a su cama y le obligó a dormir, so pena de propinarle una paliza memorable.
Así había comenzado aquella especie de relación que llevaba con el mocoso.
Con el tiempo, Levi terminó por ceder y darle lo que quería, contra un árbol de grueso tronco del cual Eren se agarró con saña a mitad de la noche, en tanto intentaba no despertar a toda la legión con sus gritos. Le había dolido, como se lo confesó más tarde, pero también había tocado el cielo, en esos términos. Levi también había tocado el cielo, y aunque nunca se lo diría, prueba de ello eran las mordidas en los hombros del muchacho.
Sí, Levi no se arrepentía de nada. Eren dormitaba sobre él, con una pierna encima de la suya posesivamente. Algo era seguro, su corazón sólo latía rápido para él.
Notas finales
Ofrezco disculpas por la demora. Empecé a escribir Aceitunas hace poco menos de un año, y si no he actualizado, no ha sido por falta de ganas (en serio, tengo un par de fics que llevan alrededor de cinco años sin continuar). La facultad me ha exprimido totalmente, si encarnara, sería un dementor. Quienes hayan leído a Rowling entenderán. En fin, hay buenas noticias: en abril empiezo tercer semestre y ya dan asignaturas de carrera (cálculos básicos, análisis químico) así que, espero aprender a mezclar explosivos. Ok, no. Jajajajaja.
Lo que sea. He disfrutado mucho en el fandom, agradecimientos especiales a la gente de Shingeki no Heichou Traducciones HD, que me han spoileado (conjuguemos el verbo spoilear: yo spoileo, tu spoileas...) hasta decir basta. No, en serio, chicas. Gracias por mantenerme al tanto, el tiempo no me da para seguir el manga (ni ningún otro) y creo que este es mi último trabajo. Espero haber contribuído al fandom, Aceitunas, junto a Infra-red y Campanas han sido mis pequeños desahogos de fangirl. Espero que les haya gustado.
Sin más que decir, envío un abrazo titánico.
Pd.: Me olvidaba. ¿Por qué Aceitunas? Fácil: estaba en la cocina cortando aceitunas para el almuerzo (dos de cada tres no llegaron a la ensalada), el punto es que una aceituna me recuerda a Levi, en aquel tiempo, Rivaille. Pequeño, salado y delicioso.
