Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Concepto: Ruido-Silencio propuesto por Nyvan. Soledad negativa, propuesta de a son do mar.

Luces en la ciudad

Capítulo III. La soledad del fragor.

Una luz apunta directamente a mi rostro, incapaz de abrumarme. Qué puedo decir, estoy acostumbrado a eso. El ruido que inunda mis oídos hasta lo más profundo del alma se ha hecho parte de mí con el paso de los años.

Ruido. Ruido. Ruido.

Aquel sonido; mezcla de gritos, sollozos y suspiros; es creado solo para mí. Me he vuelto adicto a él, tanto, que a veces me cuesta salir de aquí sin que mis pies se tambaleen, queriendo regresar. Me gusta tanto, que me siento solo sin él.

Mis manos han dejado de tocar, la batería ya no suena con vigor a mis espaldas.

El ruido desciende, lentamente, ahogándome en un mar de confusión. Mis piernas, por puro instinto y rutina, salen del escenario, hasta llegar a un auto negro que siempre aguarda mi regreso.

Las luces de las calles alumbran mi recorrido, el estruendo de los autos que recorren las avenidas masajean mis sentidos. La ciudad es uno de mis lugares favoritos. Parece que su especialidad es crear los sonidos más apabullantes. Apabullantes para los oídos sensibles, como esos que están acostumbrados a leer en bibliotecas.

En cuestión de segundos llego a mi departamento. Al cerrar la puerta, el silencio me invade. Ese silencio ensordecedor que yo tanto odio. Me acerco a la ventana que apunta al muelle. Arriba, las estrellas titilan, parecen guiños que me invitan a elogiarlas, pero no funcionara. Su luz no llega hasta mi piel ni mi cabello, no como lo hacen las luces de los escenarios.

Mis manos sin razón alguna han comenzado a temblar. Este silencio es muy molesto.

Silencio. Silencio. Silencio.

¿Por qué siempre llega esta soledad inexorable?

La soledad toca la puerta de mi mente, juega con ella a su antojo, se divierte al ver mi cuerpo crispándose. Sonríe con mi frustración.

¡Vete!

—¿Yamato?

Esa voz…

—¡Hikari!

Me lanzo contra la puerta, en cuanto la abro, ahí está ella.

—Perdón por venir a estas horas, pensé que podríamos comer este Katsudon juntos. —Sonríe mientras alza la bolsa negra que trae consigo.

El silencio que siempre la rodea me estremece. Pero por alguna razón no me disgusta. Me agrada, es el único silencio que me hace sentir en paz.

Ella es el silencio mismo, y yo soy el ruido. ¡Vaya combinación!


Nota: El katsudon es un plato muy popular en Japón, consistente en un bol de arroz cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y condimentos. El plato toma su nombre de las palabras japonesas tonkatsu ('chuleta de cerdo') y donburi ('bol de arroz').

¡Hi, hi! He vuelto con el tercer capítulo :D

Espero no haya sido muy confuso. Sin mas que decir yo me retiro.

¡Nos vemos! ¡Gracias por leer!