Epílogo.
Doce años después Trunks se encuentra a orillas de una cascada. El agua emitía destellos intermitentes por la luz del sol reflejada en ella. El lugar era ideal para maravillarse con la hermosa naturaleza... y también era ideal para que la nostalgia hiciera acto de aparición. Eso le sucedió precisamente al presidente de Capsule Corporation. Por ello, de su billetera extrajó un trozo de papel junto a una fotografía de una jovencita que él había pegado al margen. Por supuesto, era la carta de despedida que ella le había dedicado. Su foto lucía igual a pesar de todos los años transcurridos. Estaba perfectamente cuidada, pues se había esmerado en ello como si de un tesoro se tratara. Su tesoro.
Lamentablemente, desde la despedida jamás volvieron a hablar como hacían antes. Sólo unas cuantas ocasiones en que los guerreros Z se reunían los había reencontrado. Pero ya nada era igual. Apenas e intercambiaban palabras. Pan, su amiga, su niña, había desparecido. Doce largos años en que cada uno recorrió su camino habían logrado alejarlos definitivamente.
Sabía que a través de los años las personas pueden perder contacto con sus amigos; muchas veces solía pasar. Pero lo triste es que nunca se imaginó que algo así sucedería con ella.
Volviendo su perdida mirada al papel que tenía entre sus manos, lo desplegó completamente, añorando aquellos tiempos en que era feliz sin saberlo. Como extrañaba todas esas veces en que compartió junto a su fiel amiga. Ahora todo lo que quedaba de su larga amistad era tan sólo una hoja de papel. Eso era todo.
Dando un suspiro melancólico, sus ojos se clavaron una vez más en esas letras que habían quedado grabadas a fuego en su memoria.
"Trunks, si estás leyendo esto es porque las cosas no resultaron como yo esperaba. Pero entiendo que las cosas pasan por alguna razón. En vez de echarme a morir, seguiré adelante. Sé que esta vez será la última en que pueda decirte esto, así que no quiero evitar hacerlo... te amo. No sabes todo lo que te amo. Nunca sabrás todo lo que daría por ti. No lo sabes, y de eso estoy segura, porque si lo supieras me habrías dado una oportunidad. Te aseguro que habríamos sido muy felices juntos. Habría hecho todo porque así fuera. Mi vida era tuya y con gusto la habría dado por ti. Créeme que lo haría sin dudarlo. Pero bueno las cosas ya no pudieron ser. Saldré adelante, encontraré la valentía que necesito para sacarte de mi corazón. Y si en el futuro me ves caminar con otra persona no es porque yo así lo haya querido, es porque tú no quisiste estar a mi lado. Sin embargo, no te hagas una idea equivocada, si te sacaré de mi alma no es porque te odie o te tenga rencor. Jamás podría. Si lo hago es porque para rearmar mi vida necesito alejarme de ti. Necesito recuperarme del dolor que me causa perderte. Espero que entiendas porque no te quiero ver más. Me dolerá mucho verte con esa mujer... y tengo que superar ese dolor.
Pero por supuesto también tengo que decirte algo muy importante: siempre te desearé lo mejor de lo mejor, Trunks. De verdad quiero que seas muy feliz con esa chica que dices amar. Y también creo que más tarde nuestros destinos se volverán a cruzar. Quizás algun día nuestra amistad renazca. Gracias por cuidarme y protegerme, por brindarme tu amistad en los momentos más difíciles, por todos esos gestos desinteresados que siempre tuviste para conmigo. Eres único y precisamente por eso me enamore de ti. Muchas bendiciones y gracias por todo. Hasta siempre, Trunks... y aunque no lo creas, siempre te amaré".
Una lágrima escurre por su mejilla. Mira directamente a la foto de la mujer que más lo había amado. Ella sonreía sumamente feliz... cuanto anhelaba ver esa sonrisa una vez más. Esa sonrisa negada por doce largos años.
Después de dos matrimonios malogrados que terminaron en problemáticos divorcios, miró hacia la cascada y se preguntó como habría sido su vida con Pan a su lado. ¿Cómo habría sido su vida con ella?
La pregunta ni siquiera era necesaria formularla. Su corazón sabía perfectamente la respuesta. Su mente también la sabía.
Pero triste resultaba que los arrepentimientos no sirvieran de nada. Triste era que el tiempo no se pudiera volver atrás. Quería llorar. Eso quería. Y la soledad del lugar le permitió descargar el dolor que su orgullo siempre contenía.
Por ello lágrimas comenzaron a caminar por su rostro... porque entendió que su amiga era el amor de su vida y la había perdido para siempre.
— Oh Pan, tenías razón... quien estaba equivocado era yo...
Era yo.
