¡Hola! mis queridos lectores, aquí les traigo el segundo capitulo "Mi vida contigo". Espero que les guste se que me tarde mucho en actualizar, pero aquí les dejo esté capitulo; que por cierto es un poco largo pero así salio. ¡Ah! casi se me olvida tengo una nueva historia que la subiré más adelante es; otro proyecto de esta pareja, se que les va gustar porque a mi me encanto, es más les daré una pista o más bien el título de la historia "La apuesta" quiero saber sus conclusiones de cómo va hacer está historia, además de quiero ver quien se acerca más sobre como será la trama de esta historia. Sin más preámbulo les dejo el capitulo.

-Disclamer: Los personaje no pertenece sino Rumiko Takahashi.

-Dialogo: - Mmm.-

-Cursiva: mmmm

-Pensamientos-mmmmm-

N / A: hanyou = .Los Han'yō, son seres que poseen sangre humana y sangre de yōkai, También se les conoce como semi-yōkai, hanyō o hanyou.

Oishii= Delicioso.

Gomen Nasai= Perdon.

Arigato = Gracias.


El amanecer se hizo presente dando paso a una hermosa mañana. Donde se podía a preciar los rayos del sol posarse en las cabañas de los aldeanos, para cada habitante de la aldea era hora de levantarse. Se podía ver como los hombres se despedían de sus esposas para comenzar su jornada de trabajo, ya que es una aldea agrícola deben comenzar desde temprano con sus cultivos. Pero en una cabaña se encontraba en total silencio, lo cual no era normal; puesto que el ruido que hacia fuera era muy fuerte, al parecer los habitantes de dicha cabaña estaban en un sueño muy profundo.

Después de un rato una niña de largos cabellos color negro como la misma noche, se comenzó a mover de un lado a otro en el futón buscando; una posición donde los rayos del sol no le dieran en su rostro cual fue imposible. Frustrada de no poder dormir un rato más se levanto para frotarse los ojos y mirar a su alrededor, para después levantarse he ir hacia la ventana.

-¡Ammm! Que lindo día hace hoy- dijo estirándose. Para encaminarse donde esta una señora de edad avanza que dormía.

-Kaede-Sama despierte ya ameneció -susurro tímidamente, Al ver que no despertaba comenzó a subir la voz hasta que grito- ¡Kaede-Sama despierte! ¡Ya!

Kaede al escuchar semejante grito despertó alterada mirando a todos lados buscando un herido o que se tuviera quemando la cabaña, pero lo único que encontró era a su protegida; quien parecía nerviosa como si acababa de hacer algo malo.

-Kagome-dijo tranquila- se puede saber ¿por qué me despiertas de esta manera? ¡ah!

-Kaede-Sama…No fue mi intención, es que la llame ¡varias veces y no contesto! Así que me altere por eso le grite-se apresuró ha decir con una ligera inclinación de la cabeza- ¡Gomen-Nasai Kaede-Sama!

-Ashh! No fue nada, Kagome no te pongas así-dijo para tranquilizarla- Además por qué tanta urgencia en que despertara.

-Es que ya amaneció, y yo le dije ayer que iba a salir temprano porque le prometí aún amigo ir a verlo y no quería irme sin despedirme de usted-contesto muy contenta de poder ver a su amigo de orejas de perro.

La anciana sé le quedó viendo un rato para después sonreír.

-Esta niña sin duda me sacara más cana de las que por si ya tengo- pensó para decir- Bueno mi niña ve a vestirte, yo preparare el desayuno para que no dejes esperando ha tu amigo- le dijo.

-¡Sí!- contesto. Para ir adonde estaban su vestimenta de sacerdotisa, un vez puesta se dispuso ha peinar su larga cabellera, para después ponerse un listones blanco para hacerse una coleta alta dejando unos mechones caer sobre su cara una vez lista fue donde la esperaba kaede para darle unos de sus fabulosos estofado de carne de cerdo.

-¡Arigato! Kaede-Sama-dijo para comenzó a comer de manera rápida.

-Mi niña deja de comer así, te estas atragantando… además por qué tanto apuro tu amigo no se va ir-dijo viendo como tomaba agua, ya que se estaba ahogando.

-Es que le dije que lo esperaba desde muy temprano, cuando los pájaros comenzaran a cantar. Desde eso paso a se mucho además de que es media mañana Kaede-Sama.

-Lo sé…Kagome pero unos minutos que te tomes para comer bien ¡ Como se debe! No le hará daño a nadie-dijo tranquilamente mientras tomaba el caldo del estofado.

-Sí, Kaede-Sama –contestó comiendo con tranquilidad- ¡Oishii! Puedo llevarle un poco de estofado a mi amigo Kaede-Sama.

-Pues claro, además sobra mucho ya sólo somos tu y yo solas, así que puedes llevarle si quieres todo.

Al ver que no contestaba alzo la mirada para ver como la mirada de kagome se opacaba.

-K-kagome ¿Qué pasa?-le pregunto.

-Es que me acorde de mi familia- dijo sonriendo con tristeza- ¡eh! Kaede-Sama ¿Cuándo viene kikyo? Ya lleva dos semana sin volver.

-Mi niña, sabes que kikyo está en otra aldea ayudando a los aldeanos que salieron heridos por las guerras- se acerco adonde estaba y la abrazo- Sabes que mi hermana kikyou es una persona que le gusta ayudar a los demás-dijo dándole un beso en su cabeza- Se que la extrañas, yo también lo hago pero es su deber como sacerdotisa. Tu más que nadie debe saberlo, ya que estás comenzando con el entrenamiento.

-Sí, lo sé…Pero la extraño tu y ella son la única familia que tengo e...-No puedo continuar y comenzó a llorar. Mientra Kaede solo la abrazaba dándole así consuelo.

-Se que los extrañas, pero ha ellos no gustaría que estés triste kagome- poniendo sus manos en la cara de ella para alzarla y verla esos ojos llenos de lagrimas, se le rompió el corazón.

-Es que sólo quiero que vuelvan-dijo entrecortada- ¿Por qué se fueron y me dejaron sola?

-Porque Kami-Sama así lo quiso mi niña. Además no esta sola me tienes a mí y a kikyo.

Al escuchar esas palabras de Kaede, se sintió mejor porque sabía que no estaba sola tenia personas que la querían. Sin más se seco las lágrimas, para pararse y darle un beso a Kaede en la mejilla.

-Gracias por estar conmigo cuando más lo necesito.

-Jajajajaja, eres muy dulce mi niña-dijo mientra le acariciaba cabello para decir- ¡Oye! no tienes que ir con tu amigo desde hace rato debe estar esperándote.

Al escuchar eso casi salto de los brazos de kaede.

-¡Cierto! se me había olvidado-Mientras se encamino hacia a fuera de la cabaña se detuvo-¡OH! Casi se me olvida Kaede-Sama, me da lo que sobro del estofado.


En un prado no muy lejano de la aldea se encontraba un Hanyou, quien estaba sentado en una rama de un frondoso árbol.

-Esa estúpida humana me mintió-susurro. Mirando hacia al cielo- Era de esperarse soy un hibrido a nadie le gusta estar con alguien así. Pero… pensé que en verdad que esta vez tendría ha alguien a mi lado y no estar solo otra vez-Dijo mientra comenzaba abajar del árbol, para adentrarse en el bosque-Y yo que pensaba que era linda. Bueno mejor es que me vaya de la aldea ya debe haberles dicho que estoy aquí, no quiero ser perseguido otra vez-Pensó mientra su sombra se perdía entre los árboles.


-¡Joven Inuyasha! Joven Inuyasha! ¡Donde está!-Grito mientras respiraba con dificultad ya que había corrido desde la cabaña de Kaede hasta el prado donde se debían encontrar ella y su amigo.

Al ver que no contestaba prefirió buscarlo, comenzó a caminar hasta llegar a un valle repleto de flores de varios colores. Al estar entretenida con las flores no se percato, que un Oni de gran tamaño se le comenzó a acercar. Cuando estaba apunto de agarrarla algo se la había llevado a gran velocidad.

Kagome no sabia que estaba pasando de un momento a otro se encontraba volando entre los árboles a gran velocidad o más bien saltando. Al sentir que una mano la tenia sujetada de la cintura alzo la mirada para encontrase con su amigo era el joven inuyasha. Después de un rato comenzaro abajar la velocidad hasta que se detuvieron en un prado que estaba cerca de un rió. Kagome iba ha decir que la bajara pero antes de que pudiera hablar InuYasha, la había tirado sin cuidado alguno al piso.

-Se puede saber que te pasa ¿Por qué demonios me arrojas al suelo así?-dijo molesta que la arrojara como si se trataba de un costal de papas.

-¡Khé!-Bufo. Y comenzó a caminar para dejar atrás a esa molesta niña que no le agradecía la salvará de que un Oni se la comiera.

Se dispuso a levantarse, al hacerlo sacudió su ropa para recoger del suelo la cesta que traía consigo.

-¡Oye! ¿Por qué te vas?…No se has maleducado, te estoy hablando-dijo mientra lo seguía- Mira Po…- no puedo continuar ya que fue interrumpida por el hanyou.

-Te puedes callar me tienes harto-dijo muy molesto de que esa niña humana no paraba de molestarlo.

-Pero solo quiero que me expliques, por qué me tratas así-Le preguntó.

-Pues que más que me va pasar nada solo quiero, que me dejes en paz estúpida niña es que acaso esa mente tuya no entiende esas palabras. Mira que ser una miko y no tener conocimiento de esa palabra. Bueno que se le puede hacer las miko de ahora no sirven para nada-Mirando con desprecio a la chica dijo- No te me vuelvas acercar porque no te tendré piedad ¿Entiendes?- le pregunto.

Escucho cada palabra que salía de la boca del InuYasha, esas palabras se podía a preciar desprecio, ira pero sobre todo decesión. Al ver que no decía nada decidió que era hora de irse ya no desperdiciaría su tiempo con ella pero antes de dar unos pasos; unos brazos pequeños lo envolvieron todo su cuello.

No salía del shock en que se encontraba hasta que le llego un olor a vanilla que lo embriago dejándolo hipnotizado.

-¡LO SIENTO! En serio no fue mi intención dejarte esperándome en verdad-dijo casi rogando que la perdonara por llegar tarde ha su encuentro. No quería perderlo ya que era el primer amigo que tenia desde que llego a la aldea, ya que al ser una futura miko; los niños de la aldea no quieran estar con ella porque es una figura sagrada y como tal se le debía respetar.

-InuYasha perdóname en serio-susurro mientras se apretaba más sobre el cuello del hanyou.

Al escuchar como le rogaba que la perdonara, se sintió me feliz de saber que por lo menos a alguien le importara estar con él. Y además de que lo abrazo, de esa manera que lo hacia sentir paz hacia mucho que alguien no lo abrazaba. Sin esperar más la estrecho entre sus brazos para llenar sus fosas nasales de ese color a vanilla que lo tenía loco.

Después de un rato Kagome se separo un poco para alzar su mirada a la ambarina quien la miraba espentate.

-Me perdonas InuYasha -dijo despacio mirando esos ojos tan bellos que la dejaban medio ida.

-Si Kagome, pero si me prometes que no me dejaras solo otra vez.

Cuando dijo que la perdonaba no puedo mas que volver ha enrollar sus brazos en el cuello de él, para descansar su cabeza sobre el hombro de InuYasha.

-Si joven InuaYsha te prometo estar a tu lado siempre-dijo despacio. Mientra seguía en la misma posición se sentía también estar así con inuyasha le daba paz y tranquilidad.

-No me digas "Joven" solo dí InuYasha como hiciste hace un rato.

-Está bien InuYasha-dijo acercándose más al calor que le daba en cuerpo de InuYasha, además su aroma a bosque y lluvia la tenia embriagada. Pero sabía que tenía que separarse puesto que no quería incomodar a Inuaysha. Comenzó deshacer el abrazo, pero cuando quería separarse por completo unos brazos no la dejaban mover.

-InuaYsha-dijo despacio para ver si así la soltaba.

-Sólo queda un poco más así kagome solo eso te pido-dijo estrechando más con su cuerpo, el quería a largar mas ese momento ya no sabia cuando se volvería ha repetir. Pasaron unos minutos y seguían así abrazados hasta que inuyasha decidió que ya era hora de soltar a la chica. Al separarse se miraron y sonrieron. Al estar así mirándose Inuyasha noto una cesta tirada a lado de la miko.

-¡Oye! Kagome que es eso-Señalándolo.

-¿Qué?-dijo mientras seguía con la mirada lo que le señalaba, cuando vio que era se le abrieron los ojos - ¡Cierto! Traje estofado ¿Quieres?-Pregunto.

-Pues ¡Claro!-dijo emocionado.

Al ver lo emocionado que estaba por la comida sonrío.

-deja que te sirva- mientra agarraba la cesta para abrirla y vio que nada de adentro se había derramando. Le sirvió uno poco al dárselo vio como lo había devorado todo en unos segundos.

-¡Wow! si que tenias hambres ¿quieres más?

-Pues claro hace mucho que no como algo tan rico-dijo muy emocionado de comer algo que no sea pescado.

-Jajaja, Vaya si te gusto, pues me alegro quieres más traje mucho- comento mientra le mostraba todo el estofado que trajo.

Al ver toda esa comida sus ojos se iluminaron como dos esferas.

-Sí, si quiero dame más-dijo muy emocionado.

-Vaya, si que tienes hambre-dijo viendo como devoraba todo el estofado que había traído.


-InuYasha ¿Por qué me trajiste a este lugar?-le pregunto. Mientra veía al hanyou sentado el una rama de un árbol. Ya que después de comer se subió ha ese árbol a reposar.

-¡amm!-Pronuncio mientra salía de la pequeña siesta que había tomado. Bajo la mirada para buscar a Kagome y la encontró recostada en el árbol donde el estaba.

-¡Pues que más! ¡Para salvarte de Oni que te iba comer!- Salto del árbol para quedar enfrente- Mira que no me has dado las gracias.

-¿Qué oni? – preguntó confundida.

-¿Cómo que oni? ¡ En el valle donde estabas había uno! ¡El estaba apunto de comerte! No me digas que no lo viste –dijo exaltado. Esta chica es más tonta de lo que pensaba-Pensó Inuaysha.

-¡ah! Debe ser porque estaba distraída con las flores que no me di cuenta-dijo mientras se rascaba la cabeza dando entender su nerviosismo – Pero igual ¡Gracias! InuYasha- Dándole una sonrisa.

InuYasha se quedo embobado por ver como le sonreía hasta que salio su ensoñación por la chica-Inuaysha me dejas tocar tu orejas-Tímidamente. Mientras jugaba con sus dedos.

-¡Qué! ¿Por qué quieres tocarlas? –Mirándola con desconfianza.

-E-es que me gustan-susurro. Bajando la miranda.

-me gustan, me gustan, me gusta.-Se repitió varias veces en su mente.

-Inusyaha, Inuyasha, Inuaysha-dijo viendo como el hanyou estaba tan metido en sus pensamientos, que lo siguió llamando hasta que se harto- ¡INUYASHA!-Grito tan fuerte que los pájaros que están ha su alrededor volaron por semejante grito.

El aludido pego un brinco al escuchar el grito de la chica.

-Se puede saber ¿Por qué demonios me gritas? –exigió saber el hanyou.

-Es que vi, que no me respondía, y te quería decir que sino quieres esta bien Inuyasha- Mirando al hanyou- No te volveré a molestar con eso, veo que no te gusta que las toquen-dijo bajando la mira.

Inuyasha vio como se puso y no soporto verla así y dijo lo primero que se le vino a la mente- Si puedes –dijo rápidamente. Viendo como levantaba la mirada para darle una hermosa sonrisa, eso basto para saber que había tomar una buena decisión.

-En serio-sonriendo viendo como asistía -¡Gracias!-dijo mientras caminaba hacia ha Inuyasha.

Vio como se acercaba cada vez más hacia ha el y se puso más nervioso de lo que por si ya estaba. La vio como estiraba los brazos para alcanzar sus orejas hasta que por fin las toco. Con un moviendo suave las apretó haciendo Inuyasha ronroneara como un gato.

-K-kagome Grr-dijo su nombre mientras ronroneaba. No soporto más y la tomo por la cintura haciendo que sus cuerpos se pegaran.

Kagome esta tan entretenida tocando esas peludas orejitas que no se percato de las cercanías que había entre el cuerpo de inuyasha y el de ella. Después de unos minutos los brazos se le estaban cansados así que tuvo que bajarlos. Bajo la mirada para agradecerle por haberle dejado tocar sus orejas, pero al hacerlo se dio cuenta que estaba prácticamente pegada ha Inuyasha eso hizo que se colorar hasta las orejas.

-I-in…-No puedo continuar ya que el hanyou salio de su estupor para ver la comprometedora situación en que se metido. Iba ha excusarse pero cuando vio eso ojos quedo hipnotizado, que hizo que se acercara cada vez más a la miko.

No sabia que hacer al ver como se le acercaba a su rostro, hizo que su corazón palpitara rápidamente como loco. Pero tampoco quería separarse de el, es como si una fuerza extraña le dijera que se quedara así. Estaban a escasos centimetros para tocar sus labios...

Continuara….


Les apuesto que me quieren matar, puesto que las deje con las gana de saber que paso, pero les prometo que en el próximo capitulo se quitaran dudas. Sobre si se besaran o no ya veremos. Espero sus comentarios para saber como les pareció el capitulo. Buenos nos seguimos leyendo.

Atte: Mikaakane