Finn a tu izquierda – grito la chica al instante de virar la nave ciento ochenta grados y perfilar la punta en un ángulo descendente
Lo tengo – replico el chico disparando la torreta sexto laser de defensa, que rugía ante cada acción del gatillo.
Hay estaban, después de dieciocho meses estándar galácticos, a un intentando averiguar cómo regresar a su hogar, a un que durante el trayecto habían tenido más aventuras de las que jamás hubieran podido imaginar, en especial la última por la cual estaban siendo perseguidos por tres gigantescas fragatas interceptor clase demoledora.
AR-567 – exclamo la chica girando levemente la mirada desde la ventana del capitán – prepárate para saltar a la velocidad de la luz – explico al instante de girar agresivamente a su derecha – código cortina de humo – fueron sus últimas palabras, antes de que la nave se perfilara hacia la velocidad de la luz.
¿Por qué los peligros los perseguían? Se preguntaba la chica descansando los músculos mientras ponía en acción el piloto automático, tan solo habían parado en Cereano, para cargar combustible y de eso habían pasado a correr por sus vidas, sin razón aparente.
Sin razón – susurro la rubia - no sería la palabra, que usaría en estos momentos – medito la chica con una leve sonrisa, claro que había existido una razón de por medio ante tal acción, apretó levemente los labios, al recordar la mirada de indignación ante esa escena.
Flash Back
Pasar, pasar, tenemos los mejores esclavos de este lado del corredor Xelmios, que le parece dos fuertes Grem, capaces de cargar el doble de su peso, si ustedes lo prefiriere tenemos esta dulzura de Umgul, de dulce voz lista para complacer a su nuevo dueño en todas las artes del encanto –
La chica dejo caer el pedazo de carne de nerf que comía en esos momentos al instante de sentir un mareo estomacal.
Esclavistas – gruño la voz de su compañero, mientras apretaba con más fuerza la vibro lanza que sostenía en su mano.
Ambos rubios intentaron girarse hasta que el sonido seco de un látigo pegando contra algo había hecho reaccionar a la rubia de una forma por demás impactante, sin medir ni una palabra con Finn había desfundado su blaster y en un abrir y cerrar de ojos había aniquilado a tres de los esclavistas que en esos instantes intentaban subir a su mercancía en un contenedor ante la clara negativa de esos pobres seres indefensos y encadenados.
Fin del Flash back
La rubia se removió inquieta en su asiento, siempre había regañado a su compañero por ser demasiado impulsivo y ahora ella iba y se comportaba al mismo nivel que el incluso peor si se comparaba con el rubio.
Eh Fionna ¿te encuentras bien? – pregunto una voz varonil detrás de ella.
No sé – fue la respuesta intransigente, mientras seguía ignorando astronómicamente al rubio.
El chico sonrió levemente, mientras que en dos movimientos cargaba a la rubia en su hombro.
Finn, idiota bájame – replico la chica al instante de darse cuenta en la forma que la cargaba el chico, casi como un saco de wulkia.
Tengo algo que mostrarte – repuso el chico, mientras abría el elevador para bajar a la bodega.
Algunos segundos, después, la chica miraba la bodega hasta el tope de ex esclavos, mirándolos con ojos de incertidumbre, que rayaba, con la paranoia.
Te necesito en el aquí y ahora – susurro el chico en su oído, que hizo que la rubia tuviera un leve escalofrió - ¿Qué aremos ahora? – fue la pregunta que hizo que la rubia regresara a la realidad, dejando el hombro del rubio de un salto cayendo con gracia delante de la multitud.
No les aremos daño – exclamo la chica en básico – tan solo queremos regresarlos a sus hogares – enfatizo levemente – así que si son tan amables de ponerse en grupos por sector o mundo nos facilitarían el trabajo grandemente, mientras tanto bienvenido al velo de la viuda – exclamo con una muy pequeña sonrisa entre labios.
De regreso en la cabina de mando - AR-567 – exclamo la chica comunicándose con el robot a cargo de mantener el rumbo – sal del híper espacio, cuando estés listo necesito que fijes la trayectoria a estas nuevas coordenadas – comunico la chica pasándole los datos de navegación obtenidos, del grupo de ahora refugiados que se alimentaban con la provisión de emergencia de comida que tenían almacenada.
Creo que esto, cambia nuestra realidad ¿verdad? – exclamo el chico sentándose en el comedor de la nave.
Así es, por lo pronto puedes ir a descansar – repuso la chica con una sonrisa.
Como usted ordene capitán – susurro el chico con una voz que hizo volver a poner nerviosa a la rubia, a un que debía admitir algo, Finn tenía un lindo trasero.
