-The Scientist-

"…Come up to meet you, tell you I'm sorry
you don't know how lovely you are…"

-Levi-

Cuándo por fin sus labios pronunciaron "Sé que morí en tus brazos" todo adquirió sentido. Pero nuestra historia, ésa que parecía no había terminado, siempre sería trágica. Tsk. Es bastante estúpido que nuestra historia, sin importar cómo se desarrollase, siempre terminara mal. Con lo mucho que la amo.

Hanji me besó. Fue un gesto tan propio de ella, que, ya desde entonces tenía. No pude evitar nada de lo que sucedió después. No sabía qué pensaba, me sentía incapaz de descifrarla, pero aunque en sus brazos me sentía inútil y vulnerable, al mismo tiempo sentía que el valor volvía a mí y ya no me importaba nada más.

La rodeé con mis brazos y eso era todo.

"…I had to find you
Tell you I need you
Tell you I set you apart
Tell me your secrets
And ask me your questions
Oh let's go back to the start…"

Me miró atenta. Sus ojos cafés no se cerraron, mientras que con cierta desesperación comencé a desnudarla. Debí pedir permiso, ofrecer disculpas, mostrarme con el disfraz del dulce hermano menor. Pero no. Ése era sólo un alter ego, un extraño doppenganger, Ya no era sólo Levi, su hermano menor. Era Levi, el soldado más fuerte de la humanidad, y ella era mi mujer, la única a la que habría tomado por esposa y elegido para criar a mis hijos no natos que tendrían mi cara y su locura, la que yo amaba sobre todas las cosas.

"…Running in circles
Coming up tails
Heads on a science apart…"

De pronto un pensamiento me atacó y no pude evitarlo.

En este mundo, ella es mi hermana. Mi hermana mayor. Tiene mi sangre. No puedo.

"… Nobody said it was easy
It's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be this hard
Oh take me back to the start…"

Pero no era mi cabeza la que estaba quitándole la blusa de dormir y sumergiéndose entre sus pechos, succionando y acariciando con mis manos su superficie suave y conspicua. Eso era lo único que deseaba en ese instante.

Después de todo, ella tenía mi sangre y yo tenía la suya.

"…I was just guessing
At numbers and figures
Pulling your puzzles apart
Questions of science
Science and progress
Do not speak as loud as my heart…"

No sabía hacía cuánto tiempo, pero así había sido y ya ambos estábamos conscientes de eso.

Toqué la sangre de su vientre con mis manos, que manaba sin parar.

Miré de pronto sus ojos. Estaban cerrados. Mi lengua hacía pequeños círculos en sus pechos desnudos, uno y luego el otro, dejando rastros de mi propia saliva. Ni siquiera me importaba lo sucio que era eso. Quería mucho más.

Hanji gemía deliciosamente. Me excitaba, me volvía loco, me hacía olvidar mis ensoñaciones y mis tabúes.

Siempre podíamos escapar a cualquier parte y fingirnos una pareja cualquiera de amantes.

"…Tell me you love me
Come back and haunt me
Oh and I rush to the start
Running in circles
Chasing our tails
Coming back as we are…"

Esa idea se apoderó de mí y comencé a morder su pecho despacio aunque constante y firmemente. Aniki se retorcía y jadeaba. Sus preciosas y redondeadas mejillas, usualmente teñidas de un ligero rubor, ahora estaban coloreadas del más intenso de los carmines, encendidas como la llama de una pira. En vez de detenerme, se dejaba hacer, extasiada, perdida, deseosa, ansiosa. Rebuscaba debajo de mi pantalón la erección evidente que provocaba en mí. Ella no sabía que esa erección no era de ese instante. Incluso había contenido mis deseos mientras la escuchaba masturbarse al tomar un baño o detrás de la puerta de su habitación mientras la veía dormir apaciblemente con la ropa tan ligera que siempre acostumbraba usar. No podía evitarlo. Es hermosa. Su cuerpo despertó siempre en mí, como si supiera que era parte de mi propio yo, un deseo que no me sentía capaz de controlar. Me sentía enfermo incluso ante ese deseo antes de saber quién soy. Pero ahora estaba por fin dando rienda suelta a todo ese deseo. Y no tenía ya intención alguna de parar mientras ella deseara lo mismo.

Su cuerpo se arqueó y me atrajo hacia ella. Abrió sus increíbles piernas de modelo, largas y torneadas y se abrazó por mi cintura con ellas. Hanji fue siempre más alta, pero eso no le impidió acomodarse de modo que se viese ligeramente más pequeña. Me acarició una vez más, mirándome con sumo deseo, como si por dentro gritara: "Tómame de una maldita vez, otôto". Así que sin poder hacerla esperar más, me quité los pantalones y la ropa interior dejando todo a un lado y me acerqué apreciando el intenso y exquisito aroma de su sexo. Murmuró: "Otôto, te amo" y después de retirarle las pantaletas de encaje y disfrutar de su sabor (lo que la hizo retorcerse aún más), me situé entre sus piernas, sosteniéndolas con firmeza, y acerqué mi miembro a ella que lo acariciaba con sus manos hasta la base, lo que me proporcionaba un placer intenso. No tenía idea de que existía uno aún mejor.

Al tocar la punta de mi miembro su sexo desbordante de humedad, ella me miró fijamente.

- Hanji, va a dolerte…

- Otôto… Hazlo – y lo dijo sin retirar su mirada.

Me moví hacia adentro, deslizando mi miembro en su interior.

"…Nobody said it was easy
Oh it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard
I'm going back to the start…"

No puedo recordar una sensación como esa. Era cálido, húmedo, estrecho y acogedor. Comencé a moverme, ni siquiera podía poner real atención a sus gemidos, que aún cuando me excitaban, sólo me hacían sustraerme ante lo increíblemente delicioso de las sensaciones que me hacía sentir.

Acaricié sus glúteos y subí mis manos por su espalda, tomándola un poco hacia arriba para penetrarla más fuerte.

La vista de sus hermosos pechos era impresionante. No sabía que tuviera escondidos tales tesoros.

Se tomó los pechos con las manos y los guió a mis labios, moviéndose con fuerza, sin la intención de parar. Su piel ligeramente tostada por el sol brillaba con la luz de la luna, perdiendo su tonalidad dorada y en cambio tornándose nívea.

Me empujé una y otra vez contra ella, que gemía más y más fuerte, sin importarle quién o cómo la escucharan, y tampoco a mí me importaba.

De pronto sus ojos se abrieron. Me miró y lo hizo fijamente, sin dejar de moverse, para echar su peso a un lado y hacer una maniobra que la hizo estar sobre mí en un segundo.

Comenzó a moverse, no podía dejar de admirarla y ella entonces echó la parte superior de su cuerpo sobre mí y me besó con pasión, como antes.

"…Ohhhh,uhhhh uhhhh uhhhhh
Ahhhh,uhhhh uhhhh uhhhhh
ohhhh,uhhhh uhhhh uhhhhh..."

De pronto su gesto excitado se transformó en una sonrisa y me besaba sin dejar de mirarme, mientras su cadera se movía más y más rápido llevándome y devolviéndome una y otra vez, del punto en el que casi no había retorno.

Ansiaba hacerlo para siempre. No terminar jamás.

La noche aún era larga.