Tres actualizaciones seguidas! Esto es un milagro :0 Pero buahno, aquí otro capítulo de Stockholm Syndrome/o/

Disclamer: Los personajes de FNAF no me pertenecen, solo las versiones humanizadas de estos mismos.

Además, quiero aclarar que aquí Foxy no tiene garfio, pero si un parche ;) Si es en la época actual, NADIE tiene garfio xD Y Mangle tiene 15 años.


Bonnie despertó en la mañana más temprano de lo usual. No sabía la razón, simplemente despertó y no pudo seguir durmiendo. Por ende, se bañó. Se vistió con una playera blanca, unos shorts azul oscuro y unos tenis blancos. Luego, se peinó como siempre, y bajó. Como no había nadie despierto, dejó una nota diciendo que había salido, y que luego volvería, aproximadamente a la hora de almuerzo. Prefería ir a comprar su desayuno que hacerlo el mismo. Así que subió a por su billetera, sus llaves y celular, guardando las cosas en distintos bolsillos de su short, para luego salir de allí.

Vio el reloj en su smartphone, y eran las 9:30 am. Pensó algo que esté abierto a esas horas, y lo único que se le ocurrió fue el Starbucks que quedaba frente a un parque cerca de su casa. Así que caminó hasta allá mientras escuchaba música con sus audífonos. La canción "Boyfriend" de Justin Bieber. Ese era un gusto que mantenía en secreto, ya que conociendo a sus amigos, se burlarían de él.

Todavía recuerda cuando su hermano encontró los discos del canadiense bajo su cama.

Alejó esos pensamientos de su mente cuando se encontró frente a la puerta de una librería. Personalmente, nunca la había visto, pero entró de todas maneras. Vio cajas, por lo que supuso que era nueva. Sinceramente, Bonnie amaba la lectura, sobre todo la de romance, ya sea de drama o comedia. Así que se dirigió a la sección de este género, buscando entre las estanterías. Encontró uno que llamó su atención. Se le hacía conocido. Ah sí, era el libro por el que Chica lloró tres días. "Bajo La Misma Estrella" dijo en su mente el chico. Lo tomó, y leyó la sinopsis en la parte trasera. Se le hacía interesante, razón por la que se dirigió a la caja y lo compró.

Salió de allí con la bolsa, dirigiéndose al Starbucks. Cuando llegó, entró, y se encaminó a la barra. Para su suerte, estaba vacía, por lo que no tuvo que esperar.

—Buenos días, ¿Qué desea pedir? — Preguntó amablemente el cajero.

— Quisiera un frapuccino de dulce de leche sin café, por favor.

— Claro, ¿Qué tamaño?

— Venti. Y con crema, por favor. — Respondió el de pelimorado mientras observaba las cosas que podían acompañar su bebida.

—¿Algo más? — Preguntó él chico mientras anotaba los detalles en el vaso.

— Um... Sí, un muffin de frambuesa.

— ¿ Tu nombre? —

—Bonnie.

— Bien, con eso son 12.90 dólares. ¿Efectivo o tarjeta?

— Efectivo.

Bonnie pagó su pedido, y luego se sentó en una mesa no muy lejana a la barra a esperar. Y mientras lo hacía, un pelirrojo entró a la tienda junto a una chica de cabello rosado. La verdad es que el pelirrojo se le hacía conocido, pero restó importancia a la situación. Sacó su celular, y comenzó a revisar las redes sociales. Respondió tweets a algunas fans, vio algunos chismes que se podían encontrar, etc. Luego, miró la mesa de al frente, y vio al chico de antes. Trató de recordar, pero su cerebro no estaba en condiciones para. Eso fue hasta que dijeron su nombre. Se paró y fue a buscar su orden. Se la pasaron, y luego fue de nuevo a su asiento.

Esta vez, vio la bolsa con el libro. Luego, lo sacó, y le quitó el plástico que siempre le ponen a los libros cuando son nuevos. Luego escuchó que decían otro nombre, y vio de soslayo como el chico de antes se paraba junto a la muchacha. "Foxy..." Volvió a repetir en su cerebro, mientras daba una mascada al muffin. Luego recordó. Era el chick de la audición, el nuevo baterista. Pero ni loco lo saludaba. Le daba algo de vergüenza ese tipo de cosas ¿Qué pasaba si él no le recordaba y quedaba en ridículo?

— Entonces si te aceptaron. —Escuchó una voz femenina cercana a donde estaba, pero claramente esta no se dirigía a él.

Vio discretamente de donde venía esta, que era al lado suyo, donde estaba el mesón para agregar azúcar y ese tipo de cosas al café. El de cabellos rojos había sacado la tapa del suyo, del cual salía vapor, indicando que estaba obviamente caliente. Él bufó mientras mezclaba el líquido, para que se disuelva el azúcar.

— Sí. Por dios ¿Cuántas veces te lo tengo que repe-

—AY DIOS QUE EMOCIÓN. — Exclamó la chica, haciendo un movimiento con sus brazos.

Mala idea.

Cuando ella hizo eso, movió sin querer a su hermano, haciendo que derrame café.

Y adivinen donde cayó.

Exacto.

Bonnie se estaba parando mientras miraba el libro con atencion, sumido en la lectura. Y por eso, el líquido oscuro cayó en su mano izquierda, con la cual sostenía el libro. ¡Mira nada más, Bonnie! A ti que tanto te gusta el café, ahora tu libro olerá a café. Y claro, posiblemente no puedas continuar sabiendo la historia de Hazel Grace y Augustus Waters por el café que manchaba las páginas del texto que la narraba. ¡Qué suerte la tuya! Un libro que acabas de comprar, que te costó unos preciados 15 dólares de tu bolsillo, ahora estaba lleno de café.

La cara de Bonnie lo decía todo. Esas cejas de color violeta estaban fruncidas, y sus ojos cerrados. Claro, tenía una mueca de dolor. Y como no tenerla, si el café estaba hirviendo, y su mano también se vio afectada. Y que decir de Foxy. No sabía que rayos decir o hacer. Había estropeado el libro de alguien, y para peor, le quemó la mano. Y claro, Mangle tan solo sentía como la culpa le comía.

—¡Disculpa! — Exclamó lo alterado el pelirrojo, dejando de lado el envase, que había perdido un cuarto de su contenido. Tomó varias servilletas, tratando de limpiar lo que podía de la blanca mano del chico, la cual ahora se encontraba roja, pero que era suave al tacto. — Enserio, perdón. — Se disculpó nuevamente, quitándole el libro de la mano y tratando de limpiar lo que pudiese.

Pero Bonnie, normalmente, hubiera gritado furioso reclamando. Pero... la manera en que reaccionó el chico no se lo permitió. Se le notaba preocupado, y no podía llegar y echarle la culpa. Además, no pudo evitar mirar con detención ese ojo dorado que le miraba preocupadamente. Sí, había visto al chico antes en la audición, pero no se fijó mucho en él.

Y Foxy estaba algo anonado. Lo reconoció, pero no se habia detenido a observrle mucho cuando este le habló en la audición. Pero ahora... apreció esa reluciente y rosácea mirada tras esas largas y rizadas pestañas, esos labios rosados y delgados, y esas facciones delicadas que no se podían ignorar a simple vista. Y ni hablar cuando sintió el tacto de su mano. Enserio ¿Cómo no se fijó bien en él cuando lo conoció?

Mangle, como no quería que su hermano le de bronca luego, se esfumó. Ay, ella siempre tan madura. Además, al observar a ambos, supo que sobraba en la escena.

—De veras lo siento, no fue mi intención. — Volvió a disculparse por milésima vez Foxy, continuando inútilmente de limpiar el libro. Y claro, sin haberse percatado que su hermana había desaparecido.

—No te preocupes... — Murmuró Bonnie sin aliento, mientras pasaba el frapuccino a la mano quemada, ya que este calmaría el ardor por ser helado.

—¿Cuánto te costó el libro? Si quieres te compraré uno nuevo. — Dijo Foxy aún alterado, sin haber escuchado las palabras ajenas.

— No, enserio, no te preocupes...— Volvió a decir el chico, quitando el libro de las morenas manos del de barba, y cerrándolo sin importar que luego las páginas se peguen. — No sé si me recuerdas, pero no creo haberte dicho mi nombre en la audición. — Sonrió, extendiéndole la mano que no habia sido quemada al del parche. — Soy Bonnie.

El mayor miró algo sorprendido al contrario. ¿Acaso no estaba enojado? Aunque dejó ese pensamiento de lado al instante, para luego dedicarle una sonrisa al otro, y así estrechar su mano. —Yo me llamo-

—Foxy. Sí lo recuerdo.— El más joven soltó la mano ajena.

Se miraron por un rato, y luego, Bonnie apartó la mirada. Después, se percató de algo.

—¿Y no estabas con una chica?

Foxy miró a su lado, y luego maldijo por lo bajo. ¿A donde se fue esa niña? Se preguntó en sus pensamientos.

Bonnie acompañó al otro a buscarla, mas no fue mucho trabajo, ya que esta estaba en el parque (sí, jugando en los juegos de niños.)

—¡MANGLE! — Gritó Foxy. —¡BAJA DE ESE MALDITO RESBALÍN Y VEN ACÁ!

Como buena y obediente hermana que era la muchacha, lo hizo... Y luego salió corriendo.

¿Vieron? Buena y obediente.

— Esperame un tantito... — Luego, salió corriendo tras ella. Y Bonnie tan solo miraba la divertida escena tomando sorbos de su bebida. Luego, vio como el mayor regresaba con la de cabellera rosácea quejándose.


Miró su teléfono, dándose cuenta de la hora. Cinco de la tarde.

¿Cómo había terminado pasando todo el día con quienes le estropearon el libro? Ni él lo sabía, pero desde el incidente, los hermanos le invitaron a pasar el rato a el centro comercial como disculpa. Foxy de tanto insistir, convenció a Bonnie de comprarle otro ejemplar del libro. Después almorzaron juntos e hicieron muchas cosas más. Eso sí, Mangle pasó sacando selfies. Aunque la verdad es que Bonnie la pasó de maravilla.

Ya iban camino a casa del de cabellera violeta, ya que Foxy se ofreció a ir a dejarle. No quedaba muy lejos de la del pelirrojo, así que no se le hacía problema. Mangle decidió irse a casa por su cuenta, por lo que Foxy acompañó al chico. Llegaron a la puerta de la casa del menor, y ya era hora de despedirse, mas un incómodo silencio los rodeó. Pero Bonnie decidió romperlo.

— La pasé bien contigo. — Dijo Bonnie sonriendo tímidamente.

— Yo también. — Contestó Foxy.

—¿Me podrías dar tu número? — Preguntó Bonnie tras otro silencio. Y al ver la expresión del otro, se sonrojó levemente. Eso había sonado mal. —Ya sabes, es porque eres parte de la banda ahora y todo eso...

—Ah, sí, sí...— El más bajo sacó su teléfono. —¿Sabes? Primero dame el tuyo.

Bonnie algo dudoso se lo dio.

—Bien. Mañana te llamaré, y si escuchas mi sexy voz, ya sabes quien es.— Dijo el mayor, para luego guiñarle un ojo al contrario a modo de broma.

Bonnie sintió como la cara le comenzaba a hervir.

—Bueno, adiós Bonnie— Dijo mientras se le acercaba y le daba un beso en la mejilla, para luego irse.

Bonnie tan sólo atinó a hacer un leve gesto con la mano. Y no reaccionó hasta segundos después de verlo desaparecer por la esquina de la calle.

Torpemente sacó las llaves y abrió la puerta. Y al entrar, se topó con su padre y hermano en el comedor y su madre cocinando. Los tres le miraron al llegar.

—¿Dónde estabas?— Preguntó su papá.

—Con un amigo.— Respondió simplemente. El chico odiaba cuando empezaba con algún interrogatorio.

—¿Con qué amigo?

Bonnie frunció el entrecejo, y aguantándose las ganas de decirle un "Qué te importa", respondió:

—Con uno que no conoces.— Dijo sin mirarle.

—¿Y cómo se llam-

—¿Podrías por favor no hacer tantas preguntas?— Dijo el de cabellos morados perdiendo la paciencia.

—A ver jovencito, soy tu padre. Yo te hago las preguntas que quiera y tú las tendrás que responder. — Dijo frunciendo el entrecejo el mayor.

—Bobby, ve a tu cuarto.— Ordenó la mujer al más pequeño, el cual obedeció sin rechistar.

—¿Responderlas? ¡Es mi vida! Yo sabré a donde voy y con quien. Tú no te tienes por qué entrometer.— Respondió Bonnie, subiendo algo el tono de voz.

—Cuida tu tono de voz, Bonnie...— Le advirtió el padre. —Además, TENGO que saber a donde y con quien andas. ¿Qué pasa si andas drogándote con esos amigos tuyos?

—¡Pues me drogo! Ya tengo la suficiente edad como para decidir que hago y que no hago.— Volvió a decir Bonnie sin cuidar su tono de voz. El padre iba a replicar, pero el de iris rosáceas subió y se encerró en su cuarto antes de que le diga algo.

—Ugh... Como lo odio...

Siempre pasaba lo mismo. Bonnie tenía un gran día, pero su padre llegaba y se lo arruinaba. Cada vez era peor. Además, él le querían obligar a hacer algo que no quería: heredar la compañía. Y por esa razón le prohibía estar en una banda, claro que igual lo hacía, y la madre lo mantenía en secreto.

Bonnie sacó su teléfono, y abrió el Whatsapp, y abrió la conversación con su amiga Chica. Siempre que discutía con su padre, se desahogaba con ella.

×En el chat×

Bonnie: Hey :)

Chica: Hola Bonnie :3

Chica: A qué se debe tu agradable mensaje?

Bonnie: Pues... Necesito una de tus charlas motivadoras y anti estrés :/

Chica: Ay no! D':

Chica: Que pasó ahora?

Bonnie: Discuti con papá... De nuevo

Chica: Ow... por qué discutieron?

Bonnie: Ya sabes... Los interrogatorios. Cree que tiene derecho a saber todo lo que hago.

Bonnie: Por qué no entiende que es mi vida?!

Chica: Ya, ya... tranquilo. ¿Qué te parece si te tranquilizas un poco y tratas de olvidar las cosas? Recuerda que mañana es lunes, y nos tenemos que juntar a comer pizza con Foxy y Freddy /o/

Chica: Y no quiero ver tu linda carita triste ;)

Bonnie: Aja... cierto

Bonnie: Eso era todo. Gracias :)

Chica: De nada :3

Chica: Y si necesitas algo, ven a mi casa /o/

Bonnie: Okis ;)

Bonnie: Bye

Chica: :*

×Fin del Chat×

El chico dejó el teléfono en el velador, cargándose. Eran las seis de la tarde, y no tenía que hacer. Se fue a poner la pijama, y después sacó su libro. Lo observó un momento, y se acordó del día que pasó con el pelirrojo y su hermana. Y eso también le recordó la despedida, haciendo que se sonroje levemente.

Quitó la envoltura del libro, se acostó en la cama, y buscó la página en la que se había quedado, para continuar con su lectura. Leyó, leyó y leyó, hasta que el sueño no le pudo más, y se durmió.


Holeh. Io sé que me extrañaron *Guino* *Guiño* (?).

Buahno, el próximo capítulo si será Pizza y Justin Bieber /o/

Y no me arrepentiré de nada (?).

Y pos Bonnie y Foxy ya son mas cercanos, así que ya se podrán empezar a gustar ;) Pero no tan rápido ¿Eh? Que primero serán amigos :3

Y eso! Si les gustó el capítulo, haganmelo saber por medio de los comentarios :3

Byes ^_^