Bueno, aquí el nuevo capítulo uvu
Disclamer : Los personajes de FNAF no me pertenecen, solo las versiones humanizadas de estos mismos.
PD: Me preguntaba si les molestaba que haga Freddy X Chica para el fic. Haganme saber plz :)
Warning: Hay Lemon, aunque de seguro todas lo querían eue (?).
— TÚ, LA MISMA DE AYER, LA INCONDICIONAL.
—MANGLE. POR AMOR A MIS OIDOS Y A LUIS MIGUEL. ¡CÁLLATE! — Gritó el mayor, persiguiendo a su hermana al ver que no se callaba.
— LA QUE NO ESPERA NADAAAA. TÚ, LA MISMA DE AYER. LA QUE NO SUPE AMAAAR, NO SÉ POR QUEEFFFFGHGNNM-
— Foxy... Suelta a Mangle. — Dijo Bonnie mirándoles de de el sofá, observando con cara de reproche a el par de hermanos.
Foxy miró por un momento a Bonnie, para luego suspirar. Pero como seguía sin sacar la mano, Mangle se la lamió. El pelirrojo la retiró inmediatamente, haciendo una mueca de asco. Luego, le pegó un zape.
—¡Foxy! — Le regañó el menor, frunciendo el ceño, retando con la mirada al de ojos dorados.
—¡P-pero ella me lamió la mano! — Respondió el moreno con un puchero.
—¿Y qué? De seguro Bonnie te ha lamido otra cosa... — Respondió diciendo aquello con total indiferencia mientras iba a la cocina, aunque en el fondo, estaba muerta de risa.
—¡Mangle! — Le regañaron ambos, sintiendo como sus mejillas se sonrojaba un poco.
— Okey, no es mi culpa que sean adorables juntos... — Contestó desde la cocina, mientras sacaba unas galletas de la despensa y comenzaba a comerlas.
Después de lo sucedido en casa de Bonnie, este se mudó al departamento de su amigo Foxy. Al principio se negó, ya que pensaba que sería una molestia, pero después de que el mayor le insistió en demasía, cedió. Y ahora ya había pasado una semana desde aquello. Su madre le había llamado preocupada, y le preguntó si quería volver, a lo que él se negó, contestando que ya tenía edad suficiente para dejar de vivir con sus padres. Además, no pensaba volver a la casa de quien no le dejaba cumplir sus sueño.
Y vaya que la estadía en la casa del más alto le ayudó. El menor, en los primeros días fuera de casa, se sentía mal. Pensaba que no se debió comportar así con su padre, además, le deprimía el que el mayor no le apoyara en sus decisiones. Pero ahí estaba Foxy, alentándole y diciéndole constantemente que todo saldría bien, y que en un momento, él decidiría apoyarle.
" —Bonnie, mírame. — Le exigió. — Sé que es difícil, pero hiciste lo correcto. Es tu sueño, y estás lograndolo. Él debería de apoyarte en esto siendo tu padre. Además, de seguro que cuando te vea ya lejos, siendo conocido mundialmente, te apoyará, ya que le dejarás en claro que es lo que tú realmente quieres hacer. — Suspiró mientras una sonrisa se colaba en su rostro. —Y si no lo hace, me tienes a mí aquí. Yo siempre te apoyaré."
Esas palabras realmente habían hecho que su relación con el mayor sea de mucha más confianza. Eran los mejores amigos, y agradecía ello. No sabría que hubiera sido de él sin Foxy.
— Bonnie. — Le llamó el moreno, a lo que el audio giró el rostro para verle, ya que seguía sentado en el sofá viendo Tv. —Quería pedirte que sí tú... podías hacer el almuerzo. — El pelimorado alzó una ceja divertido. — Ya sabes, no sé cocinar más que un huevo, y mamá se fue de viaje, y...
—¿Qué te parece si mejor te enseño a cocinar? — Preguntó levantándose del sofá, caminando a la cocina mientras sonreía.
Foxy hizo silencio, para luego sonreír animado e ir a la cocina dando saltitos.
Enseñarle al mayor no fue fácil. Había que tener mucha paciencia, la cual milagrosamente la tenía el menor. Aunque por el otro lado fue muy divertido. Bonnie reía cada vez que el mayor se sonrojaba avergonzado por no saber ni como cortar una zanahoria. Por eso mismo, el de iris rosácea le había dado la tarea de cortar la cebolla. Y claro, eso no era fácil.
— ¡Joder, esto arde! — Gritó mientras cerraba su ojo con fuerza, y al hacerlo, no vio bien donde cortaba, por lo que el cuchillo se resbaló de la cebolla, causando un corte en su dedo. —¡AY POR BOB ESPOSA! — Gritó de dolor, soltando el cuchillo de golpe y tomando su dedo.
Bonnie giró su cabeza, encontrándose con esa divertida escena. Soltó una carcajada, la cual fue callada con la asesina mirada del otro.
— Okey, perdón... — Se disculpó, acercándose al otro. Este iba a protestar, pero el de cabello violeta había tomado su dedo cortado, y había lamido el corte.
—¿Qué rayos haces? — Fue lo único que salió de la garganta del mayor, con un hilito de voz.
Bonnie le miró por unos segundos a la cara, y luego se sonrojó de golpe al darse cuenta de que lo que hacía no se veía muy bien que digamos.
— V-voy por un parche curita... — Murmuró antes de salir de la cocina, e ir a buscar aquello al baño.
Por su parte, Foxy había quedado algo anonado. Cuando Bonnie le miró, se había quedado embelesado, apreciando esos ojos que tanto le llamaban la atención. Fue como su encuentro en la cafetería, donde había quedado embobado admirando e rostro ajeno. Aunque ahora, fue distinto... Su mirada le había parecido bella, encantadora. Hechizante. Y esas mejillas sonrojada provocaron una ternura en él que no había podido apreciar antes. ¿Será que...
— Ya traje la curita... — Avisó el de piel blanca, llegando con algo en sus manos. Su llegada había tomado por sorpresa al pelirrojo, haciendo que le dé un sustito. — Ven, deja que te ponga esto en el dedo... — Dijo mientras tomaba el índice del moreno, colocándole la curita en el corte. — Listo...
Foxy le dedicó una sonrisa, y después de haberle mirado por unos micro segundos, se dio media vuelta para seguir con lo suyo.
Al terminar de cocinar, sirvieron la comida, que había sido un spaghetti con salsa boloñesa. No volvieron a tocar el tema de lo de la cocina, y tan solo fingieron que nada pasó. Aunque Foxy no olvidaría esa expresión del pelimorado, y ese par de ojos mirando directo a los suyos de una manera que... era irresistible.
—Vamos, piensen algo, esta reunión era para divertirnos, no para estar sentados en el sofá viendo com pasa el tiempo.
Los chicos estaban en la casa de Freddy, la cual era bien grande. Habían decidido realizar una reunión ya que no había nada mejor que hacer. Aunque no fue solo de los grandes, sino que de los menores y los mayores. Habían ido allí, y por un rato, la estaban pasando bomba, pero de repente, todo se aburrió.
—¿Y qué quieres que juguemos? ¿Verdad o reto?
— ¡Freddy! ¡Eres un genio! — Gritó de repente, haciendo que todos se asusten.
—¿Ah sí? ¿Por qué lo dices? — Preguntó curioso, ladeando la cabeza.
— ¿Cómo que por qué? — Le miró como si le hablara a la persona más toda del mundo. — Porque no es mala idea. ¡Juguemos verdad o reto!
Se acomodaron en el suelo haciendo un círculo. Luego, Chica empezó. Se tapó los ojos, y señaló a cualquier parte, siendo Bobby el elegido.
— ¡Muy bien! — Dio pequeños aplausos emocionada. — Bueno Bobby, ¿Verdad o reto?
— Pues... — Pensó un poco. — Reto. — Sonrió mientras se acomodaba el flequillo.
— Bien, Um... — Vio a varios lados, buscando algo interesante. Luego, se le ocurrió algo. —¡Te reto a que bailes una canción de Britney Spears! — Dijo mientras sonreía burlona.
El contrario le miró por unos segundos, con una cara tipo "¿Enserio?". Luego bufó y se paró. Sacó su celular, y buscó en YouTube "Britney Spears", siendo el primer resultado "Baby One More Time". Y luego, comenzó a bailar, haciendo estallar en risas a todos.
— Gracias, ahora lo poco que me quedaba de masculinidad se ha esfumado. — Dijo sentándose con un sonrojo en sus mejillas y cruzándose de brazos.
—¡Pero si fue hermoso! — Dijo Chia sin parar de reír, dándole unos golpesitos en el hombro. Bobby solo respondió rodando los ojos.
—Bueno, ahora elige tú, Bobby.
Él miró a todos, examinándoles. Finalmente eligió a Frederick, quien dijo verdad.
— Bien, um... — Pensó un poco. — Sí fueras un perro ¿A quién le olerías el trasero primero?
—¿Qué clase de pregunta es esa? — Dijo haciendo una cara de extrañeza. Luego, hizo una mueca, pensando. Finalmente, masculló muy bajo. —A Mangle.
—Dios. Mala elección. — Dijo Foxy entre risas. — Ella se baña cada dos semanas.
—¡Eso es mentira! — Reprochó ella, golpeando a su hermano.
Estuvieron harto rato así, dando retos y preguntas demasiado estúpidas, haciendo reír a cada momento a los demás, hasta que.
— Pues... Yo elijo a Foxy — Dijo ella, sonriendo divertida. Claro que no sabían sus verdaderas intenciones...
— Reto. — Dijo instantáneamente, sin saber en el lío que se metió.
— Con que reto ¿Eh? — Poco a poco, una sonrisa malévola se fue formando en su rostro. — Pues... Te reto a besar a Bonnie en la boca, por más de diez segundos y con lengua.
Un silencio se presenció en el ambiente. Y no cualquier silencio, uno bastante incómodo.
—¡¿ACASO ESTÁS DE COÑA O QUÉ?! — Preguntaron a quien le había tocado el reto. Fue suficiente con lo del almuerzo. ¿Acaso el mundo le odiaba? Bonnie por su parte estaba en shock, con un fuerte rubor en sus mejillas. Esas exigencias fueron algo... sobrepasadas.
— Reglas son reglas Foxy. — Dijo Chica, quien internamente, deseaba ver eso con muchas ansias. — Sí no lo haces, ya sabes que pasará...
Foxy tragó saliva. La cosa era que si uno se negaba a hacer el reto, tendría que comer una "Deliciosa" Pizza de lodo, queso podrido y... excremento de conejo.
— B-bien... — Dijo sonrojado. Miró al menor, quien le miraba muy pero muy avergonzado.
Puso una mano en el suelo cerca de la pierna del contrario para apoyarse, y la otra se dirigió a su cuello. Tragó saliva, y se acercó a los labios ajenos, cada vez más y más, hasta que sus labios se unieron. Foxy cerró los ojos con fuerza, al igual que Bonnie. Luego, presionó con su lengua inferior del más bajo, indicando que esta quería entrar. El pelimorado no se podía negar, dejando que esta entre. La verdad era que comenzaban a disfrutar el beso, dejándose llevar. Y no se separaron hasta que el aire se les acabara, abriendo los ojos lentamente mientras alejaban sus labios. Sus ojos se encontraron, provocando que el color carmín aumente en las mejillas de ambos. Bonnie reaccionó, desviando la mirada y empujando suavemente al mayor.
Los demás sólo estaban en silencio, impactados por aquello.
— Wow. — Dijo Mangle, rompiendo el silencio. — Eso sí que fue un beso... — Volvió a murmurar.
— ¡Eran diez segundos, no veinte! — Dijo esta vez Chia.
Todos comenzaron a decir cosas sobre aquel beso, haciendo que los aludidos se sientan extremadamente avergonzados y confundidos. Tenían una mezcla de pensamientos y sentimientos.
Por el lado de Foxy, él se sentía realmente avergonzado, ya que la manera en que besó al menor fue un poco más intensa de lo esperado. Se había dejado llevar, aunque no entendía porqué, haciendo que esté confundido. Además, ¿Qué le diría su amigo cuando lleguen a casa? Vivían juntos, por lo que no le podría ignorar. ¿Acaso ignoraría el tema, fingiendo que nunca pasó, o le tendrá resentimiento o algún sentimiento similar? La mente del pelirrojo era un caso total.
Y ni hablar de Bonnie. No sabía que pensar. ¿Enojo? ¿Vergüenza? ¿Confusión? ... ¿Gusto? Primero que todo ¿Por qué había correspondido el beso de al manera? Él fácilmente pudo haber contado diez segundos y empujarlo, pero... ¿Por qué no lo hizo? ¿Acaso había disfrutado del beso? Joder, ahora que haría en la casa. No se atrevería a mirar a la cara al mayor después de eso.
Habían llegado a la casa, y ya era muy tarde. Aproximadamente las tres de la madrugada. Bonnie dormía en la cama de Mangle, ya que ella se la había cedido mientras que ella duerma con su madre. Y sí, Foxy y Mangle compartían habitación. Aunque Bonnie no podía conciliar el sueño, por lo que solo miraba el techo, pensativo.
— Bonnie... — Escuchó la voz del mayor llamarle, por lo que se sobresaltó, aunque luego contestó con un "¿Mmh?". —¿Puedes dormir?
— Para nada. — Respondió el pelimorado, girando su cabeza para mirar al contrario. Este tambien le miraba. —¿Por qué preguntas?
—Es que... — El mayor se sentó en la cama. — Quería preguntarte sobre lo del beso...
Bonnie quedó algo anonado, pero luego reaccionó, tratando de mantenerse sereno.
—¿Y qué me querías p-preguntar?
—¿Te molestó?
—¿Eh? — Lo pensó un poco. ¿Le había molestado? Aunque si hubiera sido así lo hubiera apartado. — No, no me molestó...
—¿Y te gustó? — Preguntó nuevamente, esta vez mirándole fijamente.
El menor no supo que responder, ya que eso se ha estado preguntando desde aún sucedió. Busco una respuesta en su mente, sacando conclusiones sin tratar de confundirse tanto. Bueno, lo había correspondido. Además, sido sinceros... la suavidad y sabor de los labios ajenos le hicieron sentir mariposas en su estómago. Entonces...
— Creo que sí... — Respondió en un susurro, sintiendo como sus mejillas se calentaban levemente.
—¿Te gustaría repetirlo? — Esa pregunta tomó por sorpresa al menor.
Miró fijamente a los ojos contrarios, esperando algún signo de que bromeaba. Pero no, lo decía totalmente en serio. Joder, ¿Acaso quería repetirlo?
Vio como el mayor se levantaba, caminando hacia su cama. Su cuerpo no respondía, se encontraba petrificado. Y en un abrir y cerrar de ojos, ya se encontraba siendo besado por el moreno. Y esas mariposas de nuevo surgieron en su estómago, haciéndole imposible el no corresponder aquel contacto. Puso sus manos en la nuca ajena, profundizando el beso. Foxy se había subido a la cama, poniendo una mano al costado del cuerpo del menor para apoyarse, mientras que la otra se encontraba en la cintura del contrario. El beso se intensificaba cada vez más, pero ninguno se había apartado siquiera para respirar, ya que entre el beso, tomaban bocanadas de aire. Y en un momento, Foxy mordió el labio inferior del pelimorado, quien soltó un jadeo. El moreno aprovechó eso para introducir su lengua en la boca del de ojos rosáceos, explorando la cavidad ajena y jugando con la lengua del otro.
— Foxy... — Se escapó de los finos y rosados labios del menor, los cuales se encontraban algo hinchados por el roce con los labios de su... ¿Amigo? Esa situación le hizo dudar, aunque su mente se tuvo que enfocar en la nueva acción del mayor.
El nombrado había disfrutado de ese jadeo, haciendo que desee escuchar más como aquel sonido tan obsceno. Por lo que fue bajando hacia el pálido cuello del menor, haciendo un camino de besos hasta llegar a esa suave piel. Primero dio unos cuantos besitos, para que luego comenzara a saborear el cuello del contrario de una manera que hacía a Bonnie suspirar.
— Mierda, Foxy... — Volvió a jadear, tragando saliva y mordiéndose el labio inferior, haciendo su cabeza hacia atrás para darle más acceso a su cuello.
Foxy sintió como ese sonido rebasaba el vaso. Le sacó la camisa de pijama al menor, y luego lo empujó hacia abajo, haciéndole recostarse en la cama. Se sentó encima de él, y le tomó del mentón, mirando fijamente hacia los ojos ajenos. Bonnie soltó un suspiro ante esa penetrante mirada, sintiendo como esta le hacía vulnerable. Sus dorados ojos se encontraban algo opacos, aunque estos brillaban levemente por la luz de la luna que se filtraba de la ventana. Brillaban de tal manera que parecía un depredador acechando a su presa, la cual estaba a punto de devorar.
Una sonrisa burlona se formó en los hinchados labios del más alto, para después unirlos ferozmente con los del menor, quien no dudo ni un segundo en corresponder. Luego el mayor comenzó a bajar sus besos hacia la tersa piel del cuello ajeno, devorandolo sin duda alguna. Sus manos comenzaron a recorrer el pecoso torso del menor, quien no podía hacer más que morderse el labio. Las ásperas yemas de los dedos del moreno le estremecía, provocando una corriente eléctrica que le recorría de pies a cabeza. Y en un momento, Foxy había mordido su cuello, haciendo que un leve gemido haya escapado de la garganta del pelilavanda, el cual fue ahogado por él mismo.
—No te lo calles... — Ordenó el mayor, alzando su rostro para rozar su nariz con la ajena, mirando fijamente al contrario con sus ojos, nublados de lujuria. — Quiero oírte... — Dijo nuevamente, acariciando los labios ajenos con su pulgar. Bonnie no uso negarse, menos al escuchar su voz grave por el placer. Nunca había escuchado su voz así antes. Y joder, se escuchaba endemoniadamente sexy.
Soltó un fuerte jadeo al momento en que su cuello había sido atacado nuevamente, haciendo hacia atrás su cabeza para darle más espacio. El mayor comenzó nuevamente a conocer el torso del menor con la yema de sus dedos, mientras que el que estaba abajo acariciaba el fuerte brazo del mayor.
— Foxy... — Jadeó el nombre del contrario, quien alzó levemente la vista para verle. Y al hacerlo, no se arrepintió. El menor estaba con las mejillas notablemente sonrojadas, y con la boca entre abierta. Sus ojos se encontraban cerrados, y su respiración estaba agitada.
Mierda.
Sintió como el pantalón le comenzaba a apretar, por lo que comenzó a poder autocontrol. Devoró los labios ajenos de una manera salvaje, mientras que su mano comenzó a acariciar esos sobresalientes botones del pecho del menor. La yema de su pulgar izquierdo daba caricias a ese rosado pezón, sonriendo entre el beso al escuchar esos excitantes jadeos que se escapaban de la garganta del menor.
Bonnie estaba disfrutando demasiado de las caricias, aunque luego se percató de algo: Él era quien estaba recibiendo todo, y no quería que fuera así. Él tambien quería sacar gemidos de la garganta del mayor. Quería escucharle decir su nombre como él lo estaba diciendo. Así que, con ese pensamiento en mente, hizo un rápido movimiento, donde quedó sobre el más alto. Le sacó la camisa que tenía puesta, y antes de que al otro se le ocurriera protestar, le calló con un profundo beso, mientras que sus manos comenzaban a recorrer el fuerte abdomen del mayor. Pudo notar una gran cicatriz sobresaliente en su pecho, pero prefirió no preguntar.
El otro no se pudo negar a las tentativas caricias, correspondido el beso gustoso, mientras aún sus manos se posaban en la cintura del menor. El pelimorado de un momento a otro, se encontraba besando el cuello ajeno, saboreando esa morena piel al igual que el otro lo hizo con la suya. La respiración del mayor se había tornado pesada, soltando graves jadeos de vez en cuando. Esto incentivó a Bonnie a continuar, bajando sus besos hasta el torso del mayor, plantando varios en esa zona, y continuó bajando hasta que llegó al borde del pantalón de pijama, notando un relieve en la entrepierna. Sopló sobre la tela un cubría la erección del mayor, quien soltó un ronco jadeo, haciendo que el de mirada rosácea sonriera satisfecho.
Con sus dientes, tomó el borde del pantalón, bajándolo un poco para que la gravedad hiciera lo suyo. Tragó saliva al ver como el miembro ajeno se paraba con tal rapidez, sonrojándose al imaginarse "Eso" dentro de él, porque tenía claro que el no sería quien domine. Lo tomó con su mano, escuchando un gruñido por parte del mayor. Luego, besó la punta de este, para luego introducirlo en su boca. Frunció el ceño al sentir como este le dificultaba, pero la intención era escuchar al mayor gemir su nombre. Así que comenzó un vaivén, de arriba hacia abajo, oyendo como el mayor soltaba suspiros y jadeos.
— Diablos, Bonnie... — Gimió haciendo su cabeza hacia atrás, y poniendo una mano en la cabeza del menor, acariciando los sedosos cabellos violetas del contrario.
El nombrado sólo aceleró el movimiento, provocando que el del parche suelte más jadeos. Dios, se sentía increíble. Cada vez se hacían más fuerte sus gemidos, escapándose de sus labios repetidamente el nombre de quien le estaba proporcionado placer. Una corriente le recorría repetidas veces su cuerpo, sintiendo como cada vez el placer era más. De pronto, un cosquilleo en la punta de sus pies indicó que estaba cercano a correrse, por lo cual sus gemidos iban en aumento. Y así fue, hasta que su enscencia salió de él, quedando en la boca del menor, quien se vio obligado a tragar el espeso líquido. El pecho del moreno subía y bajaba, tratando de recuperarse de esa descarga de placer. Aunque estaba consciente de que no terminaba allí. Bonnie subió su rostro, para así juntar sus labios a los del mayor. Fue un dulce beso, pero a la vez profundo. El pelirrojo al separarse, lo puso debajo de él, posicionándose encima del pelimorado. Le quitó la ultima prenda que este vestía, para luego lamer dos de sus dedos.
— Puede que duela un poco al principio, pero después se te pasará. — Susurró dulcemente el ojidorado, depositando un cariñoso beso en la frente del menor, quien solo se sonrojó más de lo que estaba.
El moreno tomó con una mano ambas piernas del menor de los tobillos, haciéndolos hacia atrás para así mostrar la estrecha entrada del más bajo. Soltó aire, tratando de tener auto control. Luego, dirigió uno de los dedos al lugar, comenzando a penetrar la entrada del menor con este de manera lenta, procurando ser cuidadoso. Bonnie soltó un jadeo, mientras que cerraba los ojos con fuerza y apretaba las sábanas.
Foxy movió su dedos en círculos, girándolo lentamente. Después de un rato, insertó un segundo dedo, moviendolo primero en círculos para luego comenzar a abrir y cerrar sus dedos a modo de tijera, para así dilatar mejor la entrada.
—Ah... F-Foxy... — Escuchó aquel jadeo escaparse de los labios ajenos, soñando totalmente obsceno.
Foxy no aguantó más, y retiró los dedos de la estrecha entrada ajena. Después, tomó su masculinidad con la mano, para que la punta roce con la entrada del menor. Soltó un gruñido, mientras que el pelimorado tan sólo soltó un jadeo. Después insertó la punta, haciendo su cabeza hacia atrás para soltar un gemido. Bonnie trataba de aguantar el dolor apretando sus dientes y las sábanas, aunque era en vano. Foxy se dio cuenta de esto, por lo que puso ambas piernas en sus hombros, para apoyar sus manos a los costados de la cabeza del menor. Agachó su rostro, para así juntar sus labios con los del menor. Siguió entrando lentamente en él, hasta que finalmente, logró tener todo su miembro dentro de él otro.
Era... Era algo indescriptible. La estrecha entrada del menor apretaba el miembro del pelirrojo, quien se sentía en el mismísimo cielo. Era una mezcla de sensaciones. Pero hubo una que no conocía bien. Una en especial que había sentido cuando le había mirado a los ojos al momento en que se cortó. Eran esas mariposas en su estómago, que le hacían sentir en otro mundo. ¿Qué era ese sentimiento? ¿Acaso era... Amor?
Bonnie tenía un remolino en su cabeza. Le dolía, pero el dolor desvanecía poco a poco, siendo reemplazado por placer. Pero también se comenzó a preguntar ¿Cómo había llegado ahí? En realidad la pregunta era como había permitido al mayor llegar ahí. Pero no había vuelta atrás. Además, sentía la necesidad de sentirlo dentro de él. Le urgía el ser atendido por el contrario. Con ese pensamiento, movió su cadera, indicando que el otro podía seguir.
El mayor comenzó con un lento vaivén, besando al menor en el proceso. Luego, al ver la positiva reacción y escuchar los preciosos gemidos que emitía el aludido, aceleró las embestidas, haciendo que los gemidos fueran más fuertes. La velocidad iba en aumento al igual que la fuerza en sus estocadas, mirando con una seria y concentrada expresión el sonrojado rostro ajeno, el cual se veía muy tierno, y a la vez excitante. Esas mejillas ruborizadas, esa excitada expresión, su boca entreabierta mientras soltaba gemidos. Gemidos aclamando su nombre. Repitiendo una y otra vez "Foxy, Foxy, Foxy..." . Joder, a la mierda el control.
Besó ferozmente los labios del contrario, quien posicionó sus manos en la nuca del pelirrojo, profundizando aquel contacto mientras trataba de ahogar los gemidos que de su boca escapaban a causa del placer que las embestidas le daban.
—¡Ah Dios, Foxy! — Gimió fuertemente al momento en que el mayor golpeó aquel punto que le hacía ver puntitos blancos. E incentivado por aquel gemido, golpeó fuertemente una y otra vez aquel punto, sacándole escandalosos gemidos al menor. Al verle así, tomó el erecto miembro del menor, comenzando a estimularlo a la velocidad de sus embestidas, sonriendo satisfecho ante los escandalosos sonidos que salían de la boca ajena.
Lo quería volver loco, eso era. Le quería dar tanto placer que nunca lo olvidaría. Quería dejarle en claro que le pertenecía a él. Ese lindo muchacho de cabellos lavanda y rosácea mirada, con pecas en su blanca piel era de su propiedad. No estaba seguro si sus sentimientos eran correspondidos, ya que aquello no lo hicieron por amor, si no por lujuria, pero lucharía y daría todo porque su amor lo sienta de igual manera el pelimorado.
—¡A-ah! ¡Foxy! — Gimió fuertemente, sintiendo una corriente eléctrica recorrerle de arriba a abajo, sintiendo como cada vez estaba más próximo al clímax.
— Bonnie... — Gimió entre dientes, con esa grave y ronca voz debido al placer, que volvía loco a Bonnie. Aceleró más las embestidas, sintiendo como el placer le inundaba, sintiéndose a pocos metros del mismísimo paraíso. No, el paraíso era un lugar muy santo para albergar tanto placer que sentía en esos momentos.
—¡Foxy! ¡Me... me-!— Ni alcanzó a terminar la frase, ya que su propia voz le Interrumpió soltando un alto gemido al momento en que se corría, manchando el torso de ambos y apretando su entrada.
— ¡Ugh, Bonnie! — Gimió antes de correrse en el interior del más bajo, haciendo su cabeza hacia atrás. Nunca sintió tanto placer. Sí, había tenido relaciones anteriores, pero este momento fue único.
Sacó su miembro del interior del menor, cayendo rendido al lado de este. Sus respiraciones eran pesadas, y trataban de regularse. Ninguno de los dos habló, y ninguno lo haría. Foxy abrazó al menor, y cayó en un profundo sueño junto a quien con un beso le robó todos sus sentimientos.
Más bien, con una mirada.
Mi nivel se perversión es inalcanzable (?). Joder, es que necesitaba hacerlo :'c
Eso sí, quienes no entendieron, Bonnie todavía no está consciente de sus sentimientos, mas Foxy si lo está, por eso dijo que lucharía por obtener su amor. Y lo que acaba se suceder fue solo producto de lujuria. Así que tomenlo como que serán amigos con derecho a roce (?).
¿Creen que iba a hacer que ambos se enamoren de una? Ja. Sueñen :'D
Y eso pos chavos, el capítulo quedó algo corto, pero meh :)
¡Hasta la próxima! ;)
