Parte 2 ftw (?).
Warning: Lemon, aunque creo que a nadie le importa el warning lel.
Ah y no me inspiré para el lime de Cheddy/Fredica, así que, pa otro día nomas :'v
El silencio gobernaba el ambiente, mientras que la brisa con es característico aroma a mar chocaba en el rostro de ambos jóvenes, quienes observaban el atardecer desde un pequeño puente, en el cual se podía caminar y admirar la belleza del océano. No era un incómodo silencio, más bien, era pacífico, tranquilizador. Todo pensamiento fuera de contexto de aquel momento se esfumaba apenas este amenazaba la mente de alguno de los dos cantantes.
Bonnie, con sus brazos apoyados en el varandal, admiraba la belleza de la perfecta mezcla de tonalidades amarillas y anaranjadas, con el toque azul del mar y el púrpura que dividía el inicio del oscuro cielo nocturno y el fragmento de cielo que aún obtenía algo de luz solar.
Foxy, en cambio, solo podía admirar la belleza más radiante para él: Bonnie. No sabía si el menor estaba consciente de que le observaba, pero menos no podía importarle, ya que era capaz de admirar esa mirada carmín cubierta por el abanico de violetas pestañas, tupidas y naturalmente rizadas, que daban ese toque especial a aquellos iris rosáceos. Se encaminó hacia donde el menor, colocándose detrás de él y abrazándole por la espalda. Al sentir como este daba un respingo, soltó una risita característica de él, provocando un cosquilleo en el pelimorado por tener los labios pegados a su nuca.
Bonnie hizo su mano hacia atrás, acariciando el cabello del pelirrojo, mientras que este dejaba pequeños besos en la nuca del de pecas, quien reía de vez en cuando.
— ¿De qué te ríes? — Preguntó el moreno, acercando sus labios al oído ajeno.
— Me da cosquillas... — Respondió el joven. No alcanzó a reaccionar cuando los dedos de su novio se colaron en su ropa, haciéndole cosquillas donde más tenía, siendo la cintura.
Bonnie tuvo un ataque de risa instantáneo, tratando de apartar a la fuerza al mayor. Lo cual era en vano, ya que la fuerza del pelirrojo le superaba por mucho.
— ¡Para! — Decía entre risas e insultos, mientras que Foxy disfrutaba de la graciosa escena.
— Bien, bien... — Dijo volviendo a la posición de antes. Intentó volver a hacerle cosquillas, pero Bonnie le golpeó la mano.
Foxy soltó un suspiro mientras sonreía, apoyando su cabeza en el hombro ajeno. Disfrutando del maravilloso perfume de su querido pecoso.
— ¿Y te gustó la cita? — Preguntó el mayor, interrumpiendo el silencio que se había formado nuevamente.
— ¿Gustarme? Para nada.
— Pero...
— Lo amé, idiota. — El pelimorado suspiró, girandose, para queda cara a cara con con su amado. — Creo que es lo mejor que hemos hecho hasta ahora...
— Yo creo que otra cosa es mejor que eso...— Dijo el mayor, haciendo que el más bajo le mire confuso. —En la noche...
— Pervertido de mierda. — Le regañó golpeándole el hombro suavemente, mientras que Foxy soltaba fuertes carcajadas.
— Eso no decías la otra vez... — Susurró acercando sus labios a los ajenos, haciendo que el menor rodara los ojos. Pero eso no impidió que, al sentir los suaves labios del moreno contactar con los suyos, no correspondiera el beso. Fue corto, y al separarse, Foxy juntó sus frentes.
— ¿No crees que es tiempo de volver? — Preguntó el mayor, viendo el ya oscuro y estrellado cielo.
— Claro, vamos...
Bonnie tomó la mano ajena, sonrojándose al volver a notar la diferencia de tamaño. Foxy, al notar esto, rió, depositando un beso en la frente de su amado.
— Freddy...
— Chica...
— Qué.
— Dije tu nombre como diciendo que me digas lo que querías decirme...
— Ah dale. — Freddy se golpeó la frente con la palma de su mano, escuchando la risita de la menor.
— Bueno, ¿Qué querías decirme? — Preguntó el mayor, mientras que entraban al lobby del hotel, continuando por el pasillo hasta llegar al ascensor.
— Pues... — La muchacha presionó el botón del ascensor, ya que el castaño al tener las bolsas de comida, no podía hacerlo. — Olvídalo...
El ojiazul no dijo nada, pero sabía que algo no estaba bien. Conocía muy bien a la rubia como para no saber que estaba ocultando algo, pero prefirió no decir nada al respecto, ya que esta se podría enojar si le insistía.
Subieron hasta el piso de sus habitaciones. Irían a la de Chica para comer la comida, y pasar un rato mientras que Foxy y Bonnie estaban en su cita, y suponían los hermanos menores de la banda estaban haciendo desastres en el comedor del hotel.
El ojiazul dejó las bolsas en una pequeña mesa que había ahí, para así sacar la comida. No pudo evitar acordarse del beso, sonrojandose ligeramente. Aunque, viniendo de Chica, prefirió tomarlo como una broma entre amigos.
— Toma, esto es tuyo... — Murmuró el mayor, entregándole a la rubia la comida. Esta agradeció, y tomó la comida.
Se sentó en una silla al lado de la mesita, y comenzó a comer su hamburguesa. Soltó una risa, pensando en lo patético que era comer ese tipo de comida cuando tenía el buffet de un hotel. Pero antojos son antojos.
— Freddy, ¿Me pasas la bebida por favor?
El nombrado asintió, y sacó de la bolsa el soporte de cartón que daban para llevar los envases con el líquido. Tomó el que le correspondía a la de ojos morados, y se lo trató de pasar arrastrando por la mesa. Pero, este se atasco en un momento, haciendo un se dé vuelta, derramando la gaseosa de naranja.
— ¡Mierda! — Maldijo el castaño, levantándose rápidamente para impedir la caída del líquido sobre la menor, pero no logró llegar a tiempo. Y esta, reaccionó muy tarde.
— Genial... — Dijo esta, dejando el panecillo con carne en la mesita, y tomando unas servilletas para limpiar.
— Déjame a mí, yo fui el que tuvo la culpa... — Dijo el ojiazul, tomando las servilletas que estaban en la mano ajena, sonrojandose al sentir la suave piel de la más blanca rozar la suya.
Ella no dijo nada, solo, miraba como el caballeroso vocalista se encargaba de tratar de no dejar su piel pegajosa para cuando se seque la gaseosa. Pero, al ver al contrario alzar la mirada, se paralizó. Esos ojos azules como el cielo, observaban los suyos. Una mirada que nunca antes había visto de él. Era tan... Irresistible.
No dijeron nada. Ni un sonido. La mirada en sus ojos pedía claramente que el silencio se mantuviera. Y así fue, mientras que Freddy se levantaba hasta la altura de la menor. Poco a poco, los morenos labios fueron acercándose a los de la más baja, hasta que hicieron contacto. Primero fue solo un roce, pero las dudas se disiparon en la mente del mayor, haciendo que bese de una vez a la rubia, la cual correspondió sin duda alguna.
No sabía que le había impulsado a hacer eso. Quizás el... ¿Beso anterior? Quizás eso. No, era eso. Un lugar en su mente había quedado con ganas de más. Con ganas de volver a sentir el roce entre sus labios. La calidez, la suavidad, la agradable sensación.
Y ella, en el fondo, lo había querido desde hace tiempo. Y aquello en el lugar de comida rápido sólo le confirmó su teoría, de que besar al castaño era algo que se sentía jodidamente bien. No había porque negarlo, le había encantado ese leve sabor a miel en los labios del peliazul.
El aire hacia falta, pero Freddy insistía en seguir el contacto, por lo que la rubia tuvo que empujarle suavemente para tomar un respiro. El mayor, desconcertado, abrió los ojos, para mirar el sonrosado rostro de la de ojos morados.
— ¿No te gustó? — Preguntó él, internamente decepcionado de si mismo.
— No seas idiota, Fazbear. — La menor, acarició el sedoso cabello en la nuca ajena. — Lo que pasa es que... casi me dejas sin aire.
El castaño rió algo nervioso, sintiendo como los colores se le subían a la cabeza nuevamente.
— Perdón... — Murmuró el moreno, embelesado ante la mirada contraria, acariciando la mejilla de la muchacha inconscientemente.
Ella, se encogió de hombros, para volver a besar los labios ajenos. Freddy, correspondió.
¿Saben? Esto estaba yendo muy bien, y eso nunca pasa, nunca.
El castaño, al escuchar su celular sonar, a regañadientes rompió el beso, y gruñó, atendiendo el teléfono de mala gana.
— ¿Si? — Hablo brusco.
— ¿Freddy?
— Oh, Mike, hola.
Chica miró a Freddy, quien le miró de vuelta, rogando que si hayan logrado obtener lo de la disquera.
— Hola Freddy, um... Lo consiguieron. — El vocalista sonrió. — Pero, necesito hablar de otro tema, preferiblemente con Bonnie y Foxy, pero... No contestan el teléfono. ¿No están con ustedes?
— No, no están aquí, salieron juntos a una cita.
— ¿QUÉ?
Freddy frunció el entrecejo ante aquella reacción, borrando la sonrisa que tenía.
— ¿Pasa algo malo, Mike? — Chica miró confundida al mayor, quien le hizo una seña de aue esperara.
— Diablos...
— Señor Schmidt...
— Miren, me odiaran por esto, pero... El hombre con el que me reuní, e explicó algunas cosas, y entre esas, el rechazo y escándalos a artistas homosexuales.
— Mike, no me digas que-
— No, no tendrán que romper, solo... mantenerlo en secreto.
Estaba bromeando, ¿Verdad?
— Sé que suena feo, pero es lo mejor. — Se escuchó a Mike suspirar por la otra línea. La rubia volvió a insistir que le explicara, pero Freddy se volvió a negar. — Tendrán un negar todo rumor o pregunta respecto a eso. No podrán decir nada respecto a su amorío.
— ¿Me estás jodiendo? Mike, eso es algo que... diablos, no pueden hacer esto. ¡No pueden!
— Lo siento, Freddy...
El moreno, sin ganas de escuchar más, cerró la llamada. Este miró a la menor, quien seguía sin entender.
— Foxy y Bonnie, no pueden demostrar su relación en público. — Escupió el mayor totalmente fastidiado. Seguía sin entender como podían hacerle esto a sus amigos.
— ¿QUÉ? — Gritó Chica, teniendo un semi-infarto al oír aquello como toda Fonnie Shipper.
El moreno asintió pesadamente. Ella sintió como la parte de su corazón perteneciente perteneciente a Fonnie, se rompía en mil pedazos.
— Creo que... hay que decirle a los demás. — Murmuró él, a lo que la menor asintió.
La rubia tomó su hamburguesa, recibiendo una mirada tipo "¿Enserio?" De Freddy. Ella se encogió de hombros y le dio una mascada, para así salir de la habitación.
Ambos integrantes de 1987 se encontraban ya en el hotel, ingresando a este. Avanzaron por el lobby sin decir palabra alguna, e ignorando las miradas que se les dedicaban al verlos tomados de la mano.
Subieron por el ascensor, hasta llegar a su piso, en el cual bajaron. Se miraron un rato, y luego Foxy miró hacia otro lado mientras se encogía de hombros.
— Supongo que... nos vemos mañana. — Dijo el menor, bajando la mirada y rascándose la nuca.
— Sí... — Respondió en un murmullo el pelirrojo, apretando sus labios y mirando hacia la derecha.
Un incómodo silencio rodeó el ambiente, en el cual no sabían que hacer. Por lo que Bonnie optó por entrar a su habitación. Pero Foxy, al ver el gesto de que iba a ingresas al cuarto, le tomó de la muñeca.
— Hey... — Bonnie giró su rostro, para poder ver al moreno. — Falta algo...
Bonnie no comprendió al principio, pero luego, sintió lo cálidos labios del mayor hacer contacto con los suyos.
Bonnie, sin dudarlo, correspondió aquel contacto, cerrando inmediatamente los ojos y posicionando su mano desocupada en la nuca del más alto, quien tenía su mano posicionada en la cintura del menor. Foxy decidió profundizar el beso, caminando hacia adelante y obligando al pelimorado a avanzar hacia la misma dirección, hasta que el de tez blanca sintió su espalda chocar con la pared.
— Pensé... que... no lo harías... — Fue hablando el de mirada carmín entre besos, disfrutando de aquel contacto entre sus labios y los ajenos.
Foxy soltó una risa traviesa, de esas que hacían a Bonnie desfallecer por un segundo. Agh, odiaba cuando la voz del mayor sonaba así de sexy, solo ayudaba a hacerle sentir más vulnerable ante ese pelirrojo de perfecto bronceado.
— ¿Crees que teniendo la oportunidad, no te besaría? — El ojidorado entre abrió sus ojos, formando una torcida sonrisa en su rostro. Dios, Bonnie tuvo que morderse el labio ante semejante vista. Y peor fue cuando un suspiro tembloroso salió de sus labios, al sentir la humedad del aliento ajeno chocar con su oreja. — Creo que eso sería muy lejano a la realidad, cariño~
Si no hubiera sido por tener mordido su labio inferior, el gemido que se le escapó habría resonado por todo el pasillo. Porque Foxy sabía como hacer que su Bonnie esté a su merced. Sabía que con esa masculina y grave voz le hacía estremecerse, al igual que cuando sus labios rozaban ese niveo cuello y saboreaban este mismo, tal y como lo estaba haciendo ahora.
— Mmh... Foxy... — Bonnie había hecho su cabeza hacia atrás, y acariciaba el cabello que tapaba la nuca del mayor. Tragó saliva, y apretó los ojos al sentir los dientes del contrario rozar lentamente su piel. Era un maldito. — N-no podemos seguir acá afuera...
El moreno volvió a juntar sus labios con los del más bajo, y se encaminó hacia la puerta de su habitación. Hizo a Bonnie chocar con ésta, pero poco le importó al sentir como el menor profundizaba el beso, haciendo que sus lenguas tengan contacto. Y mientras que Foxy trataba de abrir la puerta con la tarjeta sin interrumpir el beso, Bonnie se abrazó con ambos brazos al cuello ajeno.
El pelirrojo finalmente logró abrirla, entrando rápidamente a la habitación. Tiró a cualquier lado del cuarto la tarjeta, y cerró con el pie la puerta. Siguió avanzando, hasta que Bonnie sintió sus piernas topar con el borde de la cama. Se dejó caer en esta, llevándose consigo al moreno, quien cayó encima suyo sin intención alguna de romper el beso. Simplemente continuaron con lo suyo, mientras que Bonnie trataba desesperadamente de desabrochar la camiseta del mayor, quien sonrió entre el beso al darse cuenta de lo ansioso que estaba su amado.
— Parece que alguien anda ansioso~ — Cantó el mayor con un tono de voz lujurioso, soltando una de sus risas.
— Sólo... cállate. — Dijo la oración entrecortada, ya que Foxy le había robado un corto beso en medio de la oración. Y mientras el más alto volvía a saborear aquel suave cuello, el pelimorado desbrochaba la prenda que en estos momentos tan solo sobraba. Y al ya hacerlo, se la trató de quitar, pero solo logró bajarla hasta la mitad de los brazos del moreno. Este rió, provocando un escalofrío al menor ante el cálido aliento ajeno chocar con su cuello.
Foxy se terminó de quitar la camisa el mismo, lanzandola a algún lado del lugar. Bonnie se mordió el labio mientras acariciaba ese torso que le volvía loco. Y es que, esos abdominales... Joder.
— ¿Disfrutas la vista, cariño~? — Susurró lascivamente el más alto, rozando sus labios con los del pelimorado, quien tenía estos hinchados y rojizos, al igual que los de su amante, más poco le importaba, ya que prefirió volver a besar al pelirrojo, para saborear esos adictivos labios una vez más, de los cuales seguramente nunca se cansaría.
El del parche correspondió aquel contacto con la misma pasión e intensidad, intentando en vano quitar esos molestos tirantes rojos que estorbaban en esos momentos. Bonnie sonrió algo divertido, y dejando una mano en la nuca de su novio, usó la otra para quitarse ambos suspensores, y comenzar a desabrochar su camisa. Pero una mano notablemente más bronceada que la suya le impidió continuar, siguiendo esta con el trabajo al tiempo en que Foxy nuevamente bajaba sus besos, dejando un rastro de estos. De manera lenta, saboreaba aquella tersa piel, disfrutando aquellos sonidos que escapaban de los labios ajenos. Y finalmente había desabrochado la camisa, para así quitársela y lanzarla fuera de la cama. Y así, empezó acariciar ese blanquecino cuerpo que declaraba como suyo.
Siguió con los besos, mientras que Bonnie trataba de no ser tan ruidoso al disfrutar de aquel atrevido acto que estaba teniendo con el baterista. El menor sintió como se ahogaba con su propia saliva al tratar de callar los sonidos eróticos que de su garganta salían, mas no era del todo útil.
— F-Foxy... — Un sonido realmente obsceno había escapado de sus labios, de una manera que él mismo se avergonzaba. Acariciaba la espalda del mayor, quien recorría lentamente el desnudo y blanquecino torso al menor, con sus grandes y morenas manos en comparación con las suyas.
El más alto sonrió ladino, sin despegar sus labios de la clavícula de pelimorado. Ah, que lindos eran esos sonidos. Los amaba desde la primera vez que los escuchó. Esa noche de hace ¿Tres semanas? Como pasaba el tiempo. Y pensar que hace como dos meses era un don nadie, que nunca pensó legar a besar al precioso chico que tenía bajo su cuerpo. O dejarle marca alguna declarando que era de su propiedad.
— Foxy... N-no dejes marcas... recuerda que aún n-no saben d-de... — El pelimorado se mordió fuertemente el labio inferior, tratando de que su gemido no resuene por la habitación, o que llegue a oídos fuera de ésta. — Nu-uestra relación... — ¿Por qué le hacía eso? ¿Acaso no era injusto que mientras le dejaba una notable marca rojiza (que posiblemente se vuelva un hematoma al día siguiente), comenzara a acariciar esa zona sensible de cualquier hombre por sobre la ropa?
— ¿Y eso que, bebé? — Preguntó subiendo sus labios hacia esa orejita que tanto gustaba de morder, para provocar al contrario. — Es solo por si alguien tenga las agallas de recorrer este cuerpo con sus manos, como yo... — Al susurrar eso, acarició el abdomen del más bajo, subiendo su mano hasta llegar a uno de esos rosados botoncillos, el cual acarició con la yema de su pulgar. — Aunque al ver esas marcas sabrá que le perteneces a alguien... — Foxy acercó sus labios a los ajenos, haciendo que estos sólo se rocen. Bonnie, con sus ojos entreabiertos, admiró esa dorada mirada, nublada por el deseo, y esa traviesa sonrisa, llena de lujuria.
Rayos, ¿Por que solo su mirada llegaba a excitarle de tal manera?
— Y ese alguien soy yo. — Dijo de una manera posesiva en extremo, para besar con fiereza al más blanco, quien subió una mano a la nuca del mayor, mientras que con la otra seguía acariciando el firme y marcado abdomen del moreno.
Foxy intensificó el beso, introduciendo su lengua en la boca ajena. Bonnie gimió entre el beso al sentir como la mano de su novio se hacía paso en su pantalón, específicamente, en la zona de la entrepierna. El pelirrojo tomó el miembro ajeno, comenzando a estimularlo. Su mano subía y bajaba, provocando cierto placer en el de cabellos violetas. Se separó del beso, dando una mordida al labio inferior del más bajo, para luego bajar hasta el pecho del menor, dejando un camino de besos.
— A-ah... — Un alto gemido escapó de la garganta del menor, quien se aferro a la desnuda espalda del mayor. — F-Foxy...
El nombrado sonrió, disfrutando de esos lindos sonidos emitidos por la garganta del pelimorado, los cuales se repetían cada vez que acariciaba ese rosado botón en el pecho de este, ya sea con su boca o su mano.
Pero, al pelirrojo se le escapó de los labios un gruñido, al sentir la suave mano de su amado acariciar su miembro totalmente excitado. ¿Cuándo diablos había desabrochado el pantalón?
— Ahora estamos a mano. — Susurró el menor, con la respiración dificultosa.
Vio como esos orbes dorados se aproximaban a su rostro nuevamente, volviendo a conectar sus miradas. Foxy, volvió a besar los labios ajenos, con una pasión desenfrenada, acelerando el movimiento de su mano, lo cual hizo de igual manera el contrario. Pero la falta de aire hizo que Foxy se separara, juntando sus frentes.
Los gemidos de ambos sonaban por la habitación. Los de Bonnie eran los más ruidosos, por lo que este era el más avergonzado de los dos, mientas que los de Foxy eran más graves, y el pelirrojo los soltaba a modo de susurro.
— Foxy, ya... Lo necesito — Suplicó el menor, tragando saliva fuertemente, aunque sus gemidos continuaban. El nombrado sonrió levemente, más no diría nada, solo complacería las ordenes de su novio.
Quitó esos ajustados pantalones del menor, que amaba verle puesto, pero que ahora simplemente deseaba deshacerse de ellos, al igual que los oscuros bóxers que traía puestos, dejándolos a un lado de la cama.
— Ponte en cuatro, quiero probar algo nuevo... — Murmuró el más alto, mientras que se quitaba sus pantalones de tonalidad café.
Bonnie no sabía que era lo nuevo que quería probar, pero simplemente hizo caso, y se posicionó dándole la espalda al techo, y apoyó su cabeza en la almohada más cercana.
Foxy se mordió el labio, sintiendo como esas ganas de mandar el auto control a la mierda le apoderaban. Pero, trató de calmarse, aunque la vista que tenia no le ayudaba mucho. Y es que el culo que tenía Bonnie era técnicamente perfecto.
— ¿Y si te apresuras? — La voz del más blanco interrumpió sus obscenos pensamientos, soltando una risa por lo ansioso un estaba su lindo novio.
— Ya va, que si quieres lo hago tal cual y te parto el culo en dos. — Dijo el mayor en broma, terminando de desvestirse por completo.
— Me pregunto qué te ha impedido hacerlo... — Foxy rodó los ojos, mientras que se acercaba más hacia donde estaba el pelimorado.
— No me gusta causarte daño, tonto... — Susurró dulcemente el moreno, dándole un beso en la nuca al más bajo, mientras que apoyaba una de sus manos al costado de la cabeza del menor.
El pelirrojo lubricó con su propia saliva dos de sus dedos. Luego, acercó uno de estos a la entrada del de ojos carmín, comenzando a introducirlo en él.
— ¿Te duele? — Preguntó con el mismo suave tono de voz de antes, mientras movía suavemente su índice en el interior del menor.
— N-no mucho... — Respondió él.
El moreno agradeció internamente, al menos ya no le dolería tanto. Por ende, introdució el segundo dedo, moviendo ambos al igual que lo hizo con el primero.
— ¿Y ahora? — Preguntó nuevamente. Y es que realmente temía hacer que le duela.
Bonnie respondió con un gemido, ahogado por la almohada. Eso lo tomó el mayor como una buena señal, por lo que siguió unos momentos con aquello, para después sacar sus dedos del interior del más bajo.
Se acomodó bien detrás del pelilavanda, tomando con la misma mano con la que lubricó la entrada, su miembro. Besó la pecosa espalda del más delgado, de una manera muy cariñosa, al momento en que su falo comenzaba a hacerse paso en la entrada del más bajo, quien cerró los ojos con fuerza mientras mordía la almohada.
— Puta madre, por que la tienes tan grande... — Murmuró el menor frunciendo el ceño. Y es que mierda, había que ser sinceros, lo que al pelirrojo le colgaba en la entrepierna era un tanto grande.
Foxy soltó una carcajada ante el comentario del otro, aunque su risa cesó al escuchar un quejido por parte del más bajo, cuando su miembro había entrado por completo en él.
— Ey, ya pasará... Sabes que esto pasa rápido... — Dijo él, mientras que dejaba varios besitos en la no muy ancha espalda del más blanco.
Bonnie asintió, esperando al momento en que su interior se acostumbre a tal intromisión. Y en unos segundos, ya sintió como el miembro del más alto no le molestaba tanto como antes, por lo que asintió, dándole a entender que podía continuar.
El mayor hizo caso, por lo que apoyó la otra mano al otro costado de la cabeza del pelimorado, y comenzó a embestir lentamente al contrario. Siguió con ese ritmo por un rato, hasta que un lindo gemido escapó de la garganta ajena. Por ello, aceleró levemente sus movimientos, comenzando a besar el cuello del de pecas.
— Foxy... — Se escapó en un suspiro al menor, quien ya no mordía la almohada.
¿Es que acaso sabía cómo provocarle de tal manera?
Sus embestidas subieron a una velocidad y fuerza mayor que la anterior, y tomó las caderas del contrario, para así penetrar más fácilmente al de cabellos lavanda, quien había comenzado a gemir más fuerte y seguido, ya que las penetraciones del baterista habían comenzado a sentirse increíblemente bien.
— Ya no te duele ¿Verdad? — Preguntó el mayor al oído del contrario, usando nuevamente esa ronca voz que tanto excitaba al menor.
— N-no... AH JODER — Gimió más fuerte que antes, cuando el pelirrojo le dio a esa parte que le hacía desfallecer del placer.
— Sshhh~ Recuerda que hay quienes están durmiendo
Puta madre Foxy, era lo que se repetía una y otra vez en la mente de Bonnie. No sabia que era peor ¿Su jodidamente sexy voz? ¿El placer que le estaba dando? ¿Sus besos en el cuello, sabiendo que es una de sus partes más sensibles? O...
— F-foxy. Por la- ngh ~ Puta mad-dre... — Gimió el más bajo al sentir la calidez de la mano del moreno comenzar a estimularlo.
— ¿Te he dicho cuanto amo cuando gimes mi nombre de tal manera? — Le habló el pelirrojo sin despegar sus labios del cuello del menor. Dio una fuerte estocada, sonriendo victorioso al escuchar el fuerte gemido del contrario, aclamando su nombre.
— Si sigues así... no aguantaré más... — Dijo entre jadeos y gemidos el menor.
Foxy no contestó a aquello, tan sólo se relamió los labios, y repitió la misma acción de hace unos momentos una y otra vez, mientras que se inclinaba para poder besar al pelimorado, haciendo que este ahogue los gemidos que llegaban a resonar por toda la habitación. Bonnie tomó su propio miembro, estimulandolo hasta llegar al límite. No pudo evitar soltar jadeos entre el beso, mientras que su esencia manchaba su mano y las sábanas.
Foxy no aguantó mucho más, eyaculando en el interior del de ojos carmín. Mordió el hombro del menor, acallando el ronco gemido que había escapado de su garganta, y dejando una muy notable marca en la blanca piel del menor, quien jadeo al sentir los dientes del mayor presionar su piel.
El pelirrojo, agotado, sacó su miembro del interior del menor, tirándose al lado de este. Pero un mal cálculo hizo que cayera de la cama.
— Auch. — Dijo el mayor, tirado en el frío suelo. Luego de un silencio, estalló en carcajadas, al igual que el pelimorado.
Bonnie entre risas, se acomodó en la cama, para después tomar los boxers para ponérselos.
— Idiota, levántate y ven.
— Nah, que flojera. El suelo está cómodo. — Bonnie rodó los ojos, y se sentó al borde derecho de la cama, justo donde se cayó el moreno. Lo miró un rato, y luego tomó el bóxer del de cabello largo, y se lo tiró a la cara.
— No te pongas imbécil, y ven a la cama. Sabes que me gusta que me abraces cuando dormimos.
Foxy soltó una risita, enternecido ante las palabras del pecoso. Se levantó, y se puso la ropa interior. Vio como Bonnie alzaba las sábanas, y se acostaba bajo ellas. El pelirrojo hizo lo mismo. El de mirada carmín sonrió, y se apoyó en el pecho del más alto.
— Me gusta escuchar el latido de tu corazón... — Susurró el menor, mientras que suspiraba al sentir los fuertes brazos del mayor rodearle.
Foxy sólo besó la cabeza del de nívea piel, sonriendo enternecido ante el tranquilo y somnoliento semblante del contrario. Le acarició el rostro, y seguidamente, cerró los ojos.
— Te amo. — Susurró, sabiendo que el más bajo ya estaba dormido.
— Ugh... — Se quejó Chica, frunciendo el ceño.
Se dio vuelta, dando la espalda a la ventana por la luz que entraba a la habitación. Al parecer, las cortinas estaban abiertas, dejando que el sol interrumpa el agradable sueño de la rubia. Dios, quería dormir. Después de el escándalo que hizo Mangle, casi destruyendo el lugar, estaba muerta. Hacer que un demonio se tranquilice no era una tarea sencilla.
— Bonnie... cierra la cortina... — Murmuró la de ojos morados con una voz ronca, tirando una almohada a la cama donde el pelimorado debería estar durmiendo.
La mujer esperó el quejido o el insulto del mayor, o al menos la incómoda luz desaparecer, pero ninguna de las dos cosas sucedieron. Pasaron los minutos, y Chica ya se estaba extrañando. Entonces, venciendo toda la pereza que tenía, abrió los ojos para ver que pasaba a su alrededor.
No supo si asustarse, reír o que hacer al ver que la cama estaba vacía.
Y algo le decía que se encontraba a unas habitaciones de la suya.
Que lástima que, posiblemente, sea la última vez que hagan eso.
LOVE ME LIKE YOU DO~ LO-LO-LOVE ME LIKE YOU DO~ (8) (?).
Idk, escribí esto en vez de hacer la tarea de matemáticas, aunque, odio las matemáticas, así que me importa una mierda :')
Bueno, ojalá les haya gustado, el siguiente capítulo posiblemente sea medio con feels, no sé, pero meh. Y quería saber ¿Quieren un capitulo especial SOLO para los Toy? Diganmelo en los comentarios :') Hasta el siguiente capítulo ^-^
Bye!
